martes, 2 de agosto de 2011

CUIDADOS PALIATIVOS, REFLEJO DEL HIJO, COMO SERVICIO

Los Cuidados Paliativos en esta tridimensionalidad, simbolizarían al Hijo de la Trinidad, que en esa relación filial, está dispuesto a servir a los demás, a cuidarlos pero no como una imposición sino como un deber moral; en su misión de servicio, en la entrega total que se da por el otro, por el frágil, en la intervención terapéutica que desde los equipos interdisciplinares se realizan por la persona que se halla próxima a la muerte, incluyendo a la familia, teniendo presente la técnica de un cuidado responsable.
Hablar de cuidados paliativos como reflejo del hijo es mucho más fácil, porque conlleva hablar de servicio, hablar de cuidado, hablar de entrega incluso cuando se está al máximo de cansancio, supone «que se abre un campo inmenso de posibilidades, proporcionando al paciente atención y cuidados profesionales desde la óptica del cuidar y no del curar, es decir, ofreciendo cuidados paliativos» .
El prójimo nos importa por ser quien es, y además porque es un ser vulnerable, «con una patología de tan variada expresividad clínica que no puede reducirse a términos simplistas», por ello el profesional sociosanitaio debe «pararse», «conmoverse», actuando como el Samaritano de la parábola evangélica. «El paciente desahuciado tiene necesidades muy especiales que pueden cubrirse si nos tomamos el tiempo de sentarnos a escuchar y averiguar cuáles son. Lo más importante de esta relación, quizás, es el hecho de darle a entender que estamos dispuestos a compartir algunas de sus preocupaciones» nos decía Kübler-Ross.
El movimiento de los Cuidados Paliativos se inició en el Reino Unido durante los años 60-70 y se expandió al ámbito internacional. En la década de los años 60, fue Cicely Saunders la primera en orientar su trabajo profesional hacia la búsqueda de soluciones específicas para los requerimientos de los pacientes con enfermedad en situación terminal, revolucionando los conceptos de tratamiento de estos pacientes, lo que dio origen a la filosofía y principios de lo que hoy se conoce como Cuidados Paliativos.
En el ámbito de los cuidados paliativos se plantean numerosos problemas éticos, que abarcan desde la denominada “ética del cuidado” hasta los conflictos provocados por las demandas de eutanasia, lo iremos viendo poco a poco.
Diego gracia en su libro ‘Como arqueros al blanco’ , titula uno de los capítulos, concretamente el 20: “Ética de los cuidados paliativos: entre la convicción y la responsabilidad”, creo que esto ya se ha superado y actualmente podemos hablar de la convicción a la responsabilidad, y de cómo se aplican los cuatro principios de la bioética en la práctica de los cuidados paliativos, aunque desde luego, la praxis de los cuidados paliativos se fundamenta en una ética del cuidado, como he dicho antes, más que en una ética principialista.
En marzo de 2000, en un memorable artículo publicado por David Callahan en The New England Journal of Medicine, este defiende que los dos objetivos fundamentales para la medicina del siglo XXI deberían ser:
  • prevenir y curar enfermedades
  • ayudar a los enfermos a morir en paz 
Prevenir y curar enfermedades es lo que se ha intentado hacer a lo largo de la historia desde una buena praxis, pero, el segundo objetivo es dar un paso más, ya que cuando la medicina tradicional ya no puede curar, entonces hay que hacer todo lo posible por aliviar el sufrimiento y ayudar a morir en paz; además Callahan subrayaba, de forma tal vez provocadora, que ambos objetivos son de la misma categoría y de la misma importancia, digo provocadora porque equivalía a poner al mismo nivel la medicina tan técnicamente avanzada con la medicina paliativa, ayudar en el proceso del morir (cuidando) sería tan digno como vencer la muerte (curando).
La Organización Mundial de la Salud (OMS) adoptó, en un documento clave para el desarrollo de los cuidados paliativos publicado en 1990, la definición propuesta por la Asociación Europea de Cuidados Paliativos como el «cuidado total activo de los pacientes cuya enfermedad no responde a tratamiento curativo. El control del dolor y de otros síntomas y de problemas psicológicos, sociales y espirituales es primordial». Destacaba que los cuidados paliativos no debían limitarse a los últimos días de vida, sino aplicarse progresivamente a medida que avanza la enfermedad y en función de las necesidades de pacientes y familias.
Posteriormente, la OMS ha ampliado la definición de cuidados paliativos: «Enfoque que mejora la calidad de vida de pacientes y familias que se enfrentan a los problemas asociados con enfermedades amenazantes para la vida, a través de la prevención y alivio del sufrimiento por medio de la identificación temprana e impecable evaluación y tratamiento del dolor y otros problemas, físicos, psicológicos y espirituales»
La definición se completa con los siguientes principios sobre los cuidados paliativos :
  • Proporcionan alivio del dolor y otros síntomas.
  • Afirman la vida y consideran la muerte como un proceso normal.
  • No intentan ni acelerar ni retrasar la muerte.
  • Integran los aspectos espirituales y psicológicos del cuidado del paciente.
  • Ofrecen un sistema de soporte para ayudar a los pacientes a vivir tan activamente como sea posible hasta la muerte.
  • Ofrecen un sistema de soporte para ayudar a la familia a adaptarse durante la enfermedad del paciente y en el duelo.
  • Utilizan una aproximación de equipo para responder a las necesidades de los pacientes y sus familias, incluyendo soporte emocional en el duelo, cuando esté indicado.
  • Mejoran la calidad de vida y pueden también influenciar positivamente en el curso de la enfermedad.
  • Son aplicables de forma precoz en el curso de la enfermedad, en conjunción con otros tratamientos que pueden prolongar la vida, tales como quimioterapia o radioterapia, e incluyen aquellas investigaciones necesarias para comprender mejor y manejar situaciones clínicas complejas.
Podría resumir expresando que la existencia de los cuidados paliativos es un indicador preciso del respeto por la dignidad.


Norka C. Risso Espinoza