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martes, 6 de septiembre de 2016

Lo PRINCIPAL, valores de la persona para el trabajo en equipo

V+P=TE

Considero que lo importante para trabajar en equipo son los valores que tenemos; como sabéis trabajo en la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, y desde luego los 5 valores que destacan como Institución son también imprescindibles en cada uno de los trabajadores, estoy hablando de hospitalidad, calidad, respeto, responsabilidad y espiritualidad; sin embargo, para trabajar en equipo -en cualquier equipo, aunque estoy pensando en equipos interdisciplinares- también se necesitan una serie de habilidades, es decir un talante especial que nos haga ser únicos, no se trata tanto de talendo, que también, sino sobre todo de lo que yo considero un talante, al que llamo “principal”, que es la suma de varias habilidades que debemos tener como personas:




Pensamiento crítico
Responsabilidad profesional
Integridad
Naturalidad
Calidez
Idiosincrasia
Puntualidad
Actitud positiva
Liderazgo


Por tanto:   

Trabajo en equipo


TE = V (OHSJD) + P (En cada persona)

Trabajo en equipo = valores de la OHSJD + lo principal en cada persona, sus valores

Norka C. Risso Espinoza


sábado, 27 de febrero de 2016

San Juan de Dios. Un santo de la Misericordia


Es considerado el “creador del hospital moderno”. Juan no sólo se hacía cargo de los enfermos, sino que los cuidados que ofrecía se extendían a todas las obras de misericordia. Escribía en una carta: “Son tantos los pobres que aquí llegan, que muchas veces no sé cómo pueden alimentarse, pero Jesucristo provee a todo y les da de comer, porque sólo para la leña se necesitan siete u ocho reales cada día, porque al ser la ciudad grande y muy fría, especialmente ahora en invierno, son muchos los pobres que llegan a esta casa de Dios, porque entre todos, enfermos y sanos y gente de servicio y peregrinos son más de ciento diez”.

De particular interés fue su manera de acoger y tratar a los “enfermos de mente”. Petro Bargellini escribió de él: “Aun completamente desprovisto de estudios de medicina, Juan se mostró más capaz que los mismos médicos, de modo particular en el cuidado de los enfermos mentales, inaugurando, con gran anticipación en tiempo, el método psicoanalítico y psicosomático, que sería el orgullo, cuatro siglos después, de Freud y discípulos”.

Cuando Juan quería pedir limosna para sus enfermos decía: “¿Alguien quiere hacer el bien a sí mismo? ¡Hermanos míos, por amor de Dios, haceos bien a vosotros mismos!”. No se es capaz, en efecto, de amar verdaderamente la pobreza de los demás, si primero no se descubre también la propia oculta miseria. De aquí el deber de “hacerse el bien haciéndolo a los otros”.

Tomado de Subsidios para el Año de la Misericordia 2015-2016

Ed. BAC

En este año de la misericordia, comparto con vosotros este material sobre San Juan de Dios; por si os resulta útil para conocer más sobre la vida de este santo, que desde el carisma de la HOSPITALIDAD fue, es y será un santo de la misericordia:


sábado, 31 de octubre de 2015

domingo, 18 de octubre de 2015

Enfermos curados en la Biblia

Compartimos con vosotros algunos textos bíblicos sobre las curaciones que realizó Jesús; en la Pastoral de la Salud nos puede resultar muy útil:


miércoles, 5 de agosto de 2015

Dinámica para el Año de la Misericordia. Curso 2015-20016

Es lo que tiene el verano, que además de tener tiempo de vacaciones, en los que no nos despertamos con la alarma del despertador, también hay que planificar el curso 2015-2016; y en nuestra área de trabajo (área de psicogeriatría) lo vamos a hacer desde el lema que se ha elegido para el Centro. Ya que pronto empezaremos el año de la misericordia, nuestro lema será:


«Dichosos los misericordiosos,
porque ellos alcanzarán
MISERICORDIA»


Pero, empecemos desde el principio, lo primero explicar el logo del año de la misericordia y trabajar la bula Misericordiae vultus, para ello disponemos de los siguientes documentos:

O si lo prefieres, esta parte también la tienes en video:

Ahora, en la siguiente imagen podrás acceder a la Dinámica del curso 2015-2016:

Como observarás al leerlo, desde las palabras de San Juan de Dios “Si mirásemos cuán grande es la misericordia de Dios, nunca dejaríamos de hacer el bien mientras pudiésemos” se van a trabajar 7 palabras: misericordia, acoger, sanar, perdonar, amar, anunciar, vivir. Juan de Dios se sintió tan acogido, tan lleno de la gracia, del perdón y del amor misericordioso de Dios que deseó transmitir su experiencia el prójimo, donándose con su vida a los más necesitados; él en sí, era un anuncio del amor de Dios para sanar a muchas personas.

