viernes, 19 de diciembre de 2014

Reunión multidisciplinar

El médico se frustra porque Bea no dice nada, no sabemos si es muda, apenas lleva dos días, pero no ha habido forma de que suelte prenda, por los resultados de las pruebas médicas le debe doler, pero Bea no se queja… Pues habrá que tener una reunión de esas que llaman multidisciplinar, para estudiar su caso:
Desde psiquiatría y psicología no han podido hablar con ella, no se muestra colaboradora, ni siquiera afirma o niega con la cabeza.
Desde trabajo social se dice que aún no han dado con la familia, que están en ello.
Desde enfermería se comenta que es muy colaboradora, pues parece que permite que un desconocido con uniforme blanco la duche y la cambie, ella colabora, pero no expresa nada, la medicación también se la toma…
Otro de los asistentes a la reunión, un hombre vestido de negro, se muestra atónito ante lo que está escuchando, mira y repasa sus notas, no puede ser, pero, «¿estáis hablando de Bea, la nueva, la señora que se suele sentar a la derecha entre la cuarta o la quinta silla?»
-Sí, esa misma-, contestan todos
-Pues es curioso- dice él, que es el capellán, -esta mañana he pasado a la sala común a darles la comunión, y como a ella no la conocía no se la he ofrecido y he pasado de largo, pero ella me ha dicho «padre, ¿no me da a mí la comunión?»

Todos se han mirado sorprendidos, pues sí, efectivamente se trata de Bea y también reza el Padre nuestro… es que Dios se hace presente en medio de la gente, en las circunstancias de su día a día.

Carla dice que le roban la memoria

Carla dice que le roban la memoria, ella intenta recordar pero por momentos se inquieta mucho y comenta que le «han robado la memoria», quién será “el afortunado” que es capaz de entrar en su mundo, en sus sueños y grabarse para sí los datos que Carla va perdiendo, o por lo menos eso parece, porque a ciencia cierta, realmente no sabemos si le han robado la memoria (como ella dice) o la tiene tan guardada que ni ella la encuentra. Sin embargo, en alguna ocasión da algunos datos de esa memoria, ¿será que la encontrado? nos preguntamos, pero no, si intentamos saber algo más, no recibimos respuestas a nuestras preguntas, en todo caso repite aquello que ha recordado, como queriendo asegurarse que esos datos nos lleguen y seamos nosotros quienes los guardemos.

Realmente, a los que conocemos a Carla no nos importa  la memoria que le han robado, sabemos de ella que es una persona alegre, que habla poco, pero que está dispuesta a darse un baile cuando sea necesario, y que dar palmas le encanta. Es capaz de regalarnos una gran sonrisa cuando se encuentra bien,… No importa lo que recuerde, aunque a nosotros nos duela y en ocasiones ni nos reconozca; ella no recuerda, pero nosotros sí recordamos y sabemos quién es.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Espiritualidad en clínica

'ESPIRITUALIDAD EN CLÍNICA. Una propuesta de evaluación y acompañamiento espiritual en Cuidados Paliativos', esta es la nueva monografía de la SECPAL que puedes leer en http://www.secpal.com/%5CDocumentos%5CBlog%5CMonografia%20secpal.pdf



Feliz Navidad 2014


El Hijo de Dios, acampado entre nosotros y venido por amor, sea bendición para ti y para todos. 
FELIZ NAVIDAD

lunes, 15 de diciembre de 2014

Hasta cuando Dios quiera tío Javichu

Los años van pasando, y aquellas personas queridas, que fueron dejando huellas en nuestra infancia, van partiendo hacia el cielo, aquí dejan muchos años de entrega, de servicio, y de amor y cariño a los seres queridos. Aquí dejan bellos recuerdos; pero, también dejan el corazón dolorido por la partida, ahora nuestro adiós se convierte en un verdadero hasta cuando Dios quiera, hasta que hayamos cumplido aquí nuestra misión y podamos reencontrarnos contemplando el rostro del Padre.
Hasta cuando Dios quiera tío Javichu, cuándo será, no lo sé, pero, dentro quedan grandes recuerdos, un lunar que queríamos agarrar como si de un trofeo se tratara, una hermosa sonrisa que alegraba el alma, y el cariño constante del calor familiar que anima a seguir caminando.
Junto con la tía Laura, has hecho crecer hermosas semillas, ‘serrana’, ‘china’ y ‘negra’, que siguen dando frutos, que siguen cultivando las semillas que les has legado.
Gracias tío, por esa mirada, que anima a seguir viviendo incluso en medio de la enfermedad, que anima a seguir caminando incluso cuando ya se ha cruzado hacia los brazos del Padre, que anima a seguir amando porque nos has enseñado que vale la pena.

