viernes, 28 de febrero de 2014

El poder curativo del perdón

"El perdón cae como lluvia suave desde el cielo a la tierra. Es dos veces bendito; bendice al que lo da y al que lo recibe"; así dice una frase atribuida a William Shakespeare que subraya la bondad de una realidad –el perdón-  tan deseada como difícil de vivir. Es significativo que el famoso dramaturgo calificara al perdón en términos de “bendición”, un concepto bíblico, muy presente ya en el Antiguo Testamento, que destaca su vinculación con la vida –y vida en abundancia (Jn 10,10)- y la generosidad.
La bendición (brk, en hebreo) en el Antiguo Testamento tenía “ida y vuelta”. Uno podía estar lleno de la bendición de Dios, o bien expresar agradecimiento y adoración al Señor bendiciéndole. En el primer caso, la persona reconocía ser sujeto de bendición a través de las experiencias de prosperidad que conllevan un beneficio para quien las vive -la bendición de Yahveh es la que enriquece (Prov 10,22) -, y que son un regalo. En el segundo caso, bendecir a Dios supone reconocer que todos los dones proceden de Él, que lo bueno tiene su origen en Él –pues tu amor es mejor que la vida mis labios te glorifican (Sl 63,4)-.
San Pablo expresó como nadie la vinculación entre ambas en la carta a los Efesios:
Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda clase de bendiciones espirituales, en los cielos, en Cristo; por cuanto nos ha elegido en Él antes de la fundación del mundo para ser santos e inmaculados en su presencia, en el amor; eligiéndonos de antemano para ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, según el beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia con la que nos agració en el Amado. En Él tenemos por medio de su sangre la redención, el perdón de los delitos, según la riqueza de su gracia que ha prodigado sobre nosotros (Ef 1,3-8).
Jesucristo es el lugar donde las dos bendiciones se encuentran. Él es la mayor bendición del Señor para nosotros, y es el motivo más grande para bendecir a Dios, para darle gracias por el Bien recibido en Cristo.
Decir que el perdón es bendición significa reconocer que tiene carácter gratuito (no se puede exigir), que es algo bueno (beneficia a ambas partes y es una realidad positiva por principio, en su desarrollo y su fin), un auténtico tesoro (una “rara avis”). Enriquece a quien lo recibe y ennoblece a quien lo da. La vida se ensancha cuando aparece, porque abre una puerta donde la angustia ha decidido instalarse de modo invasivo y definitivo. Por eso su capacidad sanadora es inmensa, el mejor remedio para algunas situaciones en las que habría que colgar el cartel de “no hay salida”, “calle cortada” o “prohibido el paso”.
Sin embargo, no resulta sencillo ni concederlo, ni recibirlo. Cuando alguien formula que “no le cuesta perdonar” habría que preguntarse si de verdad se ha sentido ofendido. Porque el perdón es un sacrificio que conlleva una renuncia a uno mismo (y a sus “derechos”) y supone una auténtica prueba de fuego para la gratuidad en las dos direcciones. Es necesario ser muy humilde tanto para acoger un don tan grande, como para entregarlo. No obstante no solo es arduo vivirlo sino también saber aplicarlo cuando realmente corresponde. La vida cotidiana está plagada de situaciones en las que manejamos “algo parecido al perdón” (sucedáneos, más bien) sin que de verdad sea adecuado ponerlo en práctica. Fomentar el olvido en su nombre, pretender acabar cuanto antes con situaciones enojosas, utilizarlo como chantaje emocional, acogerse al paso del tiempo como paliativo del dolor… son algunas de las motivaciones más comunes que nos empujan a emplear el perdón[2]. Pero cuando hacemos un uso indebido de una realidad tan especial, ocurre como con los medicamentos: que terminan por perder eficacia, y cuando de verdad se necesitan, la mejoría es menor de la esperada. Por ello es tan importante detectar cuáles son las heridas que necesitan de su poder sanador y qué se puede esperar tras su acción.
Lo primero que hay que tener claro es que si el perdón tiene un poder curativo es porque existe una lesión, algo que está roto (un desgarramiento, una perforación, un corte) que necesita una intervención. El perdón no aparecería nunca, no existiría, si no hubiera ofensas que causan daño y sobre las que es recomendable actuar. El mal precede, por tanto, al perdón. Por eso es necesario tanto detectar el mal, ponerle nombre, reconocerlo, como diagnosticar el sufrimiento.
El paralelismo entre el dolor de las ofensas y la enfermedad, resulta enormemente iluminador. No solo porque el pecado tiene mucho de enfermedad (una idea ya presente en los Padres de la Iglesia e incluso en grandes filósofos como Platón), sino por la relación indisoluble entre el cuerpo y el alma; una unión tan fuerte que lo que se vive en una de las dos dimensiones repercute directamente en la otra. Todo lo que el cuerpo padece tendrá consecuencias inmediatas en el interior de la persona y viceversa. Quizá sea esa la razón por la que en algunos episodios del evangelio, Jesús, al mismo tiempo que sana una enfermedad, perdona los pecados (el relato del paralítico sería emblemático en este sentido: ¿Qué es más fácil, decir: "Tus pecados te son perdonados", o decir: "Levántate y anda"?, Mt 9,4-5). Probablemente el Señor está apuntando que es más difícil perdonar…
Las heridas son de diversa índole y podríamos clasificarlas, en términos generales, en dos apartados: un primer grupo centrado en el tipo de daño recibido; y otro, en el modo de cicatrización de las heridas.

