domingo, 17 de agosto de 2014

Tuit del Papa (17-08-14)

Tuit de @Pontifex_es acordándose de los enfermos, los pobres, los que están solos... 


sábado, 16 de agosto de 2014

Ánimo... salta, salta...

Las palabras sobran:

video


La muerte no es el final


Tú nos dijiste que la muerte 

no es el final del camino, 
que aunque morimos no somos, 
carne de un ciego destino. 

Tú nos hiciste, tuyos somos, 
nuestro destino es vivir, 
siendo felices contigo, 
sin padecer ni morir. 

Cuando la pena nos alcanza 
por un hermano perdido, 
cuando el adiós dolorido 
busca en la Fe su esperanza. 

En Tu palabra confiamos 
con la certeza que Tú 
ya le has devuelto a la vida, 
ya le has llevado a la luz. 
Ya le has devuelto a la vida, 
ya le has llevado a la luz 

Cuando, Señor, resucitaste, 
todos vencimos contigo 
nos regalaste la vida, 
como en Betania al amigo. 

Si caminamos a tu lado, 
no va a faltarnos tu amor, 
porque muriendo vivimos 
vida más clara y mejor.



"La Muerte no es final" Canción compuesta por el sacerdote español Cesáreo Gabaráin Azurmendi, (1936-1991) tras haber perdido a Juan Pedro, un joven de 17 años que era organista en su parroquia. Dicho sacerdote compuso centenares de canciones, algunas mundialmente conocidas como «Pescador de Hombres» (Tú has venido a la orilla...) 

Cantada por Fiorella Berrios una de las voces femeninas del Coro Cantaré:

La muerte no es el final - Coro cantaré 



martes, 29 de julio de 2014

Corazones de María

Oramos por los enfermos de cáncer y sus familias. En este tiempo veraniego estamos desarrollando una campaña de oración por los enfermos de cáncer, bajo el título “Corazones de María”. Envían tu intención a corazonesdemaria@radiomaria.es y nos uniremos en la oración.



El decálogo de Francisco para ser feliz

El Papa propone 10 ideas como fórmula de la felicidad



Pablo Calvo entrevistó al Papa Francisco para la revista argentina 'Viva'. ¿Cuál es la fórmula de la felicidad?, preguntó el periodista; aquí tenéis la respuesta:

1. VIVÍ Y DEJÁ VIVIR: “Acá los romanos tienen un dicho y podríamos tomarlo como un hilo para tirar de la fórmula esa que dice: 'Anda adelante y deja que la gente vaya adelante'. Viví y dejá vivir, es el primer paso de la paz y la felicidad”.


2. DARSE A LOS DEMÁS: “Si uno se estanca, corre el riesgo de ser egoísta. Y el agua estancada es la primera que se corrompe”.


3. MOVERSE REMANSADAMENTE: “En Don Segundo Sombra hay una cosa muy linda, de alguien que relee su vida. El protagonista. Dice que de joven era un arroyo pedregoso que se llevaba por delante todo; que de adulto era un río que andaba adelante y que en la vejez se sentía en movimiento, pero lentamente remansado. Yo utilizaría esta imagen del poeta y novelista Ricardo Güiraldes, ese último adjetivo, remansado. La capacidad de moverse con benevolencia y humildad, el remanso de la vida. Los ancianos tienen esa sabiduría, son la memoria de un pueblo. Y un pueblo que no cuida a sus ancianos no tiene futuro”.


4. JUGAR CON LOS CHICOS: “El consumismo nos llevó a esa ansiedad de perder la sana cultura del ocio, leer, disfrutar del arte. Ahora confieso poco, pero en Buenos Aires confesaba mucho y cuando venía una mamá joven le preguntaba: '¿Cuántos hijos tenés? ¿Jugás con tus hijos?' Y era una pregunta que no se esperaba, pero yo le decía que jugar con los chicos es clave, es una cultura sana. Es difícil, los padres se van a trabajar temprano y vuelven a veces cuando sus hijos duermen, es difícil, pero hay que hacerlo”.


5. COMPARTIR LOS DOMINGOS CON LA FAMILIA: “El otro día, en Campobasso, fui a una reunión entre el mundo de la universidad y el mundo obrero, todos reclamaban el domingo no laborable. El domingo es para la familia”.


6. AYUDAR A LOS JÓVENES A CONSEGUIR EMPLEO: “Hay que ser creativos con esta franja. Si faltan oportunidades, caen en la droga. Y está muy alto el índice de suicidios entre los jóvenes sin trabajo. El otro día leí, pero no me fío porque no es un dato científico, que había 75 millones de jóvenes de 25 años para abajo desocupados. No alcanza con darles de comer: hay que inventarles cursos de un año de plomero, electricista, costurero. La dignidad te la da el llevar el pan a casa”.