Hasta pronto tío, descansa en paz, te tenemos presente.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Espiritualidad vs. Religiosidad

La OHSJD da un gran valor a la atención espiritual y religiosa de los enfermos. Esta institución que cuenta con más de 500 años de existencia, con gran experiencia en el cuidado y la asistencia a todo tipo de enfermos y necesitados menciona en su carta de identidad:

«Nuestra aportación a la sociedad será creíble en la medida en que incorpore los progresos de la técnica y la evolución de las ciencias y la sepa enriquecer con sus logros; de ahí la importancia de que nuestra respuesta asistencial mantenga una inquietud por estar permanentemente actualizada en su vertiente técnica y profesional. A partir de ahí deberemos dar una asistencia que considere todas las dimensiones de la persona humana –biológica, psíquica, social y espiritual-. Solamente una atención que trate todas estas dimensiones, al menos como criterio de trabajo y como objetivo que lograr, podrá considerarse como asistencia integral.
Hablar de atención integral implica atender y cuidar la dimensión espiritual de la persona.»
 

Ahora bien, la realidad es que si la espiritualidad va adquiriendo mayor reconocimiento y atención, no sólo en el campo de la salud y de la asistencia, sino en todos los órdenes de la vida, incluso en el mundo empresarial, asistimos también a la existencia de cierta confusión, cuando menos terminológica. Se habla de espiritualidad, religiosidad, esoterismo, técnicas de autoconocimiento y otros términos que no siempre significan lo mismo. Me referiré a continuación a los términos ‘espiritualidad’ y ‘religiosidad’ por ser los que nos interesan en este momento.

Decía Arnaldo Pangrazzi, que cuando se habla de espiritualidad, hay quienes tienden a considerarla como sinónimo de pertenencia a una determinada religión. Aunque es verdad que para muchos la espiritualidad está directamente relacionada con su propia tradición religiosa, para otros no es así. Actualmente las religiones tradicionales están perdiendo influjo y dominio, mientras que crece el interés por la espiritualidad. Hay un elevado número de personas que no conocen ni frecuentan la iglesia (lugar de culto católico), la mezquita (lugar de culto islámico) o la pagoda (lugar de culto budista), pero que poseen una rica espiritualidad.

La ESPIRITUALIDAD se refiere a la llamada interna de toda persona a orientar y a crecer en su vida mediante transformaciones internas permanentes, en búsqueda de la plenitud, la felicidad, el paraíso, la realización plena del proyecto vital, la autorrealización, el nirvana… u otros nombres que se refieren a lo mismo.
Es vivir la dimensión espiritual en profundidad, y por tanto, exige el contacto con ella. Aunque pertenece a la intimidad del ser humano, atraviesa toda la realidad de la persona de dentro hacia fuera, llenando la vida de luz y sentido.
Al igual que todas las dimensiones constitutivas de la persona, física, psicológica y social, el ser humano puede bloquear e incluso negar la realidad de lo espiritual dentro de sí mismo, perdiendo así la oportunidad de madurar y crecer, en definitiva, de reconocer y experimentar la profundidad y las posibilidades a las que está llamado. Esto se constata frecuentemente en muchos enfermos, pero de modo especial en los enfermos en el proceso terminal de sus vidas. Aquellos que han cultivado y desarrollado en su vida la espiritualidad encuentran en los momentos de crisis importantes apoyos para vivir saludablemente esas situaciones, y viceversa. Lo vemos en nuestros residentes

De una forma sintética, el contenido de la vida espiritual de las personas se refiere a los siguientes aspectos:

  • Al sentido de la vida: especialmente a las grandes preguntas y respuestas sobre el sentido de la vida, de la muerte, del sufrimiento, del gozo, del trabajo, de las opciones que se toman en la vida. El sentido de las realidades que dan peso específico a nuestra vida. ¿por qué a mí? ¿existe algo después de la muerte? ¿qué será de los míos? ¿tiene sentido vivir sufriendo? ¿estoy satisfecho con mi vida? Y muchos otros interrogantes que cada persona se hace en su momento.
  • A los valores: aquellos que definitivamente motivan el sentido de nuestra vida y hacen que tomemos una opción, decisión o conducta, o tomemos otra. Sobre su base se constituye su escala de valores. Aquello que de verdad valoramos en la vida y de lo cual tratamos de hacernos virtuosos con la práctica habitual en nuestra vida. Son las puntas de lanza que mueven al ser humano en su vida. Los hay de muchos tipos y clases, y en función de ellos vivimos, en función de ellos también vivimos la enfermedad y se afronta el proceso final de la vida.
  • Las creencias que todo ser humano tiene y de las que está convencido. Pueden ser de muchos tipos, pero en razón de las síntesis hablaremos de aquellas que abren a la persona a la trascendencia divina (Dios, que puede tener muchos nombres) y las que tienen una orientación existencialista y humana (ciencia, cultura, familia, política, deporte…) hay que decir que pueden darse varios tipos en una misma persona, aunque siempre hay unas con mayor peso específico que otras. Las creencias tienen también su proceso de elaboración y maduración. Muchas veces quedan en un nivel puramente mágico o ritual. Otras veces están más formadas y elaboradas razonablemente. En todo caso es importante no caer en fundamentalismos. En la asistencia a todos los enfermos, resulta de capital importancia estar atentos a este aspecto, que será en muchas ocasiones la llave para afrontar adecuadamente su enfermedad.


