sábado, 7 de mayo de 2016

Itinerario AVIC en los Primeros Auxilios Espirituales en Clínica

Para adentrarme en este tema, lo primero es realizar un intento de definición de espiritualidad, lo entiendo como el aspecto que tiene que ver con la vida interior del ser humano; es decir, que tiene que ver con sus actitudes, pensamientos, sentimientos, ideales y diálogo con lo trascendente, Agneta Schreurs diría lo que se refiere «al aspecto personal y relacional»[1].

Me gustaría no confundir espiritualidad con religiosidad. «Dimensión espiritual y dimensión religiosa no son sinónimos, aunque entre ambas existen referencias recíprocas. Ambas se complementan, pero no se identifican totalmente. Toda experiencia religiosa es espiritual, pero no siempre la experiencia espiritual conlleva una opción religiosa»[2].

Casi todo lo que he leído sobre espiritualidad en clínica está relacionado con los Cuidados Paliativos, es fantástico que este campo esté cada día más en auge; pero, si «vivimos inmersos en un caleidoscopio espiritual; la búsqueda es constante y se expresa de muchas maneras»[3], ¿es necesario dejarlo únicamente para el final de la vida? ¿por qué no realizarla en todo momento de vulnerabilidad?.

Con Primeros Auxilios Espirituales (PAE) me quiero referir a la intervención de acompañamiento espiritual, que se realiza como una intervención puntual, breve e inmediata, que se realiza en un momento concreto de vulnerabilidad, en el que el ser humano se siente inseguro y necesita recobrar la «homeostasis»[4] o equilibrio vital, para volver a situarse con ánimos de esperanza.

Digamos que los primeros auxilios espirituales son una intervención de apoyo, que pueden ser aplicados por cualquier persona que tenga una mínima formación sobre espiritualidad, ya sea familiar, voluntario o profesional sociosanitario y que posteriormente se pueda coordinar con el Servicio de Atención espiritual y religiosa (SAER). Sería como un primer nivel de intervención. Considero que la persona que realiza los PAE, debe tener un mínimo de conocimiento del tema, para que en la interactuación se produzca una colaboración y no una «manipulación»[5], de tal forma que al final del proceso la que decide es la persona vulnerable. Es ayudarle a retomar el poder sobre su vida, «empoderarle, para la salud, el bienestar y la felicidad»[6].

Considero aconsejable que el lugar en el que se aplique sea un lugar tranquilo, a ser posible aislado de ruido e interrupción de otras personas que distorsionen el ambiente de tranquilidad, así «es más fácil reforzar la confianza»[7].

El itinerario de intervención espiritual lo voy a llamarItinerario AVIC', consistiría en 4 etapas:


·         Acercarse
·         Valorar
·         Intervenir
·         Confiar

Se trataría de personalizar a la luz de la espiritualidad:

Itinerario AVIC en Primeros Auxilios Espirituales, por Norka C. Risso Espinoza

Acercarse: aproximarse al prójimo de forma espontánea, devuelve a la persona vulnerable su dignidad y su valor.
La persona vulnerable, ante el acercamiento de otra persona hace suya la realidad, es como un detenerse para ‘darse cuenta’, tanto de lo terrenal como de lo trascendental.

Valorar: reconocer las cualidades y recursos de la persona vulnerable, desde una perspectiva asistencial afectiva.
Todo acompañamiento que quiera ser verdaderamente encarnado y eficaz ha de comenzar analizando cuidadosamente la situación y necesidad de los destinatarios.
La actuación desinteresada de dar/recibir atención y caridad, con todo lo que ello implica, provoca la curación interior del ser humano, al devolver la estima por sí mismo y por los demás.
La persona vulnerable al sentirse interpelada, se autopercibe, y se permite vivir su espiritualidad desde adentro hacia afuera.

Intervenir: ser pro-activo en la acción y conectar al ser humano con sus propios recursos espirituales, reconduciendo los estilos evitativos, y facilitando si es posible, poder compartirlos; o por lo menos que sea consciente de la experiencia de «amor»[8] gratuito, que le ayuda a sacar lo mejor de sí mismo desde su interioridad.
La pedagogía del acompañamiento, no se queda en aplicar las actitudes de la empatía, el respeto positivo incondicional, autenticidad,… sino que su compañía se propone como ofrecimiento de sentido, a través de la explicación que hace de toda la realidad que previamente ha valorado.
El hecho de que una persona intervenga en el cuidado del prójimo está efectivamente permeado por la convicción de que este prójimo posee una dignidad inalienable y que respetarla es algo intrínsecamente humano.
En esta etapa la persona vulnerable se posibilita el poder compartir su realidad desde cualquier nivel o necesidad espiritual, es ella la que decide por dónde quiere que se cultiven sus necesidades espirituales y por tanto, permitir ser ayudada en ese momento.

