miércoles, 31 de julio de 2013

Religión, espiritualidad y ética para tiempos de incertidumbre


Explorar laslibro dimensiones de la espiritualidad, la religión y la ética en tiempos de incertidumbre puede parecer una osadía, una provocación o un sinsentido. sin embargo, en tiempos recios, cuando más expuesta aparece la fragilidad humana y social, hay que intentarlo. los autores que colaboran en esta obra tratan de bucear en las oportunidades y desafíos que plantea un tema transversal en estos momentos. No pretenden resolver todas las cuestiones que se entrelazan en este escenario de crisis, pero no renuncian a plantear aquellas que no están en las primeras páginas de los diarios o en los titulares de los informativos.
Tras la presentación de Francisco José Alarcos Martínez, el libro está dividido en cinco capítulos, escrito cada uno por diferentes autores:
  1. Religión y ética ante la incertidumbre, por Francisco José Alarcos Martínez
  2. ¿Qué se entiende por “espiritualidad”?, por José Serafín Béjar Bacas
  3. El cultivo de la inteligencia espiritual, por Francesc Torralba Roselló
  4. Las respuestas de las religiones ante el sufrimiento, por José Luis Sánchez Nogales
  5. Conflictos morales y creencias religiosas, por Eduardo López Azpitarte
Espero que os guste.

lunes, 29 de julio de 2013

Oración del buen samaritano

Señor, no quiero pasar de lejos
ante el hombre herido en el camino de la vida.
Quiero acercarme
y contagiarme de tu compasión
para expresar tu ternura,
para ofrecer el aceite que cura heridas,
el vino que recrea y enamora.

Tú, Jesús, buen samaritano,
acércate a mí,
como hiciste siempre.

Ven a mí para introducirme en la posada de tu corazón.
acércate a mí,
herido por las flechas de la vida,
por el dolor de tantos hermanos,
por los misiles de la guerra,
por la violencia de los poderosos.

Sí, acércate a mí,
buen samaritano;
llévame en tus hombros, pues soy oveja perdida;
carga con todas mis caídas,
ayúdame en todas mis tribulaciones,
hazte presente en todas mis horas bajas.

Ven, buen samaritano,
y hazme a mí tener tus mismos sentimientos,
para no dar nunca ningún rodeo
ante el hermano que sufre,
sino hacerme compañero de sus caminos,
amigo de tus soledades,
cercano a tus dolencias,
para ser, como Tú, "ilimitadamente bueno"
y pasar por el mundo "haciendo el bien"
y "curando las dolencias"
Amén.

sábado, 27 de julio de 2013

Responsabilidad en Pastoral de la salud

 
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Antes de empezar resumiría esto en que actuar con responsabilidad es procurar hacer el bien a los demás, sobre todo en los contextos más vulnerables; y… ¿quiénes son los más vulnerables? 

He aprendido, mejor dicho voy aprendiendo, (y me queda mucho por aprender), que hablar de responsabilidad no es quedarnos en las reflexiones teóricas que nos indican lo que debemos hacer, sino llegar al corazón, y hablar desde el sentimiento, desde lo que nos toca por dentro (desde la práctica directa): creo que es aquí donde, desde la pastoral, se hace hincapié en trabajar nuestra “humanidad”, desde el corazón, desde el amor, desde la ternura...

Cuando pensaba cómo compartir mi reflexión empecé a escribir sobre mi misión como agente de pastoral, pero, no puedo hablar de responsabilidad si sólo hablo de mi papel de agente de pastoral y mi relación con otras disciplinas, tengo que hablar de ‘pastoral de la salud’, y allí integrarme, porque, desde mi punto de vista, ser agente de pastoral es una misión eclesial, y como tal no es individual.

Sí puedo decir, que la presencia responsable de la pastoral de la salud en el mundo del dolor no se queda sólo en el acompañamiento, no se trata sólo de «ser para los demás», sino que está abierta también a una lucha profética en contra de las injusticias sanitarias, a dar importancia en la clínica al papel de los sentimientos, a aportar los dones del espíritu como herramienta de deliberación en el análisis de los problemas morales de la medicina.