Según el tipo de daño recibido
No todas las ofensas son iguales. Como las lesiones que sufrimos “trasteando” en la vida cotidiana (caídas, cortes, cirugías médicas, etc.), hay formas diferentes de recibir el impacto del pecado de los otros (o de que nuestro pecado impacte en los demás):

Herida contusa
Es la causada por un golpe seco, contundente e inmediato. Normalmente duele mucho en un primer impacto, pero suele desaparecer fácilmente con el tiempo. A lo sumo deja una huella pasajera (como los moratones) que recuerda lo que ha sucedido; pero no es tan grave como para cambiar sustancialmente la vida del sujeto. Sin embargo, esto no quiere decir que una ofensa con este perfil no deba de ser perdonada. Donde hay agravio, el perdón es una posibilidad. Pues el daño no se mide únicamente por el perjuicio que genera sino, sobre todo, por el mal que habita en la persona que lo causa. Y la absolución no va dirigida al ofendido sino precisamente al culpable, para sanarlo a él en primer lugar.
No es, por tanto, el dolor de la víctima el que da la medida del perdón sino el pecado del ofensor que necesita ser “intervenido”.

Herida punzante
Producida por un instrumento o arma agudos; es la que provoca una sensación fría y cruel. Miguel Hernández expresó magistralmente esta experiencia ante la inesperada y violenta muerte de su amigo (“se me ha muerto como el rayo Ramón Sijé, con quien tanto quería”):
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.[3]
Este poema es considerado una poesía de remordimiento y reconciliación, y no tanto de llanto por la muerte de un amigo (que también), pues se había distanciado ideológicamente de su compañero de tertulias para seguir los derroteros de las nuevas corrientes poéticas. Su repentina desaparición le impidió reconocer todo lo que había hecho por él en sus comienzos. Se sentía en deuda y ya no se lo podía comunicar. De ahí el hondo lamento ante la experiencia de lo irreparable e irreversible. Lo hecho, hecho está. También el verdadero arrepentimiento puede ser experimentado como herida y el único consuelo es la reconciliación (ya que ni la reparación es posible, al menos directamente[4], cuando la persona ha muerto) y acogerse al perdón de Dios.

Herida penetrante
Reconocible porque es la que llega al interior de una parte del cuerpo, la que no se queda en la superficie sino que deja afectados los órganos vitales. Las úlceras visibles a los ojos constituyen el síntoma de una afección más seria. Por ello es importante tratarlas, no sea que contaminen todo nuestro ser. Son, por tanto, aquellas que no nos dejan respirar con tranquilidad, las que nos impiden hacer una “vida normal” (o lo que nosotros definimos como tal), las que nos cambian y dejan huella en el rostro.

Según el modo de cicatrización
Pero además de esta manera de presentar las heridas hay otra forma de agruparlas -atendiendo al modo de cicatrización- que también resulta iluminador pues proporciona claves interesantes para reconocerlas y tratarlas:

Las que cicatrizan
Se trata de aquellas que curten y se incorporan a nuestro ser; las que nos cambian el “mapa” del cuerpo (para bien o para mal, aunque hoy en día se hacen auténticas virguerías para disimularlas); las que no molestan y se pueden integrar en una memoria agradecida; las que se pueden contar sin sentir molestias. Las que ya no duelen. A veces, incluso, generan alrededor una zona “insensible” que protege de posibles nuevos golpes, aunque el coste sea perder un poco de sensibilidad (muchas cicatrices dejan una parte del cuerpo acolchada en la que uno apenas siente nada).
Esta cicatrización “gratificante” puede venir de uno mismo (de su propia madurez  o capacidad de “regeneración” –hay personas que cicatrizan mejor que otras--) o, en algunos casos, requieren de ayuda externa (un médico habilidoso que sepa dar bien unos puntos de sutura). El perdón pertenecería a este orden de realidades que vienen de fuera. Porque se trata de un acontecimiento que adviene, que no depende de nuestros méritos ni de nuestra súplica (aunque ésta pueda influir en la decisión de quien tiene la potestad de concederlo).
En la tradición bíblica, el hombre no tiene capacidad para perdonarse a sí mismo. Debe esperarlo de otros, y especialmente de Dios, a quien pertenece, en último término, toda indulgencia y misericordia. Cuando alguien no vive en paz a pesar de haber sido perdonado no es tanto porque no se haya perdonado (ya que eso no le corresponde) sino porque probablemente no haya acogido plenamente el perdón que se le ha regalado.