Confiar: creer en los recursos de la persona y dar esperanza. Con autenticidad y respeto, habrá que conducir a la persona vulnerable más allá de la reflexión etiológica sobre lo que le hace vulnerable, a la oportunidad de encontrar un deseo (Presencia, principios, valores, actitudes) que, le vuelva a encender el gusto por la vida, más allá de la vulnerabilidad. Se trataría de ayudar a vivir desde la «paciencia y la esperanza como elementos configuradores de sentido»[9].
La persona vulnerable, ha podido encontrar serenidad, y se siente capaz de reiniciar el camino hacia la esperanza.

Norka C. Risso Espinoza






[1] Schreurs A., Psicoterapia y espiritualidad. La integración dela dimensión espiritual en la práctica terapéutica, Desclée de Brouwer, Bilbao, 2004, p.41
[2] VV.AA., La Pastoral al Estilo de San Juan de Dios, Curia General Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, Roma, 2012, Apartado 3.1.
[3] Torralba F., Jesucristo 2.0, PPC, Madrid, 2012, p. 19
[4] Cucci G., La fuerza que nace de la debilidad. Aspectos psicológicos de la vida espiritual, Sal Terrae, Santander, 2014, p. 122
[5] Vicente J.C., Manipuladores cotidianos. Manual de supervivencia, Desclée de Brouwer, Bilbao, 2006, p. 19-52
[6] Bimbela J.L., Yo decido. La tecnología con alma, Desclée de Brouwer, Bilbao, 2014, p. 79-93
[7] Bermejo J.C., Empatía Terapéutica. La compasión del sanador herido. Desclée de Brouwer, Bilbao, 2012, p. 76
[8] Rivas F., Terapia de las enfermedades espirituales en los Padres de la Iglesia, San Pablo, Madrid, 2007, p. 239-243
[9] Alarcos F.J., Bioética y pastoral de la salud, San Pablo, Madrid, 2002, p. 262-268

martes, 3 de mayo de 2016

Pascua del Enfermo

Cuando nos pilla uno de esas épocas en las que sólo hay tiempo para lo urgente, y todo va saliendo sin saber cómo; no hay tiempo ni para lo importante, ni para lo que a una le gusta, y eso es lo que ha pasado con este blog, ¡¡ya veis casi un mes sin escribir nada!! Pero no quería dejar pasar la Pascua del enfermo:

Tanto a nivel laboral, como a nivel parroquial ha sido una magnífica experiencia. En el Centro en el que trabajo unos 300 residentes han recibido la Santa Unción, y varios de ellos acompañados por sus familiares que también han querido recibirla; 



pero mi sorpresa es cuando en mi Parroquia casi 100 personas también la han recibido.

Muchos diréis no es para tanto, pero a mi me parece importante, porque es irnos quitando el miedo de la extremaunción; aún se oye aquello de “yo no la recibo porque no me voy a morir”, pues estas 100 personas de la Parroquia, son testigos del don de la santa unción, como un sacramentos de vivos. Y mucho hay que agradecer tanto al sacerdote que realiza esta misión, como al equipo de Pastoral de la Salud, que día a día nos transmiten con su vida la alegría del evangelio, incluso en medio de las dificultades.


Que tras este día tan especial podamos seguir avanzando con las palabras de nuestros obispos (MENSAJE DE LOS OBISPOS DE LA COMISIÓNEPISCOPAL DE PASTORAL): “Y ahora dejemos que la luz que la contemplación ha regalado a nuestros ojos ilumine el mundo de la salud que tenemos delante y nos mueva a encontrar la respuesta cristiana más auténtica. Ninguna sociedad como la actual ha tenido más posibilidades en la lucha contra la enfermedad y la promoción de la salud, sin embargo existen los miedos. Somos la sociedad más informada, pero nunca tanta información generó más desconfianza. A más recursos sanitarios, más miedo a enfermar; a más técnica, menos confianza en los médicos, en los sanitarios, en el sistema. En este contexto, ¡qué bien nos viene el testimonio de confianza de María! Por otra parte, vivimos también la paradoja de valorar la interconexión social y mundial a la vez que dejamos marginados o sin acompañamiento alguno a los más débiles o con menos recursos. El acompañamiento al enfermo –incluido el familiar-, está en horas bajas. El grupo de los “descartados” es grande, incluso en nuestros ambientes cristianos. La actitud acompañante de María supone para todos un testimonio estimulante y una llamada de atención inequívoca.”

viernes, 25 de marzo de 2016

Manual del Lenguaje del Cuidado

Conoce y descarga el Manual del Lenguaje del Cuidado, pincha en la imagen:

Viernes Santo

Señor, que sea capaz de mirar, que es precisamente en la cruz, donde está toda la fragilidad humana, donde se da también la grandeza de un amor que se nos da, lleno de misericordia. Señor, ¡enséñanos a mirar!

