viernes, 19 de noviembre de 2010

'LA DISCAPACIDAD' ES AMOR

Quiero empezar por esta descripción: se trata de un ser indefenso, al que hay que cuidar, no se le puede dejar sólo durante mucho tiempo porque ni siquiera se vale por si mismo para realizar sus AVD’s (actividades en la vida diaria), de hecho, si preguntamos a su cuidadora principal, en la escala Barthel tendría un cero; incontinencia total, para algunos imposible mantener una conversación coherente, sólo te mira, sonríe, se puede pasar el día llorando, como puede ser que sonría constantemente, probablemente te encante contemplarlo,… Hay que darle de comer, beber, escoger los alimentos adecuados, bañarlo, también hay que acariciarlo, mimarlo, es mejor no hacer mucho ruido en su presencia, pasa la mayor parte del día en una cama, no controla mucho el movimiento de su cabeza, hay que estar pendiente de ponerle una mantita para que esté abrigado, hay que cuidarlo con mucha delicadeza, tener paciencia, y lo cuidamos en casa ¡qué trabajo! ¿verdad? Ahora bien, es un ser que te hace salir de ti mismo para que le dediques tu tiempo, tu vida, este ser pequeño, vulnerable, te enseña a amar, y es que en medio de la oscuridad, en el silencio, en el impacto, Dios pronuncia su palabra; aunque también tienes otras posibilidades…

Con las características que te estoy dando probablemente puedas estar pensando en un ser con discapacidad, tal vez, en un anciano, en un enfermo,… desde luego un ser vulnerable, ¿verdad? Alguien pequeñito, con el que es difícil compartir muchas cosas, pero que sin embargo, te cambia sin que tú lo adviertas, se convierte en tu centro.


Yo, en realidad, estoy pensando en un bebe, además un bebé muy especial, porque concretamente estoy pensando en el Niño Jesús; ya que se acerca un tiempo especial. Tiempo de esperanza, tiempo para prepararnos para la venida del Salvador, la kenosis del Hijo de Dios que nace en un pesebre, vulnerable, para identificarse con tantos discapacitados, para identificarse con sus predilectos; para que caigamos en la cuenta que en cada ser en el que hemos pensado al principio del escrito, está Él, dando vida cada instante, y es que nuestro querido Niño Jesús que nació donde nadie se lo esperaba, en un pesebre, sigue haciendo lo mismo, sigue estando donde nadie se lo espera, se hace grandioso precisamente en medio de lo pequeñito, de la incapacidad, de los incomprendidos de nuestra sociedad, en medio de la indefensión y vulnerabilidad, esa es la realidad, se hace uno de nosotros para seguir estando en medio de nosotros; debemos tener presente que «la analogía entre la generación del Hijo por naturaleza y la creación de las criaturas por un acto soberanamente libre, a pesar de la distancia que sigue siendo inconmensurable, puede establecer puentes tanto para que el Hijo pueda hacerse criatura como para que nosotros podamos renacer (Jn 3, 3.7)» [H. Urs von Baltasar, Teodramática III, El hombre en Cristo, 213 (nota 18)] de Dios y en Dios.


Norka C. Risso Espinoza