domingo, 23 de octubre de 2016

En clave de #hospitalidad: Reflexión para el Domingo 30 T. Ordinario Ciclo C. DOMUND

1ª lectura:      Eclesiástico 35,15b-17.20-22a
«Los gritos del pobre atraviesas la nubes»
Salmo:            «Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha»
2ª lectura:     2 Timoteo 4,6-8.16-18
«Ahora me aguarda la corona merecida»
Evangelio:     Lucas 18,9-14

«El publicano bajó a su casa justificado; el fariseo, no»

     Reflexión

Señor, ten compasión de nosotros, que muchas veces vamos de listillos, queremos ser maestros sin ser alumnos, y así nos pasa, que hablamos y hablamos, pero son palabras que no salen del corazón. Tú no quieres grandes palabras, nos quieres a nosotros; y nos amas como somos, con nuestras pequeñeces, con nuestras limitaciones, con la humildad que brota de sentirnos hijos del Padre. Sólo tú y cada uno de nosotros sabemos lo que agrada, y no pides más, a cada uno nos has dado el don de amarte en nuestra pequeñez; pero siempre estamos fijándonos en el otro, en lugar de mirarte a ti en nosotros, en lugar de hacer hueco en el corazón para #hospedarte a ti.

Norka C. Risso Espinoza

Material Domund: Sal de tu tierra[1]