"Mirad, mi siervo tendrá éxito, subirá y crecerá mucho. Como muchos se espantaron de él, porque desfigurado no parecía hombre, ni tenía aspecto humano, así asombrará a muchos pueblos, ante él los reyes cerrarán la boca, al ver algo inenarrable y contemplar algo inaudito. ¿Quien creyó nuestro anuncio?, ¿a quién se reveló el brazo del Señor? Creció en su presencia como brote, como raíz en tierra árida, sin figura, sin belleza. Lo vimos sin aspecto atrayente, despreciado y evitado de los hombres, como un hombre de dolores, acostumbrado a sufrimientos, ante el cual se ocultan los rostros, despreciado y desestimado. Él soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores; nosotros lo estimamos leproso, herido de Dios y humillado; pero él fue traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes. Nuestro castigo saludable cayó sobre él, sus cicatrices nos curaron. 


Todos errábamos como ovejas, cada uno siguiendo su camino; y el Señor cargó sobre él todos nuestros crímenes. Maltratado, voluntariamente se humillaba y no abría la boca; como cordero llevado al matadero, como oveja ante el esquilador, enmudecía y no abría la boca. Sin defensa, sin justicia, se lo llevaron, ¿quién meditó en su destino? Lo arrancaron de la tierra de los vivos, por los pecados de mi pueblo lo hirieron. Le dieron sepultura con los malvados, y una tumba con los malhechores, aunque no había cometido crímenes ni hubo engaño en su boca.

El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento, y entregar su vida como expiación; verá su descendencia, prolongará sus años, lo que el Señor quiere prosperará por su mano. Por los trabajos de su alma verá la luz, el justo se saciará de conocimiento. Mi siervo justificará a muchos, porque cargó con los crímenes de ellos. Le daré una multitud como parte, y tendrá como despojo una muchedumbre. Porque expuso su vida a la muerte y fue contado entre los pecadores, él tomo el pecado de muchos e intercedió por los pecadores."

Is 52, 13; 53,12





jueves, 24 de marzo de 2016

Feliz Jueves Santo

Hoy es un gran día, hay tanto para dar gracias a Dios!!!

Hoy, en este Jueves Santo, en la celebración de la Cena del Señor, conmemoramos el acontecimiento de la Institución de la Eucaristía por Cristo:


También celebramos el día del amor fraterno


Y la institución del sacerdocio


¡¡FELIZ JUEVES SANTO!!!

domingo, 6 de marzo de 2016

Misericordia y entrega en San Juan de Dios

En esta ocasión compartimos con vosotros la reflexión del Hno. Gabriel Garcia, en el quinto día de la Solemne Novena a San Juan de Dios:


Acabada su peregrinación a Guadalupe, su director espiritual le manda regresar a Granada donde fue llamado por el Señor para comenzar una nueva andadura, una nueva forma de vivir.

Ahora todo es nuevo para Juan de Dios, todo es intriga, todo ilusión, todo es esfuerzo, muchas dudas, tiene que enfrentarse con una realidad que no ha vivido antes.

Curiosamente llega a Granada por la mañana, como si le anunciasen el preludio del alba de su gran obra de misericordia, como si fuese el amanecer del servicio que quiere dar, aliviar el sufrimiento con el que se encuentra: pobres deambulando por las calles, desnudos y enfermos echados en el suelo, helados de frio porque era invierno.

Después de participar en la Misa toma la decisión de subir a la sierra (en las alturas es donde se manifiesta el Señor con más claridad). Juan de Dios intuye que la humildad es la base de toda verdadera grandeza, que para seguir al Señor, primero tiene que aprender a ser pequeño, a ser servidor de todos.

Sueña, desea tener un sitio donde poder cuidar y atender a tanta necesidad como se encuentra diariamente. Pero, ¿cómo conseguirlo? Pedir aún le da vergüenza. Comenzaré por algo sencillo, recogiendo leña y vendiéndola en la Plaza y así podré ayudar a los demás.

Sencillo el planteamiento ¿verdad? Pues cuando descendía del monte sintió tanta vergüenza que no fue capaz de entrar por la Puerta de los Molinos que está bien distante del comercio de la Ciudad y se lo dio a una pobre viuda que le pareció que tenía necesidad. Podemos ver en este episodio, nada sencillo, la lucha entre su orgullo y el desprendimiento que le pide el Señor.

Al día siguiente, avergonzado de la cobardía del día anterior, después de oír Misa se fue a por otro haz de leña y cuando regresaba a la ciudad comenzó a sentir la misma vergüenza que el día anterior y reprochándose a sí mismo y avanzando comenzó a decirle a su cuerpo: vos, don asno, que no quisiste entrar ayer en Granada con la leña, por vergüenza y conservar tu honra y dignidad, pues ahora las a va a perder y llevaras la leña hasta la plaza mayor para que te vean  todos los que te conocen y pierdas la altanería, el orgullo y la soberbia que tienes. Y así fue hasta la Plaza Bib-Rambla y como no lo habían visto desde la locura, se acercó mucha gente asombrada de verle; algunos con mucha guasa y burla le decían: ¿Qué es esto hermano Juan? ¿Cómo te fue en el Hospital con los enfermos? No hay quien te entienda, cada día cambias de oficio y manera de vivir.

