miércoles, 4 de marzo de 2015

Hospitalidad generadora de voluntariado (San Juan de Dios)

San Juan de Dios tuvo dos respuestas fundamentales ante la experiencia de misericordia de Dios hacia sí mismo. Por un lado provocó una kénosis, un vaciamiento de sí mismo; y por otro lado generó actos de entrega hacia los demás. Una entrega que se centraba en darse a sí mismo, y procurar todo aquello material que él no tenía pero veía necesario para paliar los males y las necesidades de los demás. Nunca negó una ayuda a nadie  que lo necesitara de verdad. Ayuda en la salud, en lo económico, en lo moral,…

Esa fuerza carismática recibida de Dios, a la que San Juan de Dios ha sido radicalmente fiel, ha convertido al Santo en un fuego de luz hospitalaria a distintos niveles de solidaridad y compromiso en la ayuda a los pobres y necesitados: desde los que ayudaban de manera puntal, los que sostenían de manera permanente alguna de sus obras o los que se comprometían con su vida y se identificaban con el carisma.

Hoy en día se siguen sumando muchas personas a esta familia hospitalaria como voluntarios y bienhechores. La fuerte dinámica de solidaridad sigue activa en todas  las obras de san Juan de Dios.

Esta es la experiencia o reflexión personal que comparte con vosotros GRACIA POLO, sobre su “encuentro” con San Juan de Dios.

REFLEXIÓN PERSONAL:

En 1.990 un Hno. de San Juan de Dios, de la Fundación Instituto San José pide a una Parroquia de Carabanchel que le ayude a ponerse en contacto con algún grupo de jóvenes que quiera desplazarse hasta allí para animar las eucaristías de los domingos con música y acompañamiento a los pacientes que allí se encontraban. El padre Felix se pone en contacto con uno de los grupos de jóvenes que se acababan de confirmar para que se implicaran en este proyecto como voluntarios, y allí se encaminaron un grupo sin saber qué se iban a encontrar, ni qué iban hacer. Les recibió un Hno. , Ramón, que con gran amabilidad y alegría les explicó cuál iba a ser su labor con los residentes………

Tenía 16 años y era mi primer encuentro con la Hospitalidad….

Muchos fueron los años de Voluntariado, un voluntariado creciente, con ansias de comerse en mundo: payasos de hospital, festivales benéficos, conciertos, siempre acompañados ,propiciados, apoyados por los Hermanos, viviendo una corriente energética de solidaridad, que pretendía cuidar al enfermo, apoyar al marginado, acompañar a las familias….

En 1.995, se celebró a nivel mundial el 5º Centenario del Nacimiento de San Juan de Dios en Granada y todo los Voluntarios de los Centros de la Orden, peregrinamos hasta la ciudad de la Alhambra para seguir tus pasos y conocer tus huellas, fue entonces cuando el puzzle de las emociones, sensaciones y vivencias que había tenido en el Centro de las Piqueñas encajaron para redescubrirte y enamorarme de tu obra.

Seguí con mi vida: estudie arte, me especialicé, empecé a trabajar como guía, estuve casi tres años yendo y viniendo con rutas de peregrinación desde Fátima hasta Roma, aprobé una plaza de guía en el Museo Tyssen ….pero nunca dejé el Voluntariado, era lo que me daba la vida, siempre buscaba alguna excusa para escaparme a ver a mis “chicos y abuelitos de la Piqueñas”, siempre estaba en contacto con Juan Ciudad ONGD para apoyarles en las Campañas de Salud para todos, que desarrolla la Orden en sus Centros de todo el mundo….siempre había algún Hermano que me llamaba para que le ayudara en algún proyecto o tomar un café, me sentía parte de algo grande, que no se puede explicar con palabras, solo se puede sentir…..

En el año 1.999 se celebraba el Centenario de la Fundación de la casa de las Piqueñas y el Hno. Ramón me pidió que preparara una conferencia sobre el Santo pero a través de la Hª del Arte, lo hice, gustó y a los pocos meses vine a darla a los trabajadores del Centro de Ciempozuelos… seguí trabajando en el Museo, hastiada de las dinámicas de gestión de visitas ….y en 2.002 me pidió el Superior Hno. Fonseca, de Carabanchel que restaurara un cristo de talla románica que tenían muy deteriorado, para ponerlo en una nueva capilla que se iba a construir… y mientras lo restauraba tuve una llamada telefónica, para hacer una entrevista para coordinar un Servicio de Voluntariado….fue entonces cuando me dí cuenta de que mi vida iba a cambiar, e iba a cambiar porque derrepente  sentía que tenía que cambiar de registro, que durante todo aquel tiempo San Juan de Dios, había guiado mis pasos para ser y hacer lo que hago hoy, que no es otra cosa que intentar transmitir el carisma de la hospitalidad.

