sábado, 7 de junio de 2014

El llanto como manipulación afectiva o chantaje emocional


 
Parece ser que se está poniendo de moda esto de llorar para manipular a los demás, cada vez lo veo con más frecuencia en diferentes círculos; esta estrategia se usa para tocar las emociones del otro y en cierto modo obligarle a que haga lo que uno desea, por una tendencia a satisfacer la necesidad de controlarlo todo.

Al que utiliza esta técnica se le llama ‘manipulador o manipuladora emocional’, este sujeto suele conseguir lo que desea mediante el uso de la aflicción o la tristeza, llora o demuestra sufrimiento para que la otra persona sienta pena, se conmueva y cambie sus decisiones u opiniones. En general, se suele aprovechar una relación estrecha y afectuosa para conseguir el objetivo y satisfacer la necesidad de dominio.

Es cierto que todos tendemos a llevar la balanza a nuestro favor, y alguna vez en la vida hemos manipulado a alguien, es más, las técnicas de manipulación las hemos utilizado casi todos cuando éramos pequeños; pero el problema está en que algo puntual y de la infancia pase a ser un ‘método de trabajo’ cuando ya somos adultos, porque se juega con los sentimientos del otro para obtener resultados positivos, creando incluso un mal ambiente cuando se está en un grupo ya sea de ocio, de trabajo o familiar.

Efectivamente, ante el miedo a fracasar, ante la comodidad, o ante el intento de autoafirmación se recurre a estrategias para conseguir salirse con las suyas, y el llanto es una de ellas, generalmente se da más en las mujeres; el llanto es lo que mejor se distingue, pero suele venir acompañado de hacerse la víctima para que la compadezcan, exponer datos según la propia conveniencia, incluso si es necesario falsear datos o conversaciones, cambiar de opinión según la situación, sembrar cizaña, evadir responsabilidades, ¡si tú tienes un dolor de cabeza ella tendrá un tumor cerebral! Y… se suele ‘mirar el ombligo’. Esta persona suele carecer de confianza en sí misma, aparentando una autoestima de la que realmente carece, utilizando determinados procedimientos para conseguir con facilidad su propósito.

Algunas actitudes que suelen acompañar al llanto son:
  • Hacer favores: al principio, es la imagen viva de un ayudante dispuesto, siempre está disponible en complacer al otro, le ayudará, le llevará a su casa. Pero cuidado, porque sabrá pedir en el momento adecuado.
  • Halagar: se trata de una de las habilidades más interesantes. Encontrará aquello que haga sentir especial al otro para ganar tu confianza.
  • Mentir: tiene gran capacidad para mentir, suele alterar la realidad llevándola hacia donde pueda quedar ‘mejor parada’.
  • Ocultar información: suele contestar con evasivas cuando no le interesa, pero sí querrá saber todo sobre el otro, hasta es posible que utilice a otras personas para conseguir estos datos.
  • Utilizar las emociones: utiliza desde el miedo hasta la culpa para presionar a los demás para conseguir su propósito.

Cuando todo esto se da con demasiada frecuencia, puede resultar dañino para los demás, las opciones que tenemos es alejarnos o intentar ofrecer ayuda, pero no permitamos que con sus tácticas nos cambien a nosotros. La Manipulación Emocional es también una "agresión encubierta".

Aquí presentamos una lista adaptada extraída de un artículo de Krissi Maarx para detectar la manipulación emocional en ‘eHow en Español’:

  1. Observa cuáles son tus sentimientos cuando estás ante la presencia de esa persona y compáralos con los que notas con los demás. Si te sientes intranquilo, a la defensiva, confundido o ansioso cerca de él -con o sin razón- es posible que él con frecuencia utilice tácticas de manipulación en tu contra.
  2. Observa el efecto que esta persona tiene sobre otros en una situación de grupo. Algunos manipuladores emocionales, con frecuencia, se muestran como el centro de atención mediante lamentarse, quejarse o mostrarse como víctima para provocar culpa o ganar compasión de todos. A la inversa, los abusadores físicos y emocionales suelen ser alegres y amigables cuando están con otras personas, pero actúan severamente a puerta cerrada.
  3. Toma nota de las conversaciones que tienes con él. Algunos manipuladores niegan haber dicho alguna cosa e insisten en que quien ha dicho algo diferente eres tú. Pueden hacer esto con temas importantes o banales, lo que puede causar duda en sí mismo. Tomar nota ayuda además a identificar los patrones y las tácticas que usan los manipuladores en las conversaciones.
  4. Observa las respuestas típicas de esta persona a tus ideas, quejas, sugerencias y conversaciones diarias. Los manipuladores pueden criticar o burlarse de tus ideas, decisiones y carácter con frecuencia. Incluso pueden mostrarse superados en tus días malos y expresar envidia cuando estás bien.
  5. Señala un problema en tu relación o señala que estuviste molesto por algo que hizo o dijo. Observa si acepta su responsabilidad y se muestra preocupado por tus sentimientos o si te culpa por el problema y sus acciones. Incluso puede acusarte de ser demasiado sensible, egoísta o exigente.
  6. Observa las discrepancias entre lo que dice y sus acciones. Puede parecer agradable cuando conversas, pero expresa disgusto en formas no verbales.
  7. Reflexiona la cantidad de veces que racionalizaste comportamientos extraños de esa persona y considera si te sientes "loco" cuando pasas tiempo con él. Los manipuladores que "ciegan" a sus víctimas debilitan lentamente el sentido de normalidad y realidad.
  8. Escucha atentamente a los amigos mutuos, compañeros de trabajo o familiares cuando hablan de él. Puede que escuches que cuenten historias falsas sobre algo que hayas dicho o hecho, esto es porque los manipuladores usan a veces a los otros para alienar a sus víctimas.
  9. Si llevas un tiempo prolongado de relación con esta persona, compárate con la quién eras antes de conocerla. Observa los cambios más importantes que has tenido en tu autoestima, tus metas a largo plazo, tu humor general, tu rutina y las relaciones con amigos y familiares. Las víctimas de los manipuladores pueden perder la confianza en sí mismos, sufrir cambios emocionales, focalizar sus pensamientos y rutinas en el manipulador y olvidarse del resto.

Si sospechas que alguien puede querer manipularte, confía en ti mismo. La exposición a la manipulación emocional por largos períodos puede causar ansiedad y depresión, por lo que es importante que consideres la necesidad de crear barreras para protegerte a ti mismo en caso de que sea necesario.