miércoles, 6 de mayo de 2015

Mensaje de los obispos de la Comisión Episcopal de Pastoral

Comparto con vosotros el mensaje de los Obispos de  la Comisión Episcopal de Pastoral, Departamento de Pastoral de la salud; que también podéis encontrar en las páginas de las diferentes Diócesis


Mensaje de los Obispos de la Comisión Episcopal de Pastoral
Pascua del Enfermo, 10 de Mayo de 2015

SALUD Y SABIDURÍA DEL CORAZÓN
Otra mirada es posible con un corazón nuevo


1.  Quien vive la Pastoral de la Salud sabe que su lenguaje propio es el del corazón. Vivir el sufrimiento o acompañarlo toca el corazón. Esta Campaña de Pastoral de la Salud 2015 nos invita precisamente a contemplar el corazón de Cristo ante quien sufre, y su vivencia del sufrimiento. Si nos dejamos empapar por sus actitudes cambiará también nuestra mirada sobre el enfermo, y transformará nuestro corazón con esa sabiduría de Dios que está “llena de compasión” (Sant.3,17).
2.   Esa misericordia y compasión que contemplamos encarnada en Jesús, nos llama a romper la indiferencia ante quien sufre, como Él, y -acogiendo el Mensaje de esta Cuaresma- “fortalecer nuestros corazones” preguntándonos dónde está nuestro hermano enfermo.
3.      Necesitamos dejar que nuestro corazón se conmueva ante el hermano herido y enfermo. Éste debe ser el estilo de cada cristiano pero también el de cada una de nuestras parroquias, pues la gran mayoría de los enfermos hoy están en sus casas o en centros socio-sanitarios de nuestro entorno parroquial. Esta tarea pastoral es la que nos hará creíbles. No podemos predicar el Evangelio y quedarnos en casa esperando que alguien nos llame. La llamada es a salir, a encontrarnos con Cristo allí donde Él nos ha mostrado que está presente (Mt.25); a ser una parroquia y una Iglesia ‘hospital de campaña’, que se presenta corriendo allí donde hay una necesidad.
4.        Un lugar privilegiado de presencia junto al enfermo es también el hospital. Por él pasan al año un número incalculable de enfermos y familias, frecuentemente en situaciones de mucho sufrimiento y con una necesidad enorme de ser acompañados. Para el cristiano puede ser también un momento significativo de confrontación con el Dios de la Vida. Por ello, la atención a la calidad de los Servicios religiosos es una prioridad para nuestra Iglesia que, con corazón de Madre, los pone a vuestro alcance y os invita a aprovecharlos.
5.       En la liturgia de la Pascua del Enfermo escucharemos las palabras de Jesús: “Que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos” (Jn.15,12-13). Este mandato se sigue realizando plenamente hoy en muchos familiares que aman y dan su vida y salud por servir a su ser querido que está enfermo. Deseamos valorar y agradecer ese enorme testimonio de amor que no sólo le alcanza a él sino que es semilla de Evangelio para todos los que lo contemplan.
6.     En esta perspectiva de testimonio de entrega también queremos resaltar el servicio que ofrecen tantas órdenes religiosas que se dedican al cuidado de los enfermos y la promoción de la salud. Concretamente este pasado año 2014 hemos asistido a la muerte de varios religiosos y religiosas que han dado la vida por cuidar y curar a los enfermos de Ébola. En el año dedicado a la Vida consagrada vaya desde aquí nuestra gratitud y reconocimiento.
7.       Además, tenemos también presente el testimonio que en primera persona nos dan tantos enfermos que hacen de su vivencia del dolor, del sufrimiento o de la muerte una oportunidad para ser testigos vivos de “una fe que permite habitar el mismo sufrimiento” (P. Francisco, Mensaje Jornada Mundial del Enfermo 2015, p.5). ¡Que pocas veces nos dejamos evangelizar por el Cristo crucificado que nos habla desde el enfermo!
8.     Al mismo tiempo, queremos valorar y agradecer el inmenso esfuerzo y generosidad que tantos profesionales y voluntarios están haciendo. Su servicio es expresión de ese don de la sabiduría que el Espíritu Santo les otorga para comprender el valor del acompañamiento, con frecuencia silencioso, que les lleva a dedicar tiempo a los hermanos enfermos para mostrar que incluso las vidas más gravemente afligidas son siempre dignas de ser vividas (cf. Mensaje JME 2015, p.3).
9.        La Celebración del Sínodo de la Familia es un momento de gracia que nos permite tener presente la realidad de la enfermedad, tan profundamente existencial que marca la vida de toda persona, pero también de cada familia.
10.   Al igual que en el Mensaje del año pasado queremos seguir insistiendo en que la sabiduría del corazón también nos reclama un compromiso socio-político. No se puede nunca anteponer la economía a la salud. Se deben hacer los esfuerzos necesarios para una buena gestión y utilización de los recursos escasos sin que ello vaya en detrimento de la salud o la vida de los enfermos más vulnerables.
11.  Finalmente, contemplamos cómo María guardaba el misterio del sufrimiento en su corazón y cómo lo vivió junto a la cruz y, como intercesora, le confiamos la vida de todos los enfermos y sus familias.