Hoy no podría hacer lo que hago, sino hubiera sido voluntaria de la Orden, no podría contagiar mi entusiasmo para generar nuevos voluntarios, no podría velar por su patrimonio histórico y artístico sino fuera por las horas que pasé junto al Hno. Antonio Florido desentrañando la historia escondida que hay detrás de cada pieza del museo, no podría hablarles a los alumnos de la universidad de que este proyecto asistencial tiene como centro a la persona enferma, sino me hubiera tirado horas y horas acompañando a otros pacientes y familiares…no podría hablar de la extraordinaria calidad de nuestros profesionales y equipos, sino la hubiera vivido en primera persona, cuando mi madre enfermó y pasé yo a ser “el familiar” que necesitaba ser atendido y los Hermanos, mis compañeros y los voluntarios me acompañaron y me apuntalaron con su hospitalidad para no derrumbarme….creedme que no podría.

San Juan de Dios ha atravesado mi vida desde que lo conocí, y siento que guía mis pasos de manera intensa en todo lo que hago, a veces mejor y a veces peor, pero siempre estoy ahí…

Yo no te he conocido en persona Juan de Dios, pero sé de tí por todo lo que he vivido con los Hermanos, por cómo me han acogido… su hospitalidad es generadora en mi, de solidaridad, de compromiso y de inspiración y espero que lo siga siendo por siempre…y por eso os doy las gracias.

Gracia Polo Gaitan


¡Anímate, tú también puedes ser voluntario de San Juan de Dios!, más información en http://www.voluntariadosjd.org/

sábado, 28 de febrero de 2015

Domingo II de Cuaresma. Ciclo B


Siguiendo nuestra Dinámica de Cuaresma, en este 2do Domingo de Cuaresma: “Dios me invita a despertar ya escuchar a Jesús”

Cuando Jesús quiere hablar con nosotros, nos llama aparte, pide toda nuestra atención. Sin distracciones, así podemos ser capaces de percibir toda su belleza. Y es que la cercanía de Dios, transfigura a la persona, el verdadero amor exige vaciarnos de nosotros mismos, cuanto más amados nos sintamos por Dios, tendremos más capacidad de amar a los hermanos, a nuestro prójimos.

Llévame contigo, Jesús,
allí a la montaña,
un lugar tranquilo, con mucha paz,
donde pueda sentir que tú me miras, y yo te miro,
donde pueda dialogar contigo,
y tras nuestro encuentro,
tras el placer de estar en tu presencia,
cuando tenga que descender del monte
se hayan abierto mis ojos
para poder reconocerte en mis hermanos,
y se hayan abierto mis oídos,
para escuchar la voz del Padre.

Norka C.

lunes, 23 de febrero de 2015

Orar con San Juan de Dios cada día de la Cuaresma


Domingo I de Cuaresma. Ciclo B


Siguiendo nuestra Dinámica de Cuaresma, en este1er Domingo de Cuaresma: “Arrepentíos y creed en el Evangelio”

Tanta veces oí esta invitación: arrepiéntete, conviértete… y siempre pensé que eso era para otros. Hoy me doy cuenta que esta invitación también es para mí. Es entablar con empeño una nueva relación amorosa con Dios y con los demás.

Señor, ¿todavía me puedo convertir a Ti?
¿Cuántas veces estás dispuesto a acogerme y a curar mi egoísmo?
¿Cuántas veces tendrás paciencia conmigo?
¡Qué necia he sido tratando de jugar con tu amor!

¡Tú, que eres el amor infinito!
(Rezar en Cuaresma)

lunes, 16 de febrero de 2015

Cuaresma 2015. Ciclo B

Cuaresma es un tiempo de gracia para la conversión, esta vez lo queremos vivir como un tiempo para reescribir nuestra historia, para ello partimos de un libro en blanco:


Puedes acceder al material haciendo click aquí o en la imagen.

jueves, 5 de febrero de 2015

Jornada Mundial del Enfermo 2015


Con ocasión de la XXIII Jornada Mundial del Enfermo, el Papa Francisco nos invita a meditar una expresión del Libro de Job: «Era yo los ojos del ciego y del cojo los pies», en la perspectiva de la sapientia cordis, la sabiduría del corazón.

Al tema central de la Campaña de este año “Salud y sabiduría del corazón” el equipo nacional le ha añadido el lema “Otra mirada es posible con un corazón nuevo”, que de alguna manera recoge la concreción del mismo. La mirada de Dios y su Hijo sobre el enfermo y quien sufre, es una mirada distinta a la de la sociedad en general. Mirada que nace de un corazón nuevo y proyecta a un cambio de actitudes que transformen también nuestro corazón desde esa sabiduría del Padre. 

Aquí disponéis del material:

Con motivo de estas jornadas, la Delegación de Pastoral de la Salud de la Archidiócesis de Madrid organiza las Jornadas Diocesanas, que se desarrollarán los días 10 y 11 de febrero.
Además, en el marco de la Campaña del Enfermo de este año, que tiene por lema Sapientia cordis. “Era yo los ojos del ciego y del cojo los pies”, la Delegación quiere volver a impulsar con nuevos ánimos las Escuelas de Vicaría, potenciándolas allá donde llevan años funcionando bien y presentándolas como novedad en los lugares donde o no han tenido nunca lugar o llevan cursos sin celebrarse.

sábado, 3 de enero de 2015

Oración inicio año

He querido que la primera entrada del 2015 para este blog sea una oración, que cada uno puede hacer suya, que nos descentremos para poner en el centro al más frágil, y allí encontrarnos con el Señor

Es una adaptación a otra oración que me encontré en Internet y que me gustó.