Y de esta y de muchas maneras se burlaban de él con palabras y gestos los mozos ociosos. Él, alegre y humildemente recibía estos reproches sin enfadarse, al contrario les respondía con risas y así se hacía participe de lo que ellos estaban disfrutando, al tiempo que se gozaba de no rechazar lo que él pretendía, ser humillado: Hermanos, este es el juego de birlimbao, tres galeras y una nao, que mientras (más) veas menos has de aprender. Y así con estas palabras y otros semejantes chascarrillos, amorosamente respondía a los que le preguntaban por su vida, encubriendo con ellas la gracia que le había dado el Señor y se recreaba y disfrutaba de que lo tuviesen por poca cosa y de poca valía, y de esto salía bien parado con ellos, porque la gente comúnmente juzgaba que era ramalazo de locura cuando ven lo que está haciendo.

Así que más leña y más humillaciones que estos le fortalecen. “El que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado”. Con perseverancia, Juan está dando comienzo a esa entrega que vivirá sin límites. Porque “Si el  grano de trigo no muere, no da fruto”.

Juan, fortalecido por la gracia y misericordia de Dios está comenzando aquí, en la Plaza Bib-Rambla, un nuevo camino; la entrega total a Dios y a los pobres y enfermos.

Quiere aliviar el sufrimiento con el que se encuentra a diario. Quiere compartir con ellos todo: sus amarguras y sus esperanzas. Quiere demostrarles que la Misericordia de Dios es Grande y Eterna.

Sabe, es consciente, que él solo no puede solucionar tanta necesidad, pero confía sólo en Jesucristo que lo ayudará, pues conoce su corazón. Juan se fortalece en la fe y en la práctica de la misericordia, al igual que comienza a ganarse la confianza de la gente y van apareciendo algunas personas solidarias que le ayudan en el alquiles de la Pescadería (primer germen de su hospital).

La misericordia de Dios transforma el corazón de Juan de Dios haciéndole experimentar un amor fiel, y lo hace a su vez capaz de hacer y dar misericordia, porque al experimentar en su persona la misericordia de Dios, él se hace misericordioso.

¡La Misericordia lo puede todo!

Y comienza a recoger pobres desamparados, enfermos y tullidos que encontraba. Y compró algunas esteras de anea y algunas mantas viejas para pudiesen dormir, porque no tenía para más, ni otra medicina que darles, y así les decía: Hermanos, dad muchas gracias a Dios por esta ayuda que nos concede y por la paciencia que tiene en esperarnos y les trajo un cura para que se confesasen.

Y el local de la Pescadería se queda pequeño de tanta gente que llega, pues no cabían ni de pies de los que venían a la fama de Juan de Dios.

Ya lo vemos contento, como un brazo de mar en servicio y atención a los pobres y enfermos. Dice que: hay días que no tiene tiempo ni para rezar el Padrenuestro, con esto quiere decir que como está solo, tiene que cuidar a más de ciento diez personas, hacer la comida, darles de comer, ir a pos agua a la fuente, lavarlos, limpias la casa, lavar la ropa, escaldar piojos, etc..

Como son tantos y el local es pequeño tiene que cambiarse a otro más grande y más espacioso y, acuestas traslada a sus pobres tullidos, enfermos que no podían ir por su pie hasta la cuesta de Gomerez. Aquí puso más orden y concierto, y puso  camas para los más dolientes, por distintas enfermedades y por sexo; y nuestro Señor tuvo a bien de proveerlo de enfermeros que le ayudasen a servirlos, mientras él iba a buscar la limosna y medicinas con que se curasen. Pero el trabajo es tanto que las horas del día no le san para más y el que al principio de su obra le daba vergüenza pedir, ahora resulta que es hasta original pidiendo, y comenzando la noche, después de realizar todas sus tareas, salía por las calles con su capacha y dos ollas en las manos, iba diciendo a voces: “¡Quien hace bien para si mismo! ¿Hacéis bien por amor de Dios, hermanos míos en Jesucristo?” Y como tenía voz lastimosa y la virtud que el Señor le daba, parecía que esta petición atravesaba las entrañas de todos.

Esas noches frías de Granada en que no hay nadie por la calle, pero, se asoman por la ventana para darle su limosna.

Juan de Dios, modelo ardiente de Caridad y un modelo de involucrar a los demás.

También hay gente que se cansa de darle limosna y por otra parte él no se sacia de atender a toda clase de necesidad que se encuentra: Cuida a niños que allí le dejan, socorre a las viudas, atiende a los pobres vergonzantes en sus casas de mujeres alegres y las redime y les busca trabajo digno. En una ocasión dos de estas mujeres le piden que las lleve a Toledo, con el pretexto de cambiar de vida y como él no duda, junto con Ángulo se dirigen de Granada a Toledo y en mitad del camino se les pierde una. Ángulo protesta y le dice a Juan que lo están engañando y Juan le responde: Mira, si vienes desde Motril a Granada con tres cajas de sardinas y por el camino se te estropean dos, ¿tirarás la otra también?

