sábado, 20 de mayo de 2017

En clave de #Hospitalidad: Reflexión para el Domingo VI Pascua

1ª lectura:      Hechos 8,5-8.14-17
«Les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo»
Salmo:            «Aclamad al Señor, tierra entera»
2ª lectura:     1 Pedro 3,15-18
«Murió en la carne, pero volvió a la vida por el Espíritu»
Evangelio:     Juan 14,15-21
«Yo le pediré al Padre que os dé otro Defensor»
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Yo le pediré al Padre que os dé otro Defensor que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo porque no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis, porque vive con vosotros y está con vosotros.

No os dejaré desamparados, volveré. Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis, y viviréis, porque yo sigo viviendo. Entonces sabréis que yo estoy con mi Padre, vosotros conmigo y yo con vosotros. El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama; al que me ama, lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él.»



sábado, 13 de mayo de 2017

En clave de #Hospitalidad: Reflexión para el Domingo V Pascua

1ª lectura:      Hechos 6,1-7
«Escogieron a siete hombres llenos de Espíritu Santo»
Salmo:            «Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti»
2ª lectura:     1 Pedro 2,4-9
«Vosotros sois una raza elegida, un sacerdocio real»
Evangelio:     Juan 14,1-12
«Yo soy el camino y la verdad y la vida»

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: «No perdáis la calma, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias; si no, os lo habría dicho, y me voy a prepararos sitio. Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y a donde yo voy, ya sabéis el camino.» Tomás le dice: «Señor, no sabemos a dónde vas. ¿Cómo podemos saber el camino?» Jesús le responde: «Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto.» Felipe le dice: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta.» Jesús le replica: «Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: ‘Muéstranos al Padre’? ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. Os lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre.»


martes, 9 de mayo de 2017

En clave de #Hospitalidad: San Juan de Avila

1ª lectura:      Hechos 13,46-49
«Sabed que nos dedicamos a los gentiles»
Salmo:            «Tú eres, Señor, el lote de mi heredad»
Evangelio:     Marcos 16,15-20
«Id al mundo entero y proclamad el evangelio»
En aquel tiempo se apareció Jesús a los Once y les dijo: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice, se salvará; el que se resista a creer, será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos, y si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos y quedarán sanos.» El Señor Jesús, después de hablarles, ascendió al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes, y el Señor actuaba con ellos y confirmaba la palabra con los signos que los acompañaban.


*      Reflexión
San Juan de Ávila, llamado el apóstol de Andalucía, padre y guía espiritual de Juan de Dios, nació en Almodóvar del Campo (Ciudad Real), en 1499. Estudió filosofía y teología en la Universidad de Alcalá y fue ordenado sacerdote. El Arzobispo de Sevilla, valorando sus dotes y capacidades, lo convenció para que renunciara a su intención de ir a las misiones de América y a dedicarse a la predicación y dirección espiritual en España.
El Sermón predicado el día de san Sebastián en la Ermita de los Mártires de Granada, provocó la conversión de san Juan de Dios, que le pidió que fuera su director espiritual. Lo acompañó en la búsqueda y realización de su vocación y fue su consejero y apoyo en la fundación del hospital de Granada, cuna de la Orden #Hospitalaria.
Se conservan tres cartas dirigidas a Juan de Dios para guiarlo en el camino de la perfección y en la práctica de la caridad.
Murió en Montilla (Córdoba) el 10 de mayo de 1569. Lo beatificó León XIII en 1894 y Pablo VI lo canonizó en 1970.


sábado, 6 de mayo de 2017

En clave de #Hospitalidad: Reflexión para el Domingo IV Pascua

1ª lectura:      Hechos 2,14a.36-41
«Dios lo ha constituido Señor y Mesías»
Salmo:            «El Señor es mi pastor, nada me falta»
2ª lectura:     1 Pedro 2,20b-25
«Habéis vuelto al pastor y guardián de vuestras vidas»
Evangelio:     Juan 10,1-10
«Yo soy la puerta de las ovejas»

En aquel tiempo, dijo Jesús: «Os aseguro que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz: a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.» Jesús les puso esta comparación pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús: «Os aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta: quien entre por mí, se salvará, y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estrago; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante.»


martes, 2 de mayo de 2017

Oración Campaña del Enfermo 2017

Dios Padre, amigo de la vida,
que estás presente en todo el universo
y en la más pequeña de tus criaturas,
derrama en nosotros la fuerza de tu amor.