Lema y cartel del Domund 2016: Sal de tu tierra
“Sal... Es la invitación que nos hace el papa Francisco a salir de nosotros mismos, de nuestras fronteras y de la propia comodidad, para, como discípulos misioneros, poner al servicio de los demás los propios talentos y nuestra creatividad, sabiduría y experiencia. Es una salida que implica un envío y un destino.
... de tu tierra” La expresión resulta evocadora del origen del que parte el misionero que es enviado a la misión, y también del destino al que llega. La misión ad gentes es universal y no tiene fronteras. Solo quedan excluidos aquellos ámbitos que rechazan al misionero. Aun así, también en ellos se hace presente con su espíritu y su fuerza.
El conjunto. Sobre un fondo blanco, el cartel muestra un primer y único mensaje: “DOMUND”, el día en que tiene lugar la Jornada Mundial de las Misiones. El resto de las informaciones son complementarias, para contextualizar la celebración tanto en el tiempo, como en el espacio virtual.
Las huellas. Son expresión del lema “Sal de tu tierra”. Los tonos empleados para las huellas del caminante y para el fondo son familiares a quienes desde hace muchos años han identificado los cinco continentes con colores distintos. El mandato de Yaveh Dios a Abrahán, para que saliera de su tierra y fuera a la tierra prometida, está permanentemente actualizado por los discípulos misioneros, que han hecho propia la repetida expresión del papa Francisco: “una Iglesia en salida”.
Las cruces. Es un detalle que podría pasar inadvertido, pero que permite distinguir esas pisadas de las de otras personas que salen de su tierra por otros motivos diversos. Las cruces que discretamente aparecen en la marca de esas huellas recuerdan la cruz que cada misionero o misionera recibe el día de su envío por parte de la Iglesia; cruz que es el distintivo de su misión de amor y misericordia, continuadora de la de Cristo.
Mensaje del Papa Francisco para la jornada mundial de las misiones (DOMUND). Iglesia misionera, testigo de misericordia
Queridos hermanos y hermanas:
1. El Jubileo Extraordinario de la Misericordia, que la Iglesia está celebrando, ilumina también de modo especial la Jornada Mundial de las Misiones 2016: nos invita a ver la misión ad gentes como una grande e inmensa obra de misericordia tanto espiritual como material. En efecto, en esta Jornada Mundial de las Misiones, todos estamos invitados a “salir”, como discípulos misioneros, ofreciendo cada uno sus propios talentos, su creatividad, su sabiduría y experiencia en llevar el mensaje de la ternura y de la compasión de Dios a toda la familia humana. En virtud del mandato misionero, la Iglesia se interesa por los que no conocen el Evangelio, porque quiere que todos se salven y experimenten el amor del Señor. Ella “tiene la misión de anunciar la misericordia de Dios, corazón palpitante del Evangelio” (bula Misericordiae vultus, 12), y de proclamarla por todo el mundo, hasta que llegue a toda mujer, hombre, anciano, joven y niño.
2. La misericordia hace que el corazón del Padre sienta una profunda alegría cada vez que encuentra a una criatura humana; desde el principio, Él se dirige también con amor a las más frágiles, porque su grandeza y su poder se ponen de manifiesto precisamente en su capacidad de identificarse con los pequeños, los descartados, los oprimidos (cf. Dt 4,31; Sal 86,15; 103,8; 111,4). Él es el Dios bondadoso, atento, fiel; se acerca a quien pasa necesidad para estar cerca de todos, especialmente de los pobres; se implica con ternura en la realidad humana del mismo modo que lo haría un padre y una madre con sus hijos (cf. Jer 31,20). El término usado por la Biblia para referirse a la misericordia remite al seno materno: es decir, al amor de una madre a sus hijos, esos hijos que siempre amará, en cualquier circunstancia y pase lo que pase, porque son el fruto de su vientre. Este es también un aspecto esencial del amor que Dios tiene a todos sus hijos, especialmente a los miembros del pueblo que ha engendrado y que quiere criar y educar: en sus entrañas, se conmueve y se estremece de compasión ante su fragilidad e infidelidad (cf. Os 11,8). Y, sin embargo, Él es misericordioso con todos, ama a todos los pueblos y es cariñoso con todas las criaturas (cf. Sal 144,8-9).
3. La manifestación más alta y consumada de la misericordia se encuentra en el Verbo encarnado. Él revela el rostro del Padre rico en misericordia, “no solo habla de ella y la explica usando semejanzas y parábolas, sino que además, y ante todo, él mismo la encarna y personifica” (Juan Pablo II, encíclica Dives in misericordia, 2). Con la acción del Espíritu Santo, aceptando y siguiendo a Jesús por medio del Evangelio y de los sacramentos, podemos llegar a ser misericordiosos como nuestro Padre celestial, aprendiendo a amar como él nos ama y haciendo que nuestra vida sea una ofrenda gratuita, un signo de su bondad (cf. bula Misericordiae vultus, 3). La Iglesia es, en medio de la humanidad, la primera comunidad que vive de la misericordia de Cristo: siempre se siente mirada y elegida por Él con amor misericordioso, y se inspira en este amor para el estilo de su mandato, vive de él y lo da a conocer a la gente en un diálogo respetuoso con todas las culturas y convicciones religiosas.
4. Muchos hombres y mujeres de toda edad y condición son testigos de este amor de misericordia, como al comienzo de la experiencia eclesial. La considerable y creciente presencia de la mujer en el mundo misionero, junto a la masculina, es un signo elocuente del amor materno de Dios. Las mujeres, laicas o religiosas, y en la actualidad también muchas familias, viven su vocación misionera de diversas maneras: desde el anuncio directo del Evangelio al servicio de caridad. Junto a la labor evangelizadora y sacramental de los misioneros, las mujeres y las familias comprenden mejor a menudo los problemas de la gente y saben afrontarlos de una manera adecuada y a veces inédita: en el cuidado de la vida, poniendo más interés en las personas que en las estructuras y empleando todos los recursos humanos y espirituales para favorecer la armonía, las relaciones, la paz, la solidaridad, el diálogo, la colaboración y la fraternidad, ya sea en el ámbito de las relaciones personales o en el más grande de la vida social y cultural; y de modo especial en la atención a los pobres.
5. En muchos lugares, la evangelización comienza con la actividad educativa, a la que el trabajo misionero le dedica esfuerzo y tiempo, como el viñador misericordioso del Evangelio (cf. Lc 13,7-9; Jn 15,1), con la paciencia de esperar el fruto después de años de lenta formación; se forman así personas capaces de evangelizar y de llevar el Evangelio a los lugares más insospechados. La Iglesia puede ser definida “madre”, también por los que llegarán un día a la fe en Cristo. Espero, pues, que el pueblo santo de Dios realice el servicio materno de la misericordia, que tanto ayuda a que los pueblos que todavía no conocen al Señor lo encuentren y lo amen. En efecto, la fe es un don de Dios y no fruto del proselitismo; crece gracias a la fe y a la caridad de los evangelizadores que son testigos de Cristo. A los discípulos de Jesús, cuando van por los caminos del mundo, se les pide ese amor que no mide, sino que tiende más bien a tratar a todos con la misma medida del Señor; anunciamos el don más hermoso y más grande que Él nos ha dado: su vida y su amor.
6. Todos los pueblos y culturas tienen el derecho a recibir el mensaje de salvación, que es don de Dios para todos. Esto es más necesario todavía si tenemos en cuenta la cantidad de injusticias, guerras, crisis humanitarias que esperan una solución. Los misioneros saben por experiencia que el Evangelio del perdón y de la misericordia puede traer alegría y reconciliación, justicia y paz. El mandato del Evangelio: “Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado” (Mt 28,19-20) no está agotado, es más, nos compromete a todos, en los escenarios y desafíos actuales, a sentirnos llamados a una nueva “salida” misionera, como he señalado también en la exhortación apostólica Evangelii gaudium: “Cada cristiano y cada comunidad discernirá cuál es el camino que el Señor le pide, pero todos somos invitados a aceptar este llamado: salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio” (n. 20).
7. En este Año Jubilar se cumple precisamente el 90 aniversario de la Jornada Mundial de las Misiones, promovida por la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe y aprobada por el papa Pío XI en 1926. Por lo tanto, considero oportuno volver a recordar la sabias indicaciones de mis predecesores, los cuales establecieron que fueran destinadas a esta Obra todas las ofertas que las diócesis, parroquias, comunidades religiosas, asociaciones y movimientos eclesiales de todo el mundo pudieran recibir para auxiliar a las comunidades cristianas necesitadas y para fortalecer el anuncio del Evangelio hasta los confines de la tierra. No dejemos de realizar también hoy este gesto de comunión eclesial misionera. No permitamos que nuestras preocupaciones particulares encojan nuestro corazón, sino que lo ensanchemos para que abarque a toda la humanidad.
8. Que Santa María, icono sublime de la humanidad redimida, modelo misionero para la Iglesia, enseñe a todos, hombres, mujeres y familias, a generar y custodiar la presencia viva y misteriosa del Señor Resucitado, que renueva y colma de gozosa misericordia las relaciones entre las personas, las culturas y los pueblos.
 De la página http://www.domund.org/ 