7. CUIDAR LA NATURALEZA: “Hay que cuidar la creación y no lo estamos haciendo. Es uno de los desafíos más grandes que tenemos”.


8. OLVIDARSE RÁPIDO DE LO NEGATIVO: “La necesidad de hablar mal del otro indica una baja autoestima, es decir: yo me siento tan abajo que en vez de subir, bajo al otro. Olvidarse rápido de lo negativo es sano”.


9. RESPETAR AL QUE PIENSA DISTINTO: “Podemos inquietar al otro desde el testimonio, para que ambos progresen en esa comunicación, pero lo peor que puede haber es el proselitismo religioso, que paraliza: 'Yo dialogo contigo para convencerte', no. Cada uno dialoga desde su identidad. La Iglesia crece por atracción, no por proselitismo”.


10. BUSCAR ACTIVAMENTE LA PAZ: “Estamos viviendo en una época de mucha guerra. En África parecen guerras tribales, pero son algo más. La guerra destruye. Y el clamor por la paz hay que gritarlo. La paz a veces da la idea de quietud, pero nunca es quietud, siempre es una paz activa”.



Fuente: ZENIT

domingo, 27 de julio de 2014

Cómo acompañar en el tanatorio

Ayer estuve en el tanatorio acompañando a unos amigos, ya veis, las vacaciones forman parte de la vida, algunos hablan de ‘parón’, yo creo que las vacaciones son para vivir con más intensidad lo que acontece en la vida.

Sí, oré por el alma de la difunta, era lo principal; pero, también intenté estar con los familiares. ¿Os habéis dado cuenta de los corrillos que se forman en el tanatorio?, qué bonito es ver cuando los familiares están allí, es lo que tienen las familias unidas, que en los momentos de dificultad se unen y todo el que puede se acerca para dar unas palabras de consuelo, un abrazo, un apretón de manos,… da igual el gesto, que sepan que estás allí. Y los que no son familia directa muchas veces no saben qué hacer en esos momentos, se acercan dan un abrazo y están, al final se trata de eso ¿no?

Es verdad que para realizar un acompañamiento humano depende mucho de la situación anímica de la familia; pero, si es posible, creo que sería importante que:

  • Nuestra presencia transmita serenidad y comprensión.
  • Hacer ver que el dolor emocional que siente es normal y ayudar a verbalizarlo.
  • Ayudar a tener conciencia clara de la muerte, es decir, que nos cuenten lo sucedido, el último momento de la enfermedad, o de la muerte, esto ayudará en el futuro a elaborar mejor el duelo.
  • Facilitar y acompañar en la expresión de las emociones y/o los sentimientos, es normal sentirse mal, es normal hablar de injusticia, de dolor, de rabia, de miedo, de culpa, es normal llorar,… esto no nos hace más débiles, todo lo contrario, nos hace muy humanos.
  • Cuando no sabemos qué decir, no pasa nada, el silencio también vale, entonces se puede aprovechar el contacto físico, una caricia, un apretón…. Las frases hechas están de más.
  • Permitir recordar los buenos momentos vividos con la persona fallecida podría ser terapéutico.
  • Ayudar a ver que aunque físicamente ya no está entre nosotros, sí que está en el mundo interno de nuestros afectos.
Pues ya veis, en el tanatorio se pasan muchas horas, y cada uno puede “ayudar” de una forma diferente. Se trata de que los familiares de la persona fallecida se sientan acompañados, que expresen sus propios sentimientos y emociones, y no los nuestros; y sobre todo que se les deje vivir lo que están viviendo, cada familia es completamente diferente y por tanto no todos pasamos por lo mismo. Se trata de ser, de estar y si es posible de hacer; pero, no se trata de ‘hacer de plañideras’.

Esto sólo son unas pinceladas, sobre todo para aquellos que se preguntan ‘¿qué hay que hacer?, nunca he estado en un tanatorio’ y que además pueden ayudar a vivir un ‘duelo normal’.

Norka C. Risso Espinoza

miércoles, 23 de julio de 2014

Un sillón para el verano

Con esta oración empezábamos una hermosa velada en buena compañía; un grupo de 16 compartiendo oración, 'pan' (¡qué manjares preparan los compis!) y experiencias de vida... GRACIAS!!



miércoles, 9 de julio de 2014

Experiencia vocacional OHSJD

¿Aún no sabes qué hacer en Julio? 
Puedes probar a vivir una EXPERIENCIA VOCACIONAL.




