domingo, 30 de noviembre de 2008

Para la familia

Ya han pasado unos días, desde que el Señor decidió llevarse a la tía Judit, ya estará gozando en los brazos del Padre e intercediendo por nosotros, estará disfrutando de otras alegrías que entre nosotros no pudo disfrutar, como el reencuentro con Corina y otros seres queridos...

Si bien es cierto que a nosotros nos deja cierta tristeza su partida, también es cierto que nos deja la alegría de lo poco o lo mucho compartido con ella. A vosotros además la satisfacción del trabajo bien hecho hasta el final, el cariño, la entrega, el ser y estar en cada momento de su vida.


Y aunque en esos momentos siempre caen lágrimas por su partida, y se nos queda el corazón encogido porque un trocito de nosotros se nos va, también es verdad que dentro de nosotros arde una llamita de luz con todos los buenos recuerdos vividos con ella, y mucho más para sus seres más queridos y cercanos.

Por tanto agradecer a la tía Judit por su presencia y por todos aquellos de vida que nos regaló, y a vosotros, hij@s, niet@s, sobrin@s,... pero sobre todo a la tía Laura, daros una palmadita en la espalda porque estuvisteis allí hasta el final, además, palabras de consuelo, porque la tía sigue viva en nuestros corazones, y mucho ánimo para seguir caminando con la confianza puesta en Dios y sabiendo que tenemos en el cielo, una persona más que intercede por nosotros.

Unión de oraciones y un fuerte abrazo.


Norka C. Risso Espinoza