Las que supuran de vez en cuando
Hay heridas que siempre es necesario vigilar porque nunca cierran del todo. Son las que de vez en cuando nos recuerdan nuestra fragilidad. Aquellas, por ejemplo, que perdonamos cuando menos nos duelen pero que en ocasiones nos hacen ver que algo de rencor queda y que no hemos sido del todo gratuitos (por eso en el momento en que el dolor arrecia de nuevo, volvemos a mirar con rabia al responsable de nuestra herida).
Sin embargo, también puede suceder que creamos que no hemos perdonado al comprobar que, después de la ofensa, se ha producido una ruptura real, una grieta que evidencia que las cosas ya no son igual que antes. Algo ha cambiado. Pero es importante saber que el perdón nunca significa volver a la situación previa, anterior al agravio o el daño, sino que lo que está en su mano es abrir un horizonte nuevo, distinto, con posibilidad de futuro, más allá del resentimiento. Y no elimina los sentimientos desagradables que se mueven dentro de nosotros porque su territorio no son los afectos sino la voluntad. Se trata de una decisión que implica un compromiso por un camino que deja de lado la venganza. Pero cuesta descubrir esa novedad del perdón como algo bueno. En más de una ocasión desearíamos que el pasado se hiciera presente tal cual otra vez. Estamos apegados a las cosas y a las relaciones y resulta difícil desprenderse de ellas. Sin embargo, el perdón es una llamada al altruismo y a un amor siempre mayor; más parecido al de Dios. De hecho, la reconciliación que se realizó en Jesucristo, no devolvió a la humanidad al paraíso perdido, sino que la condujo a una situación incomparablemente mejor.

Las que sangran continuamente
La curación definitiva no es posible en este mundo. Mientras exista el mal, habrá sufrimiento. Por eso es posible encontrarse con heridas que nunca van a dejar de sangrar. Ni siquiera el perdón tiene el poder de remediar ese padecimiento, aunque sí de paliarlo (solo cicatrizarán del todo en la resurrección, como el mismo Jesús enseñó).

Iconos de sanación
Dos iconos muestran de modo especialmente gráfico y real estas heridas que, mal vividas pueden amargarnos, pero ofrecidas para la reconciliación son fuente de sanación para todos: la Virgen ante la muerte del Hijo, y el costado abierto de Cristo en la cruz.

La Virgen en el Calvario
Representa a todos los ofendidos “por extensión”, o mejor, por amor. Pues ella se convirtió en víctima en el sufrimiento de su Hijo. Ciertamente a una madre le duelen más los ultrajes que un hijo recibe que los propios. También en la enfermedad el dolor afecta no solo al enfermo sino a aquellos que lo aman.
Cuando María presenció las humillaciones de Jesús, “una espada le atravesó el corazón” (cumpliéndose de este modo la profecía de Simeón, Lc 2,35). Su respuesta ante tal barbarie la convirtió en modelo de reconciliación por tres razones fundamentales: primero, porque no huyó del dolor sino que estuvo a los pies de la cruz, al lado del Hijo sufriente; segundo, porque recibió en sus carnes las ofensas hechas a Jesús; y por último, porque tampoco ella, como el Señor, respondió a los verdugos con la violencia. No hizo de la venganza el leitmotiv de su vida, ni incitó a otros a que la llevaran a cabo. Todo lo contrario. María fue causa de unión entre los discípulos y de que la obra comenzada por su Hijo continuara. De este modo fue una pieza clave para que el mal no consiguiera una victoria póstuma.

El costado abierto de Cristo
Un símbolo de cómo el Señor ha plantado cara al pecado. Un enfrentamiento que le costó la vida y que le dejó marcas y heridas, pero que, al mismo tiempo, abrió infinitas posibilidades al amor puesto que la muerte fue vencida.
El perdón de Cristo en la cruz (Lc 23,34) ha abierto una nueva vía para el ser humano. Evidentemente no quita el sufrimiento. Pero no es lo mismo el dolor que nace del rencor que el que nace del amor. El primero bloquea, aplasta, encierra en uno mismo, quita el aire; el segundo, apuesta por la vida, privilegia a los otros por encima del propio dolor, es generoso, vela por el bien común, se adentra en la gratuidad de Dios. De este último nació una realidad tan rica como la Iglesia; es decir, un pueblo formado por aquellos reunidos gracias al perdón del Señor que perdura más allá de la muerte.
Conocer y reconocer qué tipo de heridas nos afligen y son motivo de lamento, es muy importante para no pedirle al perdón algo que no puede dar. Pues esencialmente en su relación con el dolor difícilmente lo sabemos situar.
Habitualmente le pedimos al perdón que solucione los conflictos, que mitigue el dolor o que haga desaparecer el sufrimiento… Pero no es esa su misión propia (aunque normalmente su presencia conlleve una rebaja del nivel de tensión o de la congoja). Pero eso es más bien una consecuencia del perdón, no lo que debe originarlo. Su motivación es el amor, sin más.
El perdón mira “cara a cara” la culpa, y sin negarla, la absuelve, concediendo inmerecidamente, por pura gracia, algo que no le corresponde al culpable. Por ello la razón más potente para perdonar es la “sin-razón”. El perdón perdona porque quiere.
Muchos enfermos terminales buscan el Sacramento de la Reconciliación y lo viven como una oportunidad única para morir en paz; en otros casos se convierte incluso en fuente de revitalización y mejoría física real. Y la causa principal de este consuelo está en el hecho de que el enfermo por el pecado, cuando se decide a pedir perdón, es capaz de aceptar un amor que no se asusta de su miseria y que le ayuda a “levantarse” y quedarse en paz.