Desde la Pastoral de la salud lo que se pretende es responder a cómo reivindicar la importancia al ‘tú’ al igual que nos lo encontramos en los textos bíblicos; se trata de ayudar a dar sentido a la vida, en definitiva lo que intentamos en nuestro servicio para que sea responsable es, por llamarlo de alguna forma, buscar la moral del encuentro.
Hablar de responsabilidad tiene sentido si desde el encuentro, desde la comunión entre todos los seres humanos, vivimos desde: una existencia proyectada fuera de nosotros para ofrecer a la persona vulnerable esa cercanía afectuosa, esa ayuda concreta y todos esos servicios cotidianos de los que tiene necesidad, en una misión acompañada de la caridad, logrando una humanidad en la que reinen la verdad, la justicia, la libertad y el amor, pilares fundamentales e insustituibles de una verdadera convivencia.

A través del encuentro y de la comunión entre los hermanos que sufren (creyentes y/o no creyentes) se transforma nuestra sociedad, es cuando podemos hablar de responsabilidad, porque remueve los corazones de los hombres y mujeres que desde el servicio (diakonía) quieren llegar a toda la humanidad para paliar el sufrimiento, para ‘curar y cuidar’ al enfermo, en una apuesta por la vida, incluso el final de la vida, para que ésta se viva en plenitud.

Creo que esto es el fundamento de la responsabilidad y en esto debe consistir nuestra entrega al necesitado: acoger, cuidar, mimar y comprometernos con el hombre. La responsabilidad implica la hospitalidad y la acogida a quien lo necesite.

Con todo lo dicho, mi forma personal de entender la responsabilidad, es ‘responder al amor de quien nos amó primero’.

Norka C. Risso Espinoza

 
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Los amigos curan

Queridos lectores, nuestro compañero José Alfonso Magaña Pérez me ha enviado esta presentación para que la comparta con todos vosotros, espero que os guste:


sábado, 22 de junio de 2013

viernes, 21 de junio de 2013

Los gestos de la escucha activa

Ocho minutos interesantes en los que Teresa Baró nos comenta algunos gestos de la escucha activa... pues, ¡a escuchar más y a hablar menos! 


domingo, 9 de junio de 2013

Máscaras

Me he encontrado en esta web http://www.el-adolescente.com/ varios cuentos interesantes, sobre todo para jóvenes; uno de ellos está relacionado con la hipocresía, yo lo enfocaría más con las inseguridades, el caso es que como reflexión final tiene lo siguiente (ver imagen), que lo comparto con vosotros porque creo está muy relacionado con nuestros momentos de bajón, que también se dan cuando estamos enfermos o estamos sufriendo e intentamos disimular de muchas maneras hasta engañándonos a nosotros mismos, y al final caemos en la cuenta que eso nos perjudica más que nos alivia:
engaño

domingo, 5 de mayo de 2013

Aborto


En el lenguaje corriente, el aborto es la interrupción y finalización prematura del embarazo; pero... también es algo más:
 

Por favor, pide ayuda antes de tomar una decisión…

sábado, 4 de mayo de 2013

Pascua del Enfermo 2013: liturgia y mensaje de los Obispos



Liturgia Pascua del Enfermo
VI Domingo de Pascua , 5 de Mayo de 2013

 EL BUEN SAMARITANO
“Anda y haz tú lo mismo” (Lc 10, 37)





Mensaje de los Obispos de la Comisión Episcopal de Pastoral
Pascua del Enfermo, 5 de Mayo de 2013

EL BUEN SAMARITANO
“Anda y haz tú lo mismo” (Lc 10, 37)