Dios de los pobres,
ayúdanos a rescatar y cuidar
a los abandonados y olvidados de esta tierra 
que tanto valen a tus ojos.

Sana nuestras vidas,
para que sembremos hermosura
y no contaminación y destrucción.

Toca nuestros corazones
y enséñanos a descubrir el valor
de cada persona y de cada cosa,
porque todos somos custodios
de la salud de nuestros hermanos
y de la salud del mundo. Amén



Pascua del Enfermo. Mensaje de los Obispos de la Comisión Episcopal de Pastoral


MENSAJE DE LOS OBISPOS DE LA COMISIÓN EPISCOPAL DE PASTORAL
Pascua del Enfermo, 21 de Mayo de 2017


PASTORAL DE LA SALUD Y ECOLOGÍA INTEGRAL
“Salud para ti, salud para tu casa”
(1 Sam. 25,6)


La resurrección del Señor es el acontecimiento culmen de la vida de Cristo. Esa Vida se hace presente también en la celebración de la Pascua del Enfermo. Acogiendo la llamada del Papa Francisco en su Encíclica Laudato Si, en esta Campaña 2017 queremos responder a los desafíos de la salud más allá de la atención a los enfermos. Jesucristo curó a los enfermos, pero también nos trajo con la salvación un estilo de vivir que es sanante, y llama a “dar vida y vida en abundancia” (Jn.10,10). Es una llamada a prevenir la enfermedad, a cuidar de los hermanos y del entorno en que vivimos para dar salud.

1. El Papa Francisco alerta sobre las consecuencias para la salud que están generando las agresiones al medio ambiente, la falta de una ética ecológica y la no atención a los riesgos medioambientales. Consecuencias que se convierten en enfermedades y sufrimiento, especialmente para los más pobres (cf. LS.20,21,29,183).

2. En España tenemos en la memoria los casos del petrolero Prestige, las minas de Alnazcóllar, Seseña o los constantes incendios. Todos ellos desastres ecológicos, con repercusiones sobre la salud de sus poblaciones, y que podrían ser evitados. Pero a la vez constatamos otros riesgos que –por habituales- solemos no dar tanta importancia. Así, estamos expuestos a los efectos perjudiciales sobre la salud de: la contaminación atmosférica en nuestras grandes ciudades, la radiación solar, los contaminantes químicos, las radiaciones ionizantes, electromagnéticas o acústicas, la exposición al gas radón, o los efectos de las olas de calor y frío. Todos ellos son factores de enfermedades tales como el cáncer, asma, neumopatías, enfermedades neuro-psiquiátricas o cardiovasculares, cataratas, sordera u otras. Más de 1,7 millones de niños mueren al año en el mundo por estas causas[1], y en España 80.000 personas enferman anualmente por exposiciones en su lugar de trabajo[2].

3. El Papa nos recuerda que todo está conectado (cf. LS.91). Pensar en los enfermos y los pobres como centro de las preocupaciones del Señor y de la Iglesia nos exige trabajar por un ambiente que promueva su salud. Una pastoral de la salud con mirada preventiva que informe de los riesgos a los que estamos expuestos y ello nos lleve a evitarlos. Pues “la acción de la Iglesia no sólo intenta recordar el deber de cuidar la naturaleza, sino que al mismo tiempo debe proteger sobre todo al hombre” (LS.79).