La RELIGIOSISDAD es la capacidad del ser humano de vivir una experiencia religiosa en una religión concreta. Exige una opción de la persona por un Dios concreto, por una religión determinada, que tiene un cuerpo doctrinal definido y orientado para ofrecer a los creyentes su escala de valores así como las respuestas a los grandes interrogantes de la existencia, aun cuando en ocasiones sea dentro del misterio que también forma parte de ella. Sus rasgos básicos y de manera sintética son los siguientes:
  • Exige la fe en Dios: un acto libre y voluntario. Es la respuesta a una llamada que comporta entender y vivir de una forma concreta. Es un don que no se alcanza por méritos propios y al que hay que responder. Es una experiencia dinámica que necesita del silencio interior para escuchar frecuentemente la llamada y poder responder. Por encima de doctrinas, normas y reglas, que también existen, se trata de una experiencia personal y comunitaria capaz de transformar la vida y orientarla de acuerdo con el Dios en el que se cree.
  • Comunidad: no hay religión sin comunidad, asamblea, Iglesia, comunidad vertical (relación persona-Dios) y comunidad horizontal (relación interpersonal entre los miembros de la comunidad), unidos por el eje común de la fe. Tiene una doctrina que se comparte, se vive, ayuda, orienta y da respuestas a las grandes preguntas por el sentido de la vida, de la muerte, del sufrimiento… ordena la escala de valores de sus miembros y ayuda a profundizar en las creencias y la fe en el Dios de la comunidad. Es el espacio adecuado donde se celebran las liturgias y los ritos, donde se forma a los nuevos creyentes y habitualmente se preocupa por las necesidades tanto espirituales como materiales de sus miembros.
  • Descentramiento: es la experiencia de «salida de sí mismo». Poner el centro de la vida fuera de uno mismo. Uno se constituye en siervo de ese Centro que hay en el creyente (Dios-Amor en el cristianismo, por ejemplo). Es uno de los criterios de discernimiento sobre la madurez y lo saludable de una experiencia religiosa. La fe en Dios, para que sea auténtica y sana, debe ayudar al creyente a superar el egocentrismo que pone a la persona como centro del mundo y de la propia comunidad, por encima incluso de Dios. Sin embargo, la experiencia de encuentro con Dios, sea cual sea, ha de llevar a la persona a abrirse a Dios, fuente de la vida y la existencia, al mundo del que formamos parte y a las personas con quien está llamada a constituir la comunidad humana que viva en paz, justicia, libertad y solidaridad. Por ello es frecuente que las comunidades de cualquier religión no miren solo a su propio grupo, sino que están abiertas a trabajar en unidad por el bien común de la sociedad.
  • Símbolos: la fe solo puede expresarse con el lenguaje simbólico (no científico). La comunidad necesita símbolos para expresar lo que no puede ser dicho con claridad por el lenguaje verbal y escrito. De ahí que la liturgia en las religiones ocupe un espacio muy importante para celebrar la fe y para crecer en ella, para vivirla. La liturgia en las religiones está llena de símbolos, que remiten al creyente a una realidad diversa y superior. Un ejemplo claro en la liturgia cristiana católica son los sacramentos.

En definitiva,
la religiosidad es la expresión comportamental del sistema de creencias y cultos organizados de la religión.

La persona puede vivir su religiosidad de dos formas:

1. Una ejercida como medio para acceder a la experiencia de lo divino. De esta forma cumple su fin último que es la espiritualidad. El religioso vive su religión y vivencia su fe como el valor más alto de su vida.
2. La otra manera es cuando la religiosidad se convierte en un fin en sí misma, la experiencia de lo divino se desvanece, y la religiosidad adquiere un carácter instrumental, y supersticioso, que aleja a la persona de lo espiritual. En este caso el religioso usa la religión en un sentido estrictamente utilitario para ganar seguridad, posición social, u otras metas no religiosas.