1.      La Pascua es un tiempo de vida y esperanza para celebrar con gozo el triunfo de Cristo sobre el mal y la muerte. Es la respuesta definitiva a las preguntas que han angustiado a la humanidad desde sus orígenes. En estos días de celebración y fiesta la Pascua del Enfermo en la Iglesia española constituye una excelente oportunidad para evocar algunas claves de referencia cristiana ante el sufrimiento humano, vivido en términos de acompañamiento o en términos de experiencia propia del mismo. Jesús ilumina ambas situaciones con su vida, su praxis y su palabra. Él constituye siempre nuestro referente ético y pastoral para hacer bien al que sufre y hacer bien con el propio sufrimiento.
2.      La mirada a la parábola del Buen Samaritano realizada en la campaña de este año, constituye un regalo saludable para enfermos, personas con discapacidad, personas mayores necesitadas de cuidados, agentes de pastoral –presbíteros, religiosos, seglares-… Las parábolas tienen el poder de sorprendernos y dibujarnos un camino seguro para construir un mundo que sea más de Dios, más humanizado. El Buen Samaritano evoca la urgencia de la compasión ante el sufrimiento ajeno. En nuestros días se está rescatando la importancia de esta actitud genuinamente humana y humanizadora. El corazón del ser humano se mide por su capacidad para aliviar el sufrimiento, propio y ajeno. No podríamos hacer una justa lectura de la historia sin el lenguaje de la compasión.
3.      La compasión, lejos de ser un mero sentimiento superficial de lástima, comporta la comprensión de la totalidad de la persona necesitada y desencadena inevitablemente un deseo que se traduce en verdadero compromiso por aliviar o reducir su sufrimiento. Pablo de Tarso invitaba a “reír con los que ríen y llorar con los que lloran” (Rm, 15, 12), reforzando así la idea de compartir las vicisitudes solidariamente.
4.      El encuentro compasivo al que la parábola nos invita (“Anda y haz tú lo mismo” Lc 10, 37) será tal, cuando esté caracterizado por esa gratuidad propia de quien siente que no hay nada que ofrecer a cambio de quien se muestra compasivo. Tiene la característica de la eficaz proximidad traducida en comportamientos sanantes de tocar, ver, acercarse, dejarse afectar, comprometer la propia energía liberadora ante el sufrimiento. Y el encuentro compasivo tiene siempre una nota de hondura que permite asomarse al abismo esencial de lo que es el otro, descubriendo una forma de servicio efectivo.
5.      El cristianismo, y especialmente San Agustín, habla de compasión como misericordia y amor al prójimo, que viene del amor a Dios. En la tradición bíblica, compadecerse se expresa como un estremecimiento de las entrañas que comporta la misericordia y tiene diferentes momentos: ver, es decir, entrar en contacto con alguna realidad de sufrimiento mediante los sentidos; estremecerse, es decir, el impulso interior o movimiento íntimo de las entrañas; y actuar, es decir, que no es un impulso infecundo, sino que mueve a la acción. Se trata, pues de una voluntad de “volver del revés el cuenco del corazón” y derramarse compasivamente sobre el sufrimiento ajeno sentido en uno mismo. Agustín de Hipona a la misericordia la llamó “el lustre del alma” que la enriquece y la hace aparecer buena y hermosa.
6.      La genuina compasión compromete a trabajar por eliminar, evitar, aliviar, reducir o minimizar el sufrimiento. Nada más cristiano que esto. La compasión no admite indiferencia o impasibilidad ante el sufrimiento. El sufrimiento del otro me incumbe a mi, me afecta, me hace sentir incómodo, me hace “sentir con”, asumir el sufrimiento del otro como propio. Al lado del misterio del sufrimiento hay que colocar el misterio de la compasión y, abiertos al lenguaje de la sensibilidad, crear una atmosfera que se extiende y hace real en la vida comunitaria. No se trata de un individuo hospitalario, sino de una comunidad que en sus entrañas vive la compasión.
7.      La acción pastoral en el mundo del sufrimiento humano ha de estar impregnada de esta genuina compasión con la inteligencia compasiva y solidaria del corazón. El acompañamiento compasivo y solidario, se realiza como sabiduría, deliberación y narración, y reconoce que hay un lugar privilegiado para acceder a la vulnerabilidad ajena, a los empobrecidos.
8.      “Una sociedad que no logra aceptar a los que sufren y no es capaz de contribuir mediante la compasión a que el sufrimiento sea compartido y sobrellevado también interiormente, es una sociedad cruel e inhumana” (Spe Salvi 38). Se subraya así el potencial humanizador de la compasión ante el sufrimiento humano que se encarna, entre otras formas en la empatía que ha de caracterizar todo acompañamiento en el sufrir, con la ternura a la que nos ha invitado el Papa Francisco en sus primeras intervenciones.
9.      La hospitalidad compasiva es esa forma particular de dar respuesta comprensiva y acogedora a quien se revela necesitado. La empatía y la compasión, reclaman la acogida del mundo del otro. Y acoger es un arte que también se traduce en la liturgia del encuentro con el que sufre. Los mensajes serán así percibidos de manera clara: “eres bienvenido a mi corazón”. “Este es el consuelo que ofrezco en mi acompañamiento pastoral: mi persona hospitalaria”. Al ejercer la hospitalidad compasiva, se invita al otro extraño a formar parte del propio mundo. La carta a los hebreos, considerándola fundamental, la reclama con esta sentencia: “No olvidéis la hospitalidad” (Heb 13,2). La acogida de la hospitalidad exige que uno esté atento incesantemente a la meteorología del corazón del otro, a lo que siente y vive. La experiencia de sentirse o no acogido está relacionada con diferentes variables y sentidos. Hay una acogida espacial, una acomodación al universo del lenguaje, una acogida en la intimidad del corazón…
10.  No habrá palabra oportuna y hospitalaria en el acompañamiento pastoral, si no está profundamente arraigada en la gran clave de la hospitalidad, que es la escucha activa en la que se encarna el comportamiento compasivo y la empatía. Sentirse escuchado, comprendido en el mundo de los sentimientos, ser captado en el voltaje emocional y espiritual con que uno vive, ser visto con el ojo del espíritu, son frutos de la hospitalidad compasiva. Entre el anfitrión y el huésped, el juego de miradas revelará la calidad del contacto que estamos dispuestos a tener, la calidad de la comunicación que pretendemos desplegar en la acogida. Sentirse acogido en el corazón tiene que ver con esa experiencia de confort emocional y espiritual que uno hace cuando experimenta que lo más íntimo es también observado, contemplado, no juzgado y entrañablemente cuidado por el que acoge.
11.  Es en este contexto de hospitalidad compasiva en el que se entiende la expresión evangélica “no tengáis miedo” (Mt 10,28), que lejos de ser una exhortación a no experimentar un sentimiento, es una cualidad de la acogida: quien acoge de verdad, inspira confianza, no miedo. Esta hospitalidad compasiva para con el sufrimiento ajeno se refiere tanto al sufrimiento evitable como al inevitable. En efecto, la capacidad de silencio, de asombro y admiración, de contemplar y de discernir, de profundidad, de trascender, de conciencia de lo sagrado y de comportamientos virtuosos como el perdón, la gratitud, la humildad o la compasión son elementos propios de lo que entendemos por inteligencia y competencia espiritual, necesarias para la formación del corazón de los agentes de pastoral y profesionales de la salud (Deus Caritas Est 31).
12.  Mirando a la parábola del Buen Samaritano, descubrimos también al personaje del herido que se deja curar y cuidar por un extraño del que, en principio, no cabe esperar nada bueno. Una genuina provocación del Señor que nos puede permitir preguntarnos a todos por nuestras propias vulnerabilidades y nuestra disposición a dejarnos querer, cuidar y ayudar, estemos enfermos o suframos de cualquier forma, porque todos somos a la vez heridos y agentes de pastoral, sanadores heridos, en el fondo.
13.  Nos unimos en la oración a quienes se encuentran en el duro trance de la enfermedad, la dependencia, la discapacidad, la violencia o cualquier forma de sufrimiento. Miramos a María, Salud de los enfermos y consuelo de los afligidos y, viéndola junto a la cruz, hacemos una llamada a la solidaridad afectiva y efectiva ante el sufrimiento ajeno para que la compasión sea piedra angular de la evangelización.