Hay tanta necesidad que atender en Granada que no encuentra suficiente limosna y viaja por toda Andalucía, Extremadura y Castilla hasta Valladolid pidiendo para sus pobres que son tantos que no sabe cómo se pueden sustentar. Acaba su vida desvencijado. Más no se puede entregar.

Amigos y compañeros, es siempre un milagro el que la misericordia divina se irradie en la vida de cada uno de nosotros impulsándonos a amar al prójimo como lo hizo san Juan de Dios. Porque las obras de misericordia corporales y espirituales, nos recuerdan que nuestra fe se traduce en gestos concretos y cotidianos, destinados a ayudar a nuestro prójimo en el cuerpo y en el espíritu, y que sobre estas obras de misericordia seremos juzgados en el último día.

A nosotros como sanitarios o como buenos samaritanos nos toca mirar, tocar, nos corresponde preguntar y escuchar, cuidar y curar, nutrir, visitar, consolar y educar al ENFERMO. Y además como dice el Papa Francisco: “practicar con ellos la CARIÑOTERAPIA”.

Sí, la CARIÑOTERAPIA ayuda a que el tiempo en que estén los enfermos a nuestro cuidado lo vivan con mayor integración, lo vivan con alegría. La cariñoterapia es muy importante que junto a la farmacología, forman las dos un complemento extraordinario, muy eficaz, curativo y complaciente.

En definitiva: “curarlo cuidándolo” porque tocar la carne de los pobres y enfermos es tocar la carne de Cristo compasivo y misericordioso (Mensaje de Cuaresma del Papa Francisco)

Así lo entendió y vivió San Juan de Dios que viendo tanta necesidad y al no poder atender a todos se le parte el corazón. Porque la misericordia y la compasión son el hilo conductor y el programa de su vida.

Es tan fina y sutil la compasión de san Juan de Dios, que se compadece hasta de un dolor de muelas que tiene Luis Bautista. Por eso nosotros somos, tenemos que ser su continuación, siendo manos, brazos y corazones que ayudan a Dios a realizar sus prodigios, sus obras de misericordia.

En ocasiones, también, aflora alguna lágrima en nuestros ojos, es normal porque también tenemos nuestro corazoncito, porque si no lloramos como Jesús y como San Juan de Dios, ante las miserias de los demás y las injusticias de nuestro mundo, es que se no ha secado la fuente de nuestros sentimientos.

Los seguidores de Cristo y de San Juan de Dios: tenemos que ser epifanía (manifestación) de la misericordia del Padre como identificados con Jesús. San Juan de Dios nos recomienda que:

“Después de nuestro trabajo tenemos que dar gracias a Nuestro Señor Jesucristo, porque usa con nosotros de tanta misericordia”. “Pues si mirásemos cuán grande es la misericordia de Dios para con nosotros, nunca dejaríamos de hacer el bien mientras pudiésemos”.

Y para finalizar: Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.


Hermano Gabriel García, OH

viernes, 4 de marzo de 2016

Misericordia y Conversión en San Juan de Dios


Como sabéis estamos en el Jubileo de la Misericordia, y no voy a hablar mucho más de ello porque lo estamos viviendo desde el 8 de diciembre de 2015; pero, también estamos en el tiempo de cuaresma, y nuestro Papa Francisco ha expresado su deseo de que “la Cuaresma de este Año Jubilar sea vivida con mayor intensidad, como momento fuerte para celebrar y experimentar la misericordia de Dios”; pues bien, en este tiempo se nos recuerda que siempre estamos necesitados de experimentar la misericordia y el amor de Dios; y que hemos de estar permanentemente en actitud de conversión y de salida de nosotros mismos para ir al encuentro de nuestro hermano, desde el amor, desde la caridad, desde la misericordia.

INTRODUCCIÓN

La cuaresma es precisamente un tiempo fuerte de encuentro, conversión y renovación.

Haciendo uso de vuestra paciencia, me gustaría compartir sobre el itinerario de conversión de san Juan de Dios, en consonancia con los domingos de cuaresma, que como ya habéis escuchado los domingos pasados, el primero y el segundo son las tentaciones y la transfiguración, y en este ciclo C del año litúrgico, se proponen textos que tratan de la conversión y del perdón de los pecados, las parábolas de la higuera estéril, del hijo pródigo y la mujer adúltera.

PRIMER DOMINGO DEL TIEMPO DE CONVERSIÓN

Hemos empezado el primer domingo de este tiempo de conversión pisando fuerte, con un evangelio que nos despierta de nuestros posibles letargos y nos pone en clave de conversión, renovación y búsqueda de la voluntad de Dios en medio del desierto que en muchas ocasiones nos ofrece la propia vida; existen muchas formas de ser llevados al desierto por el Espíritu: la enfermedad, la soledad, una ruptura familiar, una situación laboral difícil,… cada uno podemos ir pensando en nuestros propios desiertos, que para algunos es un sinsentido de la vida y para otros es encontrar un sentido.