Los Obispos de la Comisión Episcopal de Pastoral

Sebastià Taltavull Anglada, Obispo Auxiliar de Barcelona
José Vilaplana Blasco, Obispo de Huelva
Francesc Pardo Artigas, Obispo de Girona
Juan Antonio Menéndez Fernández, Obispo Auxiliar de Oviedo

Jesús Fernández González, Obispo Auxiliar de Santiago de Compostela

miércoles, 29 de abril de 2015

Duelo en niños

‘El duelo en el contexto educativo’, tema que podemos encontrarnos en estos tres enlaces, me parece de gran utilidad también en la #PASBIOPAL




Por otro lado, en ‘MALETA DE LA VIDA Y DE LA MUERTE’ (http://www.xtec.cat/se-vallesoccidental7/recursos/dol/dol.htm) podéis encontrar una serie de títulos que también son de gran utilidad para trabajar el duelo con niños.

martes, 21 de abril de 2015

Una presencia que acompaña

Este es el título que Mariola López Villanueva da al último apartado de la ponencia pronunciada el 21 de marzo de 2015 en las XIX Jornadas Nacionales de PROSAC celebradas en Málaga, y que tituló ‘La mirada de Jesús al enfermo’:

Hay unos relatos en el Evangelio que tendríamos que mirar más detenidamente y son aquellos en los que Jesús se muestra muy humano, más de lo que a veces nos atrevemos a mostrarnos nosotros. Nos cuenta Juan en el capítulo 11 que ante la enfermedad y la muerte de Lázaro "Jesús rompió a llorar" (Jn 11, 35). Nos hace bien ver a Jesús vulnerable, afectado, dejándose conmover y mostrándolo. Me viene el relato de un médico, Ángel García Forcada, él cuenta:

"Mi paciente sufría un cáncer de lengua y en sucesivas intervenciones quirúrgicas perdió lengua, mandíbulas y mejillas. Ya muy al final, cuando no podía hablar, nos comunicábamos por escrito. Recuerdo cuando lo visité tras haber contraído yo matrimonio. Él pidió un papel y escribió: 'doctor, veo un anillo en su mano, parece que se ha casado, le felicito'... Aquel hombre con una sonda en la nariz y un goteo continuo de morfina, fue capaz de salir de sí mismo e interesarse por mí, por mi reciente matrimonio. Salí de su cuarto, fui al despacho y rompí a llorar".

Cuando Jesús se emociona y llora junto a María por la pérdida de su hermano, él también aprende que compartir la vulnerabilidad nos hace bien, hay un vínculo que se teje ahí que no se anuda en ningún otro lado. Son como bendiciones disfrazadas que sólo se reconocen después que se viven.

Una mujer muy sencilla de Gran Canaria me contaba: "Conocí a una mujer africana inmigrante que venía a Cáritas a la parroquia. Por entonces yo había perdido a mi hermano con el que vivía, y ella lo estaba pasando muy mal, no nos entendíamos por la lengua, pero allí estábamos las dos... y un día lloramos juntas. Al tiempo ella me dijo, cuando pudo buscar a alguien que le tradujera: "me han dado mucho desde que llegué a Canarias, pero eres la primera persona que ha llorado conmigo". Realmente necesitamos y nos humaniza compartir esos momentos.

Hace unos años vi el documental Las Alas de la vida sobre la vida de Carlos Cristo, un médico al cual le diagnosticaron una enfermedad terminal y no se me ha olvidado algo que él comentaba: "Con lo que a mí me gustaba cuidar otros cuerpos y cuánto me costó el primer día que tuve que dejar que otro me desnudara y me bañara..."

Volvamos a la escena de Betania. En muchos lugares Jesús iba a dar: dar su tiempo, su cariño, su presencia sanadora... En Betania junto a Marta, María y Lázaro él también se muestra necesitado de recibir. En ese equilibrio que necesitamos para que la vida fluya de una manera saludable.

Betania, casa del pobre, simboliza un lugar de nutrientes, de alimento en sentido amplio: afecto, distensión, sensibilidad, cuidados, atención, presencia y ternura. Para Jesús, Betania es un lugar de intimidad y de descubrimientos. Buscará en casa de estas mujeres ser recibido, en ese anhelo tan humano de compañía, hospitalidad, y contacto.

Nos relata Juan en el capítulo 11 que cuando Marta tiene que soportar y enfrentar la enfermedad de su hermano, va a ser para ella un momento de verdad consigo misma y con Aquel que le estaba enseñando a vivir. Ahora se sitúa al lado de María, y mandan juntas un mensaje a Jesús; no es una petición explícita pero sí conlleva una confianza honda en las posibilidades del amor: "Señor, tu amigo está enfermo". No le dicen nuestro hermano, porque quieren vincularlo a él, "aquel a quien tú amas está enfermo" (Jn 11, 3). Es una oración preciosa para hacer de nuestra parte.

"Jesús rompió a llorar"... y "los judíos comentaban: – ¡Cómo lo quería! (Jn 11, 35ss). Es como si algo se rompiera en él, nunca lo habíamos visto tan afectado. Jesús muestra su vulnerabilidad y va a abrazar la pérdida de Lázaro hasta el fondo: "Profundamente emocionado, se acercó más al sepulcro" (Jn 11,38) y allí oró: "Padre te doy gracias porque me has escuchado" (In 11, 41). En un momento de dolor es capaz de mostrar gratitud.

Cuando la piedra es removida Jesús le dice: ¡Lázaro sal fuera! (In 11,43). Él llama a su amigo y sus palabras de amistad van dentro de la cueva a levantarlo. La palabra de amistad de Jesús nos alcanza incluso en lo que está necrosado en nosotros. Para que Lázaro recobre la salud necesitará volver a ponerse ante otro rostro, sentirse llamado y querido. Un enfermo me contaba: "en mi enfermedad muchas personas me han ayudado y acompañado y por ellas se me ha revelado el rostro de Dios". Al tratar de ayudar a los demás, también nosotros somos ayudados. A lo mejor esa es la manera como Dios nos ayuda.

