sábado, 28 de enero de 2017

En clave de #Hospitalidad: Reflexión para le Domingo 04 T. Ordinario Ciclo A

1ª lectura:      Sofonías 2,3;3,12-13
«Dejaré en medio de ti un pueblo pobre y humilde»
Salmo:            «Dichosos los pobres en el Espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos»
2ª lectura:     1 Corintios 1,26-31
«Dios ha escogido lo débil del mundo»
Evangelio:     Mateo 5,1-12a
«Dichosos los pobres de espíritu»
En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío subió a la montaña, se sentó y se acercaron sus discípulos, y él se puso a hablar enseñándoles:
«Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra.
Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados.
Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos quedarán saciados.
Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios
Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Dichosos vosotros cuando os insulten, y os persigan, y os calumnien de cualquier modo por mi causa.
Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo.»

*      Reflexión

Muchas veces estamos como perdidos, buscando la felicidad en lugares que no son adecuados, creo que Jesús debió percatarse de nuestro despiste y por eso nos habló de las bienaventuranzas. No se trata –como nos hacen creer- de tener poder, fama, riquezas,… se trata de saber amar y ser amado. La felicidad no se consigue con la mejor casa, coche, y cualquier cosa material, sino con amor (si no tengo amor nada soy), y cuando hay amor, incluso el sufrimiento se vive de otra forma, el amor no nos quita el sufrimiento, en todo caso nos ayuda a vivirlo.  Pienso que las bienaventuranzas son como las normas de #hospitalidad que deberíamos tener en nuestros hogares.
Norka C. Risso Espinoza