sábado, 17 de junio de 2017

En clave de #Hospitalidad: Corpus Christi

1ª lectura:      Deuteronomio 8,2-3.14b-16a
«Te alimentó con el maná, que tú no conocías ni conocieron tus padres»
Salmo:            «Glorifica al Señor Jerusalén»
2ª lectura:     1 Corintios 10,16-17
«El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo»
Evangelio:     Juan 6,51-58
«Mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida»
En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo: el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.» Disputaban entonces los judíos entre sí: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?» Entonces Jesús les dijo: «Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del Hombre y no bebéis su sangre no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Éste es el pan que ha bajado del cielo; no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron: el que come este pan vivirá para siempre.»

*      Reflexión

#Hospitalidad es acogida, es querer compartir juntos el pan. Jesús se ofrece como alimento para cada uno de nosotros, para regalarnos con su fuerza salvadora, como el maná que se dio a los israelitas en el desierto. Cuando celebramos juntos la Eucaristía, estamos actualizando lo que Jesús hizo en su vida. Que en nuestro corazón se encienda un nuevo ardor junto a la Eucaristía y a la Hospitalidad de nuestro Dios. Caigamos en la cuenta que la Eucaristía nos habla de presencia y de amor, de acoger, de ser y estar.

sábado, 10 de junio de 2017

En clave de #Hospitalidad: Santísima Trinidad

1ª lectura:      Éxodo 34,4b-6.8-9
«Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso»
Salmo:            «A ti gloria y alabanza por los siglos»
2ª lectura:     2 Corintios 13,11-13
«La gracia de Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo»
Evangelio:     Juan 3,16-18
«Dios mandó su hijo al mundo, para que se salve por él»
Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único, para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él, no será juzgado; el que no cree, ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.

*      Reflexión
En el evangelio Jesús nos revela el misterio más grande que existe, es un dogma de fe, es decir, una verdad que debemos creer, si nos llamamos cristianos. Cada vez que rezamos el Credo, decimos creer en un solo y único Dios, que es Padre Creador, que es Hijo Redentor y que es Espíritu Santo, Señor y Dador de Vida y Santificador.
El misterio de la Santísima Trinidad, es uno de los “misterios escondidos en Dios, -que como dice el Concilio Vaticano II-, si no son revelados, no pueden ser conocidos”. Y, aun después de la Revelación, es el misterio más profundo de la fe, que el entendimiento por sí solo no puede comprender ni penetrar. En cambio, el mismo entendimiento, iluminado por la fe, puede en cierto modo, aferrar y explicar el significado del dogma, para acercar al hombre al misterio de la vida íntima del Dios Uno y Trino.
Toda la Sagrada Escritura revela esta verdad: “Dios es Amor en la vida interior de una única Divinidad, como una inefable comunión de personas”. Son Tres Personas distintas en un sólo Dios, como aprendimos en el catecismo.

El misterio de la Santísima Trinidad es la revelación más grande hecha por Jesucristo. Los judíos adoran la unicidad de Dios y desconocen la pluralidad de personas en la unicidad de la sustancia. Los demás pueblos adoran la multiplicidad de los dioses. El cristianismo es la única religión que ha descubierto, en la revelación de Jesús, que Dios es uno en tres personas. Ante esta revelación divina de su íntima esencia, no nos queda otra cosa que agradecerle esta confianza y adorar a las Tres Personas Divinas en un único Dios. La #hospitalidad es como un único Dios que acoge tres personas divinas.

viernes, 9 de junio de 2017

En clave de #Hospitalidad: Beato Eustaquio Kugler

1ª lectura:      Colosenses 3,12-17
«Por encima de todo, el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada»
Salmo:            «Bendito sea el nombre del Señor por siempre»
Evangelio:     Marcos 6,53-56
«Cuantos tocaban a Jesús se curaban»
En aquel tiempo, cuando Jesús y sus discípulos terminaron la travesía, tocaron tierra en Genesaret, y atracaron. Apenas desembarcados, algunos lo reconocieron, y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaba los enfermos en camillas. En la aldea o pueblo o caserío donde llegaba, colocaban a los enfermos en la plaza, y le rogaban que les dejase tocar al menos el borde de su manto; y los que lo tocaban se ponían sanos.


