miércoles, 4 de julio de 2012

Y caminó con ellos: oración del enfermo / oración por los enfermos


Constantemente estoy utilizando oraciones ya sea de diferentes webs, de libros, de revistas, de las que envían los amigos,… y alguna que me atrevo a compartir; pues a partir de ahora empezaré a colgarlas por aquí, no siempre conozco los autores, es lo malo, pero si alguno de vosotros sabe quién es el autor y no lo he puesto, escribidme y lo pondré inmediatamente.

Hoy quiero compartir dos oraciones que son muy conocidas, la oración del enfermo y la oración por lo enfermos; son importantes para mí, porque desde octubre de 2010 que dirijo el programa ‘Y caminó con ellos’, dentro de la sección ‘Me visitaste’ en Radio María (http://www.radiomaria.es/programa.aspx?id=eb774a4e-34fd-48da-b9dc-559ce2e83178), las utilizo para terminar cada programa, eso sí un pelín adaptadas para nuestros radio-oyentes:


Oración del enfermo

Hoy, Señor,
cuando más me pesa la enfermedad,
cuando la vida acelera su ritmo
y mi caminar se hace lento,
me dirijo a ti confiado.
Necesito encontrar tu apoyo,
sentir la presencia discreta de tu amor
en tantas personas que se acercan,
me ayudan y consuelan,
que acompañan mis pasos inciertos,
y me empujan a la esperanza.
Gracias, Señor,
por todos los que se acercan a mi vida.
Mis dudas y silencios,
mis miedos y mis lágrimas,
se han transformado en madurez,
adoración, confianza y plegaría.
Bendícelos, Señor, con tu amor.
Amén


Oración por los enfermos

Señor,
te encomendamos a todos los que sufren,
a los enfermos que nos están escuchando en Radio María.
Hemos oído su queja y su dolor;
sus silencios, su soledad, sus lágrimas…
nos enmudecen, nos duelen…,
pero en ti ponemos la esperanza.
Su lucha por la vida, o su desesperación,
nos impulsan a reflexionar,
a descubrir el corazón de la vida…,
la necesidad de amar y ser amados.
Haz, Señor,
que, guiados por tu Espíritu,
nos pongamos en su camino
y, acompañando su vida,
encontremos, juntos, paz y serenidad.
Amén


Abrir la puerta de la fe


Desde el 11 de octubre de 2012, al 24 de noviembre de 2013, el Papa Benedicto XVI nos invita a reflexionar y redescubrir la fe, convocándonos a través de ‘La puerta de la fe’ (porta fidei) a vivir el ‘AÑO DE LA FE.

Como vemos en la imagen, la puerta de la fe está siempre abierta y quien se atreve a cruzar el umbral se llena de alegría y entusiasmo; sólo se necesita, para el camino, que nos alimentemos con la Palabra de Dios y con el Pan de la vida, como nos dice Benedicto XVI en porta fidei.

Este tiempo será propicio para que cada uno desde nuestra propia realidad y desde la comunión eclesial nos paremos para volver a descubrir el camino de la fe y poder resaltar el entusiasmo renovado del encuentro con Cristo.

El Año de la Fe se propone, ante todo, sostener la fe de tantos creyentes que, en medio de la fatiga cotidiana, no cesan de confiar, con convicción y valentía, su existencia al Señor Jesús. Su testimonio, que no es noticia es el que permite a la Iglesia presentarse al mundo de hoy, como en pasado, con la fuerza de la fe y con el entusiasmo de los sencillos”, como nos dijo el arzobispo Fisichella.

Pero, antes de seguir avanzando en este proyecto, lo primero que debemos tener claro es qué es la fe; ya que, durante todo el curso, la fe será el eje transversal de nuestra dinámica.

Decía J. H. Newman que la fe es según su naturaleza la aceptación de una verdad que nuestra razón no puede alcanzar; sencillamente y necesariamente en función de un testimonio.

Vamos a intentar aterrizar; en el catecismo joven de la Iglesia católica, se define la fe como: saber y confiar. Tiene siete rasgos:

  1. La fe es un puro don de Dios, que recibimos, si lo pedimos ardientemente.

  1. La fe es la fuerza sobrenatural que nos es necesaria para obtener la salvación.

  1. La fe exige la voluntad libre y el entendimiento lúcido del hombre cuando acepta la invitación divina.

  1. La fe es absolutamente cierta, porque tiene la garantía de Jesús.

  1. La fe incompleta mientras no sea efectiva en el amor.

  1. la fe aumenta si escuchamos con más atención la voz de Dios y mediante la oración estamos en un intercambio vivo con él.

  1. la fe nos permite ya ahora gustar por adelantado la alegría del cielo.

Muchos dicen que creer les parece poco, que quieren saber. Pero la palabra «creer» tiene dos significados diferentes: cuando un paracaidista pregunta al empleado del aeropuerto: «¿Está bien preparado el paracaídas?», y aquél le responde, indiferente: «Creo que sí», no será suficiente para él; esto quiere saberlo seguro. Pero si ha pedido a un amigo que le prepare el paracaídas, éste le contestará a misma pregunta: «Sí, lo he hecho personalmente. ¡Puedes confiar en mí!». Y el paracaidista replicará: «Te creo». Esta fe es mucho más que saber: es certeza. Y ésta es la fe que hizo que los mártires perseveraran hasta la muerte, ésta es la fe que aún hoy mantiene en pie a los cristianos perseguidos. Una fe que afecta a todo el hombre.

Al comienzo del acto de fe hay con frecuencia una conmoción o una inquietud. El hombre experimenta que el mundo visible y el transcurso normal de las cosas no pueden ser todo. Se siente tocado por un misterio. Sigue las pistas que le señalan la existencia de Dios y paulatinamente logra la confianza de dirigirse a Dios y finalmente de adherirse a él libremente. En el evangelio de san Juan leemos: «A Dios nadie le ha visto jamás: Dios unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer» (Jn 1, 18). Por eso debemos creer en Jesús, el Hijo de Dios, si queremos saber qué nos quiere comunica Dios. Por eso creer es acoger a Jesús y jugarse toda la vida por él.