[1] Más información en http://www.domund.org/

miércoles, 19 de octubre de 2016

Viejita linda


Nuestro compi Iñaki nos envía esta carta sacada del suplemento del Grupo Vocento XL semanal Nº 1512, del 16 al 22 de octubre de 2016, es una carta inspiradora que muestra un gran acompañamiento por parte de una profesional de la salud del Hospital de Laredo:

«Trabajé en  el turno de tarde y salí a las diez del hospital, noche fría y cerrada de un diciembre invernal. En el camino de vuelta a casa seguía sin poder olvidarte, recordándote, viejita linda de canoso pelo, sola, en la 16-1 antes de yacer. Nos miramos y me recordaste cómo se acaricia el alma desde los ojos antes de cerrar los tuyos en el silencio del atardecer. Apenas había percibido tu vuelta por ir resguardada por el anonimato de tu vejez. Miré detrás de tus arrugas y te imaginé luchando en tu juventud y en tu madurez y me inquietaba verte sola, sin una mano amiga que te hiciera estremecer. Y sin dejar vacío ni olor a despedida, despolvando el corazón de recuerdos, partías… Toda tu existencia, todo tu pasado, toda tu vida, se reducían a unas pobres pertenencias que dejarías. Llegué a casa, seguí con mi vida, y sonreí. Sonreí porque poco antes de que perdieras tú la tuya, sin conocernos, deseé que sintieras mi cercanía, cogiendo tu mano y tú apretando la mía.»