*      Reflexión
Nació el 15 de enero de 1867 en Neuhaus, en la diócesis de Ratisbona. Emitió los votos religiosos en la Orden Hospitalaria de san Juan de Dios el 21 de octubre de 1895. Religioso de profunda vida interior, fue por 20 años superior local, y del 1925 hasta su muerte, sobrevenida el 10 de junio de 1946, Superior Provincial de la Provincia religiosa de Baviera.
Apasionado de su vocación #hospitalaria, siguió las huellas de Cristo compasivo y misericordioso.

Sus restos mortales se conservan en Ratisbona, en la iglesia del Hospital dedicado a S. Pío V, que él mismo construyó. Fue beatificado por Benedicto XVI el día 4 de octubre de 2009.

sábado, 3 de junio de 2017

En clave de #Hospitalidad: Reflexión para el Domingo de Pentecostés

1ª lectura:      Hechos 2,1-11
«Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar»
Salmo:            «Envía tu espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra»
2ª lectura:     1 Corintios 12,3b-7.12-13
«Hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo»
Evangelio:     Juan 20,19-23
«Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo. Recibid el Espíritu Santo»


Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas, por miedo a los judíos. En esto entro Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros.» Y diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.» Y dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.» 


viernes, 2 de junio de 2017

En clave de #Hospitalidad: Reflexión para San Juan Grande

1ª lectura:      Colosenses 3,15b-17
«Ante todo tened caridad, que es el vínculo de la perfección»
Salmo:            «Dichosos quien teme al Señor»
Evangelio:     Marcos 8,1-9
«Me da lástima de esta gente»
Uno de aquellos días, como había mucha gente y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Me da lástima de esta gente; llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer, y si los despido a sus casas en ayunas, se van a desmayar por el camino. Además, algunos han venido desde lejos.» Le replicaron sus discípulos: «¿Y de dónde se puede sacar pan, aquí, en despoblado, para que se queden satisfechos?» Él les preguntó: «¿Cuántos panes tenéis?» Ellos contestaron: «Siete.» Mandó que la gente se sentara en el suelo: tomó los siete panes, pronunció la Acción de Gracias, los partió y los fue dando a sus discípulos para que los sirvieran. Ellos los sirvieron a la gente. Tenían también unos cuantos peces: Jesús los bendijo y mandó que los sirvieran también. La gente comió hasta quedar satisfecha, y de los trozos que sobraron llenaron siete canastas; eran unos cuatro mil. Y Jesús los despidió. 


*      Reflexión
San Juan Grande nació en Carmona (Sevilla) el año 1546. A los 19 años se cambió el nombre por “Juan Pecador” y se estableció en Jeréz de la Frontera (Cádiz), donde se consagró a Dios, dedicándose a la asistencia de los presos, a la rehabilitación de las prostitutas y al servicio de los pobres y de los enfermos incurables.
En 1574 se integró, con su Hospital, en la Orden Hospitalaria de Juan de Dios. Se le unieron otros discípulos, con los que abrió otros Centros asistenciales.
Como el Buen Samaritano, se distinguió por su extraordinaria misericordia; alimentó su espiritualidad hospitalaria con una profunda vida interior, con total disponibilidad al sacrificio y con el espíritu de oración: fue un místico de la #Hospitalidad.
Por encargo del Arzobispo de Sevilla, realizó la reforma hospitalaria en Jerez y en las ciudades limítrofes, favoreciendo a las personas más pobres.
Víctima de la caridad en el servicio a los apestados, murió en Jerez el año 1600. Lo beatificó Pío IX el 13 de noviembre de 1853 y lo canonizó Juan Pablo II el 2 de junio de 1996.

Es patrono de la diócesis de Jerez de la Frontera; sus reliquias se veneran en la misma ciudad, en la iglesia a él dedicada, erigida “Santuario Diocesano de san Juan Grande”, en el Hospital de los Hermanos de San Juan de Dios.

sábado, 27 de mayo de 2017

En clave de #Hospitalidad: Reflexión para la Ascensión del Señor

1ª lectura:      Hechos 1,1-11
«Se elevó a la vista de ellos»
Salmo:            «Dios asciende entre aclamaciones, el Señor, al son de trompetas»
2ª lectura:     Efesios 1,17-23
«Lo sentó a su derecha en el cielo»
Evangelio:     Mateo 28,16-20
«Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra»