*  Esta imagen y muchas otras imágenes de Fano, ideales para la pastoral: http://www.diocesismalaga.es/index.php?mod=imagenes, también podéis encontrarlo en facebook
*      La presentación del año de la fe: http://www.news.va/es/news/presentacion-del-ano-de-la-fe 



sábado, 2 de junio de 2012

Material

En este enlace https://es.scribd.com/pastoralsanitaria puedes encontrar y descargarte diferente material sobre Pastoral, Bioética y Cuidados Paliativos.
Espero que sea de tu interés

miércoles, 2 de mayo de 2012

ESTÁS EN MI CORAZÓN

Estás en mí corazón es la tercera obra de Anji Carmelo, cuya temática es el duelo, en la cual quiere acompañar, aliviar y apoyar a quien ha perdido un ser querido. Separa los temas en estaciones del año, no para ser aplicadas según el calendario oficial, sino según el calendario interno, que es el único que vale en este tránsito que nos lleva desde el duro invierno de la pérdida hasta el liberador encuentro en este otro invierno. Invierno del reencuentro que tardará todo un ciclo vital para hacer su aparición, pero que nos regala con la recompensa de haber sufrido el insufrible y haber sobrevivido la muerte.

Este libro nos demuestra, a lo largo de sus 154 páginas, que el duelo no sólo es necesario, sino que además es muy natural.

Contenido del libro:
  • Estás en mi corazón
  • Introducción a las cuatro estaciones
  • Invierno
    • Total pérdida
    • El vacío y la soledad
    • No tenemos que resignarnos
    • ¿Por qué?
    • ¿De cuántas cosas nos culpamos?
    • Tiempo y reparación
    • Reponiendo el sol en invierno
    • Dejando el invierno atrás: Perdón
  • Primavera
    • Somos lo que creemos
    • Sentir sin tenerlo aquí
    • Construyo mi vida desde el amor
    • ¿Para qué?
  • El verano
    • Momento de dificultad
    • Síndrome de abstinencia
    • Recaída
    • El miedo y su papel en el duelo
    • El entorno y su influencia
    • ¿Tiempo de vacaciones?
  • Otoño
    • Dejando atrás el daño
    • Esa otra soledad
    • ¿Hasta cuando el duelo?
    • Antes y después
    • La luz y el invierno
  • Estás en mi corazón
  • Navidad
    • La primera Navidad
    • Navidad en primavera
    • Navidad en verano
    • Navidad en otoño
    • Mi Navidad
  • Volviendo a casa
La rosa, símbolo del corazón, representa este lugar sagrado en nuestro interior que el dolor de la pérdida deja al rojo vivo, cuando nuestro ser querido se va de nuestro lado. También representa la vitalidad del amor que, en algún momento del duelo, permito que podamos albergar a esta persona tan querida y llevarla siempre con nosotros…en nuestro corazón.

¡Rojo de dolor, rojo de Amor,
sólo un suspiro los separa!

miércoles, 18 de abril de 2012

Dignidad



Qué es la dignidad del ser humano
sino sentir el abrazo del amado
la caricia en la fragilidad
el sustento en el cansancio.

Dejarse mirar cara a cara
sin perder la mismidad humana,
dejarse arrebatar de amor
y creerse que uno se está dando.


Cómo traiciona el corazón
cuando la libertad supera a la gracia,
cómo traiciona el corazón
cuando no es uno mismo el que está amando.

Qué difícil es dejarse amar
a pesar de la propia fragilidad,
qué difícil es dejarse salvar
cuando la dignidad no es pura gracia.

Norka C. Risso Espinoza

lunes, 6 de febrero de 2012

La enfermedad puede ser un momento que restaura

¡Queridos hermanos y hermanas!

El Evangelio de este domingo nos presenta a Jesús que cura a los enfermos: primero a la suegra de Simón Pedro, que estaba en cama con fiebre, y Él, tomándola de la mano, la sanó y la levantó; y luego a todos los enfermos en Cafarnaún, probados en el cuerpo, en la mente y en el espíritu; Él "curó a muchos ... y expulsó muchos demonios" (Mc 1,34). Los cuatro evangelistas coinciden en testimoniar que la liberación de enfermedades y padecimientos de cualquier tipo, constituían, junto con la predicación, la principal actividad de Jesús en su vida pública. De hecho, las enfermedades son un signo de la acción del mal en el mundo y en el hombre, mientras que las curaciones demuestran que el Reino de Dios --y Dios mismo--, está cerca. Jesucristo vino para vencer el mal desde la raíz, y las curaciones son un anticipo de su victoria, obtenida con su muerte y resurrección.

Un día Jesús dijo: "No necesitan médico los que están fuertes, sino los que están mal" (Mc. 2,17). En aquella ocasión se refería a los pecadores, que Él había venido a llamar y a salvar. Sigue siendo cierto que la enfermedad es una condición típicamente humana, en la cual experimentamos realmente que no somos autosuficientes, sino que necesitamos de los demás. En este sentido podríamos decir, de modo paradójico, que la enfermedad puede ser un momento que restaura, en el cual experimentar la atención de los otros y ¡prestar atención a los otros! Sin embargo, esta será siempre una prueba, que puede llegar a ser larga y difícil. Cuando la curación no llega y el sufrimiento se alarga, podemos permanecer como abrumados, aislados, y entonces nuestra vida se deprime y se deshumaniza. ¿Cómo debemos reaccionar ante este ataque del mal? Por supuesto que con la cura apropiada --la medicina en las últimas décadas ha dado grandes pasos, y estamos agradecidos--, pero la Palabra de Dios nos enseña que hay una actitud determinante y de fondo para hacer frente a la enfermedad, y es la fe en Dios, en su bondad. Lo repite siempre Jesús a la gente que sana: Tu fe te ha salvado (cf. Mc 5,34.36). Incluso de frente a la muerte, la fe puede hacer posible lo que es humanamente imposible. ¿Pero fe en qué? En el amor de Dios. He aquí la respuesta verdadera, que derrota radicalmente al mal. Así como Jesús se enfrentó al Maligno con la fuerza del amor que viene del Padre, así nosotros podemos afrontar y vencer la prueba de la enfermedad, teniendo nuestro corazón inmerso en el amor de Dios. Todos conocemos personas que han soportado terribles sufrimientos, debido a que Dios les daba una profunda serenidad. Pienso en el reciente ejemplo de la beata Chiara Badano, segada en la flor de la juventud de un mal sin remedio: cuantos iban a visitarla, ¡recibían de ella luz y confianza! Pero en la enfermedad, todos necesitamos del calor humano: para consolar a una persona enferma, más que palabras, cuenta la cercanía serena y sincera.