Por si no se vé bien en la imagen:


Señor; ha pasado otro año pero, 
soy consciente que en algunas cosas, 
soy la misma de ayer:
Donde dije “quiero” he puesto el “así soy”,
donde me propuse “seré” ha ganado el “no lo intenté”,
donde prometí un “cambiaré”, 
ha dominado el “que cambien los demás”.
Ahora, que me dispongo a comenzar este 2015, te pido, Señor:
Que pongas amor en mis palabras,
que hagas de mis deseos un apostar porque el centro seas tú,
que me hagas ser realista de que en mi debilidad te haces fuerte, 
que anteponga a los demás a mi propia persona,
que supere, pero que no olvide, mis errores del pasado
para que así pueda aprender de ellos.
Que mis momentos de dicha sepa vivirlos contigo y agradecértelos, 
en los momentos de dificultad 
pueda apoyar mi cabeza sobre tu pecho para encontrar paz,
y que, la buena Madre, Santa María, 
sea modelo para vivir con alegría
este año 2015 por el que te doy gracias.

Aún con nuestras alegrías y nuestras tristezas, que entre todos hagamos que este año sea magnífico.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Sapientia cordis - Sabiduría del corazón


MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
CON OCASIÓN DE LA XXIII JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO 2015

Sapientia cordis.
«Era yo los ojos del ciego y del cojo los pies» 
(Jb 29,15)