Quiero concluir compartiendo una historia que viví y que recogí por escrito: «Sanar la mirada» (M. López Villanueva, Mirar por otros. Historias de sabiduría y sanación. Sal Terrae 2011):

La otra tarde me senté una plaza, a mi alrededor algunos ancianos, madres con niños y en un banco cercano un chico que me miraba demasiado fijamente. Saqué mi cuaderno y me puse a escribir cosas que quería retener. De vez en cuando levantaba los ojos y allí estaba él, observándome sin mover pestaña. Entonces decidí no volver a mirar, por esos pequeños miedos que de repente nos entran ante los desconocidos. No habían pasado ni diez minutos cuando él se levantó y se acercó hacia mí pidiéndome permiso para sentarse a mi lado.

Fue entonces cuando me di cuenta de que a pesar de su aspecto masculino y de su corte de pelo, no era un hombre sino una mujer. Me pidió un trozo de papel y un bolígrafo y se los presté, la vi escribir su número de móvil y me entregó una nota donde con letra grande decía: "Aquí tienes una nueva amiga. Tu María".

De pronto, el temor dio paso a una dulzura amable ante aquella mujer herida en busca de compañía. Me conmovió que firmara "tu María", ¡qué necesidad de pertenencia tenemos todos¡ pensé. De ser para alguien, de importar a alguien, de pertenecer a alguien. Me habló de su madre y de un bar que conocía, yo la escuché siguiéndola, regalándole unos minutos de confianza y de cariño. Diciendo que si podía la llamaría aunque sabía que no iba a hacerlo, era por ver emerger una sonrisa en su rostro. Y sus ojos idos y melancólicos se cubrieron de luz. Sentí que ella también me embellecía a mí: "Te vi sola y tan bonita...", me dijo. Al despedirla le tendí la mano y ella me pidió un beso que también me devolvió. Fueron sólo unos minutos, probablemente no la vuelva a encontrar, tenía signos de dolor y de locura en su cara, pero en aquellos instantes sólo era una mujer herida buscando un rostro donde poderse mirar.

Me viene el recuerdo de María ante el relato de hoy. No fue un "milagro" lo que curó al leproso, a no ser que al afecto, la ternura y la compasión por el otro lo llamemos así. Al leproso lo curó que Jesús lo mirara, reparara en lo que le decía y lo tocara. Sobre todo que posara sus manos buenas sobre su piel herida y sobre su vida marginada. El toque sanador de Dios a través de las manos de Jesús fue lo que devolvió a aquel hombre su dignidad y su belleza. ¡Y qué necesitados estamos todos de toques así! 

María me tocó aquella tarde al regalarme su compañía y su atención, ella me curó mis ojos ciegos y mi estrecho amor".

Ella me dio a mí más de lo que yo pude darle a ella. En este intercambio de dar y recibir que es nuestra vida, sois especialmente enviados de parte de Jesús a continuar su ministerio de sanación. "Los envío a proclamar el Reino y a sanar enfermedades..." (Lc 9, 2) con seguridad vosotros sois aquellos que siguen sus pasos más de cerca. Jesús no escribió, ni dio conferencias, ni hizo grandes cosas en sus tres años... pero sí es seguro y patente su vínculo con los enfermos y el lugar que en ese viaje de su vida eligió junto a ellos. Vuestro ministerio precisa de la oración porque necesitáis recibiros cada día de esa mirada buena de Jesús para poder ofrecerla a través de vuestros ojos y vuestras manos.

Os habéis preguntado alguna vez ¿Por qué envía Jesús a los discípulos de dos en dos? Para poder darnos la mano uno al otro cuando caemos... y para brindar, porque es algo que no podemos hacer solos; para continuar celebrando la vida que crece adentro más allá de toda adversidad.



Mariola López Villanueva

sábado, 18 de abril de 2015

Dios en todo lugar está



Con estas palabras, que nos presentan la sencillez y el candor de Francisco de Asís, quiero compartir el contenido y la forma de evangelizar, en las que descubrimos que DIOS EN TODO LUGAR ESTÁ:


“El Señor nos ha enviado a evangelizar a los hombres, pero ¿has pensado ya lo que es evangelizar a los hombres? Mira, evangelizar a un hombre es decirle: ‘Tú también eres amado de Dios en el Señor Jesús’. Y no sólo decírselo, sino pensarlo realmente. Y no sólo pensarlo, sino portarse con este hombre de tal manera que sienta y descubra que hay en él algo de salvado, algo más grande y más noble de lo que él pensaba, y que se despierte así a una nueva conciencia de sí. Eso es anunciarle la Buena Nueva, y eso no podemos hacerlo más que ofreciéndole nuestra amistad; una amistad real, desinteresada, sin condescendencia, hecha de confianza y de estima profundas. Es preciso ir hacia los hombres. La tarea es delicada. El mundo de los hombres es un inmenso campo de lucha por la riqueza y el poder, y demasiados sufrimientos y atrocidades les ocultan el rostro de Dios. Es preciso, sobre todo, que al ir hacia ellos no les aparezcamos como una nueva especie de competidores. Debemos ser en medio de ellos testigos pacíficos del Todopoderoso, hombres sin avaricias y sin desprecios, capaces de hacerse realmente sus amigos. Es nuestra amistad lo que ellos esperan, una amistad que les haga sentir que son amados de Dios y salvados en Jesucristo”.

viernes, 10 de abril de 2015

Carta a la abuela

Comparto con vosotros las simpáticas palabras y detalles de una niña de 10 años para con su abuela que ha sido intervenida quirúrgicamente y que está en el hospital.