Aquello que dota de realidad y sentido esencial a esta vida religiosa es justamente la espiritualidad. Sin espiritualidad, la vida religiosa es sólo apariencia, máscara, vacío de lo divino.

Benjamin Beit-Hallahmi y Michael Argyle proponen la consideración de la religión como una actitud compuesta de tres dimensiones:


  • cognitiva (creencias religiosas), estaríamos hablando de conceptos teológicos, como trinidad, cristología, eclesiología, escatología...
  • comportamental (comportamientos religiosos y rituales más o menos institucionalizados y convencionales), aquí estarían los sacramentos, entre ellos la comunión, la reconciliación, la unción de enfermos, que son los sacramentos propios de la enfermedad.
  • afectiva (vínculos entre el hombre y la transcendencia), podría incluir aquí la oración, teniendo presente que esa relación con mi invita a salir de mí mismo para llegar al hermano.

EJEMPLO para ver las diferentes respuestas entre quien estaría viviendo una espiritualidad religiosa y otro que no: Cuando la persona se pregunta ¿quién soy yo? Encontraremos una postura como la de Descartes, quien dijo “pienso, luego existo”; se encuentra con el pensar para afirmarse como una realidad óntica.

Pero también vamos a encontrar la postura de alguien como Agustín de Hipona o San Agustín; que al preguntarse sobre quién es él, San Agustín se encontrará con un Otro. No se encuentra primero consigo mismo, sino con Otro, con Dios y así a modo de diálogo con este Gran Otro, que le permitió ir conociéndose, descubriéndose.

Personas como San Agustín, dentro de la historia de la espiritualidad cristiana, son las que dan origen a la categoría de Homo Religiosus para la antropología religiosa. Son personas con capacidad de vivir el fenómeno religioso, que sólo es posible dentro de la dimensión espiritual.

La religión exige una opción personal, y por tanto es posible que nos encontremos con personas no religiosas cuya vida espiritual no está abierta a la trascendencia, aun Dios concreto, y sus creencias quedan referidas a la esfera de lo existencial, del mundo conocido. La espiritualidad es lo más específicamente humano, de ella no podemos renegar, mientras que sí podemos optar por declararnos no creyentes, no “re-ligarnos” a ningún tipo de fe.

José Carlos Bermejo explica de la siguiente forma la relación entre espiritualidad y religiosidad:

Aunque espiritualidad y religiosidad están íntimamente relacionadas y son incluyentes, no son necesariamente coincidentes entre sí. Mientras que la religiosidad comprende la disposición y vivencia de la persona de sus relaciones con Dios dentro del grupo al que pertenece como creyente y en sintonía con el modo concreto de expresar la fe y las relaciones, la espiritualidad abarca la dimensión religiosa y la incluye en parte. En ella podemos considerar como elementos fundamentales todo el complejo mundo de los calores, la pregunta por el sentido último de las cosas, las opciones fundamentales de la vida (la visión global de la vida).
Cuando la espiritualidad llega a cristalizar en la profesión de un credo religioso; cuando el mundo de los valores, de las opciones fundamentales y la pregunta por el sentido cristalizan en una relación con Dios, entonces hablamos de religiosidad. Muchos elementos pertenecen, pues, a la dimensión espiritual, irrenunciable para toda la persona, pero no todos los individuos dan el paso de la fe: la relación con Dios, la profesión de un credo, la adhesión a un grupo que comparte y concelebra el misterio de lo que cree.

Koenig planteó cuatro modelos sobre la relación de la salud mental y física con la religión y la espiritualidad o secularidad (laicidad):

Versión tradicional-histórica de espiritualidad: Se caracteriza por la profunda religiosidad. La religión, la espiritualidad y la secularidad (laicidad) son recursos que pueden promover estados mentales positivos como el propósito y significado de la vida. La espiritualidad en esta versión es un constructo completamente separado de las medidas de salud mental o física.

Versión moderna de espiritualidad: Se caracteriza porque amplía o va más allá del constructo de religión tradicional. Esta versión conceptualiza la comparación de la salud mental y física de los que son "espirituales religiosos", los que son "espirituales, pero no religiosos", y los que son "completamente seculares"

Versión tautológica (mismo pensamiento expresado de distintas maneras, pero que son equivalentes) moderna de espiritualidad: Aunque es similar a la anterior, se caracteriza porque se extiende hacia fuera incluyendo en su definición la salud mental positiva y los valores humanos. Este concepto de espiritualidad incluye no sólo indicadores religiosos tradicionales o una búsqueda de lo sagrado, sino también estados psicológicos positivos como propósito y significado de la vida, la conexión con los demás (la calidad de apoyo social), tranquilidad, armonía y bienestar. Se define como versión "tautológica" porque incluye indicadores de salud mental en la definición de espiritualidad, lo que asegura una correlación positiva entre estas dos variables

Versión clínica moderna de espiritualidad: Esta versión se caracteriza porque incluye las anteriores, es decir, el constructo de religión y los indicadores positivos de salud mental, sino también lo secular (laicismo) como elementos de su definición. En este modelo es considerado espiritual incluso lo agnóstico y lo ateo. Este es precisamente el modelo que actualmente se está trabajando desde la SECPAL.


