lunes, 7 de agosto de 2017

Domingo XXVI del T. Ordinario (01-10-17) Huellas en el camino


En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: “Hijo, ve hoy a trabajar en la viña”. Él le contestó: “No quiero”. Pero después se arrepintió y fue. Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: “Voy, señor”. Pero no fue. ¿Quién de los dos cumplió la voluntad de su padre?». Contestaron: «El primero». Jesús les dijo: «En verdad os digo que los publicanos y las prostitutas van por delante de vosotros en el reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no os arrepentisteis ni le creísteis». Palabra del Señor.

*    Reflexión


Siempre es posible volver al camino del amor de Dios, puede ser que empecemos diciendo que no, pero nunca es tarde para rectificar, Dios quiere corazones arrepentidos y que volvamos a Él. En el mapa, en las guías de este tramo del camino, se nos indica que seguir las huellas de Jesús es aprender a ser coherentes, no podemos ir por el mundo comprometiéndonos a cosas que no vamos a cumplir, no podemos dejar las cosas en el aire y esperar que sea otro el que realice aquello que podemos realizar nosotros mismos.