sábado, 13 de junio de 2015

Pequeña e insignificante semilla


Pequeña semilla de la sonrisa, pequeña e insignificante semilla
que se convierte en rayo de sol para el anciano o el enfermo abandonado.

Pequeña semilla del apretón de manos, pequeña e insignificante semilla
que se convierte en salvavidas para el solitario a punto de ahogarse.

Pequeña semilla del oído atento, pequeña e insignificante semilla
que se convierte en escala de ternura para el adolescente desamparado.

Pequeña semilla del gesto gratuito, pequeña e insignificante semilla
que se convierte en palabra de vida para el hombre saturado de discursos.

Pequeña semilla de la comunidad fraterna, pequeña e insignificante semilla
que se convierte en cita de esperanza para todos los pobres del barrio.

Pequeña semilla de la solidaridad, pequeña e insignificante semilla
que se convierte en fuente de futuro para todo un pueblo aplastado.

Pequeña semilla del misionero, pequeña e insignificante semilla
que se convierte en Buena Nueva para toda una cultura evangelizada.

Pequeña semilla de la oración, pequeña e insignificante semilla
que se convierte en respiración y acogida de una Presencia
para el hombre en busca de eternidad.

Pequeñas semillas de los testigos, pequeñas e insignificantes semillas
que se convierten en el árbol de la Iglesia universal,
al que todos los hombres, alegres como pájaros,
vendrán a anidar para cantar la gloria de Dios.

M. Hubaut, Orar las parábolas, Sal Terrae