Para finalizar quiero traer a Marcos Gómez Sancho: «Entender el asunto de que las necesidades espirituales y religiosas no son sinónimas tiene una gran importancia práctica. No es asunto exclusivo del sacerdote o pastor intentar hacer frente de este tipo de necesidades.» ya que tras ver la versión clínica de espiritualidad queda de forma más clara la importancia del trabajo interdisciplinar.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

El poder del amor


video

No sé lo que dice, pero desde luego, sobran las palabras...

Cuando parece que ya no se puede hacer nada desde la ciencia, siempre está lo verdaderamente humano, el amor, en este caso parece que de una madre, pero en otras ocasiones ha sido el abrazo de un hermano u otras acciones que nos llevan siempre a lo más íntimo, al cuidado, a la ternura. 

Como veis es un vídeo muy entrañable, espero que os guste y os haga reflexionar; este vídeo nos invita a trabajar, no sólo el amor, sino también la fe y la esperanza.

Lo que queda es dar gracias a Dios por la vida...

sábado, 6 de diciembre de 2014

Simeón y Ana, en la vejez

Vamos a recordar ahora una historia de muchos siglos atrás, muy conocida. Utilizamos para ello el Evangelio de Lucas[1]. Eran un hombre y una mujer ya ancianos, que se pasaban el día en el templo de Jerusalén, y que tuvieron la suerte de conocer a Jesús a los pocos días de su nacimiento. Una historia que puede ser un símbolo para todos nosotros.


Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén, para presentarlo al Señor.
Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre honrado y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido una revelación del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor.
Impulsado por el Espíritu Santo fue al templo, y cuando entraron con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: “Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz; porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones, y gloria de tu pueblo, Israel”. Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía del niño.
Simeón los bendijo, y dijo a María, su madre: “Mira: este está puesto para que todos en Israel caigan o se levanten; será una bandera discutida, y a ti una espada te traspasará el alma. Así quedará calara la actitud de muchos corazones”.
Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana: de joven había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche; sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Israel.

Simeón y Ana formaban parte del amplio grupo de judíos que esperaban que un día se cumplirían las promesas de Dios. Esperaban algo nuevo, que transformase la vida difícil y dolorosa de tanta gente. Era una esperanza que se vivía de formas muy diferentes. Algunos esperaban una acción maravillosa de Dios, una gran acción poderosa que lo transformaría todo.

Pero había otros, como Simeón y Ana, o como José y María, o como Isabel y Zacarías, que vivían simplemente la confianza en Dios y procuraban llevar a la práctica las grandes llamadas que Dios había hecho a lo largo de la historia: la llamada a la fe y a la esperanza; la llamada a la oración, la llamada a amar a los demás y a estar al servicio de los que lo necesitasen y sobre todo de los pobres… y así, esperaban.

Simeón tenía dentro de sí una convicción. Él, un hombre anciano y sin ninguna relevancia social, cuyo único objetivo en la vida era intentar ser honrado y piadoso, había sentido una llamada interior, algo que le había llenado de confianza y alegría: no sabría cómo explicarlo, pero tenía claro que el Espíritu de Dios le había asegurado el cumplimiento de una gran esperanza: vería cómo se comenzaban a hacer realidad aquellas promesas en las que él creía. Vería a aquel a través del cual Dios iba a iniciar un camino nuevo para la humanidad, el Mesías del Señor.

Y luego está Ana, sobre la que el relato no nos dice si había sentido como Simeón alguna llamada. Era viuda, y las viudas poco futuro tenían, en aquel tiempo. Por eso ella se había refugiado en el servicio del templo, y allí también esperaba. El evangelio no lo dice, pero siendo como era una mujer viuda, debía tener mucha más fuerza y convicción que Simeón para seguir adelante… y esperaba en día en que las cosas comenzarían a ser distintas.

Y ese día llegó. Nadie lo habría dicho, que tuviese que llegar de aquella manera, nadie más lo supo ver, pero Simeón y Ana sí, porque a Simeón y Ana los años les habían dado sabiduría, capacidad de entender, experiencia que les hace descubrir dónde está lo valioso de la vida.

