Parece ser que se
está poniendo de moda esto de llorar para manipular a los demás, cada vez lo
veo con más frecuencia en diferentes círculos; esta estrategia se usa para
tocar las emociones del otro y en cierto modo obligarle a que haga lo que uno
desea, por una tendencia a satisfacer la necesidad de controlarlo todo.
Al que utiliza esta
técnica se le llama ‘manipulador o manipuladora emocional’, este sujeto suele
conseguir lo que desea mediante el uso de la aflicción o la tristeza, llora o
demuestra sufrimiento para que la otra persona sienta pena, se conmueva y
cambie sus decisiones u opiniones. En general, se suele aprovechar una relación
estrecha y afectuosa para conseguir el objetivo y satisfacer la necesidad de
dominio.
Es cierto que todos
tendemos a llevar la balanza a nuestro favor, y alguna vez en la vida hemos
manipulado a alguien, es más, las técnicas de manipulación las hemos utilizado
casi todos cuando éramos pequeños; pero el problema está en que algo puntual y
de la infancia pase a ser un ‘método de trabajo’ cuando ya somos adultos,
porque se juega con los sentimientos del otro para obtener resultados positivos,
creando incluso un mal ambiente cuando se está en un grupo ya sea de ocio, de
trabajo o familiar.
Efectivamente, ante
el miedo a fracasar, ante la comodidad, o ante el intento de autoafirmación se
recurre a estrategias para conseguir salirse con las suyas, y el llanto es una
de ellas, generalmente se da más en las mujeres; el llanto es lo que mejor se
distingue, pero suele venir acompañado de hacerse la víctima para que la
compadezcan, exponer datos según la propia conveniencia, incluso si es
necesario falsear datos o conversaciones, cambiar de opinión según la
situación, sembrar cizaña, evadir responsabilidades, ¡si tú tienes un dolor de cabeza ella tendrá un tumor cerebral! Y…
se suele ‘mirar el ombligo’. Esta persona suele carecer de confianza en sí misma,
aparentando una autoestima de la que realmente carece, utilizando determinados
procedimientos para conseguir con facilidad su propósito.
Algunas actitudes
que suelen acompañar al llanto son:
Hacer favores: al principio, es la imagen viva de un ayudante dispuesto, siempre está
disponible en complacer al otro, le ayudará, le llevará a su casa. Pero cuidado,
porque sabrá pedir en el momento adecuado.
- Halagar: se trata de
una de las habilidades más interesantes. Encontrará aquello que haga sentir
especial al otro para ganar tu confianza.
- Mentir: tiene gran
capacidad para mentir, suele alterar la realidad llevándola hacia donde pueda
quedar ‘mejor parada’.
- Ocultar información:
suele contestar con evasivas cuando no le interesa, pero sí querrá saber todo
sobre el otro, hasta es posible que utilice a otras personas para conseguir
estos datos.
- Utilizar las emociones:
utiliza desde el miedo hasta la culpa para presionar a los demás para conseguir
su propósito.
Cuando todo esto se
da con demasiada frecuencia, puede resultar dañino para los demás, las opciones
que tenemos es alejarnos o intentar ofrecer ayuda, pero no permitamos que con
sus tácticas nos cambien a nosotros. La Manipulación Emocional es también una
"agresión encubierta".
Aquí presentamos una
lista adaptada extraída de un artículo de Krissi Maarx para detectar la
manipulación emocional en ‘eHow en Español’:
- Observa
cuáles son tus sentimientos cuando estás ante la presencia de esa persona y
compáralos con los que notas con los demás. Si te sientes intranquilo, a la
defensiva, confundido o ansioso cerca de él -con o sin razón- es posible que él
con frecuencia utilice tácticas de manipulación en tu contra.
- Observa
el efecto que esta persona tiene sobre otros en una situación de grupo. Algunos
manipuladores emocionales, con frecuencia, se muestran como el centro de
atención mediante lamentarse, quejarse o mostrarse como víctima para provocar
culpa o ganar compasión de todos. A la inversa, los abusadores físicos y
emocionales suelen ser alegres y amigables cuando están con otras personas,
pero actúan severamente a puerta cerrada.
- Toma nota
de las conversaciones que tienes con él. Algunos manipuladores niegan haber
dicho alguna cosa e insisten en que quien ha dicho algo diferente eres tú.
Pueden hacer esto con temas importantes o banales, lo que puede causar duda en
sí mismo. Tomar nota ayuda además a identificar los patrones y las
tácticas que usan los manipuladores en las conversaciones.
- Observa
las respuestas típicas de esta persona a tus ideas, quejas, sugerencias y
conversaciones diarias. Los manipuladores pueden criticar o burlarse de tus
ideas, decisiones y carácter con frecuencia. Incluso pueden mostrarse superados
en tus días malos y expresar envidia cuando estás bien.
- Señala un
problema en tu relación o señala que estuviste molesto por algo que hizo o
dijo. Observa si acepta su responsabilidad y se muestra preocupado por tus
sentimientos o si te culpa por el problema y sus acciones. Incluso puede
acusarte de ser demasiado sensible, egoísta o exigente.
- Observa
las discrepancias entre lo que dice y sus acciones. Puede parecer agradable
cuando conversas, pero expresa disgusto en formas no verbales.
- Reflexiona
la cantidad de veces que racionalizaste comportamientos extraños de esa persona
y considera si te sientes "loco" cuando pasas tiempo con él. Los
manipuladores que "ciegan" a sus víctimas debilitan lentamente el
sentido de normalidad y realidad.
- Escucha
atentamente a los amigos mutuos, compañeros de trabajo o familiares cuando
hablan de él. Puede que escuches que cuenten historias falsas sobre algo que
hayas dicho o hecho, esto es porque los manipuladores usan a veces a los otros
para alienar a sus víctimas.
- Si llevas
un tiempo prolongado de relación con esta persona, compárate con la quién eras
antes de conocerla. Observa los cambios más importantes que has tenido en tu
autoestima, tus metas a largo plazo, tu humor general, tu rutina y las relaciones
con amigos y familiares. Las víctimas de los manipuladores pueden perder la
confianza en sí mismos, sufrir cambios emocionales, focalizar sus pensamientos
y rutinas en el manipulador y olvidarse del resto.
Si sospechas que alguien
puede querer manipularte, confía en ti mismo. La exposición a la manipulación
emocional por largos períodos puede causar ansiedad y depresión, por lo que es
importante que consideres la necesidad de crear barreras para protegerte a ti
mismo en caso de que sea necesario.