viernes, 28 de febrero de 2014

Padre Nuestro Hospitalario



Padre misericordioso que estás en todos los pequeños:
los niños, los ancianos, los enfermos, las víctimas de las guerras y los refugiados.

Santificado seas porque Tú acoges a todos.
Tus padres, María y José, también fueron rechazados.

Venga a cada uno de nosotros,
a toda la familia hospitalaria,
tu Reino de amor, de misericordia y de compasión.

Que se haga tu voluntad en la tierra de cada uno de nuestros corazones: los enfermos y quienes les atendemos.

Y perdona todas las veces que no hemos sido pacientes y hospitalarios.

Y no nos dejes caer en la tentación del cansancio,
del desaliento y de la rutina.

Líbranos, Señor, de todo este mal.

Amén.