  

Los Obispos de la Comisión Episcopal de Pastoral

Sebastià Taltavull Anglada, Obispo Auxiliar de Barcelona
Rafael Palmero Ramos, Obispo emérito de Orihuela-Alicante
Francesc Pardo Artigas, Obispo de Girona
José Manuel Lorca Planes, Obispo de Cartagena-Murcia
José Vilaplana Blasco, Obispo de Huelva


viernes, 3 de mayo de 2013

Escuela de Pacientes



Conoce material audiovisual que puede servir de ayuda a familiares y pacientes que se enfrentan a una situación de cuidados paliativos. Escuela de Pacientes · Videos

sábado, 27 de abril de 2013

Material Pastoral Bioética Paliativos

 

Amigos:

He añadido en Dropbox este material, podéis acceder a más títulos relacionados con Pastoral, Bioética y Paliativos en https://www.dropbox.com/sh/de3g28xa9ygwusx/C2rUPaItk1, o pinchando en la imagen de Dropbox que encontraréis en el lateral derecho de este blog.

varios

Los títulos son:

Espero que sea de vuestro interés, ya me iréis contando.

sábado, 20 de abril de 2013

La pastoral de la salud. Sanación global

 

Sal Terrae ha publicado recientemente el libro de Arnaldo Pangrazzi: ‘La pastoral de la salud. Sanación global’; este libro, de carácter pastoral, intenta ofrecer prospectivas o ventanas desde las cuales comprender y relacionarse con el complejo mundo de la salud y la enfermedad.

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El objetivo de este libro es  orecer un marco de referencia general para comprender el significado y el valor de las pastoral de la salud como un componente esencial del testimonio de la Iglesia, tras las huellas de Jesús, médico del cuerpo y del alma.

Los capítulos introductorios enmarcan la pastoral de la salud dentro de la dimensión bíblica, teológica e histórica de la misión de la Iglesia. Se presta atención especial a los sacerdotes como agentes primarios en la sensibilización de la comunidad en el cuidado de los enfermos; su acción será mucho más eficaz si actúan no solo inspirados por el principio de buena voluntad, sino también dispuestos a comprometerse en un camino de formación (a nivel humano, espiritual, pastoral) para servir mejor a quien sufre.

Un enfoque específico del libro consiste en subrayar que la pastoral de la salud no está destinada solo a los enfermos, sino también a las familias, a los profesionales y a la comunidad más grande. Contemplada desde esta perspectiva más amplia, la pastoral de la salud requiere, de parte de los agentes pastorales, creatividad para saber interpretar una variedad de roles según los contextos, habilidades comunicativas para relacionarse bien con las personas, competencia emocional para adentrarse y acompañar el impacto con las fragilidades, capacidad de trabajar en equipo para manejar los múltiples problemas que se presentan, y dinamismo para elaborar e implementar proyectos que encarnen la proximidad de la Iglesia en el tiempo del sufrimiento.

domingo, 31 de marzo de 2013

ACOMPAÑAMIENTO ESPIRITUAL EN LA ENFERMEDAD

Hace poco escribí este artículo que hoy quiero compartir con vosotros:

Últimamente hay un creciente interés por el tema del «acompañamiento espiritual en la enfermedad»; pero, ¿estamos siendo acompañados?, ¿cuál es nuestra experiencia de acompañamiento?

salud2Si nos paramos y realizamos una relectura de nuestro proceso espiritual, probablemente nos percatemos de que en el camino de nuestra vida los momentos más significativos son aquellos en los que hemos tenido una presencia amiga, unas palabras de ánimo, alguien con quien compartir instantes de desahogos, soplos de alegrías y de tristezas… Y es que, en cualquier camino de fe, sea cual sea nuestra religión, lo maravilloso es vivirlo en comunión, porque es en una relación interpersonal en la que se puede transmitir la experiencia del amor.

Es un verdadero regalo reconocer que caminamos juntos en la apasionante aventura de la vida, es gozoso reconocer que nuestra fe se ha ido alimentando de tantos testigos que con su testimonio han hecho que nos cuestionemos nuestros propios itinerarios; sin embargo, como estamos enfrascados en un mundo de prisas, solemos ser conscientes de todo esto cuando el horizonte de nuestro camino se tambalea por las diferentes heridas en nuestra vida, ya sea por enfermedad, por sufrimiento, por soledad, por abandono, por incomprensión… Y es precisamente en estas circunstancias cuando volvemos nuestra mirada hacia atrás.

Pues bien, ya sabéis que “nunca es tarde si la dicha es buena”, en estas circunstancias lo que necesitamos es sobreponernos a nuestros sufrimientos e incluso resultar fortalecidos por los mismos; estos son los beneficios del acompañamiento. Pero, para ello, necesitamos poder contar con otra persona o personas que nos ayuden a poner las pilas a nuestras linternas, que nos respeten y refuercen en nuestros pequeños-grandes logros, y que nos sostengan en los momentos de falta de luz; es decir, que nos acompañen espiritualmente en las heridas (en este caso la enfermedad) para despertar lo mejor de nosotros mismos, para sacar ese enorme potencial que guardamos en nuestro interior y convertirnos en buscadores de la estrella que alumbre nuestra oscuridad.

En una de las Jornadas Nacionales de Pastoral de la salud nos decían que acompañamiento tiene una relación simbólica con lo que podría ser ‘comer pan juntos’. Pues vamos a ponernos manos a la obra y vamos a utilizar cuatro pasos para cocinar un ‘acompañamiento sabroso’ (imaginaos una ensalada, que es de lo más fácil. Aunque el ejemplo sea un poco burdo, puede servir como analogía para que resulte catequético):

· Conocer los ingredientes: el acompañante (profesional) y el acompañado (enfermo). En este paso, se da como un tanteo, nos saludamos, intercambiamos las primeras palabras… pero a la vez hay que estar atentos a lo que el enfermo es, cómo está, qué hace. Si nos guiamos por la metodología de Jesús, consistiría en el “ver”, un ver que no es superficial, ver también lo hondo del corazón. Que los enfermos sientan el interés que tenemos en querer empezar el camino, y que no queremos huir, por dura que parezca la situación; es decir, aproximarnos.

· Mezclar los ingredientes, que se dé un encuentro verdadero, que el enfermo se sienta acogido en toda su vulnerabilidad, se trata de conocernos un poco más, sería como compartir lo emocional y espiritual, aquí ya habría colaboración, los dos estamos por la labor de seguir el camino juntos. Ya podemos dar un paso más en la metodología de Jesús, poner al enfermo en el centro, como protagonista de su vida, y preguntar, desde el respeto, aunque sepamos la respuesta, para que el enfermo pueda compartir desde la libertad lo que se mueve por dentro. Que vayan sintiendo que el encuentro afectivo se convierte en efectivo; el enfermo siente una mirada amiga.

· Salpimentar al gusto: Es ahora cuando empieza la relación de ayuda pastoral, conocemos los sentimientos, preocupaciones, esperanzas; es ahora cuando se puede dar la confrontación, cuando realmente se hace camino con el enfermo; ya podemos sentarnos a la mesa emocional y espiritual del enfermo, pero, eso sí, teniendo presente que es él quien salpimenta a su gusto, es decir, que vamos a su ritmo, el que acompaña es sólo un invitado. Jesús lo hacía muy bien, Jesús operaba transformación; este paso lo daba desde la escucha y el acompañamiento de los sentimientos y las heridas. Tras conocer al enfermo, encontramos expectativas frustradas, proyectos o sueños rotos, muchas noches en vela, terapias agotadoras, cansancio; y nosotros no podemos curar el dolor, pero sí dialogar, orar, acompañar para confortar, poder transmitir un mensaje de esperanza, guiar en las decisiones éticas, pero siempre intentando ser espejo, ya que no transformamos nosotros, sino que se transforman ellos, son ellos los que van restaurando su vida.

· Presentar en plato bonito, este último paso es acompañar al enfermo en esa apertura al Misterio, si él así lo ha decidido, confirmar y celebrar su vida, hacerle sentir la gracia del Espíritu y proponerle vivir su fe desde Aquel en el que puede encontrar la plenitud. Jesús lo expresaba con pocas palabras: “decid Padre nuestro”.

Ahora bien, no todos pasan necesariamente por estos cuatro pasos, depende de la apertura que tenga el enfermo a la gracia del espíritu; desde la Pastoral y nuestra opción por Dios, se trata de dejarnos hacer por Él, y siguiendo el itinerario de Jesús nos aproximamos, luego acogemos, acompañamos, escuchamos, abrazamos, lloramos… y después de un proceso, si lo vemos oportuno, invitamos a compartir la mesa juntos; para que el enfermo pueda crecer en fe, amor y esperanza, con ocasión de su enfermedad.

Norka C.

viernes, 29 de marzo de 2013

En esta hora santa queremos estar cerca de ti


Señor Nuestro Jesucristo: También nosotros, como los apóstoles nos confiamos, en ocasiones vamos de sobrados, hasta nos creemos importantes porque colaboramos en todo, porque llevamos muchos años en la parroquia, porque vamos a misa los domingos, porque estamos en todas las actividades, porque somos personas sanas fuertes… pero, luego, ante la mínima dificultad, como puede ser la enfermedad, nos despistamos, nos sentimos abrumados y nos damos cuenta de que nuestra fe flaquea, y tenemos miedo o vergüenza por lo que puedan decir de nosotros.

Sin embargo, Señor, estar a tu lado, nos hace caer en la cuenta de que no somos perfectos. Y el que Pedro te negara tres veces no es nada, comparado con las veces que nosotros te negamos: en el momento del diagnóstico, en el pronóstico, en las revisiones, cuando la enfermedad empeora, en el duelo; pero, en esta hora santa, al contemplarte y sentir tu mirada podemos reconocer nuestra fragilidad, nos sentimos amados en nuestra pequeñez, y te pedimos que nos ayudes a ser fieles en los momentos de tempestad.

Señor Nuestro Jesucristo: Como Pedro, Santiago y Juan, que oyeron tu voz angustiada en el Huerto de los Olivos al decirles: «Velad conmigo», también nosotros en esta noche la escuchamos y queremos estar muy cerca de ti, no importa nuestra situación.

Hace poco que les has entregado tu cuerpo y tu sangre, hechos «alimento para la vida de los hombres». Por eso hoy tu presencia en medio de nosotros es una realidad. 

Déjanos estar contigo. Como dice el Papa Francisco: déjanos custodiarte. Tenemos mucho que agradecerte, y también necesitamos pedirte mucho, porque «el espíritu está pronto, pero la carne es débil», y queremos, sobre todo, acompañarte en la noche en que conmemoramos tu entrega al sacrificio y a la muerte por nosotros. 

Acéptanos, Señor, en tu compañía, déjanos custodiarte y enséñanos a amar al prójimo para amarte a ti.

En estos momentos de nuestra vida, cada uno con nuestra circunstancia, ¿tenemos sueño y preferimos dormirnos, o estamos dispuestos a salir de nuestra comodidad y seguirte con todas las consecuencias que ello implica?


Norka C. 


sábado, 16 de marzo de 2013

Orar en el duelo

Una invitación a curarnos por dentro a través de cortas oraciones:


Manual de Bioética para jóvenes


Manual de Bioética para jóvenes, con este libro se pretende dar a los jóvenes las herramientas necesarias que les permitan discernir y argumentar sobre temas relacionados con la Bioética, desde una cultura de la vida.


La Fundación Jéròme Lejêune ha autorizado la edición del ‘Manual de Bioética para Jóvenes’ en las lenguas catalana y castellana. Es un manual completo, divulgativo, atractivo, sencillo y didáctico. La versión española la ha traducido la Cátedra de la Fundación Jéròme Lejêune y la catalana Médicos Cristianos de Cataluña. Dirigido a estudiantes jóvenes especialmente de Secundaria y Bachillerato.

Se trata de un libro que escrito en forma de preguntas y respuestas, explica de manera clara y didáctica los fundamentos científicos de las cuestiones clave del debate bioético actual, los analiza y los contextualiza, arrojando luz, respuestas y criterio; de forma que los jóvenes irían sacando unas reflexiones éticas que conviene difundir.

El aborto, el diagnóstico prenatal, la reproducción humana asistida, el diagnóstico genético preimplantatorio, la investigación con embriones, la eutanasia y la donación de órganos son los temas abordados en este práctico manual. A cada uno de estos temas se sigue el mismo esquema didáctico: qué es, las técnicas, preguntas y respuestas sobre el tema, reflexiones éticas y testimonios.

El mismo Papa emérito Benedicto XVI destacó a lo largo de su pontificado y específicamente en la encíclica Caritas in Veritate (74) la Bioética como “campo prioritario y crucial en la lucha cultural, entre el absolutismo de la técnica y la responsabilidad moral, en la cual está en juego la posibilidad de un desarrollo humano y integral”. También el pontífice recordó en diversas ocasiones la responsabilidad en la construcción de un mundo que, respetando la originalidad de la transmisión de la vida humana, respete la vida del hombre desde su concepción hasta su muerte natural.