Desde la OHSJD te invitan a vivir, por unos días, del 13-19 de julio de 2014, una Experiencia vocacional en Sevilla, aquí podrás estar acompañado por los Hermanos de San Juan de Dios, y con ellos podrás discernir la llamada de Dios en tu vida, ¡Anímate!!!! 

Aquí encontrarás más información:


sábado, 5 de julio de 2014

El duelo infantil - Ponette


Hasta hoy no había tenido la oportunidad de ver la película Ponette, dirigida por Jacques Doillon en 1996, se trata de un film francés que, desde luego, os lo recomiendo, está protagonizado por la asombrosa y pequeña actriz Victoire Thivisol.
Es una historia de incomprensión y desamparo de Ponette, una niña de cuatro años, que tiene que afrontar la muerte prematura de su madre, fallecida en un accidente de coche.
Tras ver la muerte a través de los ojos de esta niña, podemos preguntarnos cómo acompañar a estos pequeños, cómo viven ellos la fe (también la importancia de la fe, como herramienta para la vida, ya que su padre no la tiene), la ayuda de la oración, cómo dar malas noticias, la importancia de las despedidas,… y se aprecia que lo que viven los adultos no es lo mismo que lo que viven los niños; en definitiva se trataría de adentrarnos en el mundo emocional de los más pequeños y transitar por las diferentes etapas del duelo en los niños.



sábado, 7 de junio de 2014

El llanto como manipulación afectiva o chantaje emocional


Parece ser que se está poniendo de moda esto de llorar para manipular a los demás, cada vez lo veo con más frecuencia en diferentes círculos; esta estrategia se usa para tocar las emociones del otro y en cierto modo obligarle a que haga lo que uno desea, por una tendencia a satisfacer la necesidad de controlarlo todo.

Al que utiliza esta técnica se le llama ‘manipulador o manipuladora emocional’, este sujeto suele conseguir lo que desea mediante el uso de la aflicción o la tristeza, llora o demuestra sufrimiento para que la otra persona sienta pena, se conmueva y cambie sus decisiones u opiniones. En general, se suele aprovechar una relación estrecha y afectuosa para conseguir el objetivo y satisfacer la necesidad de dominio.

Es cierto que todos tendemos a llevar la balanza a nuestro favor, y alguna vez en la vida hemos manipulado a alguien, es más, las técnicas de manipulación las hemos utilizado casi todos cuando éramos pequeños; pero el problema está en que algo puntual y de la infancia pase a ser un ‘método de trabajo’ cuando ya somos adultos, porque se juega con los sentimientos del otro para obtener resultados positivos, creando incluso un mal ambiente cuando se está en un grupo ya sea de ocio, de trabajo o familiar.

Efectivamente, ante el miedo a fracasar, ante la comodidad, o ante el intento de autoafirmación se recurre a estrategias para conseguir salirse con las suyas, y el llanto es una de ellas, generalmente se da más en las mujeres; el llanto es lo que mejor se distingue, pero suele venir acompañado de hacerse la víctima para que la compadezcan, exponer datos según la propia conveniencia, incluso si es necesario falsear datos o conversaciones, cambiar de opinión según la situación, sembrar cizaña, evadir responsabilidades, ¡si tú tienes un dolor de cabeza ella tendrá un tumor cerebral! Y… se suele ‘mirar el ombligo’. Esta persona suele carecer de confianza en sí misma, aparentando una autoestima de la que realmente carece, utilizando determinados procedimientos para conseguir con facilidad su propósito.

Algunas actitudes que suelen acompañar al llanto son:

  • Hacer favores: al principio, es la imagen viva de un ayudante dispuesto, siempre está disponible en complacer al otro, le ayudará, le llevará a su casa. Pero cuidado, porque sabrá pedir en el momento adecuado.
  • Halagar: se trata de una de las habilidades más interesantes. Encontrará aquello que haga sentir especial al otro para ganar tu confianza.
  • Mentir: tiene gran capacidad para mentir, suele alterar la realidad llevándola hacia donde pueda quedar ‘mejor parada’.
  • Ocultar información: suele contestar con evasivas cuando no le interesa, pero sí querrá saber todo sobre el otro, hasta es posible que utilice a otras personas para conseguir estos datos.
  • Utilizar las emociones: utiliza desde el miedo hasta la culpa para presionar a los demás para conseguir su propósito.

Cuando todo esto se da con demasiada frecuencia, puede resultar dañino para los demás, las opciones que tenemos es alejarnos o intentar ofrecer ayuda, pero no permitamos que con sus tácticas nos cambien a nosotros. La Manipulación Emocional es también una "agresión encubierta".