El caso es que el camino aventurero y fascinante de Juan de Dios nos muestra las maravillas de quien se ha dejado conducir al desierto y descubre allí la acción de Dios sintiéndose hermano de los más desfavorecidos. Fue tentado en ese camino de búsqueda de muchas formas, e incluso lo pasó muy mal como soldado… hasta que llega a Granada.

Dice el Hermano Braulio Novella: «No es necesario ponderar su belleza y su rango. “La toma” fue en son de paz, con los libros al hombro, por la puerta de Elvira, donde puso su tenderete. Deslumbrado por la grandiosidad de los jardines y monumentos, asombrado por aquel hervidero humano, oía el rumor monótono de los desamparados, cayendo en la cuenta que allí donde hay muchos ricos abundan los pobres y donde se desborda el desenfreno, cunden los desgraciados. Percibió también el número ingente de personas buenas y dadivosas. Tanta belleza y suciedad juntas, lo sacaban de quicio y decía: esto no puede ser, esto no puede ser». Digamos que desde esta frase empieza el itinerario de conversión. En el desierto encontrarse con el esto no puede ser.

SEGUNDO DOMINGO DEL TIEMPO DE CONVERSIÓN

En el segundo domingo de este tiempo de conversión, entre el tabor y lo cotidiano, se nos invita a la oración, con nuestra mentalidad práctica, tal vez nos cuestionemos si hay que subir a la montaña para rezar, y la respuesta es sí, sí hay que rezar, debemos capacitarnos en el arte del silencio interior, porque es allí donde podemos escuchar aquello de “este es mi hijo, el escogido, escuchadle”.

A mí no me gusta dar nombres, porque siempre te dejas alguno en el tintero, pero, aquí no puedo evitar compartir mi experiencia con un hermano de san Juan de Dios, para mí, otro “santo de la misericordia”; me estoy refiriendo al hermano Antonio Florido, al que todos, o casi todos, conocisteis. Él con su estilo de vida, me enseñó a escuchar, hacer silencio interior pasando por la disposición a centrarse en el otro, poniéndose así mismo entre paréntesis, aprendiendo a manejar los sentimientos que produce el encuentro con la vulnerabilidad del otro… todos los que le conocisteis tenéis que haber sentido su entrega desde el silencio, desde la escucha activa, desde ese estar sentado en su mesa engarzando bolitas  para hacer rosarios, y estando pendiente de cada uno de vosotros. Intuyo que esta escucha la aprendió el hermano Antonio Florido de Juan de Dios, y así nos los fue transmitiendo a los que tuvimos la gozosa experiencia de conocerlo.

Juan de Dios experimentó la sensibilidad de escuchar a Cristo a través de Juan de Ávila, ¿os acordáis? Juan de Dios participaba en la vida de fe que, en aquella época era lo normal en España y, en concreto, en Granada. Dentro de toda la “movida” de mercaderes, aventureros, artesanos, extranjeros… se tenían de vez en cuando lo que hoy llamaríamos charlas o conferencias, y un 20 de enero de 1539, fue a Granada, Juan de Ávila (más tarde sería San Juan de Ávila). Ese 20 de enero, día de la festividad de San Sebastián, Juan se encontraba en la capilla dedicada a este santo mártir con la finalidad de oír predicar al célere Juan de Ávila. Abstraído estaba Juan de Dios en la oración cuando el Maestro Ávila empezó su sermón. Él ya estaba en el tabor, estaba orando.

El tema de la “charla” del día, era el evangelio del seguimiento cuando Jesús dice a los suyos que “dejen todo y le sigan”. Al preguntar el famoso predicador a sus oyentes, con voz potente: «¿Qué hacéis por nuestro Cristo, que tanto os ama?» a Juan le pareció que aquellas palabras eran para él en concreto, aunque estuviera rodeado de muchas personas, y sintió algo muy extraño dentro de sí mismo, algo que no podía entender (suele pasar a veces). Era el fuego de un deseo inmenso de hacer el bien, que durante muchos años (en esa etapa de búsqueda) estaba ardiendo sin poder levantar llamas. Las palabras del sacerdote manchego habían roto aquella costra y en aquel volcán de amor y misericordia se abría una gran brecha. Las llamas, tanto tiempo reprimidas, se levantaron hasta el cielo iluminando a Juan de Dios, esa fue la transfiguración vivida por Juan de Dios, que, al ver a Dios y verse a sí, no pudo menos de salir corriendo, alucinado, con un fuerte “subidón” que dirían los más jóvenes, dando gritos por las calles granadinas: que había que seguir a Jesús.

La gente decía que Juan de Dios se había vuelto loco, pero él se percató en ese momento, que Dios misericordioso, le había desvelado el porqué de tantas cosas en su vida, hasta entonces inexplicables.

Las enseñanzas que extraemos de este episodio de su vida siguen siendo actuales, este momento lo conocemos como la conversión de San Juan de Dios; se produce tras escuchar el evangelio de las Bienaventuranzas y abrirse a la iluminación de la gracia divina y es que siempre que Jesucristo predica el evangelio, llama a la conversión. Fue el encuentro con esas palabras lo que hizo cambiar radicalmente su existencia, fue el punto álgido de este trayecto de su peregrinación.