Queridos amigos, este próximo sábado 11 de febrero, fiesta de Nuestra Señora de Lourdes, se celebra la Jornada Mundial del Enfermo. Hagamos también como la gente en tiempos de Jesús: presentémosle espiritualmente a todos los enfermos, confiando en que Él quiere y puede curarlos. E invoquemos la intercesión de Nuestra Señora, en especial por las situaciones de mayor sufrimiento y abandono. María, Salud de los enfermos, ¡ruega por nosotros!


Benedicto XVI
Palabras del papa en el rezo del Ángelus del 05-02-12

lunes, 30 de enero de 2012

ENSEÑANOS CON AUTORIDAD Y CARIDAD A UTILIZAR NUESTROS SENTIDOS

Enséñanos con autoridad y caridad

a ACARICIAR las aristas de la vida, a tocar la vulnerabilidad,
a achuchar la fragilidad, a besar la enfermedad;
para llegar a lo verdaderamente valioso: al interior,
allí donde se cobija el amor, que parece que se esconde
bajo esas capas de imperfección, de torpeza, de desacierto.


Enséñanos con autoridad y caridad
a ESCUCHAR tu voluntad
y a ponerla en práctica en nuestra vida,
entre los nuestros: nuestros amigos y desconocidos,
entre todos aquellos que son nuestros hermanos;
por los que podemos decir cada día
lo que Tú nos has enseñado,
un Padre Nuestro que surge de dentro,
que remueve entrañas y que clama al cielo.


Enséñanos con autoridad y caridad
a SABOREAR los manjares que nos ofreces,
a sentarnos en las dos mesas
y deleitarnos con tu Palabra y con tu Cuerpo
a degustar los sentimientos, que no son buenos ni malos,
a probar tus dones naturales,
que percibimos desde que nos levantamos,
a catar los valores y los bucles de la humanidad.


Enséñanos con autoridad y caridad
a OLER tu presencia allí donde aparentemente huele a ruina,
donde las lágrimas empiezan a estancarse
porque no permitimos que fluyan con espontaneidad,
donde la enfermedad da paso a la angustia, al miedo, a la ansiedad;
a oler la fragancia de la psicobiografía humana
y no quedarnos con los perfumes penetrantes
que enmascaran tantos dulces aromas,
a oler el abrazo que da vida.


Enséñanos con autoridad y caridad
a VER tu grandeza en nuestra debilidad
y desde aquí poder darnos en cada uno de tus rincones
ser capaces de llevar un poquito de luz
en lo oscuro de la vida, en lo imperfecto,
y que no se nos note, que se te note.


Norka C. Risso Espinoza

jueves, 12 de enero de 2012

Sedación paliativa

En este enlace (http://www.rtve.es/alacarta/audios/salud-y-vida/salud-vida-cuidados-paliativos/1289544/) podéis escuchar a doctores como Javier Rocafort o Marcos Gómez, que nos hablan de sedación paliativa en una entrevista de Radio5.
Explican en poco tiempo y muy clarito, la diferencia de sedación paliativa con terminos como 'deseo adelantado de muerte' o 'eutanasia', términos que en ocasiones han llevado a la confusión...

domingo, 1 de enero de 2012

GRACIAS, SEÑOR!!!

Me ha llegado esta oración, desconozco el autor, pero la tomo prestada para desearos a todos, mediante este agradecimiento, un Feliz Año 2012



Gracias, Señor:

Por haber llegado al final de este año creyendo, confiando y amándote.
Fueron muchas veces las que animaste mi fe, las que corriste a mi encuentro.
Siempre sentí el calor de tu mano, aún en plena oscuridad.
Gracias, también, por esa otra fe que he conservado.
Gracias por las ayudas, la compañía y la alegría que me han brindado las personas.
Gracias por tantos ojos como me miraron con ternura.
Gracias por tantas manos como se adelantaron a estrechar la mía.
Gracias por tantos labios cuyas palabras y sonrisas me alentaron.
Gracias por tantos oídos que me escucharon.
Gracias, Señor, por tanto como he recibido, que no fueron méritos míos, sino dones tuyos...
Gracias por el mérito que me estimuló.
Por la salud que me sostuvo, por el trabajo que desempeñé, y por el descanso de que disfruté.
Gracias por aquel fracaso y aquella desilusión.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Acudir al desierto

Ups!! Acudir al desierto…, surge temor, no es fácil, si la mayoría de las veces intento huir de esa aridez, porque la desnudez, la vulnerabilidad, duelen; y ahora se me invitas a acudir … y descubrir que también en el desierto hay positividad, despojarme de lo superfluo, hay silencio, soledad para encontrarme contigo. Tan afanada en querer huir del desierto, ¡qué pocas veces te he dado oportunidad en mis desiertos! Las veces que he llegado al desierto han sido porque no he encontrado otro camino, y no he sabido encontrar la gracia en estos momentos, lo he vivido con resignación pero con las ganas de cruzar cuanto antes al otro lado del río; y ahora, descubrir la paradoja de sentarme para escucharte, para ver, oír y mirar, para ver a tantos en la misma situación, con la necesidad de ser “bautizados”.