Aquí presentamos una lista adaptada extraída de un artículo de Krissi Maarx para detectar la manipulación emocional en ‘eHow en Español’:

  1. Observa cuáles son tus sentimientos cuando estás ante la presencia de esa persona y compáralos con los que notas con los demás. Si te sientes intranquilo, a la defensiva, confundido o ansioso cerca de él -con o sin razón- es posible que él con frecuencia utilice tácticas de manipulación en tu contra.
  2. Observa el efecto que esta persona tiene sobre otros en una situación de grupo. Algunos manipuladores emocionales, con frecuencia, se muestran como el centro de atención mediante lamentarse, quejarse o mostrarse como víctima para provocar culpa o ganar compasión de todos. A la inversa, los abusadores físicos y emocionales suelen ser alegres y amigables cuando están con otras personas, pero actúan severamente a puerta cerrada.
  3. Toma nota de las conversaciones que tienes con él. Algunos manipuladores niegan haber dicho alguna cosa e insisten en que quien ha dicho algo diferente eres tú. Pueden hacer esto con temas importantes o banales, lo que puede causar duda en sí mismo. Tomar nota ayuda además a identificar los patrones y las tácticas que usan los manipuladores en las conversaciones.
  4. Observa las respuestas típicas de esta persona a tus ideas, quejas, sugerencias y conversaciones diarias. Los manipuladores pueden criticar o burlarse de tus ideas, decisiones y carácter con frecuencia. Incluso pueden mostrarse superados en tus días malos y expresar envidia cuando estás bien.
  5. Señala un problema en tu relación o señala que estuviste molesto por algo que hizo o dijo. Observa si acepta su responsabilidad y se muestra preocupado por tus sentimientos o si te culpa por el problema y sus acciones. Incluso puede acusarte de ser demasiado sensible, egoísta o exigente.
  6. Observa las discrepancias entre lo que dice y sus acciones. Puede parecer agradable cuando conversas, pero expresa disgusto en formas no verbales.
  7. Reflexiona la cantidad de veces que racionalizaste comportamientos extraños de esa persona y considera si te sientes "loco" cuando pasas tiempo con él. Los manipuladores que "ciegan" a sus víctimas debilitan lentamente el sentido de normalidad y realidad.
  8. Escucha atentamente a los amigos mutuos, compañeros de trabajo o familiares cuando hablan de él. Puede que escuches que cuenten historias falsas sobre algo que hayas dicho o hecho, esto es porque los manipuladores usan a veces a los otros para alienar a sus víctimas.
  9. Si llevas un tiempo prolongado de relación con esta persona, compárate con la quién eras antes de conocerla. Observa los cambios más importantes que has tenido en tu autoestima, tus metas a largo plazo, tu humor general, tu rutina y las relaciones con amigos y familiares. Las víctimas de los manipuladores pueden perder la confianza en sí mismos, sufrir cambios emocionales, focalizar sus pensamientos y rutinas en el manipulador y olvidarse del resto.

Si sospechas que alguien puede querer manipularte, confía en ti mismo. La exposición a la manipulación emocional por largos períodos puede causar ansiedad y depresión, por lo que es importante que consideres la necesidad de crear barreras para protegerte a ti mismo en caso de que sea necesario.


jueves, 5 de junio de 2014

Feliz Pascua de Pentecostés 2014


Con la solemnidad de Pentecostés termina el tiempo pascual con que hemos celebrado la Resurrección de Jesucristo. Jesús nos deja en manos del Espíritu Santo que nos ilumina, nos fortalece, nos cura las heridas del alma, nos mantiene fuertes en le fe, en la esperanza y en el amor; es decir, si queremos, nos ayuda a vivir como cristianos, a pesar de todas las dificultades.

Espíritu de vida,
llena mi vida tan vacía
con la plenitud de tu amor.
Espíritu creador,
renueva mi corazón.
Espíritu de amor,
sácame de mis soledad y
llévame al encuentro del otro.
Espíritu del fuego,
abrasa mi vida con tus siete dones
(ciencia, consejo, entendimiento, fortaleza,
Piedad, sabiduría y temor de Dios),
y con los doce frutos
(caridad, gozo, paz, paciencia,
mansedumbre, bondad, benignidad, longanimidad,
fe, modestia, templanza y castidad).
Espíritu del Padre y del Hijo,
llévame a la comunión de Dios.

“Ven Espíritu Santo,
llena los corazones de tus fieles 
y enciende en ellos la llama de tu amor. 
Aleluya”


Mucho ánimo y feliz Pascua de Pentecostés!!!

lunes, 26 de mayo de 2014

Despedida

Apenas te conocía, aunque nos hemos cruzado en bastantes ocasiones, no pasábamos de un saludo, por educación; pero tu decisión me ha removido por dentro, me ha cuestionado desde las entrañas. ¿Cuánto sufrimiento llevarías en el alma que no pudiste con el? ¿Tal vez estabas demasiado cansada de enfrentarte al día a día? ¿Qué secretos tendrías que abrieron la herida del corazón y te invitaron a dar tu último viaje?