Queridos hermanos y hermanas:
Con ocasión de la XXIII Jornada Mundial de Enfermo, instituida por san Juan Pablo II, me dirijo a vosotros que lleváis el peso de la enfermedad y de diferentes modos estáis unidos a la carne de Cristo sufriente; así como también a vosotros, profesionales y voluntarios en el ámbito sanitario.
El tema de este año nos invita a meditar una expresión del Libro de Job: «Era yo los ojos del ciego y del cojo los pies» (29,15). Quisiera hacerlo en la perspectiva de la sapientia cordis, la sabiduría del corazón.
1. Esta sabiduría no es un conocimiento teórico, abstracto, fruto de razonamientos. Antes bien, como la describe Santiago en su Carta, es «pura, además pacífica, complaciente, dócil, llena de compasión y buenos frutos, imparcial, sin hipocresía» (3,17). Por tanto, es una actitud infundida por el Espíritu Santo en la mente y en el corazón de quien sabe abrirse al sufrimiento de los hermanos y reconoce en ellos la imagen de Dios. De manera que, hagamos nuestra la invocación del Salmo: «¡A contar nuestros días enséñanos / para que entre la sabiduría en nuestro corazón!» (Sal 90,12). En esta sapientia cordis, que es don de Dios, podemos resumir los frutos de la Jornada Mundial del Enfermo.
2. Sabiduría del corazón es servir al hermano. En el discurso de Job que contiene las palabras «Era yo los ojos del ciego y del cojo los pies», se pone en evidencia la dimensión de servicio a los necesitados de parte de este hombre justo, que goza de cierta autoridad y tiene un puesto de relieve entre los ancianos de la ciudad. Su talla moral se manifiesta en el servicio al pobre que pide ayuda, así como también en el ocuparse del huérfano y de la viuda (vv.12-13).
Cuántos cristianos dan testimonio también hoy, no con las palabras, sino con su vida radicada en una fe genuina, y son «ojos del ciego» y «del cojo los pies». Personas que están junto a los enfermos  que tienen necesidad de una asistencia continuada, de una ayuda para lavarse, para vestirse, para alimentarse. Este servicio, especialmente cuando se prolonga en el tiempo, se puede volver fatigoso y pesado. Es relativamente fácil servir por algunos días, pero es difícil cuidar de una persona durante meses o incluso durante años, incluso cuando ella ya no es capaz de agradecer. Y, sin embargo, ¡qué gran camino de santificación es éste! En esos momentos se puede contar de modo particular con la cercanía del Señor, y se es también un apoyo especial para la misión de la Iglesia.
3. Sabiduría del corazón es estar con el hermano. El tiempo que se pasa junto al enfermo es un tiempo santo. Es alabanza a Dios, que nos conforma a la imagen de su Hijo, el cual «no ha venido para ser servido, sino para servir y a dar su vida como rescate por muchos» (Mt 20,28). Jesús mismo ha dicho: «Yo estoy en medio de vosotros como el que sirve» (Lc 22,27).
Pidamos con fe viva al Espíritu Santo que nos otorgue la gracia de comprender el valor del acompañamiento, con frecuencia silencioso, que nos lleva a dedicar tiempo a estas hermanas y a estos hermanos que, gracias a nuestra cercanía y a nuestro afecto, se sienten más amados y consolados. En cambio, qué gran mentira se esconde tras ciertas expresiones que insisten mucho en la «calidad de vida», para inducir a creer que las vidas gravemente afligidas por enfermedades no serían dignas de ser vividas.
4. Sabiduría del corazón es salir de sí hacia el hermano. A veces nuestro mundo olvida el valor especial del tiempo empleado junto a la cama del enfermo, porque estamos apremiados por la prisa, por el frenesí del hacer, del producir, y nos olvidamos de la dimensión de la gratuidad, del ocuparse, del hacerse cargo del otro. En el fondo, detrás de esta actitud hay frecuencia una fe tibia, que ha olvidado aquella palabra del Señor, que dice: «A mí me lo hicisteis» (Mt 25,40).
Por esto, quisiera recordar una vez más «la absoluta prioridad de la “salida de sí hacia el otro” como uno de los mandamientos principales que fundan toda norma moral y como el signo más claro para discernir acerca del camino de crecimiento espiritual como respuesta a la donación absolutamente gratuita de Dios» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 179). De la misma naturaleza misionera de la Iglesia brotan «la caridad efectiva con el prójimo, la compasión que comprende, asiste y promueve» (ibíd.).
5. Sabiduría del corazón es ser solidarios con el hermano sin juzgarlo. La caridad tiene necesidad de tiempo. Tiempo para curar a los enfermos y tiempo para visitarles. Tiempo para estar junto a ellos, como hicieron los amigos de Job: «Luego se sentaron en el suelo junto a él, durante siete días y siete noches. Y ninguno le dijo una palabra, porque veían que el dolor era muy grande» (Jb2,13). Pero los amigos de Job escondían dentro de sí un juicio negativo sobre él: pensaban que su desventura era el castigo de Dios por una culpa suya. La caridad verdadera, en cambio, es participación que no juzga, que no pretende convertir al otro; es libre de aquella falsa humildad que en el fondo busca la aprobación y se complace del bien hecho.
La experiencia de Job encuentra su respuesta auténtica sólo en la Cruz de Jesús, acto supremo de solidaridad de Dios con nosotros, totalmente gratuito, totalmente misericordioso. Y esta respuesta de amor al drama del dolor humano, especialmente del dolor inocente, permanece para siempre impregnada en el cuerpo de Cristo resucitado, en sus llagas gloriosas, que son escándalo para la fe pero también son verificación de la fe (Cf Homilía con ocasión de la canonización de Juan XXIII y Juan Pablo II, 27 de abril de 2014).
También cuando la enfermedad, la soledad y la incapacidad predominan sobre nuestra vida de donación, la experiencia del dolor puede ser lugar privilegiado de la transmisión de la gracia y fuente para lograr y reforzar la sapientia cordis. Se comprende así cómo Job, al final de su experiencia, dirigiéndose a Dios puede afirmar: «Yo te conocía sólo de oídas, mas ahora te han visto mis ojos» (42,5). De igual modo, las personas sumidas en el misterio del sufrimiento y del dolor, acogido en la fe, pueden volverse testigos vivientes de una fe que permite habitar el mismo sufrimiento, aunque con su inteligencia el hombre no sea capaz de comprenderlo hasta el fondo.
6. Confío esta Jornada Mundial del Enfermo a la protección materna de María, que ha acogido en su seno y ha generado la Sabiduría encarnada, Jesucristo, nuestro Señor.
Oh María, Sede de la Sabiduría, intercede, como Madre nuestra por todos los enfermos y los que se ocupan de ellos. Haz que en el servicio al prójimo que sufre y a través de la misma experiencia del dolor, podamos acoger y hacer crecer en nosotros la verdadera sabiduría del corazón.
Acompaño esta súplica por todos vosotros con la Bendición Apostólica.
Vaticano, 30 de diciembre de 2014
Memorial de San Francisco Javier
FRANCISCUS
© Copyright - Libreria Editrice Vaticana



Feliz Año 2015

Que el 2015 venga cargado de fortaleza y alivio para los que sufren, 
de paz en cada rincón del mundo, 
de hospitalidad en cada casa 
y de esperanza y amor para cada persona.
Mis mejores deseos y agradecimiento para cada uno de vosotros que seguís este blog y que seáis felices.

¡¡¡Feliz y próspero año 2015!!!

domingo, 28 de diciembre de 2014

Fiesta de la Sagrada Familia

Hoy celebramos el domingo de la Sagrada Familia. La familia es uno de los pilares de nuestra fe, que importante es valorar nuestras propias familias, que puede ser un "lugar" idóneo para aprender a vivir la hospitalidad. 


sábado, 27 de diciembre de 2014

Las 15 enfermedades de la Curia Vaticana

El Papa Francisco tuvo el lunes 22 de diciembre su encuentro anual con la Curia Vaticana para intercambiar las felicitaciones de Navidad, en su discurso comentó que si bien “es hermoso pensar en la Curia Romana como en un pequeño modelo de la Iglesia”, esta también está expuesta a enfermedades que debilitan el servicio a Cristo.