TERCER DOMINGO DEL TIEMPO DE CONVERSIÓN

Y así llegamos a las parábolas de la conversión, porque Dios no se cansa de darnos oportunidades, y en el tercer domingo (que lo escuchamos hace dos días), el de la higuera estéril; vemos que siempre cabe la posibilidad de responder positivamente a su plan, pero claro, hay que hacer algo por crecer y abrirse al abono con el que el Señor pretende sacarnos adelante. Necesitamos tiempo para madurar y dar fruto, para convertirnos y cambiar la mentalidad del corazón. A la higuera sin fruto le falta su proceso de maduración.

Este proceso lo descubrimos en la vida de san Juan de Dios: tras los gritos desaforados, pidiendo perdón a Dios y a todo el mundo, que se tira al suelo, da  volteretas, llora… a Juan de Dios lo llevan como loco pernicioso al hospital, podríamos decir que a la sección de psiquiatría, para someterlo a la terapia de los azotes. Y parece ser que fue un ingreso voluntario, porque cuando quiso fue y pidió el alta y tuvieron que dársela, por sus muestras de cordura, sensatez, buen juicio e inteligencia superior a lo común. Siendo como era gran observador, su talento natural le llevó a descubrir allí mismo precisamente, el inmenso mundo de la enfermedad y su entorno, con los peligros que acechan al hombre sometido a cualquier tipo de dolencias. Pero necesitó su tiempo. Necesitó su tiempo para percatarse de todo esto, necesitó un parón en el camino.

A nosotros nos pasa, imaginad que cogemos la furgoneta del centro y nos vamos de paseo, y a pesar del GPS nos perdemos, sería un poco absurdo, que sabiendo que vamos en camino inadecuado siguiéramos adelante, ¿qué deberíamos hacer? Pararnos, si podemos, y ver cómo podemos regresar para coger la salida adecuada, pues algo así es la conversión, consiste en pararnos sentir esa misericordia de Dios, e ir transformando el corazón de piedra en un corazón capaz de entregarse por el prójimo.  Sí, en muchas ocasiones “andamos como barca sin remo”, que diría Juan de Dios.

CUARTO DOMINGO DEL TIEMPO DE CONVERSIÓN

El cuarto domingo, tenemos la parábola del hijo pródigo, destacando la actitud misericordiosa del Padre, en la que no hay posibilidad de encontrarse con el Padre sin sentirse hermano de los otros hijos.

Esta incondicionalidad de ser hijo y hermano la descubrió Juan de Dios, ¿qué le pasó? Unos dicen que se trata de un caso típico de conversión radical por efecto de la gracia “tumbativa”, que irrumpió sobre él, como sobre Pablo de Tarso cuando iba a caballo camino de Damasco y lo derribó. Otros opinan que fue un fogonazo, un torrente de luz interior que le ofuscó. Otros, que sufrió un momentáneo trastorno mental, sin consecuencias, del que pronto se repuso. Algunos dan un sinfín de explicaciones.

Sencillamente, la respuesta podría ser, que descubrió de modo súbito y emocional (las palabras de Juan de Ávila lo empujaron), lo mucho que Dios Padre lo había amado, como era objeto de la predilección de Jesucristo, escondido en el pobre y el enfermo, y no haber correspondido a ese amor tan grande con más dedicación, a sus 44 años ya. Veía con nitidez que el hermano, su prójimo, era su vocación, la auténtica llamada a Dios, no percibida antes con tanta fuerza, no seguida con coraje. Y lloraba de dolor y de amor, que son dos caras de la misma realidad, esas son las dos caras de la conversión.

QUINTO DOMINGO DEL TIEMPO DE CONVERSIÓN

Y finalmente, en el tramo final de este tiempo de conversión, nos encontramos con la mujer adúltera, y a Jesús que respeta a la persona y a cada persona, sin echar nada en cara, le dice “tampoco yo te condeno”, le da confianza y seguridad en el camino futuro. La libera para proyectar una vida nueva. Sólo Dios puede perdonar porque sólo Él es rico en misericordia. Ya diría san Juan de Dios, “si supiéramos cuán grande es la misericordia de Dios nunca dejaríamos de hacer el bien mientras pudiésemos”, y por ello en su peregrinación hacia Guadalupe, su canto será “Yo serviré a ‘mis amos y señores’, los enfermos, antes de que se me mueran y aunque se vayan a morir”, ya veis daba igual la condición del enfermo, Juan de Dios sólo quería servir, desde la caridad, sin juzgar, con misericordia, y es que la conversión, invita al compromiso.

FINAL

Cada uno de nosotros se encuentra en un momento concreto de la vida y, desde él, tiene que tomar una opción delante del Señor. También a ti y a mí nos ha llegado la hora. Pero la respuesta es algo personal que nadie puede dar por nosotros. Hay momentos en los que Dios y la persona se encuentran cara a cara. Hay momentos en los que están, frente a frente, la misericordia de Dios y nuestra limitación humana… y uno de esos momentos es la conversión, con sus distintas etapas, esto es lo que vivió Juan de Dios.