En aquel tiempo, los Once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron, pero algunos vacilaban. Acercándose a ellos, Jesús les dijo: «Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.»



sábado, 20 de mayo de 2017

En clave de #Hospitalidad: Reflexión para el Domingo VI Pascua

1ª lectura:      Hechos 8,5-8.14-17
«Les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo»
Salmo:            «Aclamad al Señor, tierra entera»
2ª lectura:     1 Pedro 3,15-18
«Murió en la carne, pero volvió a la vida por el Espíritu»
Evangelio:     Juan 14,15-21
«Yo le pediré al Padre que os dé otro Defensor»
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Yo le pediré al Padre que os dé otro Defensor que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo porque no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis, porque vive con vosotros y está con vosotros.

No os dejaré desamparados, volveré. Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis, y viviréis, porque yo sigo viviendo. Entonces sabréis que yo estoy con mi Padre, vosotros conmigo y yo con vosotros. El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama; al que me ama, lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él.»



sábado, 13 de mayo de 2017

En clave de #Hospitalidad: Reflexión para el Domingo V Pascua

1ª lectura:      Hechos 6,1-7
«Escogieron a siete hombres llenos de Espíritu Santo»
Salmo:            «Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti»
2ª lectura:     1 Pedro 2,4-9
«Vosotros sois una raza elegida, un sacerdocio real»
Evangelio:     Juan 14,1-12
«Yo soy el camino y la verdad y la vida»

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: «No perdáis la calma, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias; si no, os lo habría dicho, y me voy a prepararos sitio. Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y a donde yo voy, ya sabéis el camino.» Tomás le dice: «Señor, no sabemos a dónde vas. ¿Cómo podemos saber el camino?» Jesús le responde: «Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto.» Felipe le dice: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta.» Jesús le replica: «Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: ‘Muéstranos al Padre’? ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. Os lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre.»


martes, 9 de mayo de 2017

En clave de #Hospitalidad: San Juan de Avila

1ª lectura:      Hechos 13,46-49
«Sabed que nos dedicamos a los gentiles»
Salmo:            «Tú eres, Señor, el lote de mi heredad»
Evangelio:     Marcos 16,15-20
«Id al mundo entero y proclamad el evangelio»
En aquel tiempo se apareció Jesús a los Once y les dijo: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice, se salvará; el que se resista a creer, será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos, y si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos y quedarán sanos.» El Señor Jesús, después de hablarles, ascendió al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes, y el Señor actuaba con ellos y confirmaba la palabra con los signos que los acompañaban.


*      Reflexión
San Juan de Ávila, llamado el apóstol de Andalucía, padre y guía espiritual de Juan de Dios, nació en Almodóvar del Campo (Ciudad Real), en 1499. Estudió filosofía y teología en la Universidad de Alcalá y fue ordenado sacerdote. El Arzobispo de Sevilla, valorando sus dotes y capacidades, lo convenció para que renunciara a su intención de ir a las misiones de América y a dedicarse a la predicación y dirección espiritual en España.
El Sermón predicado el día de san Sebastián en la Ermita de los Mártires de Granada, provocó la conversión de san Juan de Dios, que le pidió que fuera su director espiritual. Lo acompañó en la búsqueda y realización de su vocación y fue su consejero y apoyo en la fundación del hospital de Granada, cuna de la Orden #Hospitalaria.
Se conservan tres cartas dirigidas a Juan de Dios para guiarlo en el camino de la perfección y en la práctica de la caridad.
Murió en Montilla (Córdoba) el 10 de mayo de 1569. Lo beatificó León XIII en 1894 y Pablo VI lo canonizó en 1970.


sábado, 6 de mayo de 2017

En clave de #Hospitalidad: Reflexión para el Domingo IV Pascua

1ª lectura:      Hechos 2,14a.36-41
«Dios lo ha constituido Señor y Mesías»
Salmo:            «El Señor es mi pastor, nada me falta»
2ª lectura:     1 Pedro 2,20b-25
«Habéis vuelto al pastor y guardián de vuestras vidas»
Evangelio:     Juan 10,1-10
«Yo soy la puerta de las ovejas»

En aquel tiempo, dijo Jesús: «Os aseguro que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz: a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.» Jesús les puso esta comparación pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús: «Os aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta: quien entre por mí, se salvará, y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estrago; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante.»


martes, 2 de mayo de 2017

Oración Campaña del Enfermo 2017

Dios Padre, amigo de la vida,
que estás presente en todo el universo
y en la más pequeña de tus criaturas,
derrama en nosotros la fuerza de tu amor.

