sábado, 27 de agosto de 2011

No abandones la obra de tus manos

El Señor completará su plan sobre mí.
Tu lealtad, Señor, es eterna;
no abandones la obra de tus manos (Salmo 138).

Estas palabras me consuelan mucho
en estos momentos, Señor.
«El Señor completará su plan sobre mí».
Sé que tienes un plan sobre mí,
sé que has comenzado tu obra en mí
y sé que tú llevas a cabo todo lo que comienzas.
Por eso estoy tranquilo.
Estoy en buenas manos. La obra está en marcha.
No me quedaré a medio camino.
Estoy cierto que me llevarás hasta el final.
Gracias, Señor…
Tú me diste los deseos;
dame ahora la realización d esos deseos.
Tú me invitaste a asumir compromisos;
dame ahora la fuerza para cumplirlos.
Tú me inspiraste a emprender mi camino hacia ti;
Dame ahora la perseverancia de llegar…

Estoy a mitad de camino
y siento las dificultades,
la duda y la fatiga.
Por eso, siento hoy un gran consuelo
Al saber que tú estás firme
En tu compromiso, en tu promesa.
«El Señor completará su plan sobre mí».
Esto me da esperanza, cuando fallen mis fuerzas,
y valor, cuando vacile mi fe.
Yo podré fallar, pero tú no.
Tú te has comprometido conmigo,
y vas a cumplir tu compromiso,
hasta el final…

¡Señor, no abandones
la obra de tus manos!

Autor: Carlos G. Vallés