Probablemente la abuela lloró, y es que eso es lo que tienen los nietos, que siguen dando vida y alegría a los abuelos. Tal vez los hijos nos preocupemos por los detalles de la operación, sin embargo, los nietos se preocupan por sus abuelos, tienen otra sensibilidad!!


Querida abuela:

¡¡¡MUCHOS BESOS!!!

¡¡¡Seguro que lloras cuando leas esto!!!


Buenos días abuela, espero que lo hayas pasado bien en el hospital.

Ayer te grabamos un video en el hospital, cuando estabas en observación. La tía me  dijo que no habías comido nada, pero seguro que sí que habías desayunado algo. Nosotros nos quedamos hasta las 10:30h. Aproximadamente. Yo creo que ayer te quedaste con hambre y por eso Jorge te va a llevar un regalito muy apetitoso, y yo Sandra te voy a llevar un regalo que tú tendrás que cuidar.

Abuela, ayer (martes) te operaron de la rodilla y yo me quedé muy preocupada por ti ¿sabes qué…? Fui unas tres veces a tu habitación pero no estabas. Hoy iremos a verte te quiero mucho.

Muchos besos y abrazos.

Gracias por cuidarme

Espero que te recuperes.

Muchos abrazos

Te quiero!!

Sandra Fernández Gascón
(10 años)


 


miércoles, 8 de abril de 2015

La historia de Vinicio

Vamos a compartir ahora una historia de Resurrección, de una persona gravemente enferma, que se sintió acariciada, acogida y animada por el Papa Francisco y cuya vida cambió. Se trata de LA HISTORIA DE VINICIO:
     
En 2013, una foto dio la vuelta al mundo, el abrazo emotivo que el Papa Francisco dio a un enfermo en una de las audiencias semanales del pontífice en Roma.

Casi dos semanas después de aquel momento este hombre enfermo ya no es un ser anónimo. Su nombre es Vinicio Tiene 53 años y padece una enfermedad de origen genético.

En la Plaza de San Pedro abarrotada Francisco fijó sus ojos en un enfermo que habían llevado en peregrinación, una persona gravemente enferma con grandes bultos por todo el cuerpo y al que el Papa acarició, consoló, abrazo y beso. Una instantánea que conmovió a todos.

Vinicio nación en Isola, un pequeño pueblo de la provincia de Vicenza (Italia). Vive con su hermana pequeña Morena y con su tía Caterina, su tutora. Como su hermana (ésta de una forma menos severa) sufre la enfermedad de Rechlinhousen desde los 15 años.

“Me dijeron que a los 30 años ya estaría muerto, pero todavía estoy aquí”.

Se trata de una enfermedad rara también conocida como “neurofibromíasis de tipo 1” que le produce el crecimiento de tumores y de quistes por todo el cuerpo, hasta provocar que la persona casi quede irreconocible.

Actualmente no hay ningún tratamiento que puede curar esta enfermedad.

Vinicio, de alguna manera ha tenido suerte: su tía lo ama profundamente, le lava y le cura las numerosas llagas de su cuerpo.

Ella fue quien le acompañó al encuentro con Francisco a la Plaza de San Pedro para conmemorar el 110 aniversario de la Unitalsi, una organización católica que cuida y consuela a los enfermos.

Ha sido tratado en la calle como “hombre elefante”. Recuerda como las madres cruzan la calle para evitarlo, pero los de su comunidad han llegado a quererlo.

En una entrevista exclusiva con la revista de noticias italiana Panorama, Vinicio comentó que se quedó sin habla cuando el Papa no dudó en tocarlo. Rechazado en la calle, y que ha provocado el horror incluso en sus médicos, describió por primera vez el encuentro diciendo que ser acariciado por Francisco es como “estar en el paraíso”.

“El Papa no me ha tenido miedo y me ha abrazado. Mientras me acariciaba, no sentí más que amor”.

“Me abrazó completamente en silencio”. “A veces el silencio dice más que las palabras”.

“Primero me tomó la mano, mientras con la otra mano, me acarició la cabeza y las heridas y después me atrajo hacia él, con un fuerte abrazo y besó mi cara. Me apretó fuerte, fuerte, como si me mimara, y ya no me soltó. Intenté hablar, decirle algo, pero no lo logré: la emoción era demasiado fuerte. Eso duró algo más de un minuto, pero me pareció una eternidad”. “Sentí que el corazón se me salía del cuerpo”

El encuentro con Francisco fue para Vinicio el comienzo de una nueva etapa.

Dice que después del abrazo del Papa se sintió tan emocionado que se volvió a su tía: “Esto me va a matar de la emoción”. Ya con más calma le dijo: “Aquí dejo mi dolor”.

Dice su tía que después del abrazo del Papa es otro hombre. Se siente feliz, e importante. Sus fotos y sus entrevistas están dando la vuelta al mundo.

Vamos a hacer un gesto de Pascua. Como en esta historia las manos del Papa son importantes y también las manos de Jesús Resucitado ocupan un lugar importante, hacemos un gesto para que nuestras manos ayuden y alivien a los demás.


Iñaki Mardones

domingo, 5 de abril de 2015

Feliz Pascua


Al concluir la misa de Pascua en la plaza de San Pedro, el Papa Francisco ha pedido que a los marginados, los presos, los pobres y los emigrantes, tan a menudo rechazados, maltratados y desechados; a los enfermos y los que sufren; a los niños, especialmente aquellos sometidos a la violencia; a cuantos hoy están de luto; y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, llegue la voz consoladora del Señor Jesús: «Paz a vosotros» (Lc 24,36). «No temáis, he resucitado y siempre estaré con vosotros» (cf. Misal Romano, Antífona de entrada del día de Pascua).