Escuchar a Juan que viene con un mensaje que también va dirigido para mí, ¿cuáles son los montes que hay que abajar, y los valles que hay que elevar? Probablemente abajar el orgullo del ‘yo sola puedo’ y elevar los valles del amor para con el prójimo, con la familia, con los amigos, con la gente que está a mi alrededor.

Palabras dirigidas a mí, que me invitan a cambiar y me dicen ¡prepárate!; y volver, y a solas contigo Señor, seguir con mis miedos:

«Señor, agotada del camino vuelvo a ti
noche tras noche, día tras día,
pero vuelvo con las manos vacías, desnuda,
y con el alma cargada de tantas emociones, sí, emociones,
positivas y negativas, pero emociones…
Desconozco qué estoy haciendo de mí,
desconozco que estás haciendo conmigo,
sólo se escuchar y acoger, compartiendo tu amor.
Dios mío, hay tanto sufrimiento,
hay tanto miedo, tanta soledad,
estamos en un mundo que necesita AMOR.
Y sigo buscando respuestas,
¿por qué me has mirado? ¿qué deseas de mí? ¿cuál es mi misión?
 me siento tan inútil, tan diferente, tan rara,
y sólo puedo acoger a esos mis hermanos y agradecerles
porque me regalan el don de su vida
una vida difícil, complicada, pero un don.
Necesito respirar pausadamente,
calmar mi interior acelerado,
abrirte el corazón y depositar en ti todo lo que me han donado,
pero nada es mío, mis manos siguen vacías
¿por qué depositan en mí sus pequeños tesoros?
surge el miedo, el yo no puedo,
y Tú me extiendes tu mano,
de mí sólo brotan dos palabras gracias y hágase».

Aunque muchas veces no comprenda, seguir pidiendo un corazón nuevo e ir sin prisas.


Norka C. Risso Espinoza

sábado, 29 de octubre de 2011

EL ARTE DE LA ORACIÓN


En este pequeño y enjundioso libro, dos puntos significativos llaman la atención desde el principio: el entender el orar como un arte y la enseñanza ineludible de la Biblia en relación a la oración.

Y es que orar es un arte. Y por ello, nos dice el autor, es algo que se aprende. La necesidad de orar, la posibilidad de orar, el perfeccionamiento de todo ser humano mediante la oración, son dones que lleva consigo cada uno desde su nacimiento. Constituye, además, una finalidad que nos define a todos incluso en nuestro aspecto corporal. Y sin embargo no debe extrañarnos que orar nos resulte costoso. Y hemos de tener claro que esta vocación no se logra en solitario. La capacidad real no se alcanza sin esfuerzo y ejercitación; y como cualquier práctica, necesitamos de la guía de personas que sean más experimentadas que nosotros. Puntos importantes pues todos ellos que hemos de tener en cuenta.

Y la Biblia nos enseña a orar. Lo hace discretamente. Pero lo importante es que al enseñarnos a orar, nos enseña a vivir. Porque orar no es un ejercicio al margen de la vida, sino la expresión última y más profunda de la realidad humana. Nunca es la persona tan plenamente humana como cuando vacía sus manos para la oración. Todo déficit en nuestro orar es un déficit de humanidad.

Una vez más la Biblia se convierte en escuela privilegiada de oración. Quien recorre como discípulo sus páginas aprende el camino que han transitado y los métodos que han seguido numerosos creyentes a lo largo de la historia.

Contenido del libro:

     1. Señor, ¡enséñanos a orar!
     2. Invitación a la confianza
     3. Orar en nombre de Jesús
     4. No sabemos orar como es debido
     5. No seáis como los hipócritas
     6. Os lo repito, no seáis como los hipócritas
     7. No seáis como los paganos
     8. Insisto, no seáis como los paganos
     9. Sed agradecidos en todo
   10. Pedir por otros
   11. Orar por los enfermos
   12. La oración no escuchada
   13. Oración y santificación
   14. Orar en común
   15. Orar constantemente
   16. Adorar a Dios en espíritu y en verdad

Puede resultar interesante el capítulo 11, ‘orar por los enfermos’ que comienza precisamente con la lectura bíblica que utilizamos en la unción de los enfermos.

Como advertencias finales, tengamos en cuenta que este libro requiere ser leído pausadamente. Una lectura apresurada puede resultar indigesta. Cualquier persona medianamente formada será capaz de captar al vuelo muchas de las ideas que van apareciendo a lo largo del libro; sin embargo pueden pasar años hasta que el contenido haya madurado en una experiencia vital. Esto no puede desanimarnos.

REINHARD DEICHGRÄBER
EL ARTE DE LA ORACIÓN
La Biblia enseña a orar
Ediciones Sígueme, Salamanca 2008

domingo, 23 de octubre de 2011

Cómo no fiarme de ti.

   Cómo no fiarme de Ti,
   si con amor sin límites me amas,
   si a mi lado siempre estás,
   incluso cuando te doy la espalda.

   Me atraes día a día
   con misericordia infinita
   que si una mirada,
   que si una palabra,
   que si un mendrugo de pan
   o unas gotas de agua.

Y el calor empieza a inundarme,
no se nota; pero Tú lo sabes,
los colores sonrojan mi cara;
y el saberte y sentirte cerca
hace que la adrenalina se dispare
¿es que estaré enamorada?

Qué te pasa me preguntan
-nada, no pasa nada-
sonrío anonadada
porque sé que a mi lado estás,
en el pobre, en el enfermo,
en el que necesita paz:
-nada, no pasa nada-.

Cómo no fiarme de Ti,
si alojado en nuestros corazones estás.