4. Así, la cultura del descarte y de la indiferencia hace que en muchas ocasiones las decisiones empresariales o políticas no tengan en cuenta la salud de áreas poblacionales más pobres o rurales, y en aras de un supuesto interés mayor se juegue con la salud de éstos. De hecho, la degradación ambiental tiene mucho que ver con una degradación ética y social. Por ello, necesitamos imperiosamente que la economía y la política se pongan al servicio de la persona, especialmente la más débil y amenazada. (cf. LS.48,189).

5. Teológicamente vemos, en la Sagrada Escritura, cómo Dios Padre crea un mundo armonioso donde el hombre puede vivir saludablemente en él. Es la acción pecaminosa de éste la que rompe con los demás y con la naturaleza, de modo que sufrirá sus consecuencias hasta que no se convierta y reconstruya esa armonía (cf. Gen.1-2). Pero Cristo nos devuelve la salvación, un nuevo modo de vivir a semejanza de Dios, en una relación plena con todo, que culminará en “un cielo y una tierra nueva (…) donde ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor” (Ap.21,1.4). Esta es nuestra tarea, llamar a la conversión y comunicar la buena noticia de la salvación, que se convierte al mismo tiempo en salud para la persona.

6. Así, pastoralmente, invitamos a nuestras diócesis y parroquias a coger el testigo de ser custodios de los dones que Dios ha puesto en nuestras manos y, gracias a ello, aliviar los sufrimientos de nuestros hermanos. Custodiar a las personas es una de las tareas más bellas que el Señor nos ha concedido, y los que vivimos esta misión en el día a día con nuestros hermanos enfermos lo atestiguamos, damos gracias a Dios por ello, y os invitamos a todos a vivirlo.

7. Para hacer realidad este objetivo debemos, en primer lugar, atrevernos a vivir una conversión ecológica que contemple e imite el modo de relacionarse de Cristo con el mundo que le rodeaba, apostar por un estilo de vida donde la felicidad no se busque en las cosas ni en el consumir, y vivir una espiritualidad y una mística evangélicas que modulen nuestro pensar, sentir y vivir en relación con lo creado y con los hermanos enfermos.

8. Unas vivencias individuales que, así mismo, creen acciones comunitarias de denuncia de riesgos sanitarios, fomento de estudios de impacto sobre la salud, promoción de actitudes y políticas saludables, apuesta por colocar siempre a las personas en el centro de la economía, y una sensibilización y formación que, desde la familia, la escuela y la Iglesia construya una ‘cultura del cuidado’ hacia la naturaleza, pero en especial hacia las personas más frágiles.

9. Esta línea de promoción de la salud no excluye que sigamos trabajando en el día a día por hacer llegar a los que sufren la presencia de Cristo, salud de los enfermos. Especialmente a aquellos que han enfermado por factores relacionados con la degradación ambiental. Damos gracias a todas las familias, sacerdotes, profesionales de la salud, voluntarios parroquiales, que estáis al lado de cada enfermo. Gracias por vuestro generoso servicio y testimonio. Así como a cada enfermo, que con su modo de vivir el sufrimiento se convierte en testigo del Evangelio para los demás.

10. En este mes de mayo, además, hemos celebrado el Día del Trabajo. En las empresas se juegan muchos de los riesgos para la salud, es por ello que quisiéramos pedirles que pongan todos los medios de seguridad para que éstos se reduzcan al mínimo. Pensamos en las grandes empresas pero también en los trabajos agrarios, donde están tan expuestos a pesticidas y otros tóxicos. Corresponde a los directivos, pero también a los propios trabajadores, ser sensibles a ello. La Iglesia quiere que sepáis que siempre estaremos para acompañaros y defender vuestra salud.

11. Es también el mes de María. Nos unimos a ella como Madre de la salud que cuida especialmente de los niños y las mujeres, primeras víctimas más frágiles ante estos factores. Pero, al mismo tiempo, esas mismas mujeres son el rostro de la lucha por la salud y de la relación armónica con la naturaleza, los demás y Dios; rostros del cuidado de la fragilidad humana, y testigos de la dignidad de cada persona desde el inicio al fin de sus vidas.