¡¡¡FELIZ PASCUA QUE CRISTO HA RESUCITADO!!!

viernes, 3 de abril de 2015

Viernes Santo


Viernes Santo, el día del silencio ante el no saber qué decir, la realidad que viven muchos enfermos, muchos sin techo, muchos... allí, abandonado por todos, todo parece acabar, este es el estilo de Dios, hacerse presente donde no se le ve, sentir como suyos los dolores de toda la humanidad.

En esta cruz muere Jesús y con Él están todas las víctimas que sufren las injusticias, la soledad, la enfermedad,... sin embargo, en esta muerte injusta y cruel no hay desesperación, aún queda espacio para confiar en el corazón de un Dios lleno de amor misericordioso, como nos dice @Pontifex_es: La Cruz de Cristo no es una derrota: la Cruz es amor y misericordia.

jueves, 12 de marzo de 2015

Pastoral de la salud



Pastoral de la salud. En brazos de Dios y de María.
Acompañar a los enfermos.
P. Miguel Combarros, CSsR
Descargalo en http://www.perpetuosocorro.com/wp-content/uploads/2015/02/pastoraldelasalud.pdf


martes, 10 de marzo de 2015

La mirada y el corazón en el Antiguo Testamento

Hoy he tenido el gusto de dar una charla sobre pastoral de la salud, bajo el tema 'La mirada y el corazón en el Antiguo Testamento'. Cuando me dieron este título se me presentaba como un tema algo árido, pero al final no ha quedado tan mal... ;)
Esta charla forma parte de las Escuelas de Vicaría de la Delegación Diocesana de Pastoral de la Salud, de la Archidiócesis de Madrid, es el segundo de los cuatro bloques que se ofrecen como propuesta formativa.


miércoles, 4 de marzo de 2015

Hospitalidad generadora de voluntariado (San Juan de Dios)

San Juan de Dios tuvo dos respuestas fundamentales ante la experiencia de misericordia de Dios hacia sí mismo. Por un lado provocó una kénosis, un vaciamiento de sí mismo; y por otro lado generó actos de entrega hacia los demás. Una entrega que se centraba en darse a sí mismo, y procurar todo aquello material que él no tenía pero veía necesario para paliar los males y las necesidades de los demás. Nunca negó una ayuda a nadie  que lo necesitara de verdad. Ayuda en la salud, en lo económico, en lo moral,…

Esa fuerza carismática recibida de Dios, a la que San Juan de Dios ha sido radicalmente fiel, ha convertido al Santo en un fuego de luz hospitalaria a distintos niveles de solidaridad y compromiso en la ayuda a los pobres y necesitados: desde los que ayudaban de manera puntal, los que sostenían de manera permanente alguna de sus obras o los que se comprometían con su vida y se identificaban con el carisma.

Hoy en día se siguen sumando muchas personas a esta familia hospitalaria como voluntarios y bienhechores. La fuerte dinámica de solidaridad sigue activa en todas  las obras de san Juan de Dios.

Esta es la experiencia o reflexión personal que comparte con vosotros GRACIA POLO, sobre su “encuentro” con San Juan de Dios.

REFLEXIÓN PERSONAL:

En 1.990 un Hno. de San Juan de Dios, de la Fundación Instituto San José pide a una Parroquia de Carabanchel que le ayude a ponerse en contacto con algún grupo de jóvenes que quiera desplazarse hasta allí para animar las eucaristías de los domingos con música y acompañamiento a los pacientes que allí se encontraban. El padre Felix se pone en contacto con uno de los grupos de jóvenes que se acababan de confirmar para que se implicaran en este proyecto como voluntarios, y allí se encaminaron un grupo sin saber qué se iban a encontrar, ni qué iban hacer. Les recibió un Hno. , Ramón, que con gran amabilidad y alegría les explicó cuál iba a ser su labor con los residentes………

Tenía 16 años y era mi primer encuentro con la Hospitalidad….

Muchos fueron los años de Voluntariado, un voluntariado creciente, con ansias de comerse en mundo: payasos de hospital, festivales benéficos, conciertos, siempre acompañados ,propiciados, apoyados por los Hermanos, viviendo una corriente energética de solidaridad, que pretendía cuidar al enfermo, apoyar al marginado, acompañar a las familias….

En 1.995, se celebró a nivel mundial el 5º Centenario del Nacimiento de San Juan de Dios en Granada y todo los Voluntarios de los Centros de la Orden, peregrinamos hasta la ciudad de la Alhambra para seguir tus pasos y conocer tus huellas, fue entonces cuando el puzzle de las emociones, sensaciones y vivencias que había tenido en el Centro de las Piqueñas encajaron para redescubrirte y enamorarme de tu obra.

Seguí con mi vida: estudie arte, me especialicé, empecé a trabajar como guía, estuve casi tres años yendo y viniendo con rutas de peregrinación desde Fátima hasta Roma, aprobé una plaza de guía en el Museo Tyssen ….pero nunca dejé el Voluntariado, era lo que me daba la vida, siempre buscaba alguna excusa para escaparme a ver a mis “chicos y abuelitos de la Piqueñas”, siempre estaba en contacto con Juan Ciudad ONGD para apoyarles en las Campañas de Salud para todos, que desarrolla la Orden en sus Centros de todo el mundo….siempre había algún Hermano que me llamaba para que le ayudara en algún proyecto o tomar un café, me sentía parte de algo grande, que no se puede explicar con palabras, solo se puede sentir…..

