lunes, 21 de noviembre de 2016

Adviento: prepararnos para acoger a Dios


Ya estamos metidos en el tiempo de adviento, comenzamos un nuevo ciclo litúrgico, y en esta ocasión vamos a dejarnos iluminar por la verdadera LUZ para poder ser luz para los demás.
Son cuatro semanas en que la Iglesia nos invita a preparar nuestro corazón a la venida del Niño Jesús; se nos invita a dejarnos iluminar, para poder ser hospitalarios.
En esta ocasión la dinámica va a ser un poco diferente, por medio de cortas reflexiones y oraciones para hacer a nivel individual, en grupo y con todo aquel que quiera sumarse a nuestra iniciativa.

El Adviento es el tiempo que los cristianos disponemos, como preámbulo a la celebración del misterio de la humanización de Dios en Jesús, para alentar nuestra esperanza en su venida definitiva, en su Parusía. ¿Qué nos traerá el Señor en su venida, qué esperamos? No cabe duda que traerá lo que trajo: la salvación, la vida eterna para que el hombre la viva abundantemente. Pero eso ya lo tenemos en virtud de la fe en él que profesamos, nosotros ya poseemos las primicias del Espíritu, ya estamos salvados, aunque sólo en esperanza. Esa esperanza en la que ahora vivimos, lo que no vemos y esperamos, pero sí conocemos, eso es el contenido luminoso de este tiempo litúrgico.
El camino de Adviento es un recorrido por las esperanzas de la humanidad, buscando salvación, es dejarnos iluminar para aportar rayos de LUZ en la oscuridad. Hacemos nuestro el grito-plegaria de las primeras comunidades cristianas. El adviento expresa la urgencia, el deseo de su presencia iluminadora para dar plenitud de luz a lo creado, expresa, también, el deseo más “casero” de ser hospitalarios, de ofrecerle sitio en nuestro vida, de invocarle para dar esperanza y sentido a nuestro vivir comunitario y personal.
Eso es lo que significa HOSPITALIDAD en este tiempo de adviento, dejarnos ILUMINAR para ofrecer sitio al niño que está por llegar.
Encendamos nuestras velas desde los valores de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios.

Tanto la reflexión como la oración que nos puede servir de inicio de las reuniones, estarán en unos carteles, y cada semana al encender las velas de la corona de adviento iremos realizando nuestra dinámica.





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