Marcela Arrebola Silvino

Laredo (Cantabria)

martes, 18 de octubre de 2016

Jornada de Pastoral en Salud Mental 2016




PRESENTACIÓN

Entre los muchos retos de la Iglesia está el de plantearse cómo debe ser su presencia y acción en el mundo de la salud mental hoy.

La comunidad cristiana es responsable de ayudar a vivir con plenitud de sentido a cada persona, y a conseguir que se le atienda en su situación concreta. También cuando alguien tiene que enfrentarse personalmente a una enfermedad mental. Esta es la labor que intentan –con grandes logros– nuestros hermanos/as religiosos en sus centros (ejemplos muy significativos son las Hermanas Hospitalarias y los Hermanos de S. Juan de Dios). Pero también es un reto de cada comunidad parroquial: acompañar e integrar en la comunidad a estos y sus familias.

En estas Jornadas queremos ofreceros una reflexión sobre qué entendemos por pastoral en este contexto, y los cauces para hacer del enfermo un agente activo evangelizador; pero también ofreceros experiencias, materiales y recursos concretos de evangelización, liturgia y caridad, que os sirvan en vuestra casa, parroquia o institución.

OBJETIVOS

  • Ofrecer una ocasión para la reflexión sobre los retos futuros y el compromiso
  • Crear un espacio de encuentro y enriquecimiento mutuo
  • Compartir recursos prácticos que os sirvan para vuestro día a día pastoral


DESTINATARIOS

Capellanes, agentes de Pastoral y personas implicadas en Pastoral en Salud Mental, tanto de instituciones como de parroquias o diócesis

METODOLOGÍA

Exposición de temas, reflexión personal y talleres

PROGRAMA

jueves, 10 de noviembre
  • 16:00 h Entrega de documentación
  • 16:30 h Saludo. Oración. Dinámica
  • 17:00 h Ponencia: «¿Qué pensamos cuando hablamos de “pastoral”» D. Alejandro Florit • H. Hospitalarias
  • 18:30 h Descanso
  • 19:00 h Ponencia: «Persona con enfermedad mental, ¿agente activo evangelizador?» D. Josep Pifarré • Psiquiatra
  • 20:30 h Descanso
  • 21:00 h Cena

viernes, 11 de noviembre
  • 08:30 h Desayuno
  • 09:30 h Oración
  • 09:45 h Talleres: presentar materiales, medios, acciones, recursos...
    • Evangelización • dirige y coordina D. Juan Sánchez (Ciempozuelos)
    • Liturgia • dirige y coordina D. Roberto García (Mondragón)
    • Caridad/Solidaridad • dirige y coordina D. José Luis Martínez (Cl. San Miguel)
  • 11:00 h Descanso
  • 11:30 h - 13:00 h Talleres
  • 13:15 h Eucaristía
  • 14:00 h Comida
  • 16:00 h Mesa redonda: «¿Qué aporto y qué recibo?» • Religiosa, sacerdote, voluntario y usuario-paciente
  • 17:30 h Descanso-Café
  • 18:00 h Conclusiones


Este campo pastoral es uno de aquellos que el Papa Francisco llama "de las periferias existenciales".
Tenemos la alegría de decir que nuestra Iglesia está muy cercana a ellos, especialmente a través de la órdenes religiosas, pero seguramente necesitamos una mayor atención a aquellas personas que sufren una enfermedad mental y están en nuestros entornos parroquiales.
A veces la acogida está llena de miedos, o no tenemos recursos para trabajar con ellos.
En estas jornadas os queríamos ofrecer esa ayuda.