Simeón y Ana eran personas de corazón abierto, que a través de los muchos ratos de oración y de tener el espíritu y la mirada bien dispuestos, han sido capaces de entender por dónde pasaba el camino de Dios. Que es el camino que ellos han vivido siempre, el camino de la sencillez y la fidelidad amorosa, el camino que ahora, ya ancianos, siguen viviendo, y el camino que saben que es el único camino de felicidad.

Por encima de todo, este camino es una gran alegría. Y cuando uno lo ha descubierto, cuando uno ha visto en Jesús que este camino es el de la felicidad y de la vida, entonces puede mirar hacia atrás con paz y confianza, y agradecer toda la historia vivida, tanto las cosas que han ido bien como las que ido mal, tanto los aciertos como los fracasos, tanto las ilusiones alcanzadas como las que no. Y puede mirar hacia delante y decir aquellas grandes palabras: “Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz; porque mis ojos han visto al Salvador”. Porque esto no se termina, y después está toda la paz, todo el amor y toda la vida de Dios.



[1] Evangelio según san Lucas 2, 22.25-38

Hay razones para vivir


A veces te quejas de las cosas que ya no puedes hacer, o de las fuerzas que te fallan y de las enfermedades, o de la memoria que ya no te responde como quisieras, o más aún, si has perdido a un ser querido y sientes que te has quedado solo o sola, y parece que tu vida se ha roto. Y tendrías razón en quejarte, pero, al mismo tiempo que te quejas también vale la pena que aprendas a descubrir todo lo bueno que puedes vivir, las cosas que puedes hacer, tanto si son pocas como si son muchas, el esfuerzo por seguir adelante día tras día, la alegría que puedes dar a los demás, el tiempo más tranquilo y el descanso, las conversaciones amables, las ganas de seguir atento a todo lo que pasa a tu alrededor aunque a veces te cueste más, la paz que puedes vivir en la debilidad,…

Y en todo esto, la mano amorosa de Dios, que es el Amor que no falla, que es el Padre que nos lleva en sus brazos, que es la Alegría profunda que ningún dolor puede pagar. Porque más allá de todo, y nos suceda lo que nos suceda, esta Él que nos ofrece su vida para siempre.

Pienso que lo importante es que queráis seguir viviendo vuestra propia vida a fondo. Y vivir a fondo significa hacer todo aquello que somos capaces de hacer, y aprender a no angustiarse por lo que no podemos hacer. Por ejemplo, hay quien, cuando llega a un momento de la vida en que ya sale muy poco a la calle, piensa que no vale la pena vestirse por la mañana o ir a la peluquería o afeitarse; y sin duda que estas no son cosas trascendentales, pero, no hacerlas significa abandonarse, pensar que no merece la pena cuidarse, esforzarse, procurar estar bien. Y desde luego que no es así. Y esto que es un ejemplo de cosas poco trascendentales, vale para cualquier otra cosa.

Vale la pena hacer todo lo que podamos hacer, y al mismo tiempo vale la pena aprender a aceptar que hay cosas que no podemos hacer, y dejarse ayudar (que también cuesta) en todo lo que sea necesario. Lo importante es vivir lo más plenamente posible todos los momentos de nuestra vida.

Y todo esto, además, acompañado del amor y la ternura de Dios. Porque vale la pena creer y confiar en el Padre que nos ama, porque vale la pena tener a Jesús y a su evangelio como camino y como luz para vivir, porque vale la pena dejarse guiar por el Espíritu que es fuerza y gracia que todo lo renueva. Porque vale la pena seguir el ejemplo de María, y decirle hágase en mí.

Convencidos de que, en definitiva, al fin de todo, Dios nos acogerá, y compartiremos su vida con él, y con todas las personas que hemos amado, y con toda la gente de todo tiempo y lugar. No sabemos cómo será, pero nos fiamos de él. ‘Creed en Dios y creed también en mí’, nos dijo Jesús. Y nosotros creemos en él, y sabemos que, aunque a veces lo veamos todo oscuro, su amor es más fuerte que todo, y no nos fallará, y seremos felices para siempre.

Y es que cada uno somos importantes para el Señor, por eso a cada uno nos llama por nuestro nombre y se acerca a cada uno de nosotros y nos pide de beber. Siempre hay razón para vivir.

viernes, 5 de diciembre de 2014

Desiderata // Esfuérzate en ser feliz

Anda plácidamente entre el ruido y la prisa, y recuerda que paz puede haber en el silencio. Vive en buenos términos con todas las personas, todo lo que puedas sin rendirte.