Cada palabra va acompañada de una reflexión y de una parábola o lectura bíblica, para poder trabajar con los residentes, podéis acceder a ellas pinchando en nombre de la parábola:

Después nos adentramos en el Ciclo C de la liturgia, y también hemos preparado unas pinceladas para los tiempos fuertes del Año litúrgico, coincidiendo con el itinerario de la dinámica, así tendremos que:
  • En Adviento y Navidad ® se trabaja la actitud de acoger
  • En Cuaresma ® se trabaja la actitud perdonar
  • En Pascua ® se trabaja la actitud de anunciar

 


Por tanto, siguiendo los evangelios dominicales, hemos preparado para el área unas dinámicas para Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua. No hemos preparado una dinámica para Semana Santa, porque en esta semana no tenemos grupo, y cada día en sí ya tiene su propia grandeza en la celebración, en todo caso, más adelante compartiré algún vía crucis o alguna oración mariana. Para acceder a cada tiempo, sólo tienes que pinchar en el lema.

Todo esto sólo son pinceladas de lo que trabajaremos en nuestra área de trabajo (psicogeriatría), esperamos que te sea útil, y te ayude a preparar tus temas, por si te resulta más cómodo también lo puedes encontrar en scribd, en https://es.scribd.com/pastoralsanitaria


Norka C. Risso Espinoza
Centro San Juan de Dios - Ciempozuelos


sábado, 4 de julio de 2015

Máster en Pastoral de la Salud

La presencia de la Iglesia en el Mundo de la Salud exige una profunda preparación de los agentes de pastoral acorde con las exigencias de nuestro tiempo para hacerlos capaces de acompañar y responder los interrogantes del hombre que sufre.

Empieza el 2016 formándote en el



En este tríptico encontrarás la información del Master en Pastoral de la Salud, título propio de la Facultad de Teología de Granada (Institución Universitaria de la Compañía de Jesús). 

Habrá la posibilidad optativa de realizar prácticas clínicas en Servicios de Pastoral de los Centros de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios. 

También puedes descargarte este folleto informativo.

martes, 9 de junio de 2015

Unción de los enfermos

La Unción de los enfermos, sacramento de salvación y de curación. La Iglesia cree y confiesa que, entre los siete sacramentos, existe un sacramento especialmente destinado a reconfortar a los atribulados por la enfermedad: la Unción de los enfermos.




martes, 10 de marzo de 2015

La mirada y el corazón en el Antiguo Testamento

Hoy he tenido el gusto de dar una charla sobre pastoral de la salud, bajo el tema 'La mirada y el corazón en el Antiguo Testamento'. Cuando me dieron este título se me presentaba como un tema algo árido, pero al final no ha quedado tan mal... ;)
Esta charla forma parte de las Escuelas de Vicaría de la Delegación Diocesana de Pastoral de la Salud, de la Archidiócesis de Madrid, es el segundo de los cuatro bloques que se ofrecen como propuesta formativa.


domingo, 14 de diciembre de 2014

Espiritualidad vs. Religiosidad

La OHSJD da un gran valor a la atención espiritual y religiosa de los enfermos. Esta institución que cuenta con más de 500 años de existencia, con gran experiencia en el cuidado y la asistencia a todo tipo de enfermos y necesitados menciona en su carta de identidad:

«Nuestra aportación a la sociedad será creíble en la medida en que incorpore los progresos de la técnica y la evolución de las ciencias y la sepa enriquecer con sus logros; de ahí la importancia de que nuestra respuesta asistencial mantenga una inquietud por estar permanentemente actualizada en su vertiente técnica y profesional. A partir de ahí deberemos dar una asistencia que considere todas las dimensiones de la persona humana –biológica, psíquica, social y espiritual-. Solamente una atención que trate todas estas dimensiones, al menos como criterio de trabajo y como objetivo que lograr, podrá considerarse como asistencia integral.
Hablar de atención integral implica atender y cuidar la dimensión espiritual de la persona.»