Suso Carracedo



domingo, 16 de octubre de 2016

En clave de #hospitalidad: Reflexión para el Domingo 29 T. Ordinario Ciclo C

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1ª lectura:      Éxodo 17,8-13
«Mientras Moisés tenía en alto la mano, vencía Israel»
Salmo:            «El auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra»
2ª lectura:     2 Timoteo 3,14-4,2
«El hombre de Dios estará perfectamente equipado para toda obra buena»
Evangelio:     Lucas 18,1-8

«Dios hará justicia a sus elegidos, que claman a él»

     Reflexión

Muchas veces nos planteamos: ¡qué difícil nos lo pones! Vemos tanta injusticia en el mundo, tantas atrocidades,… que clamamos a ti y parece que no hay respuesta, en ocasiones nos cansamos de seguir pidiendo y lo englobamos todo dentro de la utopía, y es que no comprendemos que Tú escribes recto en renglones torcidos, que nuestro tiempo no es tu tiempo, nosotros queremos prisas, que se haga ya, y Tú pides confianza, y nos dices que nosotros somos tus manos, tus palabras, que actúas a través nuestro y no nos damos cuenta de ello. ¡Ayúdanos a ser #hospitalarios!

Norka C. Risso Espinoza



miércoles, 12 de octubre de 2016

Otoño


...y por fin empieza el cambio…  
para unos tan esperado, para otros detestado. 
Deja atrás calor y color, 
para aventurarse en la exigencia de ser abrigado 
en busca de calidez 
y en el requisito de mirar con otros ojos 
para vislumbrar la tonalidad de colores más grisáceos, 
y aún así, bellos. 
Los ruidos van transformándose 
desde la algarabía de los chavales, 
al precipitar de la lluvia 
o el soplido del viento. 
El día a día se hace más corto, 
más hogareño; 
nuestra inercia se vuelve centrípeta, 
momentos para trascender, 
para buscar dentro, 
sin distracción, sin apresuramiento, 
acompasando nuestro interior 
con la naturaleza exterior.
Norka C. Risso Espinoza

domingo, 9 de octubre de 2016

En clave de #hospitalidad: Reflexión para el Domingo 28 T. Ordinario Ciclo C

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1ª lectura:      2 Reyes 5,14-17
«Volvió Naamán a Eliseo, y alabó al Señor»
Salmo:            «El Señor revela a las naciones su salvación»
2ª lectura:     2 Timoteo 2,8-13
«Si perseveramos, reinaremos con Cristo»
Evangelio:     Lucas 17,11-19

«¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?»


     Reflexión

Oh Señor, qué ingrato es nuestro amor, estamos tan acostumbrados a pedir y pedir, a que todo nos venga dado, que no caemos en la cuenta que todo es porque Tú lo quieres para nosotros, somos poco agradecidos, es verdad, y muchas veces es porque al sabernos hijos, creemos que nos lo merecemos, eso también nos pasa con nuestros padres. Señor, que sepamos ser agradecidos a cada regalo que nos vas haciendo, sobre todo al regalo de la vida, y que esta sirva para #hospedar a los que aún no se han encontrado contigo.

Norka C. Risso Espinoza

domingo, 2 de octubre de 2016

En clave de #hospitalidad: Reflexión para el Domingo 27 T. Ordinario Ciclo C

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1ª lectura:      Habacuc 1,2-3;2,2-4
«El justo vivirá por su fe»
Salmo:            «Ojalá escuchéis la voz del Señor: No endurezcáis vuestro corazón»
2ª lectura:     2 Timoteo 1,6-8.13-14
«No tengas miedo de dar la cara por nuestro Señor»
Evangelio:     Lucas 17,5-10
«¡Si tuvierais fe…!»

     Reflexión
Intentamos hacer lo que teníamos que hacer, pero no siempre lo conseguimos porque nuestras fuerzas se tambalean, nuestra confianza se desvanece, o porque sólo nos ponemos en la perspectivas del nosotros, y no hemos aprendido a decir ‘siervo tuyo soy’; sí esa debería ser nuestra fe, ponernos en sus manos y dejarle hacer a Él en nosotros. ¿Señor que quieres que haga? Pues hazlo tú en mí, yo solo soy instrumento de tu amor. ¡Señor auméntanos la fe para ser instrumento de tu amor, para ser #hospitalarios con los hermanos!