 
Norka C. Risso Espinoza




Señor, perdóname...

Señor, perdóname, por mi falta de caridad,
me has concedido unos dones
y yo me los he apropiado,
míos, sólo míos, y me olvido de multiplicarlos.

Señor, perdóname, por agachar la cabeza
cuando tengo que dar la cara por tus predilectos
cuando veo que los están aniquilando
cuando escucho sus lamentos y no hago nada para remediarlo.

Señor, perdóname, porque parece, que tanto amar me harta,
para qué, me pregunto, si es más fácil estar de paso,
y no me percato, que el amor libera,
me hace salir de mí, para darme a mis hermanos.

Señor, perdóname, por mis desánimos y cansancios,
parece que el mal va venciendo, que todo va al revés
y no caigo en la cuenta, que Tú eres nuestro Redentor,
y que al final, hay que decir «feliz la culpa» como en El Exultet.

Norka C. Risso Espinoza



sábado, 22 de octubre de 2011

ORANDO CON «LA RESURRECCIÓN DE LÁZARO» (Jn. 11,1-44)

Señor Jesús, normalmente nos pasa como a Tomás, «si no veo, no creo», parece que constantemente estamos necesitando pruebas…; sin embargo, en esta ocasión, Juan no nos quiere narrar tanto esos signos externos, como los internos, de hecho deja el gran milagro para el final, y empieza narrándonos los pequeños milagros de la vida, la fragilidad del ser humano ante el sufrimiento de los otros, ante el sufrimiento de la humanidad.

Jesús, esa es la ventaja de degustar el Evangelio de Juan, es tan minucioso, tan detallista, que no se olvida de los pequeños-grandes detalles, y así es como, en esta ocasión, podemos verte por dentro, podemos sentirte,… podemos ver cómo te conmueves, cómo te turbas y derramas lágrimas, al igual que cualquier otro hombre, ante la realidad de las miserias humanas, y más si se trata de un ser querido.


Me imagino que conmoverte, turbarte, y derramar lágrimas también te pasó con tu padre José; pero, en este caso, se trata de Lázaro, aunque en realidad, a ti lo que parece que te conmueve es el sufrimiento de María, tu amiga, y ver cómo lloraban los que la acompañan.

Sí, Jesús, lo que nos conmueve y nos turba es el sufrimiento; y ante el sufrimiento parece que se dan dos realidades: unos diremos «Mirad cómo le quería» y agradeceremos tu presencia, tu compañía, sentirte al lado, o saberte cargándonos en ese momento porque nosotros no tenemos fuerzas ni para aguantarnos en pie; otros, en cambio, los que no te conocen, sólo han oído hablar de ti y de tus hazañas, pero no te conocen, te reprocharán «Este que abrió los ojos del ciego, ¿no podía haber hecho que este no muriera?».

Para unos serás como una especie de ‘herramienta’ para seguir adelante desde la fe, y como el salmista podrán decirte «sé la roca de refugio, alcázar donde me salve; pues tú eres mi peña y mi alcázar, por tu nombre me guías y diriges»; para otros, serás aquel a quien poder reprochar y culpar, y motivo para alejarse de ti, porque no te han escuchado, porque no han creído. Cómo nos cuesta entender tu palabras: «si crees, verás la gloria de Dios».

Gracias, Señor, porque transformas vidas, gracias por tu acción milagrosa, que consiste en estar en contacto con las miserias humanas, y en generar actitudes de fe.



Norka C. Risso Espinoza

viernes, 21 de octubre de 2011

Virtudes capitales, hacia una vida humana plena

La vida moral incluye bastante más que las obligaciones, las prohibiciones y los pecados. Hacen falta virtudes, aceptación interna de los grandes valores e ideales morales, y sensibilidad para captar los valores que están en juego en las diferentes situaciones de la vida. Y es que si se pierde la noción de virtud, de la misma manera se pierde también el sentido de pecado. Estas páginas quieren ayudarnos a llamar al bien (y al mal) por su nombre, a conocerlo y reconocerlo, pero, sobre todo, a recordar los ingredientes fundamentales sin los cuales resulta imposible una vida humana plena y de calidad.

Este Pliego se iba a titular Pecados capitales. Pero eso significaba centrar nuestra atención en el pecado y, por ello, presentar una moral negativa, cuando lo importante es hablar de salvación, de realización y felicidad humana, de orientación positiva hacia el bien, de tal manera que nuestras palabras sirvan de estímulo, orientación y renovación de la vida personal y comunitaria.

Como escribió Häring, “el pecado no puede ser ni la primera ni la última palabra. La primera palabra es siempre la creación de Dios en bondad, su designio original y todo lo que a través de su gracia se hizo y está presente en el mundo (…). En realidad, toda nuestra presentación del pecado tendrá sentido si comunicamos la buena nueva: la conversión es posible; Cristo nos ha liberado”.

Reflexionar y predicar sobre moral no puede significar sin más lanzar anatemas sobre nuestros contemporáneos: si así fuera, perderíamos la oportunidad y hasta el derecho de ofrecer la salvación al mundo –que a nosotros ha sido ofrecida y encargada– y de intervenir proféticamente en la marcha de la historia. Vosotros sois la sal de la tierra (…). Vosotros sois la luz del mundo, nos dice Cristo (Mt 5, 13-14). La gente espiritual y ética contagia silenciosamente a los demás…

Este Pliego pretende, sencillamente, recordar los ingredientes fundamentales sin los cuales resulta imposible a todas luces una vida humana plena y de calidad. En el tema de las virtudes, ética y espiritualidad, filosofía y religión, se encuentran y fecundan recíprocamente. ¿Ya no somos capaces de llamar al bien por su nombre, de conocerlo y reconocerlo? Y, viceversa, ¿no somos capaces ya de llamar al mal por su nombre, de conocerlo y reconocerlo? Negar el mal es una forma infantil y narcisista de creernos buenos, pero actuando así nos negamos la posibilidad de conversión y, con ello, la salud, la salvación.