Ahora bien, la realidad es que si la espiritualidad va adquiriendo mayor reconocimiento y atención, no sólo en el campo de la salud y de la asistencia, sino en todos los órdenes de la vida, incluso en el mundo empresarial, asistimos también a la existencia de cierta confusión, cuando menos terminológica. Se habla de espiritualidad, religiosidad, esoterismo, técnicas de autoconocimiento y otros términos que no siempre significan lo mismo. Me referiré a continuación a los términos ‘espiritualidad’ y ‘religiosidad’ por ser los que nos interesan en este momento.

Decía Arnaldo Pangrazzi, que cuando se habla de espiritualidad, hay quienes tienden a considerarla como sinónimo de pertenencia a una determinada religión. Aunque es verdad que para muchos la espiritualidad está directamente relacionada con su propia tradición religiosa, para otros no es así. Actualmente las religiones tradicionales están perdiendo influjo y dominio, mientras que crece el interés por la espiritualidad. Hay un elevado número de personas que no conocen ni frecuentan la iglesia (lugar de culto católico), la mezquita (lugar de culto islámico) o la pagoda (lugar de culto budista), pero que poseen una rica espiritualidad.

La ESPIRITUALIDAD se refiere a la llamada interna de toda persona a orientar y a crecer en su vida mediante transformaciones internas permanentes, en búsqueda de la plenitud, la felicidad, el paraíso, la realización plena del proyecto vital, la autorrealización, el nirvana… u otros nombres que se refieren a lo mismo.
Es vivir la dimensión espiritual en profundidad, y por tanto, exige el contacto con ella. Aunque pertenece a la intimidad del ser humano, atraviesa toda la realidad de la persona de dentro hacia fuera, llenando la vida de luz y sentido.
Al igual que todas las dimensiones constitutivas de la persona, física, psicológica y social, el ser humano puede bloquear e incluso negar la realidad de lo espiritual dentro de sí mismo, perdiendo así la oportunidad de madurar y crecer, en definitiva, de reconocer y experimentar la profundidad y las posibilidades a las que está llamado. Esto se constata frecuentemente en muchos enfermos, pero de modo especial en los enfermos en el proceso terminal de sus vidas. Aquellos que han cultivado y desarrollado en su vida la espiritualidad encuentran en los momentos de crisis importantes apoyos para vivir saludablemente esas situaciones, y viceversa. Lo vemos en nuestros residentes

De una forma sintética, el contenido de la vida espiritual de las personas se refiere a los siguientes aspectos:

  • Al sentido de la vida: especialmente a las grandes preguntas y respuestas sobre el sentido de la vida, de la muerte, del sufrimiento, del gozo, del trabajo, de las opciones que se toman en la vida. El sentido de las realidades que dan peso específico a nuestra vida. ¿por qué a mí? ¿existe algo después de la muerte? ¿qué será de los míos? ¿tiene sentido vivir sufriendo? ¿estoy satisfecho con mi vida? Y muchos otros interrogantes que cada persona se hace en su momento.
  • A los valores: aquellos que definitivamente motivan el sentido de nuestra vida y hacen que tomemos una opción, decisión o conducta, o tomemos otra. Sobre su base se constituye su escala de valores. Aquello que de verdad valoramos en la vida y de lo cual tratamos de hacernos virtuosos con la práctica habitual en nuestra vida. Son las puntas de lanza que mueven al ser humano en su vida. Los hay de muchos tipos y clases, y en función de ellos vivimos, en función de ellos también vivimos la enfermedad y se afronta el proceso final de la vida.
  • Las creencias que todo ser humano tiene y de las que está convencido. Pueden ser de muchos tipos, pero en razón de las síntesis hablaremos de aquellas que abren a la persona a la trascendencia divina (Dios, que puede tener muchos nombres) y las que tienen una orientación existencialista y humana (ciencia, cultura, familia, política, deporte…) hay que decir que pueden darse varios tipos en una misma persona, aunque siempre hay unas con mayor peso específico que otras. Las creencias tienen también su proceso de elaboración y maduración. Muchas veces quedan en un nivel puramente mágico o ritual. Otras veces están más formadas y elaboradas razonablemente. En todo caso es importante no caer en fundamentalismos. En la asistencia a todos los enfermos, resulta de capital importancia estar atentos a este aspecto, que será en muchas ocasiones la llave para afrontar adecuadamente su enfermedad.


