sábado, 4 de marzo de 2017

En clave de #Hospitalidad: Reflexión para el Domingo I de Cuaresma

1ª lectura:      Génesis 2,7-9;3,1-7
«Creación y pecado de los primeros padres»
Salmo:            «Misericordia, Señor: hemos pecado»
2ª lectura:     Romanos 5,12-19
«Si creció el pecado, más abundante fue la gracia»
Evangelio:     Mateo 4,1-11
«Jesús ayuna cuarenta días y es tentado»

En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al final sintió hambre. El tentador se le acercó y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes.» Pero él le contestó diciendo: «Está escrito: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.”» Entonces el diablo lo lleva a la Ciudad Santa, lo pone en el alero del templo y le dice: «Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: “Encargará a los ángeles que cuiden de ti, y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras.”» Jesús le dijo: «También está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios.”» Después, el diablo lo lleva a una montaña altísima y, mostrándole todos los reinos del mundo y su gloria, le dijo: «Todo esto te daré, si te postras y me adoras.» Entonces le dijo Jesús: «Vete, Satanás, porque está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto.”» Entonces lo dejó el diablo, y se acercaron los ángeles y le servían.
Comparto dos carteles para la oración-reflexión: