domingo, 28 de octubre de 2012

Curad a los enfermos


Me ha llegado esta Catequesis sobre Pastoral de la Salud, desconozco quién es el autor. Me parece interesante y lo comparto con vosotros por si os resulta útil: 

1.- Punto de partida:

            La enfermedad es una realidad cercana, aunque a veces queramos ignorarla. El mundo está lleno de enfermos de todos los tipos: físicos y mentales, crónicos y discapacitados… Nosotros también hemos estado alguna vez enfermos.

            Pero hay diversos modos de mirar la enfermedad:
-          Con amargura.
-          Con ignorancia.
-          Con soledad.
-          Con esperanza.

Leemos algunos testimonios:

“El primer pensamiento que me invadió fue el de la inutilidad: Yo no valgo para nada –me decías a mí misma una y otra vez-, voy a ser una inútil. No hacía más que llorar. Mi familia, angustiada, tampoco sabía ayudarme” (Eulalia, asma, Madrid).

“Cuando me di cuenta, tenía el organismo completamente destrozado y, francamente,  cuando veo las caras tristes de mi familia, de mis hijos, mi marido, aparte de verme incapacitada para hacer las tareas comunes del hogar como las hace cualquier mujer que está sana…, esto me hace sufrir. A veces incluso digo: “Dios mío, ¿por qué estoy yo en este mundo, por qué no me llevas si soy una carga para los demás?” Sin embargo eso a mis hijos y a mi marido, que son personas formidables, les hace sufrir tremendamente y, riñéndome, me dicen: “tú no eres una carga para nosotros” (María Dolores, diabetes, El Ferrol).

“Ante una enfermedad como el cáncer el planteamiento de mi vida se derrumbó: desde mi relación personal con Dios, hasta mi trabajo y mi vida en relación con los demás. Yo dejaba de ser un hombre con una vida por delante, para entrar en el mundo de lo condicional: “… si vivo”. Esto me suponía una limitación muy grande para mirar mi vida con un poco de alegría. La tentación de rebeldía era una constante en aquellos primeros meses ante el hecho de mi enfermedad: ¿Por qué tenía que ser yo, a los 41 años…? (Javier, cáncer, Bilbao).

¿Has estado alguna vez enfermo? ¿Qué sentías?
Cuando has visto a algún familiar enfermo, ¿qué hiciste?
Escribe cinco clases de enfermedad que tú conozcas. Cuenta también con los discapacitados.

2.- Mensaje cristiano:

            Jesús estuvo siempre cerca de los enfermos. En los evangelios tenemos muchos ejemplos. Escribe tres de ellos:

            Y mandó a sus amigos que cuidaran de los enfermos. Y tanto lo pidió, que dijo que al final de nuestras vidas nos va a preguntar cómo fue nuestro comportamiento con ellos:

“Entonces dirá el rey a los de su derecha: Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y de disteis de comer, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme” (Mt 25, 34-36).

Subraya la frase principal de este texto.

Coloreamos estas tres curaciones de Jesús: El Señor dio habla a mudos, curó a paralíticos y resucitó a muertos.

Aprendemos la Fórmula de fe 68 (pág. 147): La Unción de enfermos es el Sacramento que nos fortalece en la enfermedad y ayuda a los que están en peligro de muerte, uniendo su sufrimiento al sufrimiento de Cristo.
            Y copiamos el dibujo de la pág. 81 del Catecismo, sobre la Unción de enfermos.

3. Actuamos:
            Siempre hubo cristianos preocupados por los enfermos, por ejemplo San Juan de Dios en Granada, el Padre Damián con los leprosos, la Madre Teresa de Calcuta con los enfermos más pobres de la India….
            En tu parroquia hay también personas que se dedican a estar cerca de los enfermos: • Les visitan y acompañan para darles esperanza y consuelo. • Les acercan los sacramentos del Perdón, la Unción y la Eucaristía. • Y también les acercan al templo para celebrar el “Día del Enfermo”.
            Los enfermos son también ancianos cargados de muchos años y de muchos achaques.
            ¿Qué podemos hacer nosotros por los enfermos?

            Leemos y comentamos el Decálogo de la visita al enfermo:
1. Para visitarlo, busca las horas más oportunas para el enfermo.
2. Actúa con naturalidad y sencillez.
3. Hay que dejarle que hable de su enfermedad y de sus dolores, mostrando interés por sus palabras.
4. No le canses con tu charla.
5. Hay que hablarle de la vida normal para que no se aísle.
6. No hay que decirle mentiras sobre su enfermedad, ni contarle toda la verdad, solo la que él pueda aceptar.
7. Hay que saberlo escuchar atentamente.
8. La cama es propiedad del enfermo. No se le debe invadir.
9. Lo que se habla en la habitación del enfermo es secreto. No valen los comentarios fuera.
10. Si el enfermo es creyente, hay que hablarle también de la fe en Cristo.

4. Oración por los enfermos:

Señor, te encomendamos
los enfermos de nuestra Parroquia.
Acompáñales en su camino.
Acoge sus quejas.
Mitiga sus dolores,
su angustia y su cansancio.
Dales aliento en su lucha,
y  fuerza  en su prueba.
Reanima su esperanza.
Sana sus heridas.
Hazles sentirse queridos.
Alegra sus corazones.
Llena sus vidas de amor y de sentido.
Dales tu paz y tu salvación.
Que no pierdan la esperanza
en el Padre Dios. Amén.

Oración por los que ayudan a los enfermos:

 Dios Padre nuestro.
Tú eres la fuente de la fuerza y de la esperanza.
Bendice a los que has escogido
para dar tu gracia a los enfermos.
Que donde haya peligro, mantengan la vida;
donde haya debilidad y dolor,
ofrezcan fortaleza y alivio;    
donde haya ansiedad y miedo,
ofrezcan aliento y ayuda.
Concede a cada uno de ellos, Señor,
un amor sensible
capaz de descubrir el tesoro que lleva dentro
todo enfermo.
Concédeles disponibilidad,
y que no sucumban al cansancio. AMÉN.