Y ahora que nos aproximamos al inicio de un nuevo año, quiero compartir estas enfermedades que fueron diagnosticadas por el Papa Francisco, y que pueden debilitar nuestro servicio a Cristo, en los más débiles y necesitados.


Ya que “La curación – expuso el Papa Francisco- es también fruto de la conciencia de la enfermedad y de la decisión personal y comunitaria de curarse soportando pacientemente y con perseverancia la cura”, creo que es un buen momento para plantearnos los nuevos propósitos para el 2015, siendo conscientes de estas enfermedades, que puede ser que nos afecten no sólo en la Pastoral de la Salud, sino también individualmente.


Mucho ánimo y Feliz 2015

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Feliz Navidad 2014


El Hijo de Dios, acampado entre nosotros y venido por amor, sea bendición para ti y para todos. 
FELIZ NAVIDAD

viernes, 19 de diciembre de 2014

Reunión multidisciplinar

El médico se frustra porque Bea no dice nada, no sabemos si es muda, apenas lleva dos días, pero no ha habido forma de que suelte prenda, por los resultados de las pruebas médicas le debe doler, pero Bea no se queja… Pues habrá que tener una reunión de esas que llaman multidisciplinar, para estudiar su caso:
Desde psiquiatría y psicología no han podido hablar con ella, no se muestra colaboradora, ni siquiera afirma o niega con la cabeza.
Desde trabajo social se dice que aún no han dado con la familia, que están en ello.
Desde enfermería se comenta que es muy colaboradora, pues parece que permite que un desconocido con uniforme blanco la duche y la cambie, ella colabora, pero no expresa nada, la medicación también se la toma…
Otro de los asistentes a la reunión, un hombre vestido de negro, se muestra atónito ante lo que está escuchando, mira y repasa sus notas, no puede ser, pero, «¿estáis hablando de Bea, la nueva, la señora que se suele sentar a la derecha entre la cuarta o la quinta silla?»
-Sí, esa misma-, contestan todos
-Pues es curioso- dice él, que es el capellán, -esta mañana he pasado a la sala común a darles la comunión, y como a ella no la conocía no se la he ofrecido y he pasado de largo, pero ella me ha dicho «padre, ¿no me da a mí la comunión?»

Todos se han mirado sorprendidos, pues sí, efectivamente se trata de Bea y también reza el Padre nuestro… es que Dios se hace presente en medio de la gente, en las circunstancias de su día a día.

Carla dice que le roban la memoria

Carla dice que le roban la memoria, ella intenta recordar pero por momentos se inquieta mucho y comenta que le «han robado la memoria», quién será “el afortunado” que es capaz de entrar en su mundo, en sus sueños y grabarse para sí los datos que Carla va perdiendo, o por lo menos eso parece, porque a ciencia cierta, realmente no sabemos si le han robado la memoria (como ella dice) o la tiene tan guardada que ni ella la encuentra. Sin embargo, en alguna ocasión da algunos datos de esa memoria, ¿será que la encontrado? nos preguntamos, pero no, si intentamos saber algo más, no recibimos respuestas a nuestras preguntas, en todo caso repite aquello que ha recordado, como queriendo asegurarse que esos datos nos lleguen y seamos nosotros quienes los guardemos.

Realmente, a los que conocemos a Carla no nos importa  la memoria que le han robado, sabemos de ella que es una persona alegre, que habla poco, pero que está dispuesta a darse un baile cuando sea necesario, y que dar palmas le encanta. Es capaz de regalarnos una gran sonrisa cuando se encuentra bien,… No importa lo que recuerde, aunque a nosotros nos duela y en ocasiones ni nos reconozca; ella no recuerda, pero nosotros sí recordamos y sabemos quién es.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Espiritualidad en clínica

'ESPIRITUALIDAD EN CLÍNICA. Una propuesta de evaluación y acompañamiento espiritual en Cuidados Paliativos', esta es la nueva monografía de la SECPAL que puedes leer en http://www.secpal.com/%5CDocumentos%5CBlog%5CMonografia%20secpal.pdf



lunes, 15 de diciembre de 2014

Hasta cuando Dios quiera tío Javichu

Los años van pasando, y aquellas personas queridas, que fueron dejando huellas en nuestra infancia, van partiendo hacia el cielo, aquí dejan muchos años de entrega, de servicio, y de amor y cariño a los seres queridos. Aquí dejan bellos recuerdos; pero, también dejan el corazón dolorido por la partida, ahora nuestro adiós se convierte en un verdadero hasta cuando Dios quiera, hasta que hayamos cumplido aquí nuestra misión y podamos reencontrarnos contemplando el rostro del Padre.
Hasta cuando Dios quiera tío Javichu, cuándo será, no lo sé, pero, dentro quedan grandes recuerdos, un lunar que queríamos agarrar como si de un trofeo se tratara, una hermosa sonrisa que alegraba el alma, y el cariño constante del calor familiar que anima a seguir caminando.
Junto con la tía Laura, has hecho crecer hermosas semillas, ‘serrana’, ‘china’ y ‘negra’, que siguen dando frutos, que siguen cultivando las semillas que les has legado.
Gracias tío, por esa mirada, que anima a seguir viviendo incluso en medio de la enfermedad, que anima a seguir caminando incluso cuando ya se ha cruzado hacia los brazos del Padre, que anima a seguir amando porque nos has enseñado que vale la pena.