Dios de los pobres,
ayúdanos a rescatar y cuidar
a los abandonados y olvidados de esta tierra 
que tanto valen a tus ojos.

Sana nuestras vidas,
para que sembremos hermosura
y no contaminación y destrucción.

Toca nuestros corazones
y enséñanos a descubrir el valor
de cada persona y de cada cosa,
porque todos somos custodios
de la salud de nuestros hermanos
y de la salud del mundo. Amén



Pascua del Enfermo. Mensaje de los Obispos de la Comisión Episcopal de Pastoral


MENSAJE DE LOS OBISPOS DE LA COMISIÓN EPISCOPAL DE PASTORAL
Pascua del Enfermo, 21 de Mayo de 2017


PASTORAL DE LA SALUD Y ECOLOGÍA INTEGRAL
“Salud para ti, salud para tu casa”
(1 Sam. 25,6)


La resurrección del Señor es el acontecimiento culmen de la vida de Cristo. Esa Vida se hace presente también en la celebración de la Pascua del Enfermo. Acogiendo la llamada del Papa Francisco en su Encíclica Laudato Si, en esta Campaña 2017 queremos responder a los desafíos de la salud más allá de la atención a los enfermos. Jesucristo curó a los enfermos, pero también nos trajo con la salvación un estilo de vivir que es sanante, y llama a “dar vida y vida en abundancia” (Jn.10,10). Es una llamada a prevenir la enfermedad, a cuidar de los hermanos y del entorno en que vivimos para dar salud.

1. El Papa Francisco alerta sobre las consecuencias para la salud que están generando las agresiones al medio ambiente, la falta de una ética ecológica y la no atención a los riesgos medioambientales. Consecuencias que se convierten en enfermedades y sufrimiento, especialmente para los más pobres (cf. LS.20,21,29,183).

2. En España tenemos en la memoria los casos del petrolero Prestige, las minas de Alnazcóllar, Seseña o los constantes incendios. Todos ellos desastres ecológicos, con repercusiones sobre la salud de sus poblaciones, y que podrían ser evitados. Pero a la vez constatamos otros riesgos que –por habituales- solemos no dar tanta importancia. Así, estamos expuestos a los efectos perjudiciales sobre la salud de: la contaminación atmosférica en nuestras grandes ciudades, la radiación solar, los contaminantes químicos, las radiaciones ionizantes, electromagnéticas o acústicas, la exposición al gas radón, o los efectos de las olas de calor y frío. Todos ellos son factores de enfermedades tales como el cáncer, asma, neumopatías, enfermedades neuro-psiquiátricas o cardiovasculares, cataratas, sordera u otras. Más de 1,7 millones de niños mueren al año en el mundo por estas causas[1], y en España 80.000 personas enferman anualmente por exposiciones en su lugar de trabajo[2].

3. El Papa nos recuerda que todo está conectado (cf. LS.91). Pensar en los enfermos y los pobres como centro de las preocupaciones del Señor y de la Iglesia nos exige trabajar por un ambiente que promueva su salud. Una pastoral de la salud con mirada preventiva que informe de los riesgos a los que estamos expuestos y ello nos lleve a evitarlos. Pues “la acción de la Iglesia no sólo intenta recordar el deber de cuidar la naturaleza, sino que al mismo tiempo debe proteger sobre todo al hombre” (LS.79).

4. Así, la cultura del descarte y de la indiferencia hace que en muchas ocasiones las decisiones empresariales o políticas no tengan en cuenta la salud de áreas poblacionales más pobres o rurales, y en aras de un supuesto interés mayor se juegue con la salud de éstos. De hecho, la degradación ambiental tiene mucho que ver con una degradación ética y social. Por ello, necesitamos imperiosamente que la economía y la política se pongan al servicio de la persona, especialmente la más débil y amenazada. (cf. LS.48,189).