Sólo tenías 33-34 años, toda una vida por delante, probablemente llena de proyectos, pero una vida que decidiste parar, y después de tanto esfuerzo por poner una sonrisa y seguir adelante, aparentando normalidad y hasta fortaleza, buscando sin saber el qué… al final, te has querido apear de este tren de la vida. Desde luego no soy quién para juzgarte ni a ti, ni a tu dolor, ni me surge hacerlo; pero, me remueve lo previo a tu decisión, este viaje te habrá hecho sufrir mucho, y te sentirías sola, ¡maldita soledad cuando no es deseada! y has decidido adelantar tu encuentro con el Amado.

Nunca he compartido contigo ni vida, ni fe; pero, ojalá encuentres en el Padre, lo que no encontraste aquí, la paz y la felicidad; eso le pedí cuando me enteré que finalmente habías cruzado a la otra orilla, confío en que Él ha salido a tu encuentro con los brazos abiertos y te ha permitido que reclines tu cabeza en su pecho, desahógate allí, vacíate de tanto sufrimiento, charla con Él y siéntete amada.


Compañera, sí, te has adelantado… por mi parte, hasta cuando Dios quiera.

Norka C. Risso Espinoza

domingo, 25 de mayo de 2014

Mensaje de los Obispos para la Pascua del Enfermo

 

Mensaje de los Obispos de la Comisión Episcopal de Pastoral
Pascua del Enfermo, 25 de Mayo de 2014

Fe y Caridad

“También nosotros debemos dar nuestra vida por los hermanos” (1Jn. 3,16)

La Pascua es un tiempo de amor, vida y esperanza en que celebramos el triunfo de Cristo. «En esto hemos conocido el Amor: en que Él dio su vida por nosotros; por tanto también nosotros debemos dar nuestra vida por los hermanos». (1 Jn.3,16).

imagesEsta experiencia del Amor-Caridad de Cristo sólo la podemos descubrir desde la fe: «Gracias a ella podemos reconocer en quienes piden nuestro amor el rostro del Señor resucitado, y es su mismo amor el que nos impulsa a socorrerlo, cada vez que se hace nuestro prójimo». (Porta Fidei 14).

Es por ello que el lema de esta Campaña del Enfermo 2014 se convierte en una llamada a salir de nosotros mismos, a entregar nuestra vida y nuestros esfuerzos por los hermanos. A leer los problemas concretos de los enfermos y de la sanidad, aquí y ahora, en nuestro contexto de crisis económica y social.

En la línea del Papa Francisco que nos hacía, en esta Cuaresma, una llamada a la responsabilidad hacia los hermanos que sufren: «A imitación de nuestro Maestro, los cristianos estamos llamados a mirar las miserias de los hermanos, a tocarlas, a hacernos cargo de ellas y a realizar obras concretas a fin de aliviarlas». (Mensaje para la Cuaresma 2014).

En primer lugar, frente a una crisis económica grave, es importante recordar lo que nos decía el Concilio Vaticano II y el mensaje de los Obispos del Día del Enfermo 1987: “El trato humano al enfermo implica humanizar la política sanitaria de cara a promover una salud y asistencia a la medida del hombre, autor, centro y fin de toda política y actividad sanitarias (GS 63). Implica que las instituciones sanitarias estén al servicio del enfermo y no de intereses ideológicos, políticos, económicos o sindicales" (n.5).

También, ante la crisis de financiación, sería necesario iniciar un debate político y social sobre el modelo sanitario que la sociedad española quiere para sí y las prestaciones que pueden ser cubiertas con cargo a los fondos públicos, prestando atención a la movilidad de las personas para que el acceso al sistema asistencial no se vea dificultado fuera de su lugar de residencia.

Al mismo tiempo, ante una cultura de la indiferencia, que se ‘olvida’ de pobres, enfermos y ancianos, se nos pide “tener el valor de ir a contracorriente (…) contemplando, adorando y abrazando a Cristo en el encuentro cotidiano con Él en la eucaristía y en las personas más necesitadas”. (Papa Francisco, Misa con obispos, sacerdotes, religiosos y seminaristas. JMJ 2013).