12. Para concluir, pedimos al Padre que nos ilumine a todos en este camino, que abra nuestros ojos y nuestro corazón para poner en el centro de nuestra vida los sufrimientos de los más débiles, y haga de nosotros verdaderos custodios del Reino que Él quiere para todos.

Los Obispos de la Comisión Episcopal de Pastoral
D. Braulio Rodríguez Plaza, Arzobispo de Toledo
D. Francesc Pardo Artigas, Obispo de Girona
D. José Vilaplana Blasco, Obispo de Huelva
D. Santiago Gómez Sierra, Obispo Auxiliar de Sevilla
D. Luis Javier Argüello García, Obispo Auxiliar de Valladolid



[1] Informe World Health Organization (OMS), Don’t pollute my future! The impact of the environment on children’s health, 20017, p.13.  
[2] Ministerio de Sanidad y Consumo. Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias. Instituto de Salud Carlos III. Evaluación de Impacto en Salud y Medio Ambiente, Madrid 2007, p.29.  

domingo, 30 de abril de 2017

En clave de #Hospitalidad: San Ricardo Pampuri

1ª lectura:      Hechos 3,1-10
«No tengo ni oro ni plata, pero te doy lo que tengo»
Salmo:            «Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad»
Evangelio:     Marcos 1,29-39
«Curó a muchos enfermos de diversos males»
En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron. Jesús se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles. Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar. Se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron y, al encontrarlo, le dijeron: «Todo el mundo te busca.» Él les respondió: «Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido.» Así recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando los demonios.


*      Reflexión

Fue Ricardo una persona de profunda fe y religiosidad: ejemplar durante sus estudios y como sanitario militar; buen samaritano, laico de exquisita caridad en su actividad profesional, como médico rural, viviendo en pobreza y prodigando visitas gratuitas, socorros y medicinas a enfermos y familiares, ayudas a gente pobre, a actividades parroquiales, a Institutos misioneros…; religioso #hospitalario, humilde en continua referencia a los valores cristianos, culminando su existencia terrena con una eminente disposición en la fase terminal de sufrimiento. Al ser beatificado, quedó fijada su fiesta litúrgica, señalada por el Papa, el 1 de mayo, correspondiente al día de su muerte. Las lecturas litúrgicas (Hch 3,1-10), en referencia a la curación de Pedro a un lisiado de nacimiento desde su fe y (Mc 1,29-39), curando Jesús a la suegra de Pedro y a otros enfermos (al tiempo que buscaba la soledad para su oracional Padre), en referencia a San Ricardo médico, que se retiraba también a orar, estimulando sus actitudes de fidelidad y vida teológica, y aprendía a «transformar el ejercicio de la medicina en misión de caridad», estimulemos nosotros, a su ejemplo, nuestro espíritu y actividades en favor de los enfermos y necesitados.

sábado, 29 de abril de 2017

En clave de #Hospitalidad: Reflexión para el Domingo III Pascua

1ª lectura:      Hechos 2,14.22-33
«No era posible que la muerte lo retuviera bajo su dominio»
Salmo:            «Señor, me enseñarás el sendero de la vida»
2ª lectura:     1 Pedro 1,17-21
«Habéis sido redimidos con la sangre de Cristo, el cordero sin defecto»
Evangelio:     Lucas 24,13-35
«Le reconocieron al partir el pan»

Dos discípulos de Jesús iban andando aquel mismo día, el primero de la semana, a una aldea llamada Emaús, distante unas dos leguas de Jerusalén; iban comentando todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo Él les dijo: «¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?» Ellos se detuvieron preocupados. Y uno de ellos que se llamaba Cleofás, le replicó: «¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabes lo que ha pasado allí estos días?» Él les preguntó: «¿Qué?» Ellos le contestaron: «Lo de Jesús el Nazareno, que fue profeta poderoso en obras y palabras ante Dios y todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él fuese el futuro liberador de Israel. Y ya ves, hace dos días que sucedió esto. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado, pues fueron muy de mañana al sepulcro, y no encontraron su cuerpo, e incluso vinieron diciendo que habían visto una aparición de ángeles, que les habían dicho que estaba vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no le vieron.» Entonces Jesús les dijo: «¡Qué necios y torpes sois para creer lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria?» Y comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas les explicó lo que se refería a él en toda la Escritura. Ya cerca de la aldea donde iban, él hizo ademán de seguir adelante, pero ellos le apremiaron diciendo: «Quédate con nosotros porque atardece y el día va de caída.» Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero Él desapareció. Ellos comentaron: «¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?» Y levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo: Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón. Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.


