lunes, 2 de septiembre de 2013

Es cierto que los niños hacen lo que ven, evítales el sufrimiento

pegar 2Si los niños ven o viven el maltrato o la violencia, la aprenderán y la reproducirán en diversos aspectos de su vida, sobre todo con los más débiles. Si un niño es maltratado, aprenderá que esa es una forma de resolver problemas, por lo que, cuando tenga un problema, será con violencia como intentará resolverlo.
Y puesto que pegar no es educar, aquí están algunos de los efectos que se produce en los niños:
  • Daña su autoestima, genera sensación de minusvalía y promueve expectativas negativas respecto a sí mismo.
  • Les enseña a ser víctimas. Existe la creencia extendida de que la agresión hace más fuertes a las personas que la sufren, les “prepara para la vida”.
  • Hoy sabemos que no sólo no les hace más fuertes, sino más proclives a convertirse repetidamente en víctimas.
  • Interfiere sus procesos de aprendizaje y el desarrollo de su inteligencia, sus sentidos y su emotividad.
  • Se aprende a no razonar. Al excluir el diálogo y la reflexión, dificulta la capacidad para establecer relaciones causales entre su comportamiento y las consecuencias que de él se derivan.
  • Les hace sentir soledad, tristeza y abandono.
  • Incorporan a su forma de ver la vida una visión negativa de los demás y de la sociedad, como un lugar amenazante.
  • Crea un muro que impide la comunicación padres - hijos y daña los vínculos emocionales creados entre ambos.
  • Les hace sentir rabia y ganas de alejarse de casa.
  • Engendra más violencia. Enseña que la violencia es un modo adecuado para resolver los problemas. pegar
  • Los niños y niñas que han sufrido castigo físico pueden presentar dificultades de integración social.
  • No se aprende a cooperar con las figuras de autoridad, se aprende a someterse a las normas o a transgredirlas.
  • Pueden sufrir daños físicos accidentales. Cuando alguien pega se le puede “ir la mano” y provocar más daño del que esperaba.
Por tanto, cuidemos nuestra actuación para evitar el sufrimiento de nuestros pequeños.