Pues Dios no es indiferente al sufrimiento. Jesús dio inicio, con su Palabra y su vida, a la esperanza del que sufre. Tarea hoy de nuestra sociedad e Iglesia es romper –como Él- el muro de la indiferencia social, para que el enfermo encuentre en las instituciones sanitarias y en las personas aquella Buena Noticia de la Salvación, también en forma de salud: salud integral y para todos, donde nadie quede excluido de la atención ni de la asistencia.

Necesitamos descubrir la compasión como principio de actuación social, eclesial y política. Jesús jamás pasó de largo ante quien sufría, por ello la Iglesia de Jesús tampoco puede pasar de largo, al contrario, debe acercarse al que sufre como lo hacía Jesús, mirarle con la compasión de Jesús, preocuparse del sufrimiento concreto de cada persona, como Jesús. Éste debe ser el estilo de nuestras parroquias y de nuestra acción pastoral. Necesitamos dejar que nuestro corazón se conmueva ante el hermano herido y enfermo.

Luchar por la justicia social y sanitaria hacia los más indefensopascuas: bebés no deseados, enfermos abandonados, afectados por enfermedades raras, inmigrantes enfermos, ancianos solos o en condiciones inadecuadas, enfermos mentales, familias sin recursos para prevenir enfermedades, un acompañamiento integral al final de la vida,…

Y frente a un cierto pesimismo social reinante, también en el mundo sanitario, es urgente plasmar en acciones concretas el mensaje de Jesús, acciones que llenen de esperanza. Escuchemos sus palabras alentadoras: “Si tuvieseis fe, diríais a esa montaña, plántate en el mar, y os obedecería” (Lc.17,6). Desde la fe, lo que hoy parece un obstáculo infranqueable, se allanará. Tenemos que creer en su Palabra y actuar impulsados por el Espíritu.

Como Pedro y Pablo: “te doy lo que tengo: en nombre de Jesucristo, levántate y anda” (Hch.3,6), sigamos llevando la salud en su nombre. Él es el que cura y salva plenamente.

No podemos terminar sin valorar y agradecer el inmenso esfuerzo y generosidad que tantos profesionales y familias están poniendo, en una situación con menos recursos, para que nuestra sanidad y atención a los enfermos mantenga la calidad que necesita.

Finalmente, nos unimos en la oración a quienes se encuentran en el duro trance de la enfermedad o de cualquier forma de sufrimiento, y a sus familias. Miramos a María, Salud de los enfermos y consuelo de los afligidos y, viéndola junto a la cruz, hacemos una llamada a la fe para que, contemplando al Crucificado y a los crucificados, descubramos en esta Pascua al Resucitado.

Los Obispos de la Comisión Episcopal de Pastoral

Sebastià Taltavull Anglada, Obispo Auxiliar de Barcelona

José Vilaplana Blasco, Obispo de Huelva

Francesc Pardo Artigas, Obispo de Girona

Juan Antonio Menéndez Fernández, Obispo Auxiliar de Oviedo

Jesús Fernández González, Obispo Auxiliar de Santiago de Compostela

domingo, 11 de mayo de 2014

Orando con 'la samaritana'

He estado algunos días sin internet por lo que llevo algún tiempo sin compartir, pero intentaré volver a ponerme las pilas... Aquí os dejo una reflexión/oración con el personaje de la samaritana, por si os ayuda para un momento de oración:

Señor, aún recuerdo con dicha nuestro primer encuentro en el pozo de Jacob, en Sicar, tú parecías cansado, yo desde luego lo estaba; estaba agotada del camino, agotada de la vida, pero no era consciente de ello.

Fue un caluroso medio día y llegué al pozo cargada con mis bártulos, no sólo con mi cántaro para sacar agua, sino con todo aquello que me pesaba, que me impedía ser feliz.

Aún siento tu mirada y aquellas primeras palabras “dame de beber”; cuando te miré sorprendida, por haberte dirigido a mí. Me quedé anonadada, cuando mi mirada se cruzó con la tuya, me sentí tan diferente, sentí escalofrío, iba desaliñada e intenté hasta cubrirme mejor, era la primera vez que un hombre me miraba desde la pureza y me hacía sentirme persona, y no una cualquiera.

Desde luego, una mirada transformadora; disimulé, procuré hacerme la desentendida, incluso me burlé de ti, no me atrevía a volver a mirarte, tal vez por la vergüenza de mi vida, no lo sé, pero a la vez quise continuar el dialogo.

¿Te acuerdas Jesús? Me hablaste del agua viva, ilusa de mí, malinterpreté el sentido del agua, hasta que me di cuenta de lo que me querías decir, y de mis labios brotaron el llamarte ¡Señor! Pero, no te quedaste sólo en eso, sino que además, con delicadeza, entraste en mi vida personal, en mi intimidad, me hablaste de mis maridos, y lo curioso es que no me sentí juzgada, me ayudaste a ir haciéndome consciente de lo que anidaba dentro de mí, me ayudaste a releer mi vida, para llenar de VIDA mi existencia. Era necesario hacer hueco en el corazón, vaciarlo del pecado que me atormentaba, para darte espacio a ti, el Mesías.

