domingo, 23 de octubre de 2011

Señor, perdóname...

Señor, perdóname, por mi falta de caridad,
me has concedido unos dones
y yo me los he apropiado,
míos, sólo míos, y me olvido de multiplicarlos.

Señor, perdóname, por agachar la cabeza
cuando tengo que dar la cara por tus predilectos
cuando veo que los están aniquilando
cuando escucho sus lamentos y no hago nada para remediarlo.

Señor, perdóname, porque parece, que tanto amar me harta,
para qué, me pregunto, si es más fácil estar de paso,
y no me percato, que el amor libera,
me hace salir de mí, para darme a mis hermanos.

Señor, perdóname, por mis desánimos y cansancios,
parece que el mal va venciendo, que todo va al revés
y no caigo en la cuenta, que Tú eres nuestro Redentor,
y que al final, hay que decir «feliz la culpa» como en El Exultet.

Norka C. Risso Espinoza