La RELIGIOSISDAD es la capacidad del ser humano de vivir una experiencia religiosa en una religión concreta. Exige una opción de la persona por un Dios concreto, por una religión determinada, que tiene un cuerpo doctrinal definido y orientado para ofrecer a los creyentes su escala de valores así como las respuestas a los grandes interrogantes de la existencia, aun cuando en ocasiones sea dentro del misterio que también forma parte de ella. Sus rasgos básicos y de manera sintética son los siguientes:
  • Exige la fe en Dios: un acto libre y voluntario. Es la respuesta a una llamada que comporta entender y vivir de una forma concreta. Es un don que no se alcanza por méritos propios y al que hay que responder. Es una experiencia dinámica que necesita del silencio interior para escuchar frecuentemente la llamada y poder responder. Por encima de doctrinas, normas y reglas, que también existen, se trata de una experiencia personal y comunitaria capaz de transformar la vida y orientarla de acuerdo con el Dios en el que se cree.
  • Comunidad: no hay religión sin comunidad, asamblea, Iglesia, comunidad vertical (relación persona-Dios) y comunidad horizontal (relación interpersonal entre los miembros de la comunidad), unidos por el eje común de la fe. Tiene una doctrina que se comparte, se vive, ayuda, orienta y da respuestas a las grandes preguntas por el sentido de la vida, de la muerte, del sufrimiento… ordena la escala de valores de sus miembros y ayuda a profundizar en las creencias y la fe en el Dios de la comunidad. Es el espacio adecuado donde se celebran las liturgias y los ritos, donde se forma a los nuevos creyentes y habitualmente se preocupa por las necesidades tanto espirituales como materiales de sus miembros.
  • Descentramiento: es la experiencia de «salida de sí mismo». Poner el centro de la vida fuera de uno mismo. Uno se constituye en siervo de ese Centro que hay en el creyente (Dios-Amor en el cristianismo, por ejemplo). Es uno de los criterios de discernimiento sobre la madurez y lo saludable de una experiencia religiosa. La fe en Dios, para que sea auténtica y sana, debe ayudar al creyente a superar el egocentrismo que pone a la persona como centro del mundo y de la propia comunidad, por encima incluso de Dios. Sin embargo, la experiencia de encuentro con Dios, sea cual sea, ha de llevar a la persona a abrirse a Dios, fuente de la vida y la existencia, al mundo del que formamos parte y a las personas con quien está llamada a constituir la comunidad humana que viva en paz, justicia, libertad y solidaridad. Por ello es frecuente que las comunidades de cualquier religión no miren solo a su propio grupo, sino que están abiertas a trabajar en unidad por el bien común de la sociedad.
  • Símbolos: la fe solo puede expresarse con el lenguaje simbólico (no científico). La comunidad necesita símbolos para expresar lo que no puede ser dicho con claridad por el lenguaje verbal y escrito. De ahí que la liturgia en las religiones ocupe un espacio muy importante para celebrar la fe y para crecer en ella, para vivirla. La liturgia en las religiones está llena de símbolos, que remiten al creyente a una realidad diversa y superior. Un ejemplo claro en la liturgia cristiana católica son los sacramentos.


En definitiva, la religiosidad es la expresión comportamental del sistema de creencias y cultos organizados de la religión.

La persona puede vivir su religiosidad de dos formas:

1. Una ejercida como medio para acceder a la experiencia de lo divino. De esta forma cumple su fin último que es la espiritualidad. El religioso vive su religión y vivencia su fe como el valor más alto de su vida.
2. La otra manera es cuando la religiosidad se convierte en un fin en sí misma, la experiencia de lo divino se desvanece, y la religiosidad adquiere un carácter instrumental, y supersticioso, que aleja a la persona de lo espiritual. En este caso el religioso usa la religión en un sentido estrictamente utilitario para ganar seguridad, posición social, u otras metas no religiosas.

Aquello que dota de realidad y sentido esencial a esta vida religiosa es justamente la espiritualidad. Sin espiritualidad, la vida religiosa es sólo apariencia, máscara, vacío de lo divino.

Benjamin Beit-Hallahmi y Michael Argyle proponen la consideración de la religión como una actitud compuesta de tres dimensiones:


  • cognitiva (creencias religiosas), estaríamos hablando de conceptos teológicos, como trinidad, cristología, eclesiología, escatología...
  • comportamental (comportamientos religiosos y rituales más o menos institucionalizados y convencionales), aquí estarían los sacramentos, entre ellos la comunión, la reconciliación, la unción de enfermos, que son los sacramentos propios de la enfermedad.
  • afectiva (vínculos entre el hombre y la transcendencia), podría incluir aquí la oración, teniendo presente que esa relación con mi invita a salir de mí mismo para llegar al hermano.

EJEMPLO para ver las diferentes respuestas entre quien estaría viviendo una espiritualidad religiosa y otro que no: Cuando la persona se pregunta ¿quién soy yo? Encontraremos una postura como la de Descartes, quien dijo “pienso, luego existo”; se encuentra con el pensar para afirmarse como una realidad óntica.

