miércoles, 9 de marzo de 2011

BIENAVENTURANZAS DEL ENFERMO MENTAL



Bienaventurado si al verme sucio y maloliente por la calle
te identificas con Cristo, compasivo y misericordioso.

Bienaventurado si me consideras, aunque sea loco de atar,
como un enfermo, sin más.

Bienaventurado cuando comprendas que mis pensamientos
son confusos y mi voluntad, a veces, se tambalea.

Bienaventurado, cuando corrigiendo al niño
no dices nunca: ¡que viene el loco!

Bienaventurado cuando haces lo indecible
para que yo salga del mutismo y aislamiento.

Bienaventurado cuando aceptas que para mí,
ciertos rituales son imprescindibles.

Bienaventurado cuando me calmas,
si mi comportamiento es agresivo.

Bienaventurado, tú, cuando me ayudes, aunque loco,
a vivir mi vida espiritual.

(autor desconocido)