En el año 1.999 se celebraba el Centenario de la Fundación de la casa de las Piqueñas y el Hno. Ramón me pidió que preparara una conferencia sobre el Santo pero a través de la Hª del Arte, lo hice, gustó y a los pocos meses vine a darla a los trabajadores del Centro de Ciempozuelos… seguí trabajando en el Museo, hastiada de las dinámicas de gestión de visitas ….y en 2.002 me pidió el Superior Hno. Fonseca, de Carabanchel que restaurara un cristo de talla románica que tenían muy deteriorado, para ponerlo en una nueva capilla que se iba a construir… y mientras lo restauraba tuve una llamada telefónica, para hacer una entrevista para coordinar un Servicio de Voluntariado….fue entonces cuando me dí cuenta de que mi vida iba a cambiar, e iba a cambiar porque derrepente  sentía que tenía que cambiar de registro, que durante todo aquel tiempo San Juan de Dios, había guiado mis pasos para ser y hacer lo que hago hoy, que no es otra cosa que intentar transmitir el carisma de la hospitalidad.

Hoy no podría hacer lo que hago, sino hubiera sido voluntaria de la Orden, no podría contagiar mi entusiasmo para generar nuevos voluntarios, no podría velar por su patrimonio histórico y artístico sino fuera por las horas que pasé junto al Hno. Antonio Florido desentrañando la historia escondida que hay detrás de cada pieza del museo, no podría hablarles a los alumnos de la universidad de que este proyecto asistencial tiene como centro a la persona enferma, sino me hubiera tirado horas y horas acompañando a otros pacientes y familiares…no podría hablar de la extraordinaria calidad de nuestros profesionales y equipos, sino la hubiera vivido en primera persona, cuando mi madre enfermó y pasé yo a ser “el familiar” que necesitaba ser atendido y los Hermanos, mis compañeros y los voluntarios me acompañaron y me apuntalaron con su hospitalidad para no derrumbarme….creedme que no podría.

San Juan de Dios ha atravesado mi vida desde que lo conocí, y siento que guía mis pasos de manera intensa en todo lo que hago, a veces mejor y a veces peor, pero siempre estoy ahí…

Yo no te he conocido en persona Juan de Dios, pero sé de tí por todo lo que he vivido con los Hermanos, por cómo me han acogido… su hospitalidad es generadora en mi, de solidaridad, de compromiso y de inspiración y espero que lo siga siendo por siempre…y por eso os doy las gracias.

Gracia Polo Gaitan


¡Anímate, tú también puedes ser voluntario de San Juan de Dios!, más información en http://www.voluntariadosjd.org/

sábado, 28 de febrero de 2015

Domingo II de Cuaresma. Ciclo B


Siguiendo nuestra Dinámica de Cuaresma, en este 2do Domingo de Cuaresma: “Dios me invita a despertar ya escuchar a Jesús”

Cuando Jesús quiere hablar con nosotros, nos llama aparte, pide toda nuestra atención. Sin distracciones, así podemos ser capaces de percibir toda su belleza. Y es que la cercanía de Dios, transfigura a la persona, el verdadero amor exige vaciarnos de nosotros mismos, cuanto más amados nos sintamos por Dios, tendremos más capacidad de amar a los hermanos, a nuestro prójimos.

Llévame contigo, Jesús,
allí a la montaña,
un lugar tranquilo, con mucha paz,
donde pueda sentir que tú me miras, y yo te miro,
donde pueda dialogar contigo,
y tras nuestro encuentro,
tras el placer de estar en tu presencia,
cuando tenga que descender del monte
se hayan abierto mis ojos
para poder reconocerte en mis hermanos,
y se hayan abierto mis oídos,
para escuchar la voz del Padre.

Norka C.

lunes, 23 de febrero de 2015

Orar con San Juan de Dios cada día de la Cuaresma


Domingo I de Cuaresma. Ciclo B


Siguiendo nuestra Dinámica de Cuaresma, en este1er Domingo de Cuaresma: “Arrepentíos y creed en el Evangelio”

Tanta veces oí esta invitación: arrepiéntete, conviértete… y siempre pensé que eso era para otros. Hoy me doy cuenta que esta invitación también es para mí. Es entablar con empeño una nueva relación amorosa con Dios y con los demás.

Señor, ¿todavía me puedo convertir a Ti?
¿Cuántas veces estás dispuesto a acogerme y a curar mi egoísmo?
¿Cuántas veces tendrás paciencia conmigo?
¡Qué necia he sido tratando de jugar con tu amor!

¡Tú, que eres el amor infinito!
(Rezar en Cuaresma)

lunes, 16 de febrero de 2015

Cuaresma 2015. Ciclo B

Cuaresma es un tiempo de gracia para la conversión, esta vez lo queremos vivir como un tiempo para reescribir nuestra historia, para ello partimos de un libro en blanco:


Puedes acceder al material haciendo click aquí o en la imagen.

jueves, 5 de febrero de 2015

Jornada Mundial del Enfermo 2015


Con ocasión de la XXIII Jornada Mundial del Enfermo, el Papa Francisco nos invita a meditar una expresión del Libro de Job: «Era yo los ojos del ciego y del cojo los pies», en la perspectiva de la sapientia cordis, la sabiduría del corazón.

Al tema central de la Campaña de este año “Salud y sabiduría del corazón” el equipo nacional le ha añadido el lema “Otra mirada es posible con un corazón nuevo”, que de alguna manera recoge la concreción del mismo. La mirada de Dios y su Hijo sobre el enfermo y quien sufre, es una mirada distinta a la de la sociedad en general. Mirada que nace de un corazón nuevo y proyecta a un cambio de actitudes que transformen también nuestro corazón desde esa sabiduría del Padre. 