Y ahora que me hablas del mandamiento del amor, soy capaz de reconocer que me devolviste a la vida, que iluminaste mi ser y mi corazón. Tu mirada, tu ternura, tu AMOR, tus palabras,… me transformaron.

Mi corazón no había sido saciado ni con cinco maridos, pero, sin embargo, encontrarme contigo fue el mejor regalo que pude recibir, “si conocieras el don de Dios…” me dijiste. Pues sí, ese es el regalo que me transformó de arriba abajo, capaz de satisfacer los deseos más hondos de mi corazón, que incluso yo desconocía.


Sigo necesitando sentirme amada por ti, sigo necesitando que transformes mi vida, día a día se va haciendo nueva, y tu amor me motiva a salir corriendo a anunciar que tú eres el agua de la vida que libera, ¡me gustaría tanto que mis hermanos vivieran esta experiencia!… siempre que puedo lo sigo contando y les invito a que te escuchen, Tú eres el único que les puedes revelar su misterio personal, y transformar sus vidas en amor.

Norka C. Risso Espinoza

Cómo vivir la enfermedad


Estas son algunas de las ideas que expresó Mari Patxi Ayerra en una charla:

Voy a hablar de mis adentros, de cómo vivir la enfermedad.

Todos estamos tocados de enfermedad, sobre todo pasando de la juventud. Está mi enfermedad y la de los otros, la de los otros es la que nos hace sufrir más, porque mi enfermedad me la manejo yo mejor.

Cuando llega la enfermedad a la vida de uno, te descoloca, te rompe todos los planes, pone enfermos a los de alrededor, toda la familia está enferma de desasosiego, de preocupación. Notas que eres aguafiestas, que no das la talla, no puedes llevar una agenda, necesitas armarte de paciencia.

Notas que no es lo mismo cuando se vive solo que cuando se vive con Dios. Con Él es mucho más fácil. Con Dios la vida es diferente.

Para tener una comunicación íntima con El, que sanee, hacen falta tiempos de silencio total. La enfermedad te echa el freno a las carreras de la vida y te obliga a tener más tiempo para uno, y eso supone más tiempos para el encuentro con Dios.

Vivir la enfermedad, el deterioro, acompañado por El, es todo más fácil. Dinamiza mis recursos personales, no me pone en contacto con el problema, sino que me pone en contacto con la solución.

Puedo estar dándome pena, pero la autocompasión no genera salud. Tener nostalgia de cómo estábamos antes, no es sano, porque siempre estaremos peor, envejecer es obligatorio.

A mí la enfermedad me ha hecho crecer, porque vivida la enfermedad con Dios, lo pequeño se hace grande y lo grande pequeño. Soy importante no por lo que hago sino por lo que soy.

La calidad de mi vida es según la calidad de mis encuentros con las personas con las que voy viviendo la vida. Me hago más sensible a su ternura. Es impresionante ver la ternura de la gente en una situación trágica: luego decimos que somos malos, pero ¡como es la gente de buena!

La actitud de no comunicar una enfermedad para no dar dolor a los otros, les priva a los otros de la capacidad de cuidarte, y sufrir contigo. Con mi enfermedad mi familia y amigos han aprendido a desarrollar más la ternura.

No hay que guardarse las cosas, el cariño que no digas hoy, caduca. La enfermedad te hace perder el sentido del ridículo y tengo que saborear el cariño de los otros.

Vivir la vida en plural es el secreto de la felicidad. Somos personas habitadas, no estamos solos. Dios es el que queda cuando todos se van, por eso hay que saber disfrutar de su compañía.

Y hay que tener también sentido del humor, es una cualidad del amor. En vez de enrollarme en mi mismo como un yo-yo, me voy a lanzar a la vida, a querer, y así mi vida tiene sentido.

Si le dejo a la enfermedad que me gane la partida hago una historia de egocentrismo, si intento estar contenta, tengo dolor pero no sufrimiento. El sufrimiento es la resistencia a lo que ocurre. Cuando lo aceptas dejas de sufrir.

Cuando me despierta el dolor, me gusta hacer un recorrido mental por las cárceles, las prostitutas, y noto como que Dios me vuelve el corazón universal y se me vuelve lo mío pequeño. Le digo: Señor, cámbiame mi corazón de piedra por uno de carne que palpite por los otros.