martes, 25 de abril de 2017

En clave de #Hospitalidad: Ntra. Sra. del Buen Consejo

1ª lectura:      Hechos 1,12-14;2,1-4
«Perseveraban en la oración con María, la madre de Jesús»
Salmo:            «Dichosos el hombre que piensa en la sabiduría»
Evangelio:     Juan 2,1-11
«Su madre dijo a los sirvientes: “Haced lo que él diga”»
En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea y la madre de Jesús estaba allí; Jesús y
sus discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó el vino y la madre de Jesús le dijo: «No les queda vino.» Jesús le contestó: «Mujer, déjame, todavía no ha llegado mi hora.» Su madre dijo a los sirvientes: «Haced lo que él diga.» Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una. Jesús les dijo: «Llenad las tinajas de agua.» Y las llenaron hasta arriba. Entonces les mandó: «Sacad ahora, y llevádselo al mayordomo.» Ellos se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), entonces llamó al novio y le dijo: «Todo el mundo pone primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora.» Así, en Caná de Galilea, Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria y creció la fe de sus discípulos en él.

*      Reflexión

“Acogemos y cumplimos la voluntad de Dios, imitando la sencillez y disponibilidad, la entrega y la fidelidad de nuestra Señora la Virgen María ‘siempre entera’. En nuestro apostolado con quienes sufren, tratamos de reflejar su amor materno.” (Const 4c). La devoción a la Virgen María se ha tenido siempre como la herencia más preciosa de nuestro Fundador san Juan de Dios. El culto a la Señora como “Madre del buen Consejo” fue concedido por el Papa Pío VI el 9 de junio de 1787, con la facultad de celebrar la Misa y el Oficio de la Bienaventurada Virgen María, con el título del “Buen consejo”. La petición la presentó el Superior General de la Orden, Fr. Vicente María Salerno, a fin de “favorecer la piadosa devoción hacia la Bienaventurada Virgen María que anima a los Hermanos de la Orden de san Juan de Dios”. Fr. Juan Bautista Orsenigo, más conocido como “Fraile dentista” del Hospital san Juan Calibita, en la Isla Tiberina de Roma, fue un infatigable propagador de esta fiesta mariana y, en ocasión de la fundación del Hospital de Neptuno lo dedicó a “María Madre del Buen Consejo” (1889), y se esforzó para que el Papa León XIII introdujera este título en las Letanías de la Virgen María. Esta Memoria nos invita a pedir al Señor el don de consejo que nos ayude a conocer su voluntad y nos guíe en la práctica del apostolado #hospitalario.

domingo, 23 de abril de 2017

En clave de #Hospitalidad: San Benito Menni

1ª lectura:      1 Juan 4,7-16
«Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros»
Salmo:            «El que ama al hermano vive en Dios»
Evangelio:     Mateo 25,31-40  
«Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino»
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. El separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: “Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme.” Entonces los justos le contestarán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?” Y el rey les dirá: “Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis.”»