Aquí disponéis del material:

Con motivo de estas jornadas, la Delegación de Pastoral de la Salud de la Archidiócesis de Madrid organiza las Jornadas Diocesanas, que se desarrollarán los días 10 y 11 de febrero.
Además, en el marco de la Campaña del Enfermo de este año, que tiene por lema Sapientia cordis. “Era yo los ojos del ciego y del cojo los pies”, la Delegación quiere volver a impulsar con nuevos ánimos las Escuelas de Vicaría, potenciándolas allá donde llevan años funcionando bien y presentándolas como novedad en los lugares donde o no han tenido nunca lugar o llevan cursos sin celebrarse.

sábado, 3 de enero de 2015

Oración inicio año

He querido que la primera entrada del 2015 para este blog sea una oración, que cada uno puede hacer suya, que nos descentremos para poner en el centro al más frágil, y allí encontrarnos con el Señor

Es una adaptación a otra oración que me encontré en Internet y que me gustó.

Por si no se vé bien en la imagen:


Señor; ha pasado otro año pero, 
soy consciente que en algunas cosas, 
soy la misma de ayer:
Donde dije “quiero” he puesto el “así soy”,
donde me propuse “seré” ha ganado el “no lo intenté”,
donde prometí un “cambiaré”, 
ha dominado el “que cambien los demás”.
Ahora, que me dispongo a comenzar este 2015, te pido, Señor:
Que pongas amor en mis palabras,
que hagas de mis deseos un apostar porque el centro seas tú,
que me hagas ser realista de que en mi debilidad te haces fuerte, 
que anteponga a los demás a mi propia persona,
que supere, pero que no olvide, mis errores del pasado
para que así pueda aprender de ellos.
Que mis momentos de dicha sepa vivirlos contigo y agradecértelos, 
en los momentos de dificultad 
pueda apoyar mi cabeza sobre tu pecho para encontrar paz,
y que, la buena Madre, Santa María, 
sea modelo para vivir con alegría
este año 2015 por el que te doy gracias.

Aún con nuestras alegrías y nuestras tristezas, que entre todos hagamos que este año sea magnífico.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Sapientia cordis - Sabiduría del corazón


MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
CON OCASIÓN DE LA XXIII JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO 2015

Sapientia cordis.
«Era yo los ojos del ciego y del cojo los pies» 
(Jb 29,15)