También en el dolor del otro, estar contento ayuda más. Lo importante es ocuparse, hacer lo mejor para la otra persona, captar lo que necesita, pero luego no llevártelo puesto.

Me siento valiosa cuando invito a mi casa, pero dejarme invitar, me cuesta, pero tengo que dejar de hacer cosas. Son momentos de recibir. Aceptar la debilidad. Cuanto más débil yo, Dios se hace más fuerte en mí.

Dios hace brotar con la enfermedad lo mejor de mí, tengo una capacidad secreta de sentido del humor, madura la ternura. Esta vulnerabilidad me hace misericordiosa.

He tenido que estar enferma para encontrar los tesoros que tengo en mi interior. Vamos tan corriendo que no los encontramos. La enfermedad es una llamada también a la interioridad. Deja el mundo de fuera, deja ya de correr. Es una llamada a vivir para dentro.

Podemos vivirlo como un fracaso porque no somos productivos, estamos en un mundo en que sólo se valora lo productivo, pero estando en casa estás generando, como genera un bebé, risas y ternuras alrededor.

El tiempo de enfermedad es un tiempo para abandonarte en Dios, es como si te llevaran en una moto, te agarras y te tienes que inclinar con las curvas porque si no te llevas un morrón, pues igual te tienes que inclinar por la vida, dejar que lo que pasa, pase, no resistirse.

La pena es malísima, y el miedo también. ¿Miedo a qué? A que te mueras, a que te lleven a un psiquiátrico... bueno, pues tendremos que tener la humildad suficiente para dejarnos cuidar con sencillez. Irá llegando el deterioro y cuanto más triunfadores somos, más nos cuesta aceptar el deterioro.

La enfermedad me hace vivir en zigzag, un día vivo bien y otro mal. Es bueno que salgamos de casa por la mañana bien amados, habiendo tenido mi ratito con Dios. Y si estamos enfermos, dejemos a los otros salir de casa, que noten que les necesitamos y que son importantes para nosotros.

Pero hay gente que niega la enfermedad, que te pregunta cómo estás pero se responden ellos mismos sin dejar que tú te expreses. El enfermo también necesita que se le escuche. El enfermo está asustado y necesita contarlo. Lo mejor que podemos hacer en la vida es acompañarnos unos a otros, y facilitarnos el camino.

Da más gusto decir que se está sano, que cuando estás mal. Qué pena das a los que les asusta la enfermedad y se esconden. En la escuela deberíamos aprender inteligencia emocional para manejar los enfados, la enfermedad y la muerte.

Esta temporada pasada he tenido momentos de pérdida de memoria, amnesia reciente. Y esto me asustaba mucho, si se me estropea el cuerpo, tengo la mente, pero si se me estropea la mente..., yo tengo a Dios en la mente. Pero cuando no sepa yo quién es El, ya se acordará Él de mí, y lo que pase estará en sus manos.

Si vivo de verdad desde dentro, sabiendo que soy una mujer habitada, Él me invita a vivir en armonía con la vida, aunque mi vida se deteriore. Mi misión es querer, y he nacido para querer, y puedo querer todos los días de mi vida, despierta y dormida.

Siento que Dios me libera de mis autocompasiones, me invita a sentirme más plena, a sentirme plenamente feliz, que tenga vida en abundancia, en la enfermedad también. Que sepa dar como un adulto y recibir como una niña, saborear más el presente. Tengo que habituar mi cuerpo dolorido a la armonía interior.

A mis hijos les decía que si pierdo la cabeza no se desesperen que me lleven donde sea, que sepan que vivo más en conexión con Dios. Quiero que mis hijos vivan así, siendo compasivos y agradecidos. El dejarme cuidar me ayuda más a vivir el estilo de Jesús. Vivir más la vida y la muerte, hasta que me encuentre en la camilla al lado de Él.

Las personas somos presente y memoria (de ayer y mañana). Si vivo en el presente vivo bien, pero la memoria me da nostalgia y me quita energía. Tengo que frenar la memoria del ayer y del mañana y vivir el presente. Aprender a vivir así con inteligencia emocional y sentido del humor.

Ya teníamos amores de antes, pero noto que con los años mi historia de amor con Dios va siendo cada vez más fuerte y dinamizadora, me apasiona para querer y gozar. Antes era más pequeña y la enfermedad ha sido como una jugada maestra de Él para hacerse más hueco.


A veces me enfado con Él, pero poco, me enfado más por cosas como el Tsunami o por cosas que leo en el periódico, por cómo les duele la vida a los otros, no por mí. Yo tengo una vida preciosa porque vivo mi enfermedad con Dios, ¡qué pena los que no viven la vida con el Dios de la vida!