Pero también vamos a encontrar la postura de alguien como Agustín de Hipona o San Agustín; que al preguntarse sobre quién es él, San Agustín se encontrará con un Otro. No se encuentra primero consigo mismo, sino con Otro, con Dios y así a modo de diálogo con este Gran Otro, que le permitió ir conociéndose, descubriéndose.

Personas como San Agustín, dentro de la historia de la espiritualidad cristiana, son las que dan origen a la categoría de Homo Religiosus para la antropología religiosa. Son personas con capacidad de vivir el fenómeno religioso, que sólo es posible dentro de la dimensión espiritual.

La religión exige una opción personal, y por tanto es posible que nos encontremos con personas no religiosas cuya vida espiritual no está abierta a la trascendencia, aun Dios concreto, y sus creencias quedan referidas a la esfera de lo existencial, del mundo conocido. La espiritualidad es lo más específicamente humano, de ella no podemos renegar, mientras que sí podemos optar por declararnos no creyentes, no “re-ligarnos” a ningún tipo de fe.

José Carlos Bermejo explica de la siguiente forma la relación entre espiritualidad y religiosidad:

Aunque espiritualidad y religiosidad están íntimamente relacionadas y son incluyentes, no son necesariamente coincidentes entre sí. Mientras que la religiosidad comprende la disposición y vivencia de la persona de sus relaciones con Dios dentro del grupo al que pertenece como creyente y en sintonía con el modo concreto de expresar la fe y las relaciones, la espiritualidad abarca la dimensión religiosa y la incluye en parte. En ella podemos considerar como elementos fundamentales todo el complejo mundo de los calores, la pregunta por el sentido último de las cosas, las opciones fundamentales de la vida (la visión global de la vida).
Cuando la espiritualidad llega a cristalizar en la profesión de un credo religioso; cuando el mundo de los valores, de las opciones fundamentales y la pregunta por el sentido cristalizan en una relación con Dios, entonces hablamos de religiosidad. Muchos elementos pertenecen, pues, a la dimensión espiritual, irrenunciable para toda la persona, pero no todos los individuos dan el paso de la fe: la relación con Dios, la profesión de un credo, la adhesión a un grupo que comparte y concelebra el misterio de lo que cree.

Koenig planteó cuatro modelos sobre la relación de la salud mental y física con la religión y la espiritualidad o secularidad (laicidad):

Versión tradicional-histórica de espiritualidad: Se caracteriza por la profunda religiosidad. La religión, la espiritualidad y la secularidad (laicidad) son recursos que pueden promover estados mentales positivos como el propósito y significado de la vida. La espiritualidad en esta versión es un constructo completamente separado de las medidas de salud mental o física.

Versión moderna de espiritualidad: Se caracteriza porque amplía o va más allá del constructo de religión tradicional. Esta versión conceptualiza la comparación de la salud mental y física de los que son "espirituales religiosos", los que son "espirituales, pero no religiosos", y los que son "completamente seculares"

Versión tautológica (mismo pensamiento expresado de distintas maneras, pero que son equivalentes) moderna de espiritualidad: Aunque es similar a la anterior, se caracteriza porque se extiende hacia fuera incluyendo en su definición la salud mental positiva y los valores humanos. Este concepto de espiritualidad incluye no sólo indicadores religiosos tradicionales o una búsqueda de lo sagrado, sino también estados psicológicos positivos como propósito y significado de la vida, la conexión con los demás (la calidad de apoyo social), tranquilidad, armonía y bienestar. Se define como versión "tautológica" porque incluye indicadores de salud mental en la definición de espiritualidad, lo que asegura una correlación positiva entre estas dos variables

Versión clínica moderna de espiritualidad: Esta versión se caracteriza porque incluye las anteriores, es decir, el constructo de religión y los indicadores positivos de salud mental, sino también lo secular (laicismo) como elementos de su definición. En este modelo es considerado espiritual incluso lo agnóstico y lo ateo. Este es precisamente el modelo que actualmente se está trabajando desde la SECPAL.


Para finalizar quiero traer a Marcos Gómez Sancho: «Entender el asunto de que las necesidades espirituales y religiosas no son sinónimas tiene una gran importancia práctica. No es asunto exclusivo del sacerdote o pastor intentar hacer frente de este tipo de necesidades.» ya que tras ver la versión clínica de espiritualidad queda de forma más clara la importancia del trabajo interdisciplinar.