Di tu verdad tranquila y claramente; escucha a los demás, incluso al aburrido y al ignorante; ellos también tienen su historia. Evita las personas ruidosas y agresivas, sin vejaciones al espíritu. Si te comparas con otros, puedes volverte vanidoso y amargo; porque siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tú. Disfruta de tus logros así como de tus planes. Mantén el interés en tu propia carrera, aunque sea humilde; es una verdadera posesión en las cambiantes fortunas del tiempo. Usa la precaución en tus negocios; porque el mundo está lleno de trampas. Pero no por eso te ciegues a la virtud que pueda existir; mucha gente lucha por altos ideales; y en todas partes la vida está llena de heroísmo. Sé tú mismo.

Especialmente no finjas afectos. Tampoco seas cínico respecto al amor; porque frente a toda aridez y desencanto el amor es perenne como la hierba. Recoge mansamente el consejo de los años, renunciando graciosamente a las cosas de juventud. Nutre tu fuerza espiritual para que te proteja en la desgracia repentina. Pero no te angusties con fantasías. Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad. Junto con una sana disciplina, sé amable contigo mismo. Tú eres una criatura del Universo, no menos que los árboles y las estrellas; tú tienes derecho a estar aquí. Y te resulte evidente o no, sin duda el universo se desenvuelve como debe. Por lo tanto, mantente en paz con Dios, de cualquier modo que lo concibas y cualesquiera sean tus trabajos y aspiraciones, mantén en la ruidosa confusión, paz con tu alma.

Con todas tus fuerzas, trabajos y sueños rotos, éste sigue siendo un mundo hermoso. Ten cuidado, esfuérzate en ser feliz.


Encontrado en la vieja Iglesia de Saint Paul, Baltimore, 1693.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Día de las Personas con Discapacidad


martes, 18 de noviembre de 2014

Mi hermana Lola

“Mi hermana Lola” es un relato sobre la discapacidad intelectual que ha editado FEAPS (Confederación Española de Organizaciones en favor de las Personas con Discapacidad Intelectual o del Desarrollo). El texto es de Angels Ponce y las ilustraciones son de Miguel Gallardo.


Pincha aquí y podrás acceder al cuento 

sábado, 8 de noviembre de 2014

Iglesia, droga y toxicomanía

Estimados compañeros/as, 'Iglesia, droga y toxicomanía' es un Manual de Pastoral redactado por el Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud, ene el 2001. Han pasado los años, pero, sigue siendo un manual que puede ser útil.


Muchos obispos, sacerdotes, laicos, miembros de la vida consagrada, se han preguntado: ¿qué podemos hacer, como cristianos, frente al mundo de la droga? Con este Manual el Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud no pretende ofrecer una respuesta definitiva, sino dar algunas indicaciones que puedan ayudar en el trabajo pastoral; no intentan proponer un nuevo método sino dar una respuesta, como guía práctica, a preguntas que son fundamentales para actuar profesionalmente, y que quizá podrá servir también a quienes con tanta dedicación y solicitud se han especializado en este campo.

Lo podéis leer en: https://drive.google.com/file/d/0B8mpi7oji088OGRUU0c3c19CWms/view?usp=sharing 

domingo, 2 de noviembre de 2014

XI Muestra de Cine Espiritual, en Barcelona


Ya está en marcha la XI Muestra del Cine Espiritual de Barcelona. Una presentación de lo más interesante del cine espiritual reciente o que vendrá próximamente a la cartelera. Un espacio imprescindible para ponerse al día del cine que mira hacia la Trascendencia.

La novedad de la Muestra del Cine Espiritual, que también incluye el cine de las diferentes religiones, es presentar las películas más significativas que han pasado recientemente por las carteleras y los Festivales cinematográficos de todo el mundo destacando por su referencia espiritual y religiosa. Esto supone abordar una rica variedad de la cual da testimonio la programación de las 12 películas de este año.

1.ª Entrega de la XI Muestra de Cine Espiritual http://youtu.be/CHkl9SMY35g

Destacamos, en primer lugar, las que tienen que ver con el arte de forma más explícita. “Johannes-Passion de Joahann Sebastian Bach” de Hugo Niebeling es una producción musical en torno a la Pasión según San Juan donde música, arquitectura, danza, teatro y palabra se reúnen con un resultado de gran hondura filmado en la catedral románica de Speyer. “The Gospel of Us” de Dave McKean es un experimento audiovisual, que se basa en la filmación en la calle de la representación de la pasión en Port Talbot bajo la dirección del actor Michael Sheen. Un hombre, el Maestro, que ha perdido todo el recuerdo sobre quien es, tiene que salvar a su ciudad de una empresa que amenaza con destruirla.