La cuestión es que, si se pierde la noción de virtud, de la misma manera se pierde también el sentido de pecado. Es verdad que en tiempos pretéritos (no tan lejanos, me temo) pudo haber un exceso de focalización de la predicación y de la acción catequética en el tema del pecado; del mismo modo, pienso que en estos momentos –por esa extraña ley del péndulo– existe un insuficiente tratamiento de esta cuestión en esos mismos ámbitos: como siempre, en el término medio encontramos el escenario, y a esa noble tarea quieren ayudar estas sencillas reflexiones.


Recuperar una ética de las virtudes

“¿No vive el hombre contemporáneo bajo la amenaza de un eclipse de la conciencia, de una deformación de la conciencia, de un entorpecimiento o de una anestesia de la conciencia?”, se preguntaba Juan Pablo II en el núm. 18 de su exhortación apostólica postsinodal Reconciliación y penitencia (1984). Ahí mismo afirmaba el Papa: “Restablecer el sentido justo del pecado es la primera manera de afrontar la grave crisis espiritual que afecta al hombre de nuestro tiempo”. Se han cumplido 26 años de estas palabras, y no han perdido un ápice de su actualidad y urgencia pastoral.

Hacen falta virtudes,
aceptación interna de los grandes valores
e ideales morales,
y sensibilidad para captarlos.

Conviene recordar que la vida moral incluye bastante más que las obligaciones, las prohibiciones y los pecados. Cuando ocurren conflictos éticos, los rasgos del carácter de las personas que tienen que adoptar decisiones no son menos importantes que las obligaciones expresadas en principios y reglas.

Hacen falta virtudes, aceptación interna de los grandes valores e ideales morales, y sensibilidad para captar los valores que están en juego en las diferentes situaciones de la vida. Además de conocimiento, habilidades prácticas y buena voluntad, hacen falta unas ciertas condiciones de actitud y carácter. Aquí es donde se suelen estrellar en la actualidad buena parte de los programas formativos. Y es que la virtud es una palabra poco apreciada en nuestros días.


Virtudes capitales

La perfección moral solo se consigue cuando la coherencia entre ideas y actos ha llegado a ser tan profunda y prolongada que los modos de obrar se han convertido en una especie de segunda naturaleza, en hábitos virtuosos que se ponen en práctica sin gran esfuerzo y hasta con placer.

De la misma manera que se dice que son pecados capitales porque de ellos brotan otros, llamamos a estas siete virtudes “capitales” porque ellas son el cimiento de toda la vida moral. Y así como sabemos de memoria cuáles son los siete sacramentos, los siete dones del Espíritu Santo y las 14 obras de misericordia (siete espirituales y siete corporales), también deberíamos saber las siete virtudes capitales y sus respectivos siete pecados capitales.

Estas cuestiones hay que saberlas de memoria porque, en caso contrario, difícilmente van a servir de orientación en el camino de la vida; y tampoco servirán de espejo en el que mirarse para apreciar en qué se ha fallado, inspirar nuestro arrepentimiento y facilitar una saludable recepción del sacramento de la reconciliación (¡cuántas personas se sienten pecadoras y quieren confesarse pero no saben bien cómo realizar su examen de conciencia!).

En los tiempos que corren, también hace falta subrayar que no hay ninguna solución rápida ni ninguna opción por un modo de vida ético y espiritual listo para ser consumido: hace falta ponerse a ello con seriedad y buena disposición, hace falta entrenamiento constante. “Con ellas [las virtudes] sucede lo que con todas las demás artes; porque en las cosas que no se pueden hacer sino después de haberlas aprendido no las aprendemos sino practicándolas; y así, uno se hace arquitecto construyendo; se hace músico componiendo música. De igual modo se hace uno justo practicando la justicia; sabio, cultivando la sabiduría; valiente, ejercitando el valor”.

No hay ninguna solución rápida
ni ninguna opción
por un modo de vida ético y espiritual
listo para ser consumido.

Por desgracia, la mayoría de nosotros llevamos una vida tan atareada que rara vez nos tomamos tiempo para reflexionar sobre la riqueza de esta tradición y darnos cuenta de que el de las virtudes capitales es uno de los mejores itinerarios de vida que podemos encontrar y ofrecer.

Las siete virtudes capitales son: humildad, generosidad, castidad, paciencia, templanza, caridad y diligencia.


JOSÉ RAMÓN AMOR PAN, doctor en Teología Moral
Publicado el 21.10.2011
En el nº 2.773 de Vida Nueva.

sábado, 15 de octubre de 2011

A ESO...


A eso de caer y volver a levantarse,
de fracasar y volver a comenzar,
de seguir un camino y tener que volver atrás,
de encontrar el dolor y tener que afrontarlo.
A eso…, no le llames adversidad, llámale;
“Sabiduría”

A eso de sentir la mano de Dios y saberte impotente,
de fijarte una meta y tener que seguir otra,
de huir de una prueba y tener que encararla,
de planear un vuelo y tener que recortarlo,
de tener y no saber, de avanzar y nunca llegar.
A eso…, no le llames castigo, llámale;
“Enseñanza”

A eso de pasar juntos días radiantes, días felices
y días tristes, días de soledad y días de compañía.
A eso…, no le llames rutina, llámale;
“Experiencia”

A eso de que estés pasando por momentos de prueba
y que tu alma irradie deseos de vida y tu corazón ame…
A eso…, no le llames casualidad o accidente, llámale;
“Voluntad Divina”

A eso, de que tus ojos estén leyendo este mensaje,
que te sientas escuchado y especial…
A eso…, no le llames interés o química, llámale;
“Amor”


José Luis Prieto en “Reflexiones para el Alma” Tomo I.

domingo, 25 de septiembre de 2011

No pares, sigue tocando

Una madre, deseando animar a su hijo a mejorar su desenvolvimiento al piano, compró boletos para un concierto de Paderewski. Cuando llegó la noche, hallaron sus asientos cercanos al frente del salón de conciertos y pudieron apreciar el majestuoso piano de marca Steinway esperando en escena.
Pronto, la madre halló a una amiga con quien conversar y el niño se escurrió. Cuando llegaron las ocho de la noche, se apagaron las luces, la audiencia hizo silencio y sólo entonces notaron al niño sentado en el banco del piano tocando “Estrellita”.