5. Teológicamente vemos, en la Sagrada Escritura, cómo Dios Padre crea un mundo armonioso donde el hombre puede vivir saludablemente en él. Es la acción pecaminosa de éste la que rompe con los demás y con la naturaleza, de modo que sufrirá sus consecuencias hasta que no se convierta y reconstruya esa armonía (cf. Gen.1-2). Pero Cristo nos devuelve la salvación, un nuevo modo de vivir a semejanza de Dios, en una relación plena con todo, que culminará en “un cielo y una tierra nueva (…) donde ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor” (Ap.21,1.4). Esta es nuestra tarea, llamar a la conversión y comunicar la buena noticia de la salvación, que se convierte al mismo tiempo en salud para la persona.

6. Así, pastoralmente, invitamos a nuestras diócesis y parroquias a coger el testigo de ser custodios de los dones que Dios ha puesto en nuestras manos y, gracias a ello, aliviar los sufrimientos de nuestros hermanos. Custodiar a las personas es una de las tareas más bellas que el Señor nos ha concedido, y los que vivimos esta misión en el día a día con nuestros hermanos enfermos lo atestiguamos, damos gracias a Dios por ello, y os invitamos a todos a vivirlo.

7. Para hacer realidad este objetivo debemos, en primer lugar, atrevernos a vivir una conversión ecológica que contemple e imite el modo de relacionarse de Cristo con el mundo que le rodeaba, apostar por un estilo de vida donde la felicidad no se busque en las cosas ni en el consumir, y vivir una espiritualidad y una mística evangélicas que modulen nuestro pensar, sentir y vivir en relación con lo creado y con los hermanos enfermos.

8. Unas vivencias individuales que, así mismo, creen acciones comunitarias de denuncia de riesgos sanitarios, fomento de estudios de impacto sobre la salud, promoción de actitudes y políticas saludables, apuesta por colocar siempre a las personas en el centro de la economía, y una sensibilización y formación que, desde la familia, la escuela y la Iglesia construya una ‘cultura del cuidado’ hacia la naturaleza, pero en especial hacia las personas más frágiles.

9. Esta línea de promoción de la salud no excluye que sigamos trabajando en el día a día por hacer llegar a los que sufren la presencia de Cristo, salud de los enfermos. Especialmente a aquellos que han enfermado por factores relacionados con la degradación ambiental. Damos gracias a todas las familias, sacerdotes, profesionales de la salud, voluntarios parroquiales, que estáis al lado de cada enfermo. Gracias por vuestro generoso servicio y testimonio. Así como a cada enfermo, que con su modo de vivir el sufrimiento se convierte en testigo del Evangelio para los demás.

10. En este mes de mayo, además, hemos celebrado el Día del Trabajo. En las empresas se juegan muchos de los riesgos para la salud, es por ello que quisiéramos pedirles que pongan todos los medios de seguridad para que éstos se reduzcan al mínimo. Pensamos en las grandes empresas pero también en los trabajos agrarios, donde están tan expuestos a pesticidas y otros tóxicos. Corresponde a los directivos, pero también a los propios trabajadores, ser sensibles a ello. La Iglesia quiere que sepáis que siempre estaremos para acompañaros y defender vuestra salud.

11. Es también el mes de María. Nos unimos a ella como Madre de la salud que cuida especialmente de los niños y las mujeres, primeras víctimas más frágiles ante estos factores. Pero, al mismo tiempo, esas mismas mujeres son el rostro de la lucha por la salud y de la relación armónica con la naturaleza, los demás y Dios; rostros del cuidado de la fragilidad humana, y testigos de la dignidad de cada persona desde el inicio al fin de sus vidas.

12. Para concluir, pedimos al Padre que nos ilumine a todos en este camino, que abra nuestros ojos y nuestro corazón para poner en el centro de nuestra vida los sufrimientos de los más débiles, y haga de nosotros verdaderos custodios del Reino que Él quiere para todos.

Los Obispos de la Comisión Episcopal de Pastoral
D. Braulio Rodríguez Plaza, Arzobispo de Toledo
D. Francesc Pardo Artigas, Obispo de Girona
D. José Vilaplana Blasco, Obispo de Huelva
D. Santiago Gómez Sierra, Obispo Auxiliar de Sevilla
D. Luis Javier Argüello García, Obispo Auxiliar de Valladolid



[1] Informe World Health Organization (OMS), Don’t pollute my future! The impact of the environment on children’s health, 20017, p.13.  
[2] Ministerio de Sanidad y Consumo. Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias. Instituto de Salud Carlos III. Evaluación de Impacto en Salud y Medio Ambiente, Madrid 2007, p.29.