Ahora bien, en las heridas que son “para toda la vida” (la muerte violenta de un hijo, la difamación, el desprecio continuo…) es importante asumir que no se debe exigir al perdón un consuelo que suprima cicatrices imborrables. Eso sería algo humanamente inadmisible y divinamente improbable. El dolor es síntoma de la necesidad de perdón, pero no su causa, ni tampoco su finalidad. Su objetivo principal es ofrecer un futuro lleno de la vida que el mal nos niega. Ya en los Padres de la Iglesia aparecía la concepción del perdón como una nueva creación. Porque abre una ventana donde no había más alternativa que el resentimiento o el rencor, es decir, movimientos del corazón que conducen a la tristeza, la rabia, el bloqueo interior... Mientras que la absolución del culpable arrepentido, no solo frena la cadena del mal sino que hace que el dolor cambie de “forma y color”, e incluso que tenga un sentido: estar al servicio de un amor siempre mayor, profundamente humano porque “rescata” a la persona de una situación que para ella no tiene salida, pero genuinamente divino porque un acto tan generoso y gratuito solo puede proceder de Dios.

Mª Dolores López Guzmán[1]
Publicado en la revista Labor Hospitalaria nº 302 (2012), pp. 40-45 




[1] Profesora de teología en la Universidad Pontificia de Comillas y en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas San Agustín. Madrid.
[2] Uno de los autores que más ha puesto de relieve esta práctica habitual de perdones “apócrifos” es el filósofo francés V. Jankélévitch. Ver: Vladimir Jankélévitch, Le pardon, en: Philosophie morale, Flammarion, Paris 1998. Un estudio sobre este pensador que realizó una fenomenología del perdón tras la experiencia de la persecución nazi se puede encontrar en: Mª Dolores López Guzmán, Desafíos del perdón después de Auschwitz. Reflexiones de Jankélévitch desde la Shoa, Comillas-San Pablo, Madrid 2010.
[3] Miguel Hernández, “Elejía a Ramón Sijé”: El rayo que no cesa, 10-enero-1936.
[4] Ciertamente siempre queda la posibilidad de tener “gestos de conversión” y reparación de modo indirecto que manifiesten un cambio de vida y que conlleven la realización de obras que supongan un bien para todos. Aquí radica en el fondo el sentido de la penitencia.

sábado, 15 de febrero de 2014

DÍA INTERNACIONAL DEL NIÑO CON CÁNCER 2014

Bajo el lema ‘Tu ayuda tiene poderes mágicos’, el 15 de febrero se celebra el Día Internacional del Niño con Cáncer. ¡¡¡Utiliza tus poderes mágicos!!!


MANIFIESTO DÍA INTERNACIONAL DEL NIÑO CON CÁNCER 2014

“TU AYUDA TIENE PODERES MÁGICOS”