Queridos hermanos y hermanas:
Con ocasión de la XXIII Jornada Mundial de Enfermo, instituida por san Juan Pablo II, me dirijo a vosotros que lleváis el peso de la enfermedad y de diferentes modos estáis unidos a la carne de Cristo sufriente; así como también a vosotros, profesionales y voluntarios en el ámbito sanitario.
El tema de este año nos invita a meditar una expresión del Libro de Job: «Era yo los ojos del ciego y del cojo los pies» (29,15). Quisiera hacerlo en la perspectiva de la sapientia cordis, la sabiduría del corazón.
1. Esta sabiduría no es un conocimiento teórico, abstracto, fruto de razonamientos. Antes bien, como la describe Santiago en su Carta, es «pura, además pacífica, complaciente, dócil, llena de compasión y buenos frutos, imparcial, sin hipocresía» (3,17). Por tanto, es una actitud infundida por el Espíritu Santo en la mente y en el corazón de quien sabe abrirse al sufrimiento de los hermanos y reconoce en ellos la imagen de Dios. De manera que, hagamos nuestra la invocación del Salmo: «¡A contar nuestros días enséñanos / para que entre la sabiduría en nuestro corazón!» (Sal 90,12). En esta sapientia cordis, que es don de Dios, podemos resumir los frutos de la Jornada Mundial del Enfermo.
2. Sabiduría del corazón es servir al hermano. En el discurso de Job que contiene las palabras «Era yo los ojos del ciego y del cojo los pies», se pone en evidencia la dimensión de servicio a los necesitados de parte de este hombre justo, que goza de cierta autoridad y tiene un puesto de relieve entre los ancianos de la ciudad. Su talla moral se manifiesta en el servicio al pobre que pide ayuda, así como también en el ocuparse del huérfano y de la viuda (vv.12-13).
Cuántos cristianos dan testimonio también hoy, no con las palabras, sino con su vida radicada en una fe genuina, y son «ojos del ciego» y «del cojo los pies». Personas que están junto a los enfermos  que tienen necesidad de una asistencia continuada, de una ayuda para lavarse, para vestirse, para alimentarse. Este servicio, especialmente cuando se prolonga en el tiempo, se puede volver fatigoso y pesado. Es relativamente fácil servir por algunos días, pero es difícil cuidar de una persona durante meses o incluso durante años, incluso cuando ella ya no es capaz de agradecer. Y, sin embargo, ¡qué gran camino de santificación es éste! En esos momentos se puede contar de modo particular con la cercanía del Señor, y se es también un apoyo especial para la misión de la Iglesia.
3. Sabiduría del corazón es estar con el hermano. El tiempo que se pasa junto al enfermo es un tiempo santo. Es alabanza a Dios, que nos conforma a la imagen de su Hijo, el cual «no ha venido para ser servido, sino para servir y a dar su vida como rescate por muchos» (Mt 20,28). Jesús mismo ha dicho: «Yo estoy en medio de vosotros como el que sirve» (Lc 22,27).
Pidamos con fe viva al Espíritu Santo que nos otorgue la gracia de comprender el valor del acompañamiento, con frecuencia silencioso, que nos lleva a dedicar tiempo a estas hermanas y a estos hermanos que, gracias a nuestra cercanía y a nuestro afecto, se sienten más amados y consolados. En cambio, qué gran mentira se esconde tras ciertas expresiones que insisten mucho en la «calidad de vida», para inducir a creer que las vidas gravemente afligidas por enfermedades no serían dignas de ser vividas.
4. Sabiduría del corazón es salir de sí hacia el hermano. A veces nuestro mundo olvida el valor especial del tiempo empleado junto a la cama del enfermo, porque estamos apremiados por la prisa, por el frenesí del hacer, del producir, y nos olvidamos de la dimensión de la gratuidad, del ocuparse, del hacerse cargo del otro. En el fondo, detrás de esta actitud hay frecuencia una fe tibia, que ha olvidado aquella palabra del Señor, que dice: «A mí me lo hicisteis» (Mt 25,40).
Por esto, quisiera recordar una vez más «la absoluta prioridad de la “salida de sí hacia el otro” como uno de los mandamientos principales que fundan toda norma moral y como el signo más claro para discernir acerca del camino de crecimiento espiritual como respuesta a la donación absolutamente gratuita de Dios» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 179). De la misma naturaleza misionera de la Iglesia brotan «la caridad efectiva con el prójimo, la compasión que comprende, asiste y promueve» (ibíd.).
5. Sabiduría del corazón es ser solidarios con el hermano sin juzgarlo. La caridad tiene necesidad de tiempo. Tiempo para curar a los enfermos y tiempo para visitarles. Tiempo para estar junto a ellos, como hicieron los amigos de Job: «Luego se sentaron en el suelo junto a él, durante siete días y siete noches. Y ninguno le dijo una palabra, porque veían que el dolor era muy grande» (Jb2,13). Pero los amigos de Job escondían dentro de sí un juicio negativo sobre él: pensaban que su desventura era el castigo de Dios por una culpa suya. La caridad verdadera, en cambio, es participación que no juzga, que no pretende convertir al otro; es libre de aquella falsa humildad que en el fondo busca la aprobación y se complace del bien hecho.
La experiencia de Job encuentra su respuesta auténtica sólo en la Cruz de Jesús, acto supremo de solidaridad de Dios con nosotros, totalmente gratuito, totalmente misericordioso. Y esta respuesta de amor al drama del dolor humano, especialmente del dolor inocente, permanece para siempre impregnada en el cuerpo de Cristo resucitado, en sus llagas gloriosas, que son escándalo para la fe pero también son verificación de la fe (Cf Homilía con ocasión de la canonización de Juan XXIII y Juan Pablo II, 27 de abril de 2014).
También cuando la enfermedad, la soledad y la incapacidad predominan sobre nuestra vida de donación, la experiencia del dolor puede ser lugar privilegiado de la transmisión de la gracia y fuente para lograr y reforzar la sapientia cordis. Se comprende así cómo Job, al final de su experiencia, dirigiéndose a Dios puede afirmar: «Yo te conocía sólo de oídas, mas ahora te han visto mis ojos» (42,5). De igual modo, las personas sumidas en el misterio del sufrimiento y del dolor, acogido en la fe, pueden volverse testigos vivientes de una fe que permite habitar el mismo sufrimiento, aunque con su inteligencia el hombre no sea capaz de comprenderlo hasta el fondo.
6. Confío esta Jornada Mundial del Enfermo a la protección materna de María, que ha acogido en su seno y ha generado la Sabiduría encarnada, Jesucristo, nuestro Señor.
Oh María, Sede de la Sabiduría, intercede, como Madre nuestra por todos los enfermos y los que se ocupan de ellos. Haz que en el servicio al prójimo que sufre y a través de la misma experiencia del dolor, podamos acoger y hacer crecer en nosotros la verdadera sabiduría del corazón.
Acompaño esta súplica por todos vosotros con la Bendición Apostólica.
Vaticano, 30 de diciembre de 2014
Memorial de San Francisco Javier
FRANCISCUS
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Feliz Año 2015

Que el 2015 venga cargado de fortaleza y alivio para los que sufren, 
de paz en cada rincón del mundo, 
de hospitalidad en cada casa 
y de esperanza y amor para cada persona.
Mis mejores deseos y agradecimiento para cada uno de vosotros que seguís este blog y que seáis felices.

¡¡¡Feliz y próspero año 2015!!!

domingo, 28 de diciembre de 2014

Fiesta de la Sagrada Familia

Hoy celebramos el domingo de la Sagrada Familia. La familia es uno de los pilares de nuestra fe, que importante es valorar nuestras propias familias, que puede ser un "lugar" idóneo para aprender a vivir la hospitalidad. 


sábado, 27 de diciembre de 2014

Las 15 enfermedades de la Curia Vaticana

El Papa Francisco tuvo el lunes 22 de diciembre su encuentro anual con la Curia Vaticana para intercambiar las felicitaciones de Navidad, en su discurso comentó que si bien “es hermoso pensar en la Curia Romana como en un pequeño modelo de la Iglesia”, esta también está expuesta a enfermedades que debilitan el servicio a Cristo.

Y ahora que nos aproximamos al inicio de un nuevo año, quiero compartir estas enfermedades que fueron diagnosticadas por el Papa Francisco, y que pueden debilitar nuestro servicio a Cristo, en los más débiles y necesitados.


Ya que “La curación – expuso el Papa Francisco- es también fruto de la conciencia de la enfermedad y de la decisión personal y comunitaria de curarse soportando pacientemente y con perseverancia la cura”, creo que es un buen momento para plantearnos los nuevos propósitos para el 2015, siendo conscientes de estas enfermedades, que puede ser que nos afecten no sólo en la Pastoral de la Salud, sino también individualmente.


Mucho ánimo y Feliz 2015