Ayer iniciábamos
el tiempo de Adviento con una vigilia en la parroquia, Santísima Trinidad, a la
que estuvimos todos invitados a prepararnos espiritualmente para vivir este
tiempo litúrgico con más intensidad. Y nos hemos traído para nuestra vida
algunas pistas que nos pueden ayudar a ser misericordiosos, las comparto con
vosotros.
Mirando al prójimo con el corazón conmovido.
Iluminando la vida de quien te necesita.
Sirviendo sin esperar agradecimiento.
Escuchando lo que no dice el que sufre.
Recogiendo lo que nuestro mundo desprecia.
Infundiendo esperanza al desheredado.
Compartiendo nuestros talentos y bienes.
Orando al Padre en lo secreto.
Reflejando el amor de Dios.
Dando oportunidades a quien las perdió.
Imitando al buen samaritano.
Amando como Dios nos ama.
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