Su madre tragó en seco pero antes de que pudiera retirar a su hijo, apareció el maestro en escena y rápidamente se dirigió al piano. “No pares, continúa tocando”, le susurró al niño. Inclinándose, Paderewski estiró su mano izquierda y comenzó a tocar la parte del bajo.

Pronto su brazo derecho se estiraba del lado contrario, rodeando al pequeño, para agregar un “obbligato” corrido.

Juntos, el viejo maestro y el pequeño novato mantuvieron a la multitud embobada.
En nuestras vidas, tan poco pulidas como puedan parecernos, es el Maestro quien nos rodea y susurra en nuestro oído, una y otra vez: “No pares, sigue tocando”. Y mientras lo hacemos, Él aumenta y suplementa hasta crear una obra de sorprendente belleza.

Darrel L. Anderson

sábado, 10 de septiembre de 2011

Dialogos con mi conciencia


'Dialogos con mi conciencia', es un video que he encontrado en youtube, me parece interesante por su sencillez en compartir su reflexión para los momentos de duelo, de cualquier tipo de pérdidas.

sábado, 27 de agosto de 2011

No abandones la obra de tus manos

El Señor completará su plan sobre mí.
Tu lealtad, Señor, es eterna;
no abandones la obra de tus manos (Salmo 138).

Estas palabras me consuelan mucho
en estos momentos, Señor.
«El Señor completará su plan sobre mí».
Sé que tienes un plan sobre mí,
sé que has comenzado tu obra en mí
y sé que tú llevas a cabo todo lo que comienzas.
Por eso estoy tranquilo.
Estoy en buenas manos. La obra está en marcha.
No me quedaré a medio camino.
Estoy cierto que me llevarás hasta el final.
Gracias, Señor…
Tú me diste los deseos;
dame ahora la realización d esos deseos.
Tú me invitaste a asumir compromisos;
dame ahora la fuerza para cumplirlos.
Tú me inspiraste a emprender mi camino hacia ti;
Dame ahora la perseverancia de llegar…

Estoy a mitad de camino
y siento las dificultades,
la duda y la fatiga.
Por eso, siento hoy un gran consuelo
Al saber que tú estás firme
En tu compromiso, en tu promesa.
«El Señor completará su plan sobre mí».
Esto me da esperanza, cuando fallen mis fuerzas,
y valor, cuando vacile mi fe.
Yo podré fallar, pero tú no.
Tú te has comprometido conmigo,
y vas a cumplir tu compromiso,
hasta el final…

¡Señor, no abandones
la obra de tus manos!

Autor: Carlos G. Vallés

miércoles, 24 de agosto de 2011

Integrando la Espiritualidad en la Psicología

‘Integrando la Espiritualidad en la Psicología’ es el título de un libro que recoge las ponencias del primer congreso realizado desde la Cátedra Edith Stein de la Universidad de la Mística de Ávila, se recogen diversas propuestas para tender puentes entre ambas disciplinas, sobre todo, para integrar la dimensión espiritual en la Psicología, para humanizarla, enriquecerla, revivirla, etc. Dichos enfoques son propuestos por autores desde disciplinas y ámbitos de conocimiento diferentes que han expuesto sus planteamientos para ayudarnos a reflexionar y crecer, con la propuesta de integrar humanamente psique con espíritu.

Psicología y espiritualidad pertenecen, para muchos, a ámbitos de conocimiento muy distintos, e incluso contrapuestos. Desde le mundo de la Psicología se mira, con frecuencia con recelo, a lo que suene a espiritualidad, por sonar a poco científico y medible. Pues la psicología, en su pretensión de ser ciencia, recela de lo que suene a etéreo y por eso, ciertos enfoques de esta disciplina han llegado a olvidarse de lo que es el alma humana. Por su parte, desde el ámbito de lo espiritual, también hay una cierta desconfianza a lo que suene a psicológico, por el temor de que se evalúe con prejuicios o desde posiciones reduccionistas cualquiera de las experiencias espirituales que podemos vivir los seres humanos.



Quienes saben de Psicología no suelen acercarse a lo espiritual y quienes saben de espiritualidad, desconocen muchos elementos de la Psicología actual y la perciben como lejana y extraña.

Mª Isabel Rodríguez (Dir.)
Con la colaboración de M. Betés del Toro, F. Lucena Marotta y A. Polaino Lorente
Monte Carmelo
CITeS - Universidad de la Mística

