miércoles, 4 de marzo de 2015

Hospitalidad generadora de voluntariado (San Juan de Dios)

San Juan de Dios tuvo dos respuestas fundamentales ante la experiencia de misericordia de Dios hacia sí mismo. Por un lado provocó una kénosis, un vaciamiento de sí mismo; y por otro lado generó actos de entrega hacia los demás. Una entrega que se centraba en darse a sí mismo, y procurar todo aquello material que él no tenía pero veía necesario para paliar los males y las necesidades de los demás. Nunca negó una ayuda a nadie  que lo necesitara de verdad. Ayuda en la salud, en lo económico, en lo moral,…

Esa fuerza carismática recibida de Dios, a la que San Juan de Dios ha sido radicalmente fiel, ha convertido al Santo en un fuego de luz hospitalaria a distintos niveles de solidaridad y compromiso en la ayuda a los pobres y necesitados: desde los que ayudaban de manera puntal, los que sostenían de manera permanente alguna de sus obras o los que se comprometían con su vida y se identificaban con el carisma.

Hoy en día se siguen sumando muchas personas a esta familia hospitalaria como voluntarios y bienhechores. La fuerte dinámica de solidaridad sigue activa en todas  las obras de san Juan de Dios.

Esta es la experiencia o reflexión personal que comparte con vosotros GRACIA POLO, sobre su “encuentro” con San Juan de Dios.

REFLEXIÓN PERSONAL:

En 1.990 un Hno. de San Juan de Dios, de la Fundación Instituto San José pide a una Parroquia de Carabanchel que le ayude a ponerse en contacto con algún grupo de jóvenes que quiera desplazarse hasta allí para animar las eucaristías de los domingos con música y acompañamiento a los pacientes que allí se encontraban. El padre Felix se pone en contacto con uno de los grupos de jóvenes que se acababan de confirmar para que se implicaran en este proyecto como voluntarios, y allí se encaminaron un grupo sin saber qué se iban a encontrar, ni qué iban hacer. Les recibió un Hno. , Ramón, que con gran amabilidad y alegría les explicó cuál iba a ser su labor con los residentes………

Tenía 16 años y era mi primer encuentro con la Hospitalidad….

Muchos fueron los años de Voluntariado, un voluntariado creciente, con ansias de comerse en mundo: payasos de hospital, festivales benéficos, conciertos, siempre acompañados ,propiciados, apoyados por los Hermanos, viviendo una corriente energética de solidaridad, que pretendía cuidar al enfermo, apoyar al marginado, acompañar a las familias….

En 1.995, se celebró a nivel mundial el 5º Centenario del Nacimiento de San Juan de Dios en Granada y todo los Voluntarios de los Centros de la Orden, peregrinamos hasta la ciudad de la Alhambra para seguir tus pasos y conocer tus huellas, fue entonces cuando el puzzle de las emociones, sensaciones y vivencias que había tenido en el Centro de las Piqueñas encajaron para redescubrirte y enamorarme de tu obra.

Seguí con mi vida: estudie arte, me especialicé, empecé a trabajar como guía, estuve casi tres años yendo y viniendo con rutas de peregrinación desde Fátima hasta Roma, aprobé una plaza de guía en el Museo Tyssen ….pero nunca dejé el Voluntariado, era lo que me daba la vida, siempre buscaba alguna excusa para escaparme a ver a mis “chicos y abuelitos de la Piqueñas”, siempre estaba en contacto con Juan Ciudad ONGD para apoyarles en las Campañas de Salud para todos, que desarrolla la Orden en sus Centros de todo el mundo….siempre había algún Hermano que me llamaba para que le ayudara en algún proyecto o tomar un café, me sentía parte de algo grande, que no se puede explicar con palabras, solo se puede sentir…..

En el año 1.999 se celebraba el Centenario de la Fundación de la casa de las Piqueñas y el Hno. Ramón me pidió que preparara una conferencia sobre el Santo pero a través de la Hª del Arte, lo hice, gustó y a los pocos meses vine a darla a los trabajadores del Centro de Ciempozuelos… seguí trabajando en el Museo, hastiada de las dinámicas de gestión de visitas ….y en 2.002 me pidió el Superior Hno. Fonseca, de Carabanchel que restaurara un cristo de talla románica que tenían muy deteriorado, para ponerlo en una nueva capilla que se iba a construir… y mientras lo restauraba tuve una llamada telefónica, para hacer una entrevista para coordinar un Servicio de Voluntariado….fue entonces cuando me dí cuenta de que mi vida iba a cambiar, e iba a cambiar porque derrepente  sentía que tenía que cambiar de registro, que durante todo aquel tiempo San Juan de Dios, había guiado mis pasos para ser y hacer lo que hago hoy, que no es otra cosa que intentar transmitir el carisma de la hospitalidad.

Hoy no podría hacer lo que hago, sino hubiera sido voluntaria de la Orden, no podría contagiar mi entusiasmo para generar nuevos voluntarios, no podría velar por su patrimonio histórico y artístico sino fuera por las horas que pasé junto al Hno. Antonio Florido desentrañando la historia escondida que hay detrás de cada pieza del museo, no podría hablarles a los alumnos de la universidad de que este proyecto asistencial tiene como centro a la persona enferma, sino me hubiera tirado horas y horas acompañando a otros pacientes y familiares…no podría hablar de la extraordinaria calidad de nuestros profesionales y equipos, sino la hubiera vivido en primera persona, cuando mi madre enfermó y pasé yo a ser “el familiar” que necesitaba ser atendido y los Hermanos, mis compañeros y los voluntarios me acompañaron y me apuntalaron con su hospitalidad para no derrumbarme….creedme que no podría.

San Juan de Dios ha atravesado mi vida desde que lo conocí, y siento que guía mis pasos de manera intensa en todo lo que hago, a veces mejor y a veces peor, pero siempre estoy ahí…

Yo no te he conocido en persona Juan de Dios, pero sé de tí por todo lo que he vivido con los Hermanos, por cómo me han acogido… su hospitalidad es generadora en mi, de solidaridad, de compromiso y de inspiración y espero que lo siga siendo por siempre…y por eso os doy las gracias.

Gracia Polo Gaitan


¡Anímate, tú también puedes ser voluntario de San Juan de Dios!, más información en http://www.voluntariadosjd.org/