*      Reflexión

San Benito Menni nació en Milán el 11 de marzo de 1841 y fue bautizado el mismo día en la iglesia de Santa María alla Fontana con los nombres de ángel Hércules. Conoció la Orden #Hospitalaria de san Juan de Dios durante el servicio voluntario a los heridos de guerra en la batalla de Magenta. Ingresó en la Orden de los Hermanos de san Juan de Dios a la edad de 19 años y recibió el nombre de Fr. Benito. Fue ordenado sacerdote el 14 de octubre de 1866. El Superior General de la Orden, Fr. Juan María Alfieri, lo destinó a España en 1867. Con la misión de restaurar la Orden en la nación que “fue su cuna”. Con la ayuda del Señor y apoyado en sus grandes dotes, abrió 22 centros asistenciales y fundó la Congregación de las Hermanas Hospitalarias del Sagrado corazón de Jesús, dedicadas a la asistencia de las enfermas mentales y de las niñas necesitadas. Como sucede con frecuencia a los elegidos de Dios, experimentó el sufrimiento, la incomprensión y la calumnia, no sólo por parte de organismos y particulares, sino de sus mismos Hermanos y Hermanas. Murió en Dinán (Francia) el 24 de abril de 1914. Juan Pablo II lo beatificó el 23 de junio de 1985 y lo canonizó el 21 de noviembre de 1999. Sus reliquias se veneran en la capilla de los Fundadores del Hospital Psiquiátrico de Ciempzuelos (España) de las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús.

sábado, 22 de abril de 2017

En clave de #Hospitalidad: Reflexión para el Domingo II Pascua

1ª lectura:      Hechos 2,42-47
«Los creyentes vivían todos unidos y lo tenían todo en común»
Salmo:            «Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia»
2ª lectura:     1 Pedro 1,3-9
«Por la resurrección de Jesucristo nos ha hecho nacer de nuevo para una esperanza viva»
Evangelio:     Juan 20,19-31
«A los ocho días, se les apareció Jesús»

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa con las puertas cerradas, por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros.» Y diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.» Y dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados les quedan perdonados; a quienes se los retengáis les quedan retenidos.» Tomás, unos de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor.» Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.» A los ocho días estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: «Paz a vosotros.» Luego dijo a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.» Contestó Tomás: «¡Señor mío y Dios mío!» Jesús le dijo: «¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.» Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su Nombre.


miércoles, 19 de abril de 2017

Cansada...

Y empezabas tu oración pensando que estabas cansada,
y tras encontrarte con Él en el sagrario,
terminaste descubriendo que tu cansancio es una oportunidad:

Cansada de que no se valore tu trabajo,
cansada de que te utilicen,
cansada de hacer tú lo que otros deberían hacer,
cansada de no tener tiempo para ti,
cansada de robarle tiempo al ocio para dedicarlo a lo laboral,
cansada de ….

No, no te equivoques,
Cristo resucita para darte luz,
Imagen de internet
para abrirte los ojos del corazón y hacerte ver que:

Él si valora tu trabajo y por eso permite que lo hagas,
te quiere en esta misión.

Nadie te utiliza, tú puedes decir que no,
pero lo haces porque sabes que son semillas de amor,
sabes que es una forma de evangelizar,
sabes que es el medio para ir modelando corazones.

Si los otros no hacen lo que deberían, ellos se lo pierden,
para ti es la oportunidad de abonar, de sembrar.

Recuerda que tu tiempo es tiempo de Dios,
el tiempo “para ti” es tiempo para los demás,
porque si se trata de darse, el ciento por uno, es verdad.

No te engañes lo laboral es para ti el ocio de la vida
porque disfrutas con lo que haces,
porque, gozas, aprendes, descubres, compartes, sientes,…
porque descubres la belleza de lo que se hace por amor.

¿Cansada de qué? ¿de llevar la cruz?
Pues depende de ti el que sepas amar tu cruz,
que descubras que del madero surge la vida,
que sepas aprovechar el gozo de la entrega,
que nos lleva a la resurrección,
porque Él vive para caminar contigo en tu misión,
en lo que eres y en lo que haces.

Agradece tu cansancio,
no sólo es cuestión de actitud,
sobre todo es cuestión de confianza
¿no te das cuenta que al final del día,
cuando haces tu examen de conciencia
descubres que Él ha ido restaurando tu vida
y ha estado cargando contigo,
para que descansaras en Él?

Norka C. Risso Espinoza