Norka C. Risso Espinoza

viernes, 23 de septiembre de 2016

Sedación por sufrimiento existencial

Me acabo de enterar que se ha creado un Grupo de Sedación por Sufrimiento Existencial, os aseguro que me parece una pasada, ya que es un tema muy sugestivo...Estoy completamente de acurdo que hay que estar al lado de las personas que sufren, pero me cuestiono si la sedación paliativa es lo más adecuado ante el sufrimiento espiritual (o existencial)... 
Desde luego, cuando en muchos ámbitos estamos aún en la valoración, prevención e incluso en la atención interdisciplinar... del sufrimiento espiritual, esto me parece un salto cualitativo impresionante.... Ya en sí hablar de sufrimiento espiritual me parece un tema controvertido en muchos ámbitos, si además le añadimos sedación resulta, por lo menos, una invitación a la reflexión y al diálogo.... Ánimo con este trabajo, e id publicando para estar informados.
Personalmente espero que me lleguen algunas migajas sobre el trabajo de este equipo, ya que me resulta un tema muy atrayente y super motivador.... os comparto la imagen que he sacado de facebook, si pincháis sobre ella os dirigirá a la página web donde esta la información:

 http://www.ohsjd.es/se-consolida-grupo-provincial-sedacion-sufrimiento-existencial
http://www.ohsjd.es/se-consolida-grupo-provincial-sedacion-sufrimiento-existencial




martes, 13 de septiembre de 2016

Sigue avanzando


Ponte a salvo, no mires atrás ni te detengas para que no perezcas 
(cf. Gn. 19, 17)

Ciertamente en la vida tendremos momentos de felicidad, de dicha; aunque, también momentos de desdicha y desventura, y la forma de seguir avanzando, de no perecer, de escapar de la monotonía que nos abrasa; es no mirar hacia atrás ni detenernos en el camino; la salvación es avanzar entre valles y montañas, y entre esos altibajos encontrar el equilibrio; pienso que es cuestión de ir conociendo nuestras motivaciones, tanto intrínsecas como extrínsecas, e ir aceptándolas, aprendiendo de ellas.

La vida es un continuo peregrinar, si queremos vivir en clave de salvación, no debemos vivir anclados en el pasado, no se trata de estar mirando constantemente hacia atrás, sino mirar el presente, porque vivir mirando el pasado nos paraliza, así le pasó a la mujer de Lot. Siendo conscientes, que nuestra meta, la salvación, tiene algo de sacrificio, de cansancio en la subida, para llegar a la montaña, el lugar de encuentro con Dios.

Norka C. Risso Espinoza

martes, 6 de septiembre de 2016

Lo PRINCIPAL, valores de la persona para el trabajo en equipo

V+P=TE

Considero que lo importante para trabajar en equipo son los valores que tenemos; como sabéis trabajo en la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, y desde luego los 5 valores que destacan como Institución son también imprescindibles en cada uno de los trabajadores, estoy hablando de hospitalidad, calidad, respeto, responsabilidad y espiritualidad; sin embargo, para trabajar en equipo -en cualquier equipo, aunque estoy pensando en equipos interdisciplinares- también se necesitan una serie de habilidades, es decir un talante especial que nos haga ser únicos, no se trata tanto de talendo, que también, sino sobre todo de lo que yo considero un talante, al que llamo “principal”, que es la suma de varias habilidades que debemos tener como personas:




Pensamiento crítico
Responsabilidad profesional
Integridad
Naturalidad
Calidez
Idiosincrasia
Puntualidad
Actitud positiva
Liderazgo


Por tanto:   

Trabajo en equipo


TE = V (OHSJD) + P (En cada persona)

Trabajo en equipo = valores de la OHSJD + lo principal en cada persona, sus valores

Norka C. Risso Espinoza