Hasta pronto tío, descansa en paz, te tenemos presente.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Espiritualidad vs. Religiosidad

La OHSJD da un gran valor a la atención espiritual y religiosa de los enfermos. Esta institución que cuenta con más de 500 años de existencia, con gran experiencia en el cuidado y la asistencia a todo tipo de enfermos y necesitados menciona en su carta de identidad:

«Nuestra aportación a la sociedad será creíble en la medida en que incorpore los progresos de la técnica y la evolución de las ciencias y la sepa enriquecer con sus logros; de ahí la importancia de que nuestra respuesta asistencial mantenga una inquietud por estar permanentemente actualizada en su vertiente técnica y profesional. A partir de ahí deberemos dar una asistencia que considere todas las dimensiones de la persona humana –biológica, psíquica, social y espiritual-. Solamente una atención que trate todas estas dimensiones, al menos como criterio de trabajo y como objetivo que lograr, podrá considerarse como asistencia integral.
Hablar de atención integral implica atender y cuidar la dimensión espiritual de la persona.»
 

Ahora bien, la realidad es que si la espiritualidad va adquiriendo mayor reconocimiento y atención, no sólo en el campo de la salud y de la asistencia, sino en todos los órdenes de la vida, incluso en el mundo empresarial, asistimos también a la existencia de cierta confusión, cuando menos terminológica. Se habla de espiritualidad, religiosidad, esoterismo, técnicas de autoconocimiento y otros términos que no siempre significan lo mismo. Me referiré a continuación a los términos ‘espiritualidad’ y ‘religiosidad’ por ser los que nos interesan en este momento.

Decía Arnaldo Pangrazzi, que cuando se habla de espiritualidad, hay quienes tienden a considerarla como sinónimo de pertenencia a una determinada religión. Aunque es verdad que para muchos la espiritualidad está directamente relacionada con su propia tradición religiosa, para otros no es así. Actualmente las religiones tradicionales están perdiendo influjo y dominio, mientras que crece el interés por la espiritualidad. Hay un elevado número de personas que no conocen ni frecuentan la iglesia (lugar de culto católico), la mezquita (lugar de culto islámico) o la pagoda (lugar de culto budista), pero que poseen una rica espiritualidad.

La ESPIRITUALIDAD se refiere a la llamada interna de toda persona a orientar y a crecer en su vida mediante transformaciones internas permanentes, en búsqueda de la plenitud, la felicidad, el paraíso, la realización plena del proyecto vital, la autorrealización, el nirvana… u otros nombres que se refieren a lo mismo.
Es vivir la dimensión espiritual en profundidad, y por tanto, exige el contacto con ella. Aunque pertenece a la intimidad del ser humano, atraviesa toda la realidad de la persona de dentro hacia fuera, llenando la vida de luz y sentido.
Al igual que todas las dimensiones constitutivas de la persona, física, psicológica y social, el ser humano puede bloquear e incluso negar la realidad de lo espiritual dentro de sí mismo, perdiendo así la oportunidad de madurar y crecer, en definitiva, de reconocer y experimentar la profundidad y las posibilidades a las que está llamado. Esto se constata frecuentemente en muchos enfermos, pero de modo especial en los enfermos en el proceso terminal de sus vidas. Aquellos que han cultivado y desarrollado en su vida la espiritualidad encuentran en los momentos de crisis importantes apoyos para vivir saludablemente esas situaciones, y viceversa. Lo vemos en nuestros residentes

De una forma sintética, el contenido de la vida espiritual de las personas se refiere a los siguientes aspectos:

  • Al sentido de la vida: especialmente a las grandes preguntas y respuestas sobre el sentido de la vida, de la muerte, del sufrimiento, del gozo, del trabajo, de las opciones que se toman en la vida. El sentido de las realidades que dan peso específico a nuestra vida. ¿por qué a mí? ¿existe algo después de la muerte? ¿qué será de los míos? ¿tiene sentido vivir sufriendo? ¿estoy satisfecho con mi vida? Y muchos otros interrogantes que cada persona se hace en su momento.
  • A los valores: aquellos que definitivamente motivan el sentido de nuestra vida y hacen que tomemos una opción, decisión o conducta, o tomemos otra. Sobre su base se constituye su escala de valores. Aquello que de verdad valoramos en la vida y de lo cual tratamos de hacernos virtuosos con la práctica habitual en nuestra vida. Son las puntas de lanza que mueven al ser humano en su vida. Los hay de muchos tipos y clases, y en función de ellos vivimos, en función de ellos también vivimos la enfermedad y se afronta el proceso final de la vida.
  • Las creencias que todo ser humano tiene y de las que está convencido. Pueden ser de muchos tipos, pero en razón de las síntesis hablaremos de aquellas que abren a la persona a la trascendencia divina (Dios, que puede tener muchos nombres) y las que tienen una orientación existencialista y humana (ciencia, cultura, familia, política, deporte…) hay que decir que pueden darse varios tipos en una misma persona, aunque siempre hay unas con mayor peso específico que otras. Las creencias tienen también su proceso de elaboración y maduración. Muchas veces quedan en un nivel puramente mágico o ritual. Otras veces están más formadas y elaboradas razonablemente. En todo caso es importante no caer en fundamentalismos. En la asistencia a todos los enfermos, resulta de capital importancia estar atentos a este aspecto, que será en muchas ocasiones la llave para afrontar adecuadamente su enfermedad.