2.ª Entrega de la XI Muestra de Cine Espiritual http://youtu.be/ecGpOx8DK7Q

Otra de las vertientes del certamen es la sensibilidad hacia las diferentes religiones así desde el judaísmo la película “Anita B”. de italiano Roberto Faenza nos muestra a una joven superviviente de un campo de concentración que busca reconstruir su identidad. “Lamma Shoftak” es una película palestina de Annemarie Jacir, Tarek de once años y su madre son refugiados en Jordania en 1964. El pequeño encontrará en medio de dificultades un camino a la esperanza. “Noëlle” de David Wall es una película norteamericana sobre un sacerdote católico que está encargado de cerrar una parroquia y donde el encuentro con las personas transformó sus planes. La película argentina “Habi, la extranjera” de María Florencia Álvarez es una sugerente historia de transformación interior que tiene que ver con la religión y la cultura.

Entre las películas-testimonio destacamos el pre-estreno de la mexicana “Espacio interior” del director Kai Palange que nos acompañará en la sesión inaugural. Nos cuenta la peripecia de Lázaro que ha sido secuestrado en un cuarto de tres metros cuadrados y donde lucha por sobrevivir desde la fuerza interior. Una película sobre la fe que sostiene basada en el secuestro real del arquitecto Bosco Gutiérrez-Cortina y que se plamó en el libro “Bosco: la historia real de un hombre que no se dejó vencer por el miedo”. Con múltiples premios “La jaula dorada” de Diego Quemada-Díez recoge el éxodo de un grupo de adolescentes desde Guatemala hasta EE.UU. Con crudeza veraz nos muestra el camino de dolor e injusticia de los emigrantes en busca de una extraña tierra prometida. El documental “La misión tzeltal” de Josep Lluís Penadés cuenta la vida de una comunidad de jesuitas inserta entre los indígenas tzeltal. La lucha de un pueblo por sobrevivir desde una cultura comunitaria y un camino de solidaridad.

Dejamos para el final un grupo de películas que ha recogido importantes éxitos. “Philomena” de Stephen Frears obtuvo el premio al mejor guion en el Festival de Venecia así como fue nominada a los Oscar y los Globos de Oro del 2013. Una historia entrañable sobre una mujer que anciana quiere recuperar el rastro de un hijo que le fue arrebatado cuando era pequeño. “El pasado” de Asghar Farhadi obtuvo el premio a la mejor actriz (Bérénice Bejo) en Cannes 2013. En ella se nos muestran las dificultades del amor cuando el pasado llega a ser un lastre. Por último, “Quédate conmigo” de Michael McGowan es un drama romántico canadiense que participó del Festival de Toronto 2012 con un importante reparto y donde se nos muestra la lucha de un agricultor, interpretado por James Cromwell que lucha para construir una casa para su esposa enferma (Geneviéve Bujold).


Contaremos también con una mesa redonda organizada por el Observatori Blanquerna de Comunicació, Religió i Cultura sobre “El cine en la construcción de la identidad cultural europea” con la intervención de distintos críticos de cine.

Peio Sanchez

Oración del Papa Francisco por los difuntos


jueves, 30 de octubre de 2014

Viven con nosotros

La certeza de que los muertos viven con nosotros
es el pan cotidiano de millones de madres, esposas,
maridos, hijos que han perdido al ser amado.
 
Los que se nos fueron tiran de nosotros
y mantienen viva nuestra esperanza
como respuesta a esa llamada que nos viene del otro lado.

Los que se nos mueren llegan a ser como un regazo
palpitante e invisible, pero presentido,
que nos protege del frío del camino
y torna cálida nuestra existencia sumergida en el amor.

Desconozco el autor.


Ellos perviven en vosotros


A pesar del paso del tiempo,
¡tanto de ellos sigue existiendo entre vosotros...!
Guardáis algunas cosas suyas
como un asidero para la memoria
y una prueba para atenuar la erosión del olvido.
Ellos continúan mirando a través de vuestros ojos,
en ellos se transparenta el color de los suyos.
En los rasgos de vuestro rostro
se dibuja la dulzura y melancolía de su sonrisa;
su código genético esta cifrado en cada célula de vuestro cuerpo;
su alma pervive en la vuestra.
Los que se nos fueron
se nos hacen presentes en nuestros insomnios
y nos piden que repitamos su nombre,
que sigamos contando cómo vivieron y cómo murieron.
Pensar en nuestros difuntos
es asegurar la supervivencia
de aquellos a quienes se ha amado,
es un deber de la memoria agradecida.


Desconozco el autor.