Que en este tiempo de misericordia, de conversión, podamos decir como el santo: “Confío en sólo Jesucristo que Él me desempeñará, pues Él sabe mi corazón”.

¡Viva san Juan de Dios!



 *Imágenes de internet

domingo, 28 de febrero de 2016

Via Crucis Hospitalario. Con reflexiones de San Juan de Dios

Ya en mitad de la Cuaresma, comparto con vosotros este via crucis hospitalario con reflexiones sacadas de las cartas de San Juan de Dios. 
No he tenido tiempo de compartirlo antes, hay que aprovechar los fines de semana para estas cosillas. 
Espero que os resulte útil para orar con y por los hermanos de San Juan de Dios, para pedir, en este año de la misericordia, por las vocaciones a la Orden Hospitalaria y por la perseverancia de los que están siguiendo la llamada del Señor en este carisma de la Hospitalidad. 


sábado, 27 de febrero de 2016

San Juan de Dios. Un santo de la Misericordia


Es considerado el “creador del hospital moderno”. Juan no sólo se hacía cargo de los enfermos, sino que los cuidados que ofrecía se extendían a todas las obras de misericordia. Escribía en una carta: “Son tantos los pobres que aquí llegan, que muchas veces no sé cómo pueden alimentarse, pero Jesucristo provee a todo y les da de comer, porque sólo para la leña se necesitan siete u ocho reales cada día, porque al ser la ciudad grande y muy fría, especialmente ahora en invierno, son muchos los pobres que llegan a esta casa de Dios, porque entre todos, enfermos y sanos y gente de servicio y peregrinos son más de ciento diez”.

De particular interés fue su manera de acoger y tratar a los “enfermos de mente”. Petro Bargellini escribió de él: “Aun completamente desprovisto de estudios de medicina, Juan se mostró más capaz que los mismos médicos, de modo particular en el cuidado de los enfermos mentales, inaugurando, con gran anticipación en tiempo, el método psicoanalítico y psicosomático, que sería el orgullo, cuatro siglos después, de Freud y discípulos”.

Cuando Juan quería pedir limosna para sus enfermos decía: “¿Alguien quiere hacer el bien a sí mismo? ¡Hermanos míos, por amor de Dios, haceos bien a vosotros mismos!”. No se es capaz, en efecto, de amar verdaderamente la pobreza de los demás, si primero no se descubre también la propia oculta miseria. De aquí el deber de “hacerse el bien haciéndolo a los otros”.

Tomado de Subsidios para el Año de la Misericordia 2015-2016

Ed. BAC

En este año de la misericordia, comparto con vosotros este material sobre San Juan de Dios; por si os resulta útil para conocer más sobre la vida de este santo, que desde el carisma de la HOSPITALIDAD fue, es y será un santo de la misericordia:


lunes, 8 de febrero de 2016

Orar la Cuaresma con San Juan de Dios


Aquí lo tenéis más detallado, día a día:


y por si es de vuestro interés, comparto algo de material para trabajar en este tiempo de Cuaresma, es algo de lo que pensamos trabajar en el área de psicogeriatría de nuestro Centro San Juan de Dios de Ciampozuelos:




miércoles, 3 de febrero de 2016

Esquema Misericordiae vultus 24-25



La temática global de los números 24 al 25 de Misericordiae vultus es el de María, los santos y nosotros. En estos números descubrimos a María como Madre de la Misericordia y reconocemos en los santos modelos de misericordia.


Para profundizar en el tema ver 'Misericordiosos como el Padre. Claves y propuestas para la comunidad evangelizadora'.

Esquema Misericordiae vultus 22-23



La temática global de los números 22 al 23 de Misericordiae vultus es el de la misericordia de Dios transformada en indulgencia. En estos números analizamos lo que significa la indulgencia de Dios como expresión máxima de la misericordia y ahondamos en las relaciones con otras confesiones religiosas.


Para profundizar en el tema ver 'Misericordiosos como el Padre. Claves y propuestas para la comunidad evangelizadora'.

Esquema Misericordiae vultus 20-21



La temática global de los números 20 al 21 de Misericordiae vultus es el de descubrir que justicia y misericordia van de la mano. En estos números profundizamos en la relación entre justicia y misericordia en la Biblia y descubrimos la misericordia como nuestra norma de vida.


Para profundizar en el tema ver 'Misericordiosos como el Padre. Claves y propuestas para la comunidad evangelizadora'.

Esquema Misericordiae vultus 18-19



La temática global de los números 18 al 19 de Misericordiae vultus es el de ser misioneros y anunciadores de la alegría del perdón. En estos números descubrimos situaciones de pecado y proponemos actitudes de conversión.


Para profundizar en el tema ver 'Misericordiosos como el Padre. Claves y propuestas para la comunidad evangelizadora'.