La RELIGIOSISDAD es la capacidad del ser humano de vivir una experiencia religiosa en una religión concreta. Exige una opción de la persona por un Dios concreto, por una religión determinada, que tiene un cuerpo doctrinal definido y orientado para ofrecer a los creyentes su escala de valores así como las respuestas a los grandes interrogantes de la existencia, aun cuando en ocasiones sea dentro del misterio que también forma parte de ella. Sus rasgos básicos y de manera sintética son los siguientes:
  • Exige la fe en Dios: un acto libre y voluntario. Es la respuesta a una llamada que comporta entender y vivir de una forma concreta. Es un don que no se alcanza por méritos propios y al que hay que responder. Es una experiencia dinámica que necesita del silencio interior para escuchar frecuentemente la llamada y poder responder. Por encima de doctrinas, normas y reglas, que también existen, se trata de una experiencia personal y comunitaria capaz de transformar la vida y orientarla de acuerdo con el Dios en el que se cree.
  • Comunidad: no hay religión sin comunidad, asamblea, Iglesia, comunidad vertical (relación persona-Dios) y comunidad horizontal (relación interpersonal entre los miembros de la comunidad), unidos por el eje común de la fe. Tiene una doctrina que se comparte, se vive, ayuda, orienta y da respuestas a las grandes preguntas por el sentido de la vida, de la muerte, del sufrimiento… ordena la escala de valores de sus miembros y ayuda a profundizar en las creencias y la fe en el Dios de la comunidad. Es el espacio adecuado donde se celebran las liturgias y los ritos, donde se forma a los nuevos creyentes y habitualmente se preocupa por las necesidades tanto espirituales como materiales de sus miembros.
  • Descentramiento: es la experiencia de «salida de sí mismo». Poner el centro de la vida fuera de uno mismo. Uno se constituye en siervo de ese Centro que hay en el creyente (Dios-Amor en el cristianismo, por ejemplo). Es uno de los criterios de discernimiento sobre la madurez y lo saludable de una experiencia religiosa. La fe en Dios, para que sea auténtica y sana, debe ayudar al creyente a superar el egocentrismo que pone a la persona como centro del mundo y de la propia comunidad, por encima incluso de Dios. Sin embargo, la experiencia de encuentro con Dios, sea cual sea, ha de llevar a la persona a abrirse a Dios, fuente de la vida y la existencia, al mundo del que formamos parte y a las personas con quien está llamada a constituir la comunidad humana que viva en paz, justicia, libertad y solidaridad. Por ello es frecuente que las comunidades de cualquier religión no miren solo a su propio grupo, sino que están abiertas a trabajar en unidad por el bien común de la sociedad.
  • Símbolos: la fe solo puede expresarse con el lenguaje simbólico (no científico). La comunidad necesita símbolos para expresar lo que no puede ser dicho con claridad por el lenguaje verbal y escrito. De ahí que la liturgia en las religiones ocupe un espacio muy importante para celebrar la fe y para crecer en ella, para vivirla. La liturgia en las religiones está llena de símbolos, que remiten al creyente a una realidad diversa y superior. Un ejemplo claro en la liturgia cristiana católica son los sacramentos.

En definitiva,
la religiosidad es la expresión comportamental del sistema de creencias y cultos organizados de la religión.

La persona puede vivir su religiosidad de dos formas:

1. Una ejercida como medio para acceder a la experiencia de lo divino. De esta forma cumple su fin último que es la espiritualidad. El religioso vive su religión y vivencia su fe como el valor más alto de su vida.
2. La otra manera es cuando la religiosidad se convierte en un fin en sí misma, la experiencia de lo divino se desvanece, y la religiosidad adquiere un carácter instrumental, y supersticioso, que aleja a la persona de lo espiritual. En este caso el religioso usa la religión en un sentido estrictamente utilitario para ganar seguridad, posición social, u otras metas no religiosas.

Aquello que dota de realidad y sentido esencial a esta vida religiosa es justamente la espiritualidad. Sin espiritualidad, la vida religiosa es sólo apariencia, máscara, vacío de lo divino.

Benjamin Beit-Hallahmi y Michael Argyle proponen la consideración de la religión como una actitud compuesta de tres dimensiones:


  • cognitiva (creencias religiosas), estaríamos hablando de conceptos teológicos, como trinidad, cristología, eclesiología, escatología...
  • comportamental (comportamientos religiosos y rituales más o menos institucionalizados y convencionales), aquí estarían los sacramentos, entre ellos la comunión, la reconciliación, la unción de enfermos, que son los sacramentos propios de la enfermedad.
  • afectiva (vínculos entre el hombre y la transcendencia), podría incluir aquí la oración, teniendo presente que esa relación con mi invita a salir de mí mismo para llegar al hermano.