martes, 2 de agosto de 2011

CUIDADOS PALIATIVOS, REFLEJO DEL HIJO, COMO SERVICIO

Los Cuidados Paliativos en esta tridimensionalidad, simbolizarían al Hijo de la Trinidad, que en esa relación filial, está dispuesto a servir a los demás, a cuidarlos pero no como una imposición sino como un deber moral; en su misión de servicio, en la entrega total que se da por el otro, por el frágil, en la intervención terapéutica que desde los equipos interdisciplinares se realizan por la persona que se halla próxima a la muerte, incluyendo a la familia, teniendo presente la técnica de un cuidado responsable.
Hablar de cuidados paliativos como reflejo del hijo es mucho más fácil, porque conlleva hablar de servicio, hablar de cuidado, hablar de entrega incluso cuando se está al máximo de cansancio, supone «que se abre un campo inmenso de posibilidades, proporcionando al paciente atención y cuidados profesionales desde la óptica del cuidar y no del curar, es decir, ofreciendo cuidados paliativos» .
El prójimo nos importa por ser quien es, y además porque es un ser vulnerable, «con una patología de tan variada expresividad clínica que no puede reducirse a términos simplistas», por ello el profesional sociosanitaio debe «pararse», «conmoverse», actuando como el Samaritano de la parábola evangélica. «El paciente desahuciado tiene necesidades muy especiales que pueden cubrirse si nos tomamos el tiempo de sentarnos a escuchar y averiguar cuáles son. Lo más importante de esta relación, quizás, es el hecho de darle a entender que estamos dispuestos a compartir algunas de sus preocupaciones» nos decía Kübler-Ross.
El movimiento de los Cuidados Paliativos se inició en el Reino Unido durante los años 60-70 y se expandió al ámbito internacional. En la década de los años 60, fue Cicely Saunders la primera en orientar su trabajo profesional hacia la búsqueda de soluciones específicas para los requerimientos de los pacientes con enfermedad en situación terminal, revolucionando los conceptos de tratamiento de estos pacientes, lo que dio origen a la filosofía y principios de lo que hoy se conoce como Cuidados Paliativos.
En el ámbito de los cuidados paliativos se plantean numerosos problemas éticos, que abarcan desde la denominada “ética del cuidado” hasta los conflictos provocados por las demandas de eutanasia, lo iremos viendo poco a poco.
Diego gracia en su libro ‘Como arqueros al blanco’ , titula uno de los capítulos, concretamente el 20: “Ética de los cuidados paliativos: entre la convicción y la responsabilidad”, creo que esto ya se ha superado y actualmente podemos hablar de la convicción a la responsabilidad, y de cómo se aplican los cuatro principios de la bioética en la práctica de los cuidados paliativos, aunque desde luego, la praxis de los cuidados paliativos se fundamenta en una ética del cuidado, como he dicho antes, más que en una ética principialista.
En marzo de 2000, en un memorable artículo publicado por David Callahan en The New England Journal of Medicine, este defiende que los dos objetivos fundamentales para la medicina del siglo XXI deberían ser:
  • prevenir y curar enfermedades
  • ayudar a los enfermos a morir en paz 
Prevenir y curar enfermedades es lo que se ha intentado hacer a lo largo de la historia desde una buena praxis, pero, el segundo objetivo es dar un paso más, ya que cuando la medicina tradicional ya no puede curar, entonces hay que hacer todo lo posible por aliviar el sufrimiento y ayudar a morir en paz; además Callahan subrayaba, de forma tal vez provocadora, que ambos objetivos son de la misma categoría y de la misma importancia, digo provocadora porque equivalía a poner al mismo nivel la medicina tan técnicamente avanzada con la medicina paliativa, ayudar en el proceso del morir (cuidando) sería tan digno como vencer la muerte (curando).
La Organización Mundial de la Salud (OMS) adoptó, en un documento clave para el desarrollo de los cuidados paliativos publicado en 1990, la definición propuesta por la Asociación Europea de Cuidados Paliativos como el «cuidado total activo de los pacientes cuya enfermedad no responde a tratamiento curativo. El control del dolor y de otros síntomas y de problemas psicológicos, sociales y espirituales es primordial». Destacaba que los cuidados paliativos no debían limitarse a los últimos días de vida, sino aplicarse progresivamente a medida que avanza la enfermedad y en función de las necesidades de pacientes y familias.
Posteriormente, la OMS ha ampliado la definición de cuidados paliativos: «Enfoque que mejora la calidad de vida de pacientes y familias que se enfrentan a los problemas asociados con enfermedades amenazantes para la vida, a través de la prevención y alivio del sufrimiento por medio de la identificación temprana e impecable evaluación y tratamiento del dolor y otros problemas, físicos, psicológicos y espirituales»
La definición se completa con los siguientes principios sobre los cuidados paliativos :
  • Proporcionan alivio del dolor y otros síntomas.
  • Afirman la vida y consideran la muerte como un proceso normal.
  • No intentan ni acelerar ni retrasar la muerte.
  • Integran los aspectos espirituales y psicológicos del cuidado del paciente.
  • Ofrecen un sistema de soporte para ayudar a los pacientes a vivir tan activamente como sea posible hasta la muerte.
  • Ofrecen un sistema de soporte para ayudar a la familia a adaptarse durante la enfermedad del paciente y en el duelo.
  • Utilizan una aproximación de equipo para responder a las necesidades de los pacientes y sus familias, incluyendo soporte emocional en el duelo, cuando esté indicado.
  • Mejoran la calidad de vida y pueden también influenciar positivamente en el curso de la enfermedad.
  • Son aplicables de forma precoz en el curso de la enfermedad, en conjunción con otros tratamientos que pueden prolongar la vida, tales como quimioterapia o radioterapia, e incluyen aquellas investigaciones necesarias para comprender mejor y manejar situaciones clínicas complejas.
Podría resumir expresando que la existencia de los cuidados paliativos es un indicador preciso del respeto por la dignidad.


Norka C. Risso Espinoza

viernes, 3 de junio de 2011

Calor y color

Desde mi fragilidad, desde mi pequeñez,
es desde aquí, desde donde te puedo decir hágase en mí;
y entonces sentirte dentro, dejarme habitar por ti,
todo mi ser se transforma,
y se transmite en calor, en color,
parece que no se aprecia, que no se ve, pero estás.

¿Cómo lo haces? yo no lo sé,
me pregunto y no obtengo respuestas.

Sólo sé, sólo siento, que me vas modelando,
y que mi ser se estremece ante tanta maravilla
¿quién soy yo para que te me hagas presente?
surgen los interrogantes, el corazón late con fuerza,
se sobrecoge ante el dolor y brota en calor, en color,
parece que no se aprecia, que no se ve, pero eres.

¿Cómo lo haces? yo no lo sé,
me preguntan y no tengo respuestas.

Norka C. Risso Espinoza