En temas como el aborto, nuestro actual Papa Francisco nos transmitió, mientras fue cardenal que “el aborto nunca es una solución. Debemos escuchar, acompañar y comprender desde nuestro lugar a fin de salvar las dos vidas: respetar al ser humano más pequeño e indefenso, adoptar medidas que pueden preservar su vida, permitir su nacimiento y luego ser creativos en la búsqueda de caminos que lo lleven a su pleno desarrollo”




martes, 12 de marzo de 2013

Pastoral de la Salud en Facebook


He abierto una Página en Facebook sobre Pastoral de la Salud, por si os resulta más fácil compartir inquietudes, noticias, sentimientos,…
Espero que os animéis a participar, y si os gusta lo que se comparte dadle a ‘me gusta’ para que llegue a muchos más compañeros: https://www.facebook.com/pages/Pastoral-de-la-Salud/144719339029695
Es una forma de ir evangelizando….





lunes, 11 de marzo de 2013

El lenguaje sobre el sufrimiento

Siguiendo el libro ‘Por qué a mí’ de Arnaldo Pangrazzi, desde la Diócesis de Málaga se ha elaborado este material de gran utilidad. No existen respuestas fáciles ante el sufrimiento, en todo caso hay diferentes lenguajes para expresar el sufrimiento, y se realizan diferentes recorridos; y todo esto desde el mosaico de la misericordia. Aquí os dejo el primer tema, pero esta y otras presentaciones relacionadas con el tema las podéis encontrar en http://www.slideshare.net/NCRE

domingo, 10 de marzo de 2013

Definición de Pastoral de la Salud

"Es la acción evangelizadora de todo el pueblo de Dios comprometido en promover, preservar, defender, cuidar y festejar la vida, haciendo presente la acción liberadora de Jesús en el mundo de la salud"

he encontrado con esta definición de Pastoral de la Salud, ¿qué opináis? ¿creéis que le falta algo?

martes, 19 de febrero de 2013

Discapacidades e inclusión social



El presente estudio ofrece un panorama actualizado de la población con discapacidades en España y de su evolución en la última década. Se analizan los factores desencadenantes y las formas de tratamiento, así como la inserción de quienes padecen discapacidad en los ámbitos de la educación, la familia, las relaciones sociales, el trabajo o el acceso a las políticas públicas.

Entre los contextos más influyentes, se tienen en cuenta las transformaciones operadas en la institución familiar y el cuidado informal, la coyuntura económica -hoy en una fase de profunda crisis- y la incidencia de las políticas sociales, en especial la Ley de Dependencia, a partir de 2007.

Con el refrendo de la OMS, esta nueva forma de entender y abordar la discapacidad resalta que las personas con diversidad funcional tienen derecho a la misma consideración y dignidad que el resto de la población, lo que implica promover los medios necesarios para asegurar su autonomía y eliminar las barreras y prejuicios a que se ven condicionadas. Se trata de superar el etiquetamiento tradicional, que se establecía sobre la base de unos parámetros no modificables, por un diagnóstico de los elementos que concurren en cada caso y de los apoyos precisos para conseguir la mejor inserción social posible.

Os podéis descargar el manual en el siguiente enlace:

Autoestima



Siempre que encuentro algo interesante lo comparto con vosotros, pues, aquí os dejo algunos derechos asertivos que todos poseemos; si los lees, seguramente pensarás: “ya, claro, eso ya lo sabía yo”, pero párate a reflexionar un momento. ¿Realmente haces uso de tus derechos, te acuerdas de ellos en momentos puntuales?
  • El derecho a ser tratado con respeto y dignidad.
  •  El derecho a tener y expresar los propios sentimientos y opiniones.
  •   El derecho a ser escuchado y tomado en serio.
  • El derecho a juzgar mis necesidades, establecer mis prioridades y tomar mis propias decisiones.
  • El derecho a decir “NO” sin sentir culpa.
  • El derecho a pedir lo que quiero, dándome cuenta de que también mi interlocutor tiene derecho a decir “no”. 
  •   El derecho a cambiar.
  • El derecho a cometer errores.
  • El derecho a pedir información y se informado.
  • El derecho a obtener aquello por lo que pagué.
  • El derecho a decidir no ser asertivo.
  • El derecho a ser independiente.
  • El derecho a decidir qué hacer con mis propiedades, cuerpo, tiempo, etc., mientras no se violen los derechos de otras personas.
  • El derecho a tener éxito.
  • El derecho a gozar y disfrutar.
  • El derecho a mi descanso, aislamiento, siendo asertivo. 
  • El derecho a superarme, aún superando a los demás.

Por si te surgen dudas, los Derechos Asertivos son aquellos derechos no escritos, que todos poseemos, pero que muchas veces olvidamos a costa de nuestra autoestima. No sirven para “pisar” al otro, pero sí para considerarnos a la misma altura que todos los demás.

La asertividad, expresión de una sana autoestima
Olga Castanyer