EJEMPLO para ver las diferentes respuestas entre quien estaría viviendo una espiritualidad religiosa y otro que no: Cuando la persona se pregunta ¿quién soy yo? Encontraremos una postura como la de Descartes, quien dijo “pienso, luego existo”; se encuentra con el pensar para afirmarse como una realidad óntica.

Pero también vamos a encontrar la postura de alguien como Agustín de Hipona o San Agustín; que al preguntarse sobre quién es él, San Agustín se encontrará con un Otro. No se encuentra primero consigo mismo, sino con Otro, con Dios y así a modo de diálogo con este Gran Otro, que le permitió ir conociéndose, descubriéndose.

Personas como San Agustín, dentro de la historia de la espiritualidad cristiana, son las que dan origen a la categoría de Homo Religiosus para la antropología religiosa. Son personas con capacidad de vivir el fenómeno religioso, que sólo es posible dentro de la dimensión espiritual.

La religión exige una opción personal, y por tanto es posible que nos encontremos con personas no religiosas cuya vida espiritual no está abierta a la trascendencia, aun Dios concreto, y sus creencias quedan referidas a la esfera de lo existencial, del mundo conocido. La espiritualidad es lo más específicamente humano, de ella no podemos renegar, mientras que sí podemos optar por declararnos no creyentes, no “re-ligarnos” a ningún tipo de fe.

José Carlos Bermejo explica de la siguiente forma la relación entre espiritualidad y religiosidad:

Aunque espiritualidad y religiosidad están íntimamente relacionadas y son incluyentes, no son necesariamente coincidentes entre sí. Mientras que la religiosidad comprende la disposición y vivencia de la persona de sus relaciones con Dios dentro del grupo al que pertenece como creyente y en sintonía con el modo concreto de expresar la fe y las relaciones, la espiritualidad abarca la dimensión religiosa y la incluye en parte. En ella podemos considerar como elementos fundamentales todo el complejo mundo de los calores, la pregunta por el sentido último de las cosas, las opciones fundamentales de la vida (la visión global de la vida).
Cuando la espiritualidad llega a cristalizar en la profesión de un credo religioso; cuando el mundo de los valores, de las opciones fundamentales y la pregunta por el sentido cristalizan en una relación con Dios, entonces hablamos de religiosidad. Muchos elementos pertenecen, pues, a la dimensión espiritual, irrenunciable para toda la persona, pero no todos los individuos dan el paso de la fe: la relación con Dios, la profesión de un credo, la adhesión a un grupo que comparte y concelebra el misterio de lo que cree.

Koenig planteó cuatro modelos sobre la relación de la salud mental y física con la religión y la espiritualidad o secularidad (laicidad):

Versión tradicional-histórica de espiritualidad: Se caracteriza por la profunda religiosidad. La religión, la espiritualidad y la secularidad (laicidad) son recursos que pueden promover estados mentales positivos como el propósito y significado de la vida. La espiritualidad en esta versión es un constructo completamente separado de las medidas de salud mental o física.

Versión moderna de espiritualidad: Se caracteriza porque amplía o va más allá del constructo de religión tradicional. Esta versión conceptualiza la comparación de la salud mental y física de los que son "espirituales religiosos", los que son "espirituales, pero no religiosos", y los que son "completamente seculares"

Versión tautológica (mismo pensamiento expresado de distintas maneras, pero que son equivalentes) moderna de espiritualidad: Aunque es similar a la anterior, se caracteriza porque se extiende hacia fuera incluyendo en su definición la salud mental positiva y los valores humanos. Este concepto de espiritualidad incluye no sólo indicadores religiosos tradicionales o una búsqueda de lo sagrado, sino también estados psicológicos positivos como propósito y significado de la vida, la conexión con los demás (la calidad de apoyo social), tranquilidad, armonía y bienestar. Se define como versión "tautológica" porque incluye indicadores de salud mental en la definición de espiritualidad, lo que asegura una correlación positiva entre estas dos variables

Versión clínica moderna de espiritualidad: Esta versión se caracteriza porque incluye las anteriores, es decir, el constructo de religión y los indicadores positivos de salud mental, sino también lo secular (laicismo) como elementos de su definición. En este modelo es considerado espiritual incluso lo agnóstico y lo ateo. Este es precisamente el modelo que actualmente se está trabajando desde la SECPAL.


Para finalizar quiero traer a Marcos Gómez Sancho: «Entender el asunto de que las necesidades espirituales y religiosas no son sinónimas tiene una gran importancia práctica. No es asunto exclusivo del sacerdote o pastor intentar hacer frente de este tipo de necesidades.» ya que tras ver la versión clínica de espiritualidad queda de forma más clara la importancia del trabajo interdisciplinar.