Los niños y las niñas de todo el mundo tenemos poderes mágicos. Con ellos volamos por los pasillos, damos vida a nuestros juguetes, viajamos a lugares que no existen y corremos batallas en las que sólo hay ganadores.
Hay niños como nosotros que necesitan más estos poderes mágicos. Cada año, 15.000 niños y adolescentes de Europa los usan para correr una batalla que resulta no ser un juego. Para 3.000 niños, estos poderes no son suficientes y nos dejan. Su batalla es el cáncer infantil, la 1ª causa de muerte por enfermedad infantil de 1 a 14 años.
Los adultos también tenéis poderes mágicos. Medio millón de vosotros en toda Europa ya los usasteis cuando eráis pequeños contra el cáncer infantil. 150.000 sufrís hoy secuelas que afectan a vuestra vida cotidiana.
Con vuestros poderes nos habéis traído a este mundo, nos quitáis el miedo cuando estamos asustados, nos convencéis de que podemos hacer cualquier cosa y nos ayudáis a ser mejores con los demás.
Por eso hoy los niños de toda España salimos para adherirnos a este manifiesto. Es el Día Internacional del Niño con Cáncer y queremos pediros que prestéis estos poderos a los niños y adolescentes con cáncer:
Tu ayuda tiene poderes mágicos para que cuando manifestemos síntomas de cáncer infantil, el doctor los detecte cuanto antes y sepa qué tiene que hacer.
Poderes mágicos para que padres, hermanos y la demás familia de los niños con cáncer sientan el apoyo de todos y se le pongan las cosas lo más fácil posible para superarlo.
Poderes mágicos para que en todos los países, niños y adolescentes tengamos acceso a los mejores tratamientos, vivamos donde vivamos.
Poderes mágicos para que se invierta más en investigación sobre los cánceres pediátricos y siga aumentando la supervivencia.
Poderes mágicos para que se desarrollen más medicinas especiales para nosotros, que somos más pequeños y más vulnerables que vosotros. Medicinas mágicas que nos dejen menos secuelas y nos hagan la vida más fácil.
Poderes mágicos para se estudien las secuelas de los niños y se cubran sus necesidades para que puedan seguir con su vida, que acaba de empezar.
Poderes mágicos para que los padres nos podáis acompañar en las UCIs cuando estemos malos, como ya ha aprobado el Ministerio de Sanidad. Porque es cuando más os necesitamos.
Con todos estos poderes, los niños somos más niños, el cáncer es menos cáncer, y la vida es más vida.
¡Gracias por darnos vuestra magia!

martes, 11 de febrero de 2014

Cura las heridas

En nuestro Centro San Juan de Dios, en Ciempozuelos, también nos hemos hecho eco de la campaña del enfermo 2014, que como sabéis tiene como tema FE Y CARIDAD y como lema «También nosotros debemos dar nuestra vida por los hermanos» (1 Jn 3, 16).


Hemos empezado esta campaña con mucha ilusión. En la Jornada Mundial del enfermo (el 11 de febrero) hemos hecho partícipe a los residentes, profesionales y voluntarios de la dinámica “cura las heridas”.


Sí, hemos aprovechado el cartel de la campaña y hemos utilizado las imágenes simbólicas del corazón roto y la tirita, efectivamente estamos llamados a curar/cuidar los corazones heridos y rotos por la enfermedad o por las diferentes circunstancias que pasa el ser humano, y como la fe en Cristo se convierte en fuerza para amar, ésta ha sido nuestra llamada a salir de nosotros mismos para amar y curar/cuidar las heridas de nuestro prójimo.

domingo, 9 de febrero de 2014

Bioética y Psicogeriatría

Isabel y yo hemos tenido que dar una 'charlita' sobre este tema en nuestro centro, aquí os dejamos la presentación por si os resulta útil:

jueves, 6 de febrero de 2014

Oración Jornada Mundial del Enfermo 2014

Deus caritas est,
Dios es amor.

Tú, Padre, nos has amado tanto,
lo hemos experimentado a lo largo de la Historia:
en Egipto, en Israel, en la Cruz,
en nuestras vidas.

A veces la enfermedad pretende
arrebatarnos esta increíble experiencia,
otras veces, es la ocasión para vivirla.

También hoy sigo sintiendo tu Amor,
en tantos acontecimientos,
en tantas experiencias,
en tantas personas.

Un amor que o me deja indiferente:
me empuja también a mí a Amar,
a amar en dos direcciones:
a Ti y al hermano.

Dame tu Espíritu, Señor,
para amar siempre como Tú:
mirar como Tú, servir como Tú,
entregarme como Tú.

Con los enfermos,
pero también cuando a mime toque
la enfermedad o el sufrimiento.

Que tu Amor me contagie y penetre,
para llegar a decir también yo:
«ya no soy yo, es Cristo quien ama en mí».

Gracias, Señor, por tu Amor,
gracias por tu Caridad.

miércoles, 29 de enero de 2014

La vieja malhumorada

Cuando una viejita murió en la sección para el tratamiento de enfermedades de la vejez en una pequeña clínica cerca de Dundee, en Escocia, todos estaban convencidos  de que ella no había dejado nada de valor.
Después, cuando las enfermeras revisaron sus míseras pertenencias, encontraron una poesía. Su calidad y contenido impresionaron tanto al personal, que todas las enfermeras querían una copia de la misma.
Una de ellas se llevó la copia a Irlanda. La única herencia que esta viejita legó a sus sucesores se hizo pública en la emisión de Navidad de las Noticias de la Unión para la Salud Mental de Irlanda del Norte. Este poema, sencillo pero elocuente, se presentó también con diapositivas.
Así, esta menuda viejita de Escocia, sin posesiones materiales que legarle a este mundo, es la autora de este poema “anónimo” que  circula por Internet:

¿Qué ven hermanas? ¿Qué ven?
¿Qué piensan cuando me miran?
Una vieja malhumorada,
no demasiado inteligente,
de costumbres inciertas,
con sus ojos soñadores fijos en la lejanía.
La vieja que escupe la comida
y no contesta cuando tratan de convencerla
“Dele, haga un pequeño esfuerzo”
La viejita, quien ustedes creen que no se da cuenta
de las cosas que ustedes hacen
y que continuamente pierde el guante o el zapato.
La viejita, quien contra su voluntad,
pero mansamente les permite que hagan lo que quieran,
que la bañen y alimenten, sólo para que así pase el largo día.
¿Es esto lo que piensan? ¿Es esto lo que ven?
Si es así, ¡abran los ojos, hermanas,
porque esto que ustedes ven no soy yo!
Les voy a contar quién soy,
cuando aquí estoy sentada tan tranquila,
tal como me ordenan,
cuando como por orden de ustedes.
Soy una niñita de diez años
que tiene padre y madre,
hermanos y hermanas,
que se aman.
Soy una jovencita de dieciséis años,
con alas en los pies,
que sueña que pronto
encontrará a su amado.
Soy una novia a los veinte,
mi corazón da brincos,
cuando hago la promesa
que me ata hasta el fin de mi vida.
Ahora tengo veinticinco,
tengo mis hijos,
quienes necesitan que los guíe,
tengo un hogar seguro y feliz.
Soy mujer a los treinta,
los hijos crecen rápido,
estamos unidos con lazos
que deberían durar para siempre.
Cuando cumplo cuarenta
mis hijos ya crecieron
y no están en casa,
pero a mi lado está mi esposo
que se ocupa de que yo no esté triste.
A los cincuenta, otra vez,
sobre mis rodillas
juegan los bebés,
de nuevo conozco a los niños,
a mis seres amados y a mí.
Sobre mí se ciernen nubes oscuras,
mi esposo ha muerto,
cuando veo el futuro
me erizo toda de terror.
Mis hijos se alejan,
tienen a sus propios hijos,
pienso en todos los años que pasaron
y en el amor que conocí.
Ahora soy una vieja.
¡Qué cruel es la naturaleza!
La vejez es una burla
que convierte al ser humano
en un alienado.
El cuerpo se marchita,
el atractivo y la fuerza desaparecen,
allí, donde una vez tuve el corazón
ahora hay una piedra.
Sin embargo, dentro de estas viejas ruinas
todavía vive la jovencita.
Mi fatigado corazón, de vez en cuando,
todavía sabe rebosar de sentimientos.
Recuerdo los días felices
y los tristes.
En mi pensamiento vuelvo a amar
y vuelvo a vivir mi pasado.
Pienso en todos esos años
que fueron demasiado pocos
y pasaron demasiado rápido,
y acepto el hecho inevitable
que nada puede durar para siempre.
Por eso, gente, abran sus ojos,
abran sus ojos y vean!
Ante ustedes no está
una vieja malhumorada
ante ustedes estoy YO!!


Recuerden este poema la próxima vez que se encuentren con una persona mayor y a quien tal vez esquiven, sin mirar primero su alma joven. Probablemente algún día estemos en su lugar.

martes, 21 de enero de 2014

Valores creencias según NANDA NOC NIC o el lenguaje NNN

Si nos fundamentamos en el lenguaje NANDA, NOC, NIC (NNN), los valores y/o creencias formarían parte de los «Principios Vitales», es decir, de aquellos principios que subyacen en la conducta, pensamiento y conductas sobre los actos, costumbres o instituciones contempladas como verdaderas o poseedoras de un valor intrínseco.

Vamos a trabajar cada uno de los diagnósticos sobre valores y/o creencias basándonos en el lenguaje NNN; es decir, conocer cuáles serían los resultados, las intervenciones y las actividades a realizar para ofrecer unos cuidados adecuados respecto de los valores/creencias de un paciente.




lunes, 20 de enero de 2014

Enfermedades raras


Las enfermedades raras también llamadas minoritarias o poco frecuentes, son aquellas que afectan a un número limitado de personas con respecto a la población general. Afectan a menos de 5 personas por cada diez mil habitantes, hay unas 7000 enfermedades de este tipo identificadas y la mayoría son de origen genético. Para valorar su gravedad y su importancia real debemos tener en cuenta algunos datos, estamos hablando de enfermedades poco conocidas por una gran parte de los profesionales de la medicina, muchos de los afectados no tienen diagnóstico o tardan mucho tiempo en conseguirlo, un alto porcentaje de estas enfermedades no tienen tratamientos curativos, son enfermedades que causan además un alto nivel de discapacidad y que sobrevienen con frecuencia en la infancia.

En el informe del senado sobre enfermedades raras elaborado en el 2007, que se ‘encargaba de analizar la especial situación de los pacientes con enfermedades raras y, especialmente, las medidas sanitarias, educativas y sociales que contribuyan a un adecuado tratamiento de los enfermos y de sus condiciones de vida’; y también en el estudio sobre la situación de necesidades sociosanitarias de las personas con enfermedades raras en España, o estudio ENSERio que se publicó por La Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER) y la Obra Social Caja Madrid en el 2009; ya se mostraba con claridad la gravedad y el desafío que suponen estas patologías, la escasa disponibilidad de medicamentos, la ausencia de terapias, la alta mortalidad, una fuerte carga económica y familiar, los problemas educativos o laborales, o la estigmatización que estas enfermedades conllevan en las personas que las padecen.

El Estudio ENSERio pone sobre la mesa una sencilla imagen: los afectados por enfermedades raras son peregrinos, viajeros permanentes en busca de un diagnóstico y tratamiento. Estas familias sufren de forma crónica las grandes dificultades de su enfermedad, agravadas por la escasez de dispositivos de ayuda, específicos para su patología. El estudio marca, por tanto, un hito al recoger por primera vez datos respecto al diagnóstico, atención sociosanitaria, apoyos y asistencia por motivo de discapacidad, inclusión social y laboral del colectivo, así como percepción de su situación actual.

Se sabe por ejemplo, por los estudios que he mencionado, tanto el del 2007 como del 2009, que 2 de 3 enfermedades raras aparecen antes de los dos primeros años de vida, que el 65% son altamente incapacitantes, que sólo el 6% de los afectados utiliza medicamentos huérfanos, (es decir, medicamentos no desarrollados ampliamente por la industria farmacéutica por razones financieras, ya que van destinados a un reducido grupo de pacientes, y que, sin embargo responden a necesidades de salud pública) o que el 75% de los afectados con una enfermedad rara se ha sentido discriminada alguna vez por motivo de su enfermedad.

Con sus nombres tan complicados, tan difíciles de pronunciar o de recordar en ocasiones, Progeria de Hutchinson-Gilford, La púrpura de Schönlein-Henoch, lipodistrofia de Berardinelli, Síndrome de Marfan, Enfermedad de Pompe, estas enfermedades pueden parecernos algo alejadas de nuestra experiencia, de nuestras preocupaciones cotidianas, no es así en absoluto, en su conjunto se consideran que afectan en España a cerca de tres millones de personas y en Europa a más de 36 millones de personas.

En muchas ocasiones, una alteración genética no tiene una alteración clínica, no genera una enfermedad, con frecuencia es el azar, el hecho de que una pareja tenga una misma mutación sin saberlo lo que provoca que aparezca una enfermedad con graves repercusiones personales y sociales, o que esa circunstancia incluso se pueda repetir en varios hijos. Por su variedad y por las repercusiones que tienen en la vida de las personas, las enfermedades raras son una especie de laboratorio en el que podemos encontrar todo tipo de situaciones relacionadas con los avances científicos y también con las demandas en el ámbito social y sanitario.

Con frecuencia hay logros obtenidos en biotecnología que se producen gracias precisamente al estudio de las enfermedades raras, y en torno a ellas podemos apreciar los obstáculos, las barreras que la sociedad coloca a nuestro alrededor en terrenos tan importantes como la educación o la atención sociosanitaria.

Alrededor de las enfermedades poco frecuentes germinan también experiencias positivas, historias de esfuerzo, de lucha, de superación de límites y de compromiso; historias de personas que desafían cualquier obstáculo y abren nuevos caminos para los demás.

Por razones diversas, la familia con un paciente con una enfermedad rara, corre un grave riesgo de aislarse socialmente. Dejan de participar en la vida social y los amigos no saben muy bien cómo reaccionar ante el enfermo, a veces ocurre que les resulta incómoda la relación y disminuyen los contactos. Pero en la mayoría de las ocasiones la carga de los cuidados ocupa tanto tiempo a la familia que no pueden corresponder al entorno como lo venían haciendo anteriormente. El resultado es que cuando la familia necesita más contacto, tiende al aislamiento social.

La familia y el enfermo necesitan:
  • Apoyo emocional
  • Información clara sobre el curso de la enfermedad
  • Ayuda material (limpieza de la casa, cuidado de los hijos, a veces del enfermo, compras, comida, transporte, gestiones ante el sistema sanitario, etc.)


Por otra parte La baja frecuencia de estas enfermedades hace que no se puedan tener casos suficientes para adquirir experiencia por parte de los profesionales:
  • Dificultad para hacer estudios sobre estas enfermedades
  • Ante la dificultad diagnóstica el médico tiende a inhibirse derivando a otros médicos. Muchas veces no conoce si existen centros que puedan orientarles.


La dependencia que generan las enfermedades raras es muy variada dependiendo del tipo de patologías. En general, implican un deterioro importante de la calidad de vida, mayor cuando el curso de éstas es degenerativo, como ocurre en buena parte de ellas. Existen enfermedades que desembocan en un proceso de dependencia, bien porque cursen con una demencia, bien porque lleven asociada una discapacidad. Como consecuencia, toda la familia se ve afectada por la enfermedad.


Vemos que los afectados por una enfermedad rara tienen los mismos problemas de integración social, pero además sufren procesos de agravamiento que les obligan a la hospitalización, procesos degenerativos y gran dependencia del ámbito hospitalario y, todo ello, dificulta su integración. Creo que aquí tenemos una gran misión que realizar.

jueves, 16 de enero de 2014

Jornada Mundial del Enfermo 2014: Fe y caridad

FE Y CARIDAD
"Dar nuestra vida por los hermanos"
(1 Jn 3,16)

Día del enfermo: 11 de febrero de 2014
Pascua del enfermo: 25 de mayo de 2014





Ya está colgada en la CEE, el material de la Jornada Mundial del Enfermo 2014: 
http://www.conferenciaepiscopal.es/index.php/jornada-enfermo.html


miércoles, 8 de enero de 2014

XVI Jornadas de Bioética de San Juan de Dios: "Sociedad Justa, Sociedad Inclusiva: Principio de Justicia"


XVI JORNADAS DE BIOETICA SAN JUAN DE DIOS, el tríptico te lo puedes descargar enhttp://www.sjd.es/sites/default/files/ckfinder/userfiles/files/Triptico%20XVI%20Jornadas%20Bioetica%20Malaga.pdf Más información enhttp://www.sjd.es/xvi-jornadas-bioetica/




lunes, 30 de diciembre de 2013

Feliz Año Nuevo 2014

Al ir terminando este año 2013 quiero agradeceros a todos los que vais siguiendo, compartiendo, animando... a continuar con este blog; si es posible seguir dando pasos es gracias a vosotros que lo dais a conocer y hacéis que llegue a aquellos a los que pueda ser útil.

Que este blog pueda servir para hacer llegar, a los preferidos de Dios y a todo el que lo necesite, una palabra de aliento y estimulo, y sobre todo el amor y la cercanía de Dios, a través de los agentes de pastoral y de aquellos que se van identificando con esta preciosa misión eclesial.


Un abrazo colmado de cariño y agradecimiento.

viernes, 20 de diciembre de 2013

Feliz Navidad!!



En este tiempo de Navidad deseo que el Niño Dios nazca de verdad en vuestras vidas. QUE GOCÉIS DE ENTRAÑABLES MOMENTOS CON VUESTROS SERES QUERIDOS, ACOMPAÑANDO TAMBIÉN A LOS ENFERMOS Y RECORDANDO EN EL CORAZÓN A LOS AUSENTES... 

Mis mejores deseos de felicidad para el año que va a comenzar.

FELIZ NAVIDAD
Y

PROSPERO AÑO NUEVO 2014

jueves, 5 de diciembre de 2013

Documentos. imágenes y música

Para encontrar documentos:
https://es.scribd.com/pastoralsanitaria ® Aquí podrás encontrar material sobre pastoral de la salud, bioética y cuidados paliativos, y más material.
Para encontrar imágenes:
https://picasaweb.google.com/norkarisso - Aquí podrás encontrar más de 1500 imágenes de varios tipos. Hay varios via crucis y varios álbumes o colecciones, te dejo los que tienen más imágenes:
  1. https://picasaweb.google.com/102203396352106600175/VirgenMariaYAdvocaciones?authuser=0&feat=directlink - imágenes sobre la Virgen María y advocaciones, unas 500 imágenes
  2. https://picasaweb.google.com/102203396352106600175/AgustinianosMunecosCalvitos?authuser=0&feat=directlink - imágenes sobre los muñecos calvitos de los agustinianos, unas 300 imágenes
  3. https://picasaweb.google.com/102203396352106600175/EvangelioDominical?authuser=0&feat=directlink - unas 300 imágenes relacionadas con el evangelio dominical
  4. https://picasaweb.google.com/102203396352106600175/PatxiVFano?authuser=0&feat=directlink - unas 700 imágenes de Fano, la mayoría relacionadas con el evangelio dominical
Para encontrar música:
http://www.goear.com/rissoe - aquí estoy empezando, apenas hay 40 canciones, la mayoría es música cristiana y mi problema es que no siempre conozco a los autores… Espero que con los títulos os sea suficiente.

Casi todo lo he intentado relacionar con el blog http://pastoralsanitaria.blogspot.com.es y con la página del Facebook en https://www.facebook.com/pastoralsanitaria, no siempre me resulta fácil, pero seguimos dando pasos…
…y ya sabes, si tienes algo para compartir, no dudes en hacerlo, y si puedes comparte estos enlaces para que llegue a mucha gente…. ‘Dad gratis, lo que gratis habéis recibido’
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domingo, 1 de diciembre de 2013

Material en Scribd

Continuamos compartiendo material... en el siguiente enlace podrás acceder a guías, libros,... sobre Pastoral de la Salud, Bioética y Cuidados Paliativos:
https://es.scribd.com/pastoralsanitaria


Deseo que sea de tu interés...

viernes, 29 de noviembre de 2013

34º Certamen de